jueves, 27 de septiembre de 2007

Manual para canallas: El rock no tiene la culpa

Manual para canallas
Roberto G. Castañeda
27 de septiembre de 2007

PUBLICADO EN: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/67526.html

El rock no tiene la culpa
"Soy una persona muy normal, que va al mercado, que viaja en metro", me dijo Thalía actuando como una chica sencilla. "¿Y sabes cuánto cuesta un boleto del Metro?", fue mi siguiente pregunta. "Este, mmm, ¿cinco pesos?", respondió de manera estúpida y luego cambió el tema. El resto de la entrevista no lo recuerdo, pero eso era suficiente para darme cuenta de lo falsa que era esa tipa.
Siempre quise ser reportero de música, pero nunca imaginé que para especializarme tenía que soportar a gente tan vacía. Sí, tuve que pagar el peaje y lidiar con personas insoportables, como Paulina Rubio, Cristian o Arjona, que tienen tantas ideas brillantes como un muestrario de pinturas Comex. Claro, tampoco era algo que te provocara pesadilla o te quitara el hambre. Yo era feliz reseñando conciertos de rock o creyéndome parte del éxito de Café Tacuba o la Maldita Vecindad, aunque no fuera cierto. Así tuve chance de ver U2 en México, a los Stones, el nacimiento de Zoé, alguna parranda de Sabina, el primer disco de Oro de Café Tacuba. Y encima de todo me pagaban por algo que disfrutaba. Empecé en un periódico muy venido a menos, pero en que esa época me daba mucha libertad, así que lo recuerdo con cariño. Ya luego deambulé por otros diarios y me volví experto en trasnochadas, en criticar discos y en conocer a toda clase de personajes extraños.
Incluso yo creía ser amigo de todos los rockeros, pero en ese medio la lealtad escasea igual que la esperanza entre los presos. Sin embargo, me llevaba chido con algunos músicos o al menos me saludaban cada que me los encontraba. A Joselo, de Café Tacuba, solía encontrármelo en el bar Milán y cruzábamos algunas palabras. El Abulón, de Las Víctimas del Doctor Cerebro, no salía del Chopo y hasta intercambiábamos discos. Y Rocco, el cantante de la Maldita Vecindad, estudiaba periodismo en la misma facultad que yo, así que ya éramos viejos conocidos.
También Tavo, de Resorte, iba en mi salón pero se volvió tan mamón que ya no se acuerda de nadie. Ahorita que me acuerdo, los de Maná todavía me deben una guitarra autografiada que me habían prometido cuando grabaron Rayando el sol, que porque era la mejor entrevista que les habían hecho. Por supuesto que sólo estaban tratando de quedar bien. Falsedades hay en todos lados. Y conste que no lo digo por sus canciones.
***
Cierta ocasión presentaron una antología de Rock en tu idioma en el bar la Tirana y una amiga que trabajaba en la disquera me dio como 70 tickets para canjear por bebidas.
Yo estaba en la barra cuando llegó a saludarme Joselo, de Café Tacuba, así que le invité una cerveza, luego se acercó Chá, de Fobia, y mientras comentábamos la selección de canciones se sumó Lino Nava, de la Lupita. Un rato después llegó Saúl Hernández, de los Caifanes y ahora Jaguares, que venía "colocado" con pastas o no sé que madres. Cuando me vio invitando tragos me preguntó si yo trabajaba en la disquera. "No manches, yo sí sé de música", dije con sarcasmo. Todos festejaron la ocurrencia. "Este wey escribe muy chingón", le dijo Joselo y la neta es que me sentí halagado. Entonces le dije a Saúl que yo era reportero. Hizo cara como de "ya qué, algún defecto debías tener", pero aún así me preguntó mi nombre. Allí estuvimos un buen rato. Ya luego se cortó Lino Nava porque iba con una vieja. Y después le llegó el Chá porque alguien de Los Amantes de Lola lo invitó a una fiesta a la Condesa. El resto nos seguimos emborrachando como hasta las dos de la mañana, hasta que nos corrieron.
*** El cantinero parecía buen tipo, pero resultó insoportable.
Bueno, quizá yo también lo sería si atendiera a cientos de borrachos que no son capaces de ponerse con 20 varos para lo propina. En fin, que el individuo también se estaba echando sus tragos y lo que empezó como una broma se volvió un calvario: "Chúpenle, brothers, antes de que nos olviden", dijo parafraseando una rola de Caifanes. La ocurrencia nos causó risa y desde ese momento se especializó en hacerse en hacerse el chistosito. Luego le dijo a Saúl algo así como "préstame tu peine, para peinarme el alma" y así sucesivamente, siguió jugando con algunas frases desafortunadas. Cuando vio que dejó de ser simpático se empeñó en torturarnos y cada que se acercaba nos cantaba el corito mamón de "antes de que nos olvideeeen". Yo ya estaba hasta el gorro y lo hubiera mandado a la goma, pero era la única barra y a mí lo único que me interesaba era que nos sirvieran tragos.
***
Platicamos de mil cosas, del rock mexicano, de lo mamilas que son los argentinos, de los mejores discos de Tom Waits, de lo viejos que estaban los Rolling Stones, de la basura que hace Maná, del presidente tan gris que teníamos, de lo triste que resulta que los mexicanos sólo lean el TV Notas, y así sucesivamente. El pinche Saúl ya andaba hasta el full y cuando le invité el enésimo trago me tomó de la cintura mientras me decía "me cai de madres que eres pocamadre". Mi reacción fue instintiva. Me hice a un lado y le dije "salud, pinche Saúl". A mi no me consta, pero me habían llagado rumores de que era bicitaxi, bueno bisexual para que me entiendan. Así que preferí mantener mi distancia. Poco después se acercó una chava bastante buena y le dijo que perdonara el atrevimiento pero que siempre lo había admirado. Él le sonrió y le dijo una sarta de lugares comunes. La chava le tiraba la onda y el trataba de batearla. Ella no se iba. Hasta que lo hartó y él le dijo que le diera chance de estar con sus amigos. La chica trató de integrarse y dijo algo absurdo. Yo quise hacerle la plática, pero me dijo "sabes qué, no me interesa, no estoy hablando contigo, estoy hablando con Saúl". Él se sacó de onda y le recriminó su actitud: "Mira, niña, ya te dije que estoy con mis amigos, así que dame chance, ábrete". Ella se ofendió. "Uy, pinche mamón, si así tratas a tus fans, entonces un día te vas a quedar solo". Ni hacía falta que lo dijera. Se largó desairada. Saúl trató de justificarse, aunque no era necesario. "Yo sólo quiero ser un tipo normal, pero no me dejan. Vale madre, ni un pinche trago me puedo tomar en paz". Salud, dijo. Chocamos los vasos. Aquella noche éramos muy brothers y el mayor de los caifanes hasta prometió que me iba a dedicar una rola en su próximo concierto. Cuando se lo conté a mi novia se emocionó y lamentó no haberme acompañado. Volví a ver a Saúl varias veces, pero será que estaba sobrio o que tiene corta memoria porque deje de ser su brother. Y nunca me dedicó la rola prometida. Algo he aprendido, en este medio sobran los conocidos y escasean los amigos. Pero como diría Charly García en uno de sus himnos, "pero el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí".
manualparacanallas@hotmail.com

MUY INTERESANTE E IMPORTANTE LA SIGUIENTE RECOMENDACIÓN…. PARA DIFUNDIR EN TODOS TUS CONTACTOS Y NO ES CADENA

Esta es una recomendación de la Cruz Roja a nivel mundial:Las ambulancias y emergencias médicas se han dado cuenta de que a menudo, en los accidentes de carretera, los heridos llevan consigo un teléfono celular. Sin embargo, a la hora de intervenirles, no se sabe a quién contactar de la larga lista de números.

Mensaje de Cruz Roja Internacional


Nos lanzan, por tanto la idea de que todo el mundo añada a su agenda del teléfono celular el número de la persona a contactar en caso de urgencia, bajo el nombre:

'AA en caso de Emergencia'

(las letras AA es para que aparezca siempre como primer contacto en la lista). Es sencillo, no cuesta nada y podría ayudarnos mucho. Si te parece bien, pasa este mensaje al mayor número posible de personas. Al fin y al cabo es un dato más que registramos en segundos y puede ser nuestra salvación.

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