martes, 8 de febrero de 2011

La última surrealista 'gana' el premio Biblioteca Breve

Elena Poniatowska recrea la vida de Leonora Carrington

Leonora Carrington: inglesa hija de casa bien, herencia perdida al conocer en la vanguardista París al pintor alemán Marx Ernst, por quien de algún modo se convirtió al surrealismo pictórico y literario; de ahí, amistades o conocidos como Miró, Breton, Picasso y Dalí; detención de Ernst en París en 1939 por la presión nazi: crisis nerviosas, huida de un sanatorio mental de Santander; aterrizaje en México en 1942... Allí la conoció la escritora y gran periodista mexicana Elena Poniatowska (París, 1932), que ha mantenido con ella decenas de charlas desde los años cincuenta. Le han servido ahora para construir su Leonora, con la que ayer ganó los 30.000 euros del premio de novela Biblioteca Breve que convoca Seix Barral.

"Ha sido un ser solitario que buscó refugio en México", dice la autora

"Le pregunté si quería venir, pero me dijo que no; tampoco leerá el libro porque nunca lee nada sobre ella; ahora solo quiere fumar y tomar el té; como mucho, pregunta siempre cómo será la muerte, si como evaporarse o dejarse ir de la mano", informaba ayer Poniatowska sobre la última surrealista viva, que a sus 94 años aún devora sus amados huevos a la mexicana y se niega a hablar de su gran amor, Ernst. "No creo que fuera tanto una gran surrealista como que reflejaba su rica cosmo-visión: pintó su mundo infantil, de origen celta, con personajillos que vivían bajo tierra", apuntó la escritora.

"Ha sido un ser muy solitario, ha vivido entre ese miedo que da el haber estado en un sanatorio; casi siempre sola a pesar de sus dos hijos y con la única amistad fuerte de Remedios Varos", apuntala. ¿Ni tan siquiera trató con sus colegas mexicanos? "Había una escisión profunda entre los pintores europeos y los revolucionarios; nunca fue amiga de Frida Kahlo y con Diego Rivera solo habló dos veces: él llevaba pistola y ella no quería hablar más de violencia. En México buscó refugio".

En público y en privado los miembros del jurado -Rosa Montero, José Manuel Caballero Bonald, Darío Villanueva y Pere Gimferrer- hablaron maravillas de la obra en general y de la primera parte de la biografía novelada, donde se recrea la infancia de la joven y el París surrealista en particular. No tan difícil esa excelencia entre crónica y literatura porque el periodismo literario es el género en el que ha sobresalido esta mujer que, como Carrington, dejó París con nueve años debido a la II Guerra Mundial para recalar en México, donde desde 1953 trabajó en el diario Excélsior, lo que le dio acceso a los intelectuales de los cincuenta con figuras como Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis.

En sus dos facetas hay grandes títulos. En lo periodístico, amén de ser la primera mujer premio Nacional (1978) destaca La noche de Tlatelolco, sobre la masacre de la plaza de las Tres Culturas: y en novela, Hasta no verte Jesús mío, La piel del cielo (Premio Alfaguara, 2001) y El tren pasa primero (Rómulo Gallegos, 2007).

Poniatowska se mostró ayer con sentido del humor ("celebro que el premio me llegue antes de que me petateen [embalsa-men]") y un poco sentimental ("una forma de cansancio, como dice Leonora"): lo dedicó a las mujeres víctimas o agredidas en su país. De una modernidad aplastante.

Tomado de http://www.elpais.com

GeografÍa de la aurora

-María Zambrano-

Y las pi
edras preciosas, esas grutas de esmeraldas que nacen en sueños y al soñante acogen tan de verdad que éste conserva en la vigilia las huellas del tacto, a veces hecho memoria tanto o más que un lugar simplemente natural; y el color que sin nombre sostiene la retina por años, por duraciones sin fin, ese color visto tan sólo en sueños y ese felicísimo estar en la gruta, y aun el poder volver a ella encontrándola en tierras lejanas bañadas por otra luz. ¿Cómo suceden, cómo están ahí asequibles aunque no enteramente, y sin sombra alguna de terror, cosa tan extraña a toda gruta desconocida, por insignificante que sea? Este no tener, y no esperar, este estar sin esfuerzo alguno, esta patria perdida o esperada, donde se ha entrado sin saber cómo ni por qué, sin esperanza ni temor. Y ese vivir sin anhelar, ni apetecer, sin añorar sin soñar, duerme al fin en su gruta sin soñar señor alguno, que le haya herido y sin soñarse él a sí mismo, olvidado de toda herida.
El ciervo reposa sin herida, apoyada su cabeza sobre una piedra, flor azul.

Zambrano, M.: "Geografía de la Aurora", en De la Aurora, Madrid,
Ed. Turner, 1986, p.106


MARIA ZAMBRANO

Pensadora, ensayista y poeta española nacida en Vélez, Málaga, en 1904.Hija del pensador y pedagogo Blas José Zambrano, hizo sus primeros estudios en Segovia. En Madrid estudió Filosofía y Letras con Ortega y Gasset, García Morente, Besteiro y Zubiri. Vivió muy de cerca los acontecimientos políticos de aquellos años, de cuya vivencia fue fruto su primer libro «Horizonte del liberalismo» en 1930. Entabló amistad con importantes poetas y pensadores de la época como Luis Cernuda, Jorge Guillén, Emilio Prados y Miguel Hernández, entre otros.Finalizada la Guerra Civil, salió de España en enero de 1939, dejando atrás todo lo suyo, exiliándose inicialmente en Paris donde entabló amistad con Albert Camus y con René Char. Posteriormente vivió en México, La Habana y Roma, desarrollando una gran intensidad literaria y escribiendo algunas de sus obras más importantes: «Los sueños y el tiempo», «Persona y democracia», «El hombre y lo divino» y «Pensamiento y Poesía» entre otros. Después de 45 años de exilio regresó por fin a Madrid en 1984. En 1988 le fue reconocida su obra con el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes.Falleció en Madrid en 1991.

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