martes, 5 de marzo de 2019

Todo me ha sido arrebatado - Anna Ajmátova

Todo me ha sido arrebatado

Todo me ha sido arrebatado: el amor y la fuerza.
Mi cuerpo, precipitado dentro de una ciudad que detesto,
no se alegra ni con el sol. Siento que mi sangre
congelada está.

Burlada estoy por el ánimo de la Musa
que me observa y nada dice,
descansando su cabeza de oscuros rizos,
exhausta, sobre mi pecho.

Sólo la Conciencia, más terrible cada día,
enfurecida, exige cuantioso tributo.
Y para responder, me cubro el rostro con las manos,
porque he agotado mis lágrimas y mis excusas.

(Sebastopol, octubre de 1916)


Anna Andréyevna Ajmátova (rusoАнна Андреевна Ахматова), de soltera Górenko (Bolshói Fontán, cerca de Odesa,11 o 23 de junio de  1889 - Domodédovo, cerca de Moscú, 5 de marzo de 1966), fue una destacada poetisa rusa. Junto con Nikolai Gumiliov y Ósip Mandelshtam, fue una de las figuras más representativas de la poesía acmeísta de la Edad de Plata de la literatura rusa.
Ana Andreyevna Gorenko cambió su nombre de familia (Anna Andreievna Gorenko) cuando empezó a escribir y tomó de sus ancestros maternos el de Ajmátova, descendientes al parecer del Khan Ajmat, el último príncipe tártaro de la Horda de Oro. Esta fantasía genealógica coincide con el fondo indómito, áspero y apasionado de su temperamento. Pero su formación, como todo poeta ruso, la recibe de Pushkin: esa escuela de sobria alegría, elegancia y humanidad. Si a esta primera y doble vertiente de su sensibilidad añadimos la resonancia grave y melancólica de los versos de Blok y de Annensky, la huella dostoyevskiana de la prosa rusa del siglo XIX y la clásica claridad de los acmeístas, tendremos una imagen del linaje poético de `Ana de todas las Rusias`.
Su nombre es inseparable del de Osip Mandelstam, lo cual basta para saber que ella forma parte de las constelación mayor de la poesía de todas las épocas”.
Junto a Mandelstam encabezó el acmeísmo, movimiento artístico de principios del siglo XX que, en oposición al simbolismo, preconizaba el uso de un lenguaje poético que contuviera significados exactos. Las primeras composiciones líricas de Ajmátova, Atardecer (1912) y El rosario (1914) utilizan imágenes concretas para presentar detalles íntimos. Las obras posteriores, como Anno domini MXMXXI (1922 ), introdujeron temas patrióticos, pero no apaciguaron a los críticos soviéticos, que consideraban a los acmeístas demasiado personalistas. No volvió a publicar más poemas hasta 1940, fecha de publicación de Iva (Sauce). Su poema Requiem (1935-1940) no se publicó en la antigua URSS hasta 1987, ya que por su temática, una elegía por los prisioneros de Stalin, fue considerado demasiado polémico. Sin embargo, durante la última década de su vida escribió varios poemas caracterizados por la gran belleza de su imaginería visual. Entre ellos está su autobiográfico Poema sin héroe (1962).
Fuente: María Fernanda Palacios: Prólogo a Ana Ajmátova. Poemas, Caracas, 2002 y http://architecthum.edu.mx
http://malostratos.org/portfolio-item/ana-ajmatova/

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