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lunes, 25 de enero de 2010

Concierto de aire, y lluvia, en el templo


Por José Octavio Sosa.


Conformado por cuatro destacados músicos mexicanos, el Cuarteto Nacional de Clarinetes de México, obtuvo el lluvioso viernes 22 de enero un éxito singular en el Templo de la Purísima Concepción de Álamos Y escribí singular ya que a pesar de la lluvia, que había iniciado desde muy temprano, el templo se llenó y no para rezar, y no sólo eso, sino que a medida que transcurría el concierto, y entre pieza y pieza musical ejecutada estupendamente, más gente continuó entrando al recinto, la mayoría mojados por las primera lluvias del 2010.
El Cuarteto Nacional de Clarinetes de México está formado por Luis Alfonso Mora, Paula Hernández, Diego Cajas y Alejandro Moreno, ejecutantes de alto nivel que se han presentado con las más importantes orquestas de México en los foros más representativos de la República Mexicana y de Centro y Sud-América.
No es cosa de todos los días, ni de todos los festivales, presenciar un concierto de esta naturaleza: cuatro clarinetes y los cuatro muy buenos.
Demostrado quedó en el programa que con música de Georg Friedrich Händel, George Gershwin, Paul Harvey, Diana Syrse, John Lennon, el hidalguense Abundio Martínez y el sonorense Arturo Márquez, ofrecieron, con composiciones originales y originales arreglos de un repertorio de todas las épocas que fue calurosamente aplaudido.
Nos regalaron de encoré el Rondó a la turca de Mozart, Summertime que ayer escuchamos a Jessye Norman y una polka de Abundio Martínez.

domingo, 24 de enero de 2010

Noche de Viena en Álamos

Por José Octavio Sosa.

La opereta, que es hermana menor de la ópera y prima lejana de la zarzuela, fue en la noche del sábado en el Palacio Municipal de Álamos, el atractivo en la Gala Noches de Viena con la presentación de la soprano alemana Monika Rebholz y el tenor austriaco Michael Heim, que fueron magistralmente acompañados por el pianista, y también director de orquesta, mexicano Rogelio Riojas-Nolasco.
No desmereció este concierto, en lo absoluto, con los dos anteriores –Norman y Von Stade- , ya que estos cantantes cuentan con una solvencia vocal de excelencia.
Este es el nivel que el Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado debe mantener y que el día de ayer se salió de ese parámetro durante una hora –afortunadamente- con la presentación del Coro y Solistas Anheze (en el Templo de la Purísima Concepción) en donde resultó por de más penosa la exhibición que de estos jóvenes estudiantes de canto hizo su director. No es posible que el FAOT se permita estos deslices.
Este no es el lugar para que vengan a hacer exámenes de canto estos jóvenes que tienen todavía mucho que estudiar y que son los menos responsables de lo acontecido en la Purísima.
Ellos merecen –no su director- todo el respeto, pero no todavía como artistas, que seguramente algún día los serán.
Olvidemos este bochornoso momento y volvamos a Noches de Viena.
El público que llenó el Palacio Municipal de Álamos disfrutó este homenaje músico-vocal a la opereta, y así lo demostró con entusiastas y continuos aplausos a los intérpretes y al pianista.
La voz, empecemos por la dama, bellísima, de Monika Rebholz es sumamente agradable y de extenso volumen; matiza e interpreta con maestría lo que canta, lo actúa y envuelve al auditorio desde el primer instante.
Michael Heim, el tenor, finísimo en su interpretación se ganó instantáneamente al público desde su aparición. Su voz, de tenor ligero, es también dulce y sonora.
Ambos, solos y en dúo no deleitaron con una selección estupenda de operetas: El murciélago y Sangre vienesa (Strauss), La princesa de las czardas y La condesa Maritza (Kálmán), El vendedor de pájaros (Zeller), La viuda alegre, Giuditta, El zarevich y El país de las sonrisas (Lehár).
Fue una velada, fría noche en Álamos, que abrigaron con su canto, la belleza de ella, lo apuesto de él, estos cantantes que dejan desde hoy un sabroso recuerdo.
Hay que destacar el diseño escénico y de iluminación de Rafael Félix.

sábado, 23 de enero de 2010

La elegancia del canto: Frederica von Stade

Se fue Jessye Norman y comenzó a llover y en ese estado nos arrulló, nos conmovió, nos divirtió, nos levantó el ánimo y nos quitó el frío de la ventisca, el encanto y –el canto- finísimo y melódico de Frederica von Stade.Esta dama es, en toda la extensión de la palabra, un hermosísimo espectáculo.
Por José Octavio Sosa.


Se trató de un viaje musical desde Franz Schubert, Gabriel Fauré, Georges Bizet, pasando por Giacomo Puccini, Ned Rorem, Daniel Schmitt, Richard Strauss y Francis Poulenc, hasta Louis Guglielmi y Edith Piaf, -en una conmovedora interpretación de “La Vie en Rose”; Aaron Copland


y Alberto Ginastera; de este último, su interpretación de “Arrorro” fue encantadora.


Deleitó, majestuosamente, en toda una gama de situaciones en los bloques del programa vocal que inició con ROSES, y continuó con PARIS, RELIGION, CHILDRENS, SHADY LADIES y MOI.
Dio vida a cada una de esas situaciones, haciéndonos evocar, razonar, gozar y reír; en donde admiramos, nuevamente, la versatilidad en esta artista que derrama en grandes cantidades, sencillez, refinamiento e inteligencia.

Una placentera velada músico vocal, en una gratísima segunda Noche de Gala del FAOT.
Como “encore” aplaudimos una de sus máximas creaciones: La Perichole, de Jacques Offenbach, opereta con la que se ha presentado en los más importantes escenarios del mundo.
Frederica von Stade, la querida Flicka es un regalo que se debe agradecer y que habremos de conservar en el más íntimo rincón de nuestros placenteros recuerdos.

P.S.
Frederica tuvo la descortesía de seguir cantando –Les Jardins de Paris-, en la primera parte del programa, mientras un vecino de la fila de atrás contestaba su teléfono celular.
Merecería otra reseña el pianista, Jake Heggie, consumado pianista y destacado compositor, que colaboró de manera contundente al éxito de este concierto.

Extraordinario, es poco: Jessye Norman inaugura el Festival Alfonso Ortiz Tirado, 2010

Extraordinario, es poco: Jessye Norman inaugura el Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado 2010. Conserva incólume su refinamiento, maestría en la interpretación, gentileza exquisita en cada una de sus frases...
Por José Octavio Sosa.


Deben de lamentar, y mucho, quienes no asistieron a la apertura del Festival Alfonso Ortiz Tirado en su edición 2010, no haber tenido el placer de escuchar, en la habitual transmisión de Radio Sonora, a la maravillosa soprano estadounidense Jessye Norman.
Ignoramos la razón que impidió que mucha gente, público de otras entidades, ciudades y municipios aledaños, gozara de este magistral recital en las ondas hertzianas.La sola presencia de este ícono fulgurante del arte lírico en Álamos debe ya significar una de las mayores satisfacciones para los organizadores del FAOT.El programa musical, compuesto prácticamente por musicales de Bernstein, Rodgers, Hammerstein, Gershwin y Arlen, resultaron ser como piezas nuevas, no escudadas antes, en la interpretación que de ellos hizo Jessye Norman, eran reinventadas por el gusto exquisito de su canto.No podían faltar los Spirituals “Ev’ry Time I Feel The Spirit” y “Another Man Done Gone”; en el que Mark Markham, extraordinario pianista, destacó también y no únicamente por su acompañamiento en el teclado durante el recital, sino por escoltar, a manera de percusión, “golpeando” la madera del piano acompasadamente, a la soprano en la última pieza de las mencionadas.Duke Ellington, el compositor fue asimismo maravillosamente cantado, honrado, por Jessye Norman en dos selecciones.Ciertamente la voz de esta artista no es la misma que escuchamos en su anterior visita a la ciudad de México en 2004; ha pasado un sexenio desde entonces, sin embargo, Jessye Norman, con sesenta y cuatro años de edad, conserva incólume su refinamiento, maestría en la interpretación, gentileza exquisita en cada una de sus frases y una voz, que ya quisiera alguna que otra “doncella” cantante, para un domingo de fiesta.Terminó la velada con la interpretación, de obsequio, de “Summertime”, de la ópera Porgy and Bess, de George Gershwin, de la que había cantado en la segunda parte del programa “My Man’s Gone Now”.Jessye Norman es ante todo, y lo será siempre, una artista suprema, consagrada.

Entrada destacada

 Poesía Palabras para descifrar el laberinto del silencio.  Sylvia Manríquez