lunes, 9 de mayo de 2011

Pañales y una soda pa’ mis hijos

Por Sylvia Teresa Manriquez

Le limpié el vidrio... ahi lo que guste darme...”

Acostumbrada a que esta frase provenga de algún niño que en los semáforos saltan sobre los cofres de los carros para limpiar el parabrisas, me llamó la atención que la voz fuese femenina.

Era una adolescente de tez morena, ojos pequeños, nariz afilada, estatura corta, el cabello largo recogido en una trenza. Su apariencia acusaba a una indígena de Oaxaca o Michoacán. Pude notar la ropa limpia, y lo que más me impresionó: el brillo de su mirada a pesar de su aspecto cansado.

Con la mano extendida aguardó mis monedas, pero yo le respondí con una lluvia de preguntas que ella no esperaba.


  • ¿Cuántos años tienes? - 18

  • ¿Vas a la escuela? - No

  • ¿Estás casada? - Si

  • ¿Y tu esposo? - (No hubo respuesta)

  • ¿Tienes hijos? - (Con impaciencia respondió) – Sí

  • ¿Cuantos? - Dos

  • ¿Dónde están? (Con desconfianza señaló un árbol cercano, bajo su sombra dos niños probablemente de dos y tres años de edad)

  • ¿Vas a la escuela? - Con otro gesto negó


Y seguí preguntando:

  • ¿Cómo te va con los otros limpiavidrios? - Molesta, retiró la mano.

  • Eit, perdona, aquí tienes, ¿Para que quieres el dinero? - Pañales y una soda pa' mis hijos.


La imagen de la adolescente-madre y además indígena, permanece en mi mente.

En entregas anteriores comentaba que en México hay casi 30 millones de niños de 5 a 17 años, de los cuales 3,5 millones trabajan por necesidad. Además, son las principales víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones. Y encima, las niñas y los niños indígenas son los más discriminados. Esa es la situación de esta joven que seguramente se sintió invadida con mis preguntas.

¿Sabría ella desde cuando se celebra el Día de las Madres, o por qué? Lo que estoy segura si sabe es lo difícil de sobrevivir en una ciudad extraña y hostil, ajena a su realidad.




Origen…

En la Grecia antigua se realizaban festividades en honor a la diosa Rhea, madre de Júpiter, Neptuno y Plutón. Después, en el siglo XVII, en Inglaterra se celebraba el “Domingo de servir a la madre”, los empleados no trabajaban y tenían permiso de visitar a sus madres, a quienes regalaban un pastel horneado por ellos mismos. Los colonos ingleses en América conservaron esta tradición, y fue en Estados Unidos dónde se realizó la primera celebración pública en 1872, con poco éxito. En 1907 una mujer promovió que un día en especifico se dedicara a las madre, y en 1914 se proclamó el “Día de las Madres” como fiesta nacional en ese país.

Las culturas mesoamericanas anteriores a la Conquista de México honraban a la maternidad. Los aztecas rendían culto a Huitzilopochtli, la diosa Coyolxauhqui o Maztli, representada por la luna. Eran festejos sagrados, se hacían peregrinaciones para honrar a la madre de los dioses.

En 1922, el periodista Rafael Alducín, fundador del periódico “Excelsior” promovió el festejo a la madres e invitó a la gente a enviar propuestas sobre la fecha en que se celebraría, quedando establecido el 10 de mayo. Este es el origen en nuestro país, de una celebración que hoy en día tiene más de comercial que histórico reconocimi

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