jueves, 10 de junio de 2010

Militarizar la frontera

Vecinos incómodos/ Fred Alvarez
Publicado en Código Topo de Excélsior a 8 de junio de 2010;
El 25 de mayo —tal y como se esperaba— , el gobierno de los Estados Unidos ordenó el despliegue de un contingente de mil 200 elementos de la Guardia Nacional para proteger la frontera con México; la medida se dio a conocer menos de una semana después de una visita de Estado del presidente Felipe Calderón a Washington D.C . en la que pidió la ayuda estadunidense para detener el flujo de armas que han servido para fortalecer a los miembros de la delincuencia organizada.
La decisión estaba tomada desde principio del mes de mayo, antes de la vista de estado del Presidente Calderón a Washington. El 4 de mayo se concretó en el Centro de Investigación Brookings, en Washington. D.C. un dialogo entre la Sra. Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos y el Secretario de Gobernación de México, Fernando Gómez Mont, sobre seguridad y cooperación binacional. En ese “dialogo” ante los medios, el Secretario Gómez Mont respondió dijo que la seguridad fronteriza ya no era una demanda unilateral del gobierno estadounidense sino también una demanda del gobierno mexicano. Una de las preguntas de los con reporteros al Secretario de Gobernación fue en el sentido de cómo vería México el envío de elementos de la Guardia Nacional, a la frontera sur. La respuesta fue en el sentido de que existe el interés y un compromiso a conformar frontera segura”, pero precisó que esa frontera segura también forma parte del debate migratorio”. Gómez Mont acepaba el uso de la Guardia Nacional pero para combatir el crimen organizado y no para perseguir a migrantes mexicanos. La Guardia Nacional será enviada al Estado de Arizona, región sonde fue aprobada la xenofóbica, discriminatoria y controvertida ley SB 1070, violatoria de los derechos civiles. Dicha legislación obliga a las autoridades locales a cumplir contundentemente las leyes federales de inmigración y convierte en delito casi cualquier actividad que implique ayudar a personas sin estatus legal en el país. Hasta antes de ser aprobada la policía solo podía investigar sobre la situación migratoria de una persona si ésta era sospechosa de haber cometido un delito.

Pero los senadores John McCain y Jon Kyle con mucha habilidad mediática llevaron agua a su molino, y justo a unas horas de la visita de Estado del Presidente Calderón, enviaron una misiva al presidente norteamericano solicitándole el envío inmediato de tropas a la frontera binacional. ‘’Le solicitamos que despliegue al menos seis mil efectivos de la Guardia Nacional para proteger nuestra frontera sur y que tres mil de esos soldados se concentren en la frontera Arizona-México’’, dijeron haciendo eco a la solicitud de la gobernadora de Arizona Jan Brewer, quien enfrenta este año a elecciones gubernamentales.
En efecto, el encuentro de ambos mandatarios del día 19 de mayo se concentró en la necesidad de aumentar la seguridad a lo largo de la frontera binacional para combatir los flujos ilegales de droga y de armas. El problema de la inmigración y las consecuencias de la ley de Arizona fueron los otros temas abordados: pero Obama fue muy claro, en la conferencia de prensa conjunta dijo que compartía con su vecino, amigo y socio, las frustraciones de la Ley de inmigración de Arizona y que lo entendía y que siempre se había manifestado —en campaña— a favor de una reforma inmigratoria integral, y que él como “la mayoría del pueblo estadounidense” está abierto a la posibilidad de este tipo de reforma, pero que no tenía los 60 votos de senadores republicanos necesario para sacarla.
El tema se fue por el asunto de la seguridad fronteriza y por el control en el tráfico de armas. Felipe Calderón le dijo a su homologo que en tan sólo tres años se han decomisado 75 mil armas de alto poder, y que se ha podido rastrear que más de 80 por ciento provienen de Estados Unidos y que hay más siete mil armerías a lo largo de la frontera común. El tema lo abordó el presidente de una manera magistral en su discurso en la Sesión Conjunta del Congreso norteamericano, dijo en ingles lo que ha realizado su gobierno para combatir el flagelo. En su presentación, en la que fue interrumpido por aplausos en más de 20 veces, excepto al referirse al tráfico de armas y a la migración, cuando los republicanos se abstuvieron, el presidente de la república reconoció las acciones que está llevando a cabo el gobierno de los Estados Unidos contra los traficantes de armas.
“Existe un tema en donde México necesita de su cooperación. Esto es detener el flujo de armas de alto poder y otro armamento letal a través de la frontera. Respeto totalmente. Permítanme ser muy claro en esto. Respeto totalmente y admiro la Constitución americana. Y entiendo que el propósito de la Segunda Enmienda es garantizar a todos los buenos ciudadanos americanos la capacidad de defenderse a sí mismos y a su Nación. Pero créanme, muchas de estas armas no están terminando en manos de americanos honestos. En vez de eso, miles de estas armas están terminando en manos de criminales”.
Agregó “entiendo completamente la sensibilidad política de este tema. Pero quisiera pedir al Congreso que nos ayuden, con todo respeto, y que entiendan lo importante que es esto para nosotros y que ustedes apliquen la legislación para detener el abastecimiento de este tipo de armas a los criminales. Y les pediría que consideren la restitución de la Assault Weapons Ban. Por cualquier medio legal que ustedes consideren adecuado, trabajemos unidos para poner fin a este comercio letal, que amenaza tanto a México como a su propia gente.”
El presidente Calderón dio datos a los congresistas y les dijo: " ...con todo el debido respeto, si ustedes no regulan adecuadamente la venta de estas armas, nada garantiza que los criminales aquí en Estados Unidos, con acceso a estas mismas armas poderosas, no decidirán a su vez apuntarlas a las autoridades y los ciudadanos estadounidenses.”
El presidente fue aplaudido en esa ocasión sólo por legisladores mexicanos de todos los partidos y por algunos demócratas y republicanos, pero sólo como una mera cortesía. En menos de 24 de horas le dijeron: ¡No! Ese tema no está en la agenda ni aunque lo pidiera el mismo presidente Obama. Es un asunto casi sagrado para una parte de la sociedad norteamericana. La Segunda Enmienda de la constitución de ese país no ha sufrido ningún cambio desde su ratificación en 1791, dice: “puesto que una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo de tener y portar armas no será infringido”. Y para salvaguardar ese derecho tienen a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) fundada en 1871 y que cuenta con más de cuatro millones de miembros, la mayoría de ellos votan disciplinadamente por el partido Republicano.
El amor por las armas
En EU hay casi 55 mil comerciantes de armas establecidos; son muchas sin duda, pero el consuelo es que hace 16 años, en 1994, había 245 mil 628.
El Presidente Calderón tiene razón y lo saben las autoridades de EU. La oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) permite a casi cualquiera persona adquirir cualquier tipo de armas. La flexibilidad de las normas y el reducido costo de la solicitud —cerca de 30 dólares por tres años— ha hecho que aumente la cantidad de licencias. Y aunque a partir de 1992 se aplicó un control más estricto a la concesión y tenencia de licencias, se exigió por ejemplo, a los solicitantes fotografías y huellas digitales, se aumentaron las tarifas y se incrementó la cooperación entre la ATF y las autoridades locales y estatales para verificar que las licencias se utilizaban acorde con lo que establecían las normas. ¡Pero en la realidad no es así! Ya que algunos comercios venden armas que son usadas en crímenes.
La petición del Presidente era concretamente controlar la venta de armas de alto poder en por lo menos las más de 7 mil armerías a lo largo de la frontera con México. Esa fue su demanda ( en lugar de petición) cuando llamó a los legisladores a que consideren la restitución de la Assault Weapons Ban, que fue derogada en 2004 y prohibía la venta de armas de alto poder.
Para intentar controlar el tráfico de armas es que se envió a elementos de la Guardia Nacional. El Presidente Obama dijo que se realizarían una serie de acciones para fortalecer la frontera con México, de entrada señaló que se necesitaban recursos económicos y “más personal en las fronteras.”; no habló, empero, en ese momento del envío de elementos de la Guardia Nacional. Sin embargo, si subrayó que se tienen que atender “los flujos que van hacia el Sur de los Estados Unidos tanto de armas como de efectivo, de dinero, que ayuda a fortalecer a los cárteles, por lo que dijo: “Le he indicado a mi Departamento de Seguridad Interna y a la Agencia de Alcohol, Armas y Tabaco (ATF) que aumenten sus esfuerzos para la interrupción de esos flujos (de dinero, drogas y armas) hacia el Sur... Todas estas son medidas que hemos hecho coordinadamente con el gobierno del presidente Calderón, y seguiremos recalcando la importancia no solamente para México, sino para los Estados Unidos de lidiar con este problema.”
La orden estaba dada; ambos gobiernos habían concretado ese acuerdo; la decisión es soberana, y EU tiene todo el derecho pero fue comentada y acordada bilateralmente. Había que esperar unos días, y éste llegó. La Casa Blanca confirmó la noticia el 25 de mayo. Ese martes la Secretaría de Relaciones Exteriores, emitió el posicionamiento institucional donde dijo que “confía en que el personal de la Guardia Nacional fortalecerá las acciones para combatir a la delincuencia organizada transnacional que opera en ambos lados de la frontera y, en apego a sus funciones, no realizará actividades directamente vinculadas a la aplicación de las leyes migratorias”. Sin embargo, subraya que la responsabilidad compartida debe continuar siendo la base de nuestros esfuerzos conjuntos contra la delincuencia organizada que opera en ambos lados de la frontera.


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