martes, 16 de marzo de 2010

In Memoriam: Tulita Valencia Bacasegua,

Tomado de www.vicamswitch.com



In memoriam
Prof. Teodoro Buitimea Flores



A la memoria de la Educadora Gertrudis (Tulita) Valencia Bacasegua.

Gran conmoción causó en la sociedad de las comunidades de la tribu
yaqui el inesperado fallecimiento de la educadora Gertrudis Valencia Bacasegua, mejor conocida como Tulita Valencia.
Tulita fue una gran mujer yaqui, luchadora incansable por los derechos
humanos de los grupos indígenas del sur de Sonora, por toda esa gente vulnerable, de un hablar diferente al mestizo. Fue eso por
la que siempre peleó en forma valiente y decidida ante funcionarios de instituciones gubernamentales de nivel estatal y municipal.
Definitivamente, Tulita Valencia vivió tiempos que aun no se habían abierto y que aun no llegan para las mujeres indígenas, de cualquier etnia. En su lucha social, ella siempre mostró una actitud decidida, retadora, valiente y, hasta cierto punto temerario para una mujer de extracción indígena.
Tulita siempre llevó una idea-fuerza que la impulsaba a seguir adelante en su lucha contra lo que ella consideraba una falta de compromiso para con el grupo étnico al que ella pertenecía, la tribu yaqui. Por esa razón a Tulita se le escuchaba con frecuencia expresiones de exigencias tales como: “nosotros los indígenas, merecemos…”, “los derechos de los niños y los jóvenes yaquis
que estudian merecen que se preocupen por ellos…”. Eso lo gritó en el CBTA 26 a finales de los años noventa, así como en otras instituciones educativas de las comunidades yaquis. Su última exigencia fue a principios del año 2009 ante los docentes de la Telesecundaria de la Loma de Guamúchil, donde pedía que se vigilara a los alumnos sobre el riesgo que corren de caer en las
drogas.
Tulita decía las cosas en su particular forma de expresarse, en forma airada, firme y muy decidida. Hasta cierto punto, Tulita Valencia fue irreverente para con el gobierno tradicional yaqui. A su juicio, ellos no hacían bien su función y seguido se preguntaba sobre lo que piensan nuestras Autoridades Yaquis con respecto a diversas problemáticas.
En un momento difícil, donde técnicos de la tribu yaqui y delegados de Asuntos Indígenas del Estado de Sonora sesionaban con las autoridades tradicionales yaqui del Pueblo de Cócorit a finales del año 2009, irrumpió en forma por demás violenta y les dijo que se estaba envenenando a nuestra juventud yaqui con droga y nadie hacía nada.
Hablar y escribir sobre Tulita Valencia Bacasegua, esa valiente mujer yaqui, se requiere de mayor tiempo y más espacio. Ella ha sido un ejemplo de lucha para las mujeres indígenas de Sonora y de México.
La Revista Así, Información de Fondo, dirigida por el Licenciado Antonio Duarte García, nombró a Tulita como la Mujer del Año en Diciembre de 1983. Gertrudis Valencia Bacasegua nació en Loma de Guamúchil el 14 de Julio de 1949 y murió el 23 de Enero del 2010. Era hija del capitán de la tribu yaqui del Pueblo de Cocorit, Juan (El Topete) Valencia Bacasegua y de la señora María Luz Bacasegua Jécari.
Su cuerpo fue velado bajo el ritual yaqui, bajo el cobijo de una típica enramada de horcones de Mesquite y carrizo verde, entre rezos, cantos de salmos, letanías en la lengua, abundantes flores, olorosos inciensos, rosarios con mota roja, padrinos mortuorios de velación, presencia de cantoras y, sin faltar como fondo de la noche, las siempre nostálgicas notas musicales de los danzantes de los matachines.
Durante su traslado al panteón del Pueblo de Loma de Guamúchil, donde descansan sus restos, se escucharon lamentaciones por demás muy sinceras de personas que fueron favorecidas por sus gestiones, como aquella mujer yaqui que entre sollozos decía: “Tulita, jabe ian into itom nok aniane bwan”. O aquella mujer yori de clase alta que siempre estuvo pendiente desde su velación hasta su entierro y quien expreso que “Tulita fue una mujer muy valiente, que se atrevió a lo que muchas mujeres no nos atreveríamos, a luchar por nuestros derechos; ojalá sirva de ejemplo para las mujeres de la tribu, porque ella sí que es un verdadero ejemplo a seguir”.
Le sobreviven a Tulita Valencia Bacasegua, su hijo Abel Valencia, su nieta, sus hermanos, sus hermanas, tías, todos ellos en Loma de Guamúchil. Descanse en paz.


Área Cinco (Los relatos de Beda Laura)

Escrito por Marcos Lopez Robles

Lo sintió casi de inmediato, la blandura bajo su abdomen le pareció extraña,era como si estuviera recostado encima de otro cuerpo, también sintió las pulsaciones y esa respiración algo agitada confundida con la propia, todo lo atribuyo a su cansancio, “estoy dormido” se dijo, debo despertar, no se cuanto tiempo tengo aquí, mis compañeros deben haber olvidado donde estoy.
De pronto un suave balanceo lo desconcertó, “me están moviendo en la camilla” pensó de nuevo e imagino que seria bueno abrir los ojos, ver quien le estaba haciendo tan desagradable broma y hasta darle un buen puñetazo, pero no se atrevió, una mano fría, muy fría le sujeto la
pierna izquierda y le clavo los dedos hasta el punto en que él casi grito de dolor.
De nuevo intento abrir los ojos, pero el terror era más fuerte, ¡estoy dormido, tengo que estar dormido! ¿Si no como es que no puedo abrir los ojos…ni moverme?
Un ruido seco lo hizo abrir los ojos y sentarse casi de golpe en la camilla, la habitación estaba tenuemente iluminada por las luces mortecinas de los focos de los patios traseros del hospital,
la hoja de ventana aun se balanceaba como si alguien la hubiera tratado de cerrar apresuradamente, rápidamente se asomo y alcanzo a ver la sombra del hombre que se metía en el área de laboratorios, ¡el químico! pensó, el me hizo esa broma.


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