miércoles, 28 de enero de 2009

Crónicas de pre-precampaña

Crónicas de pre-precampaña
El derecho a decidir
Arturo Soto Munguía

Llueve en Altar. Buena señal.
Es viernes y ahí están, cientos de mujeres y hombres con la belleza y la reciedumbre con que el desierto los ha templado; con la convicción para defender lo único que nadie les puede arrebatar: su derecho a decidir.
“Nos han presionado, nos han amenazado, nos han dicho muchas cosas, pero ya no nos doblaron. Ya no nos doblaron”, repite Miguel Humberto Encinas, uno de los organizadores de la reunión en la que Ernesto Gándara convivió con vecinos de esta población ubicada en el corazón del desierto.
Como en Navojoa y Cajeme; como en Guaymas, Nogales, Caborca, Agua Prieta, Etchojoa, Huatabampo. Como en cada uno de los 20 municipios que El Borrego ha visitado, en Altar también hubo la consigna de hacerle un vacío a quien aspira a ser el candidato del PRI al gobierno del estado.
Y como en cada uno de esos municipios, no se ha podido.
Ya se organizan eventos paralelos, ya se ordena a las dirigencias locales que volteen a otro lado, ya se intenta asustar con el petate de ‘la estructura’, ya se sueltan versiones de que quien asista a las reuniones con El Borrego, será aplastado por ‘el aparato’.
Nada de eso funciona. En la capital del estado se habla de una militancia con miedo, pero en Altar como en los otros municipios, las señoras que hacen fila por un beso de El Borrego, las que quieren una foto con el aspirante, tienen una sonrisa que no les cabe en el rostro.
De cualquier cosa tienen cara, menos de miedo.
Moisés Pesqueira es un joven priista de los que han organizado el encuentro y tiene muy claro lo que hace. Lo han presionado para que se sume a la cargada a favor del candidato oficial, Alfonso Elías Serrano, pero recuerda muy bien que en los últimos cinco años, ni siquiera se habían acordado de su nombre.
“Yo les he dicho que después del 8 de marzo, voy a apoyar al candidato de mi partido, sea quien sea; pero por ahora, mi apoyo es para Ernesto Gándara”, asegura.
Y el aspirante llega al local donde lo esperan cientos de simpatizantes. Recorre las mesas repartiendo saludos, abrazos, besos. Hay doñitas que se le cuelgan del cuello, le palmean la espalda, le dicen que están con él.
Todavía no comienza el evento, y el servicio de inteligencia borreguil hace llegar los primeros reportes, acerca de lo desolado que han estado algunas reuniones que le han organizado en la región al otro aspirante.
El colega y amigo Julio César Ortega, periodista de radio y prensa escrita es lapidario: “Han estado más solos que la noche en que me robaron la cochi”.
Y el cronista se queda pensando: ¿Qué puede ser más solitaria que una noche en que alguien se robe una cochi, con lo chillonas que son?
Que en Puerto Peñasco, a los estudiantes del Cobach se les bajó un punto en las calificaciones de alguna materia, porque no asistieron a un acto del candidato oficial. Que los papás de los muchachos andan enojados, reportan los servicios de inteligencia, no tan sofisticados como efectivos.
Ernesto Gándara toma el micrófono. Saluda. Hace un rápido recuento de su vida y su trayectoria. Dice que no viene a hacer campaña, porque ha decidido respetar los tiempos. Que sólo viene a platicar con amigos, a hacer uso de sus libertades, de expresión y de tránsito.
Que no hay ley que le impida hacerlo, así como no hay ‘línea’, ‘cargada’ o ‘aparato’ que les impida a los ciudadanos, el derecho a decidir.
El derecho a decidir lo que pasa en un partido; el derecho a decidir, junto al gobierno, las formas de resolver lo que falta en cada comunidad.
Aquí, en esta región conocida como ‘El tercer mundo’, integrada por los municipios de Caborca, Altar, Pitiquito, Tubutama, Oquitoa, Átil, Opodepe y Trincheras, El Borrego recuerda sus orígenes: “Soy de Hermosillo, pero también soy del Río Sonora por parte de mi abuelo; y de Tubutama por parte de mi abuela, Amalia Araiza Carrillo”.
Les habla del respeto a la ley y a las disposiciones de su partido. Es el único de los aspirantes que no ha acumulado demandas en el Consejo Estatal Electoral, por actos anticipados de campaña.
Ni bardas con anagramas, ni basura literaria presentada como best seller, ni utilización de recursos públicos para difundir su imagen en los medios de comunicación.
Tranquilo, pian-pianito, El Borrego ya recorrió los municipios que concentran el 90 por ciento de la población sonorense. Mesurado, pero firme; tranquilo, pero puntilloso, sigue sumando simpatizantes que se declaran listos para cuando se dé la voz de arranque, el próximo seis de febrero.
La pluralidad es manifiesta. En Altar se le suma la dirigente del Partido Convergencia, Amanda Ortiz y el líder del Partido Verde. También José Luis Altamirano, el pastor cristiano de esta comunidad tiene una larga charla que termina con una bendición a la manera de su congregación religiosa.
En Pitiquito, un par de horas después, antes de sostener un encuentro con vecinos de esa población, un grupo de hombres lo aborda. Son Masones. Hombres mayores y serios. El cronista se acerca lo suficiente para escucharlos, y ellos se dejan escuchar.
Dicen que su apoyo en la contienda que está cada vez más cerca, es para Ernesto Gándara. Dicen que Alfonso Elías es un hombre bueno, decente. Que no tienen nada en su contra, salvo el hecho de que no tiene la experiencia ni la madurez para ser gobernador.
Durante casi media hora de charla, dicen mucho más, pero ya habrá tiempo y espacio para consignarlo.
Porque al Borrego lo apuran a pasar al local, donde unas 200 personas lo esperan desde hace rato. La historia se repite: saludos, besos, abrazos, porras, felicitaciones.
También demandan cosas que les prometieron y no les han resuelto. Una de ellas es la generación de empleo. Es una demanda que se repite.
Así habla Iris Esquer, una joven señora que sostiene a su familia trabajando duro, junto con su madre. Su esposo es sordomudo y tiene 15 años trabajando, pero ni siquiera le han dado Infonavit, dice.
Que se han olvidado de Pitiquito, dice también.
Y en ello coincide otro señor, al quejarse de la falta de empleos.
Ernesto les reitera que no anda en campaña, que sólo viene a conversar, pero que tiene propuestas de eficacia probada en algunas políticas públicas puestas en marcha como presidente municipal de Hermosillo.
Que después del seis de febrero, volverá aquí para exponerlas, cuando los tiempos legales lo permitan.
Hoy, dice, sólo viene a conversar, a conocerlos, a decirles que no están solos y que en Pitiquito y Altar, como en todos los municipios que ha recorrido se ha encontrado con lo mismo: con gente dispuesta a conservar un derecho que nadie les puede arrebatar: el derecho a decidir.
La salida del local se complica un poco, porque las señoras se arremolinan a su lado: buscan la foto con Ernesto. Una elegante manera de decir: Aquí estamos, ¿Cuál miedo?

Durante su concierto en La Alameda en la Ciudad de los Portales, el grupo mexicano-argentino conquistó nuevos admiradores en el 25 Festival Dr. Alfons

Fuente: ISC.
Álamos, Sonora, México, 27 de enero de 2009.- Se denominan a sí mismos “cafón”, como se les decía despectivamente a los grupos de música popular en la Argentina de los años 40. Para Paté de fuà lo importante no es la clasificación de su música en un género determinado, sino la libertad de expresarse y ser escuchados.
“Nuestro estilo está basado en la música que escuchamos y las letras son anécdotas de historias que escucha Yayo que es quien hace las letras básicamente, no remiten a nada en particular”, explica el trompetista y director artístico del grupo Guillermo Perata.
Influenciado por la tradición de música antigua europea y sus clases de saxofón clásico, Guillermo inició en el 2005, junto a su paisano argentino Yayo González, una agrupación que buscaba crear su propio estilo musical entre los ritmos clásicos, populares y contemporáneos.
Del jazz, dixieland al bolero, tango y paso doble, el estilo de Paté de fuà es para Guillermo “una mezcla de toda la música que fui escuchando, la música popular, folclores de varios países”.
FuenEl grupo radicado en México, une en la nacionalidad de sus propios integrantes la cultura de ambos países aunque no de manera clara: “La verdad no sé qué hay de cada país, la música no sé si se refleja mucho ni a México ni a Argentina, es una mezcla de estilos de todo el mundo que había en ambos países en los 30 o 40”.
Como la diferencia de edad y estilos de cada uno de sus miembros, Paté de fuà se dirige a un público heterogéneo como el que aplaudió en su concierto en Sonora: “somos un grupo clasificación A”.
Aunque consideran que cada vez hay más foros para la música con propuestas originales o alternativas, el grupo considera que faltan aún más espacios como el FAOT para manifestar las diversas formas de hacer música.
“Un festival como estos es muy importante que existan, que puedan compartir escenario gente de ópera, o nosotros, y un trío de son huasteco, eso habla bien de un futuro musical en el país, no hay una cerrazón en un estilo sino que está abierto a todo tipo de música”, opina el contrabajo Jorge Luri Molina.
Entre los planes para este año de Guillermo Perata, Yayo González, Jorge Luri, Rodrigo Barbosa y Dan Mazor, se encuentra el lanzamiento en abril de su nuevo disco El tren de la alegría, tema con el que abrieron su concierto en FAOT 2009.
El martes 27 de enero se presentaron en la sede Hermosillo, a las 19:00 horas en la Plaza Alonso Vidal.

Paté de Fuá: nostalgia inteligente y música de corazón
Texto Carlos Sánchez / foto Juan Casanova
Hermosillo, Sonora.- La plaza Alonso Vidal es un mar de concreto. Paté de Fuá una balsa en la que viaja el ritmo: lúdica propuesta de nostalgia y corazón.
Estos músicos con raíces argentinas, se presentan para cumplir el contrato con el Festival Alfonso Ortiz Tirado, y en ese tiempo nocturno de martes hay la urbanidad en las letras y un toque melancólico en la acordeón que suena como bandoneón.
El contexto es festivo; hay locales comerciales bajo estructuras metálicas y lonas que ofertan souvenirs hechos a mano, cóctel de elote, duros de harina, champurro de galleta.
En ese mar de concreto y desde esa balsa de ritmo lúdico nostálgico el vocalista y guitarra, Yayo González, narra en versos la historia de un trío amoroso entre un hombre, una mujer y un super mercado. En la calle donde el hombre vivió, en el hogar de la dama amada un Walmart se entromete en la relación.
Hay en la interpretación de esta canción un tono de aquellas canciones del cine de Chaplins. Hay sucediendo a esta historia, el drama de un tango sugerido al narrar la historia de don Serafín, ese músico perseverante que sólo cantó una canción en toda su vida.
La vigencia del vals interpretado por don Serafín encuentra el deceso ante la falta de respiración del músico. Morir juntos es sólo consecuencia.
Las historias fluyendo tienen vida y corazón, un viento apacible como música saliendo de la creación de Yayo González, el compositor, cantante, coordinador de los Patés.
Hay en esta banda la trompeta como un pincel adornando las estrofas. Llega indispensable y como remo en la balsa, el contrabajo. La nostalgia es de rigor si se habla de la acordeón haciendo bandoneón. Infaltable la batería para el estruendo paradójicamente apacible; son los timbales un gesto de caricias entre las notas. El timón radica en la guitarra y es la decisión de aferrarse en ella para llegar a buen puerto.
En Hermosillo, y como sub sede, hay un público que si bien no se puede catalogar de melómano, dice presente en estos conciertos que llegan como pausa y respiro para esas ráfagas constantes de música fútil que despliegan como consigna de no formar públicos, en las radios comerciales. Bendito FAOT.

TUVE EL HONOR DE CONOCER A DON RAMON VALDIOSERA BERMAN

¿Quién no recuerda a Memín Pinguín? Tuve la fortuna de conocer, platicar ampliamente y compartir la comida con Don Ramón Valdiosera, decano de la historia de las historietas en nuestro país.

Estuvo presente en el FAOT 2009, en el siguiente evento, donde coincidimos. Les pasó el boletín del ISC. La entrevista con Ramón Valdiosera podrán escucharla mas adelante en mi programa.
Rescatan tradiciones indígenas con historieta

Al observar la discriminación de que era víctima un estudiante yaqui, su profesora de Historia, Luz María Corral decidió iniciar una investigación de rescate de la cultura regional.
Después de un año y medio de trabajo en conjunto con su esposo, el también profesor Francisco Javier López, lograron publicar las historietas culturales El danzante yaqui y La gran batalla del 13 de julio de 1854.
“No soy artista, pero escribo con la experiencia que tengo de ser maestra; esto está hecho para la grandeza y fortalecimiento de las etnias sonorenses”, expresa la profesora que ha sido apoyada por el Instituto Sonorense de Cultura, a través del Programa de Desarrollo Cultural Municipal y Acción Cívica y Cultural de Guaymas en la difusión de su trabajo.
El danzante yaqui narra el relato de las aventuras de Tiburcio Pluma Blanca El Gran Danzante, investigado de primera mano en diversas comunidades yaquis de Sonora por Luz María, para luego ser recreado con las caricaturas de Francisco.
La motivación principal de la profesora ha sido la preocupación por la pérdida del conocimiento de nuestra historia: “Si se siguen mutilando los programas de historia regional los muchachos pueden perder su identidad, más los indígenas”, opina Luz María Corral.
El proyecto partió de una iniciativa independiente de los profesores y para su publicación fue financiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), de la Dirección General de Culturas Populares, con enlace en Sonora en el Museo de Culturas Populares e Indígenas.
“Creo que este producto es único a nivel nacional, el cómic cultural es poco explotado y eso es una muestra de lo que se puede hacer”, intervino el coordinador de Publicaciones del ISC, el poeta Iván Figueroa Acuña.
La presentación de las historietas estuvo a cargo del reconocido caricaturista mexicano Ramón Valdiosera Berman, quien anunció el apoyo de su editorial en la Ciudad de México para que el profesor Francisco Javier afine su estilo como caricaturista.
El artista de 90 años de edad expresó su alegría de haber sido invitado a presentar una historieta que es útil como instrumento para difundir la historia del estado: “es un medio fácil de lectura, sobre todo para los adolescentes, que conozcan las tradiciones de Sonora, que parece increíble pero a lo mejor mañana no sabemos de ellas, es un mensaje de verdadera felicitación para estos eventos culturales”.
Para él es una gran motivación y sorpresa que en los estados de provincia se realicen esfuerzos para desarrollar la cultura regional y sobre todo a través de la historieta que considera “un arte secuencial, no es un arte estático, es un arte con acción.”

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