miércoles, 16 de septiembre de 2015

Te irás de noche

Sylvia Teresa Manríquez

-        Si te digo que te quiero, ¿volverás?
-        Pero si no me he ido
-        Con la noche te irás
-        No lo haré
-        Lo harás, antes que yo…

Salió temprano al trabajo. Una agencia publicitaria, su negocio. Iba preocupado. Dos noches atrás entraron con violencia a su hogar, entre el desorden solo detectó la ausencia de la computadora personal.
          Recordó su viaje a la capital el día anterior. Meditó. ¿Cuándo irán a cambiar las cosas en este país?
          Un trozo de papel que escapó de la bolsa del pantalón al sacar el dinero para el limpiavidrios, limitó sus cavilaciones. Un dibujo: el sol, el perro, la mamá, el papá y el niño, “Te quiero papi”. Sonríe.

          Por primera vez participó en una contienda electoral, en un distrito que se sabía difícil para el partido que lo nominó. La votación le favoreció. Sin embargo, no se sentía feliz.
En un eco le vienen las palabras, que como se dice una bendición, su esposa le repite cada vez que sale de su hogar:

-        Si te digo que te quiero, ¿volverás?
-        Pero si no me he ido
-        Con la noche te irás
-        No lo haré, además no es de noche…

La oficina es inquietud. Saludos solidarios por el triunfo, timbre de teléfono constante, propuestas, peticiones, sugerencias, exigencias, una amenaza. Le preocupa la computadora hurtada.
 Juntas, preparativos, conflictos. La tierra, el agua, los indios, las leyes, la autoridad, la injusticia, la división. Otro día de vértigo.
Su partido lo convoca, hay problemas. No cederán. Está listo. Se sabe acompañado.
Después, la comida. Dos hombres de la capital en la mesa, presionan, amenazan, no logran persuadirlo. Firme en su decisión, lo mismo que un día antes en la capital, no defraudará sus convicciones.

-        Si te digo que te quiero, ¿volverás?
-        Pero si no me he ido
-        Con la noche te irás, lo presiento

Termina la comida con enojo, desaliento, frustración, impotencia. El triunfo en la urna se vuelve garganta de lobo. Lo llaman de la oficina, el representante indígena lo espera.

¿Quién tendrá su computadora? Teme las consecuencias del hurto.  

          La tarde cede. Encuentra el dibujo que escapó de su bolsillo por la mañana. Deja todo y atiende la urgencia de volver a su casa.

          Cierra los oídos Apaga el celular. Urge llegar.
         
Un carro averiado en la calle de su casa. Intenta pasar sin detenerse pero en la cochera un hombre le pide ayuda. Debe bajar para auxiliar. 

-        Si te digo que te quiero, ¿volverás?

Tres disparos como respuesta.

          Con la sangre se escurre la vida. En vano ella intenta desesperada  sostener el cuerpo tendido en la calle.

-        ¡Te quiero, vuelve!.

martes, 25 de agosto de 2015

chikunguña, con minúscula y con eñe

 


 Chikunguña, con ñ, es una adaptación adecuada para la palabra chikungunya, que designa a un virus que provoca la fiebre o enfermedad del mismo nombre.
La adaptación del término original chikungunya a chikunguña es apropiada porque la ny se pronuncia en este caso con un sonido similar al de la ñ del español. Aunque la grafía chicunguña, con c, no puede considerarse incorrecta, se recomienda mantener la k, que, como señala la Ortografía de la lengua española, está presente en numerosos préstamos de muy diverso origen (bikini, kiwi, ukelele, kamikaze…).

secuencia
En los medios informativos se aprecia vacilación respecto a la grafía de esta enfermedad: “Sanidad vigila el Chikungunya tras el primer caso de contagio dentro de España”, «El transmisor del chicungunya es el mismo que el del dengue» o «¿Cómo reconocer los síntomas de la fiebre chikungunya?».
La palabra procede, al parecer, del idioma makonde, hablado en el sureste de Tanzania y en el norte de Mozambique, significa ‘hombre que se dobla’ y se aplica a esta enfermedad debido a que esta se caracteriza por fuertes dolores en las articulaciones.
Se recuerda además que se trata de un nombre común, tanto cuando se utiliza aisladamente (chikunguña) como cuando forma parte del nombre de la fiebre o la enfermedad (fiebre/enfermedad del chikunguña), por lo que lo adecuado es escribirlo en minúscula.
Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir “Sanidad vigila el chikunguña tras el primer caso de contagio dentro de España”, «El transmisor del chikunguña es el mismo que el del dengue» y «¿Cómo reconocer los síntomas de la fiebre chikunguña?».

En algunos medios se emplea asimismo el acortamiento chik, que puede considerarse válido y que conviene escribir en minúscula.

           

jueves, 30 de abril de 2015

Infancia en Espera


Por Sylvia Teresa Manriquez

Infancia01Mañana
de fiesta, juegos, regalos y comida. Un hogar temporal festejaba el día
del niño. En el sonido local se alternaba la música con cápsulas
alusivas a la celebración.
- ¿Oiste? La locutora está hablando de nosotros, los niños de la calle.

- ¡No! ¡No somos niños de la calle!

- Sí, la locutora dijo “niños de la calle”

- Pues yo no soy niño de la calle, ¡Tú sí, pero yo no! ¿Verdad que no somos?

Este poema es uno de mis favoritos, es de Alfonso Reyes

SOL DE MONTERREY

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.

Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el niño andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
Toda la casa, de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.-
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.

Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía,
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
-¡Ya llevas sol para rato!-
Es tesoro – y no se acaba:
no se acaba – y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
Que ya tanto sol me cansa.-
Yo no conocí en mi infancia
Sombra, sino resolana.

martes, 10 de marzo de 2015

EL RETO (Sylvia Teresa Manriquez)





- ¿Qué es "empoderamiento"? – me preguntó la pequeña de diez años de edad.
- Que tú puedas decir tus ideas y ejercer tus derechos – respondí.
Después de pensar durante un momento continuó:
- Entonces a mi amiga se la llevaron sus papás por culpa del empoderamiento. -
- ¿Por qué dices eso? –
- Porque creo que por el
empoderamiento ella acusó a los que venden drogas en la escuela y le
pegaron. Ya no va a la escuela, sus papás se la llevaron. -
Se habla mucho y se entiende poco. El
diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo define al
empoderamiento como el proceso por el cual las personas fortalecen sus
capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social, para
lograr cambios positivos de las situaciones que viven.




Se aplica a cualquier grupo vulnerable y marginado, aunque su utilización se da mayormente en los análisis de género.



El 25 de marzo de 1911 jóvenes mujeres
trabajadoras de una fábrica de camisas exigió jornada y pagos justos,
quedando encerradas durante la protesta en la maquiladora. No se sabe a
bien si el incendio, que cobró la vida de la mayoría de ellas, fue
provocado o producto un accidente debido a una colilla de cigarro en un
cubo de deshechos de tela.




Ellas, sin manejar el término
empoderamiento, se apropiaron de su derecho a exigir mejor trato, aunque
fueron reprimidas con la práctica común que tenían los responsables de
las fábricas en aquella época, de cerrar todas las salidas para evitar y
frenar movimientos obreros.




Después de más de cien años pesan las
caídas en este camino tortuoso que lleva a la igualdad y equidad. El
empoderamiento se nos presenta más como una recompensa lejana que un
derecho, y, como en el caso de la niña con que inicia este texto, un
derecho que muchas mujeres dudan en exigir ante el temor de la coerción y
la represión que las vuelve víctimas en muchos países del mundo.




En este marco ¿cómo explicar el concepto de empoderamiento sin que parezca una hazaña en la que se arriesga la vida?



Cómo explicar a una niña que pregunta,
que empoderarse no significa sufrir violencia y hasta peligro de muerte,
en un país en el que según la Organización de las Naciones Unidas
mueren cinco mujeres diariamente víctimas de violencia de género.




Cada feminicidio nos señala que vivimos en una sociedad que minimiza la violencia, la acepta y la normaliza.



Entonces el reto es acompañar a más mujeres para que logren empoderarse de su propia vida y cotidianidad.



Entendiendo que una vida libre de
violencia no es una concesión sino un derecho que tramitamos las mujeres
día a día, luchando codo a codo.




Cada vez que conmemoramos el Día de la
Mujer hacemos un homenaje a todas las mujeres que lucharon antes que
nosotras, que se empoderaron de su presente para que hoy podamos
disfrutar de condiciones que nos permiten estudiar, trabajar y decidir
cómo queremos vivir.



Gracias a ellas, hoy las mujeres de este
país podemos votar y ser votadas en puestos de elección popular; eso
significa que tenemos voz y voto para fortalecer, cambiar y crear
políticas públicas que mejoren la vida de niñas, mujeres y su entorno.



Significa también que desde el lugar
dónde nos encontremos, nuestro hogar, escuela, trabajo o comunidad,
podemos y debemos empoderarnos sin temores, porque la lucha y el
esfuerzo de las mujeres que nos anteceden y de las que están a nuestro
alrededor nos cobija y nos impulsa.



Juntas somos capaces de defender nuestras
conquistas y reconocer desafíos para seguir pugnando por una vida de
igualdad y libre de violencia.




Y así hacer posible la propuesta de ONU Mujeres: si empoderamos a las mujeres, empoderamos a la Humanidad.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Botella al mar para el dios de las palabras. Gabriel García Marquez.


       A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, ademas, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras. 

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
      No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

      La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: ``Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que
 

Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?
      Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa. 
      En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?
 

      Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años. (Declaraciones de García Márquez para La Jornada, México, 8 de abril de 1997)

lunes, 23 de febrero de 2015

Hace 560 años Gutenberg imprimió su primer libro, "La Biblia". 23 de Febrero de 1455.

23 de Febrero de 1455: Gutenberg imprimió su primer libro, "La Biblia"

La invención de la imprenta con caracteres móviles, obra del alemán Johannes Gutenberg, es uno de los grandes hitos de la historia de la cultura.

 La Biblia de Gutenberg o de 42 líneas, llamada por ser éste el número más frecuente de líneas por columna en cada una de sus 1.280 páginas, fue concebida para que se asemejara lo más posible a un manuscrito, el códice de aquella época: no llevaba números de página, ni páginas de títulos u otros rasgos característicos de los libros modernos.
Sobre su contenido, se trata de una versión latina de las Escrituras de san Jerónimo y, para su impresión, fue preciso fundir casi cinco millones de tipos, editándose 120 ejemplares en papel y 20 en pergamino, de los que se conservan unos 45. Las ilustraciones de cada ejemplar de esta Biblia fueron pintadas a mano y los tomos se embellecieron cada uno de forma diferente.

Debemos aclarar que Johannes Gutenberg (c1400-1468, Maguncia, Alemania) no fue el inventor de la imprenta puesto que, a comienzos del siglo XV, ya se imprimían naipes y estampas con motivos religiosos. Estas impresiones se realizaban mediante la aplicación de una plancha de madera grabada y embadurnada con tinta grasa, sobre el papel o el pergamino. Tampoco fue mérito suyo la composición de textos con caracteres móviles, es decir, la fabricación de letras o símbolos individuales.
El verdadero logro de Gutenberg fue el perfeccionar estas técnicas hasta conseguir un procedimiento tipográfico que ha permanecido sin apenas cambios hasta principios del siglo XX. De esta forma, para la elaboración de sus libros impresos, sustituyó la madera por metal, fabricando moldes de fundición capaces de reproducir tipos metálicos regulares que permitieran la composición de textos. Fue esta invención, la impresión tipográfica con tipos móviles metálicos, la que dio origen al verdadero libro moderno.
Fue gracias a la posibilidad de realizar tiradas de múltiples ejemplares de libros, que un mayor número de personas en todo el mundo pudo acceder al saber escrito, lo que dio lugar a inestimables transformaciones, no sólo en el campo de la cultura, sino también en el de la política, la religión y las artes.

Fuente:  http://www.documentalistaenredado.net/140/la-biblia-de-gutenberg/

 

 

 

jueves, 12 de febrero de 2015

Jotdown Cultural: Silvia Querini: «Una de las leyes fundamentales del mundo de la edición es la discreción»

Publicado por


Silvia Querini (Turín, 1955), directora literaria de Lumen desde que hace ya más de diez años sustituyera a Milena Busquets, lleva trabajando en el mundo de la edición desde principios de los ochenta. Ahí es nada. Desde aquellos primeros años —comenzó en la ya desaparecida y mítica editorial Bruguera— ha llovido, como suele decirse, bastante, cuatro Premios Nobel incluidos; tanto como para que una charla con esta italiana de raza pueda convertirse en toda una conferencia sobre el mundo del libro y la edición. 
La primera pregunta que te hago es para que te luzcas: ¿qué es ser un editor?
Resumiendo mucho, un editor es un gestor de talentos. Me importa subrayar la palabra gestión, pues un sello editorial que no pueda defenderse desde el punto de vista económico, tarde o temprano tendrá que cerrar sus puertas. En cuanto a los talentos, haberlos haylos… Lo que hay es que encontrarlos. Por lo tanto, habrá que arremangarse, ponerse a trabajar, encontrar ese texto que se ajusta al perfil de nuestra editorial y luego gobernarlo para que sea rentable. Se dice pronto.
¿Y el agente literario, qué papel desempeña?
El agente literario es un intermediario entre el autor y el editor. Con el agente suelen tratarse las cuestiones económicas del contrato y es bueno que así sea porque muy a menudo el autor no tiene la perspectiva necesaria para enmarcar su texto dentro del mercado. Con los autores lo mejor es hablar de palabras, de personajes que nacen y mueren, de comas y puntos que se escapan y vuelven…
¿Por qué eres editora, cómo acabas aquí? «Por amor», te he leído en alguna ocasión, en relación con cómo acabas en España. Cuéntanos. ¿Te acuerdas de cuándo y cómo te decides a dedicarte a esto?
Fui a Londres cuando tenía dieciséis años para participar en un workshop sobre Virginia Woolf, sin sospechar, por cierto, que muchos años más tarde me convertiría en la editora en castellano de esta espléndida autora. Fue allí donde me encontré con el hombre que más tarde me llevaría a Barcelona, donde aún sigo.



Fuente: http://www.jotdown.es 

Soy vertical - Sylvia Plath

Soy vertical
Sylvia Plath

Mejor querría ser horizontal.
No soy un árbol con raíces hondas
en tierra, sorbiendo minerales y amor materno,
refloreciendo así de marzo en marzo,
reluciente, ni orgullo de parterre
blanco de admirativos gritos, muy repintado,
y a punto, ignaro, de perder sus pétalos.
Comparado conmigo es inmortal
el árbol, y las flores más audaces:
querría la edad del uno, la temeridad de las otras.

Esta noche, en luz infinitésima
de estrellas, árboles y flores
han esparcido su frescura aulente.
Yo entre ellos me paseo, no me ven, cuando duermo
a veces pienso que me les hermano
más que nunca: mi mente descaece.
Resulta más normal, echada. El cielo
y yo trabamos conversación abierta, así seré
más útil cuando por fin me una con la tierra.
Árbol y flor me tocarán, veránme.

Nunca volveré a hablar con Dios. Sylvia Plath.

Nunca volveré a hablar con Dios. Esa es la respuesta que Sylvia Plath le da a su madre cuando esta le comunica que su padre ha muerto. La infancia de la poeta, hasta que su padre muere, es bastante común en la medida que las familias felices son comunes. 




Procedente de una familia de ascendencia alemana, mostró desde pequeña un gran talento para la poesía, escribiendo sus primeros poemas a la edad de ocho años. Sin embargo, muy pronto presentó un severo trastorno bipolar que la condujo al primer intento de suicidio antes de los diecisiete años.  Sometida a un intenso tratamiento psiquiátrico, pudo graduarse con honores en 1955 en el prestigioso Smith College. Obtuvo una beca Fulbright para la Universidad de Cambridge, donde  continuó escribiendo poesía y conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956.
Su menguada salud, sumada al divorcio en 1962, la llevaron a quitarse la vida un año después.
Su obra fue reconocida posteriormente, gracias  al impulso recibido por parte de Hughes,  quien se encargó de promoverla. Fue la primera poeta en recibir post-mortem el Premio Pulitzer por el conjunto de su obra.    

Fuente: http://www.jotdown.es/

Sylvia Plath nació en Boston, E.U. el 27 de octubre de 1932 y falleció en Primrose Hill, Londres, reino Unido, el 11 de febrero de 1963. 

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