sábado, 5 de julio de 2008

el divan


EL DIVÁN

(Fragmento) Para leer la columna completa solicitarla al autor, Miguel Ángel Avilés, a su correo electronico Avilesdivan@hotmail.com

EN LO PRÓSPERO Y EN LO ADVERSO

Para Arely, quien tampoco estuvo allí.

A mí no me pregunten nada porque yo no estuve allí. Si se patearon por debajo de la mesa, si la vinagreta estaba desabrida, si los arreglos de centro estaban muy cursis, si alguien faltó, si ese menú no fue la mejor elección, si todo fue grabado por el Cisen, yo , la verdad, no me di cuenta porque han de saber, aunque ustedes no lo crean, que no me invitaron.
Todo ese día me quedé esperando y nunca llegó la ansiada invitación. A la puerta de mi casa arribaron recibos de Telmex, del agua, del gas natural, estados de cuenta, publicidad de coppel, promociones de pizzerías, ofertas de Famsa, pero la invitación al relevante enlace Escudero-Beltrones jamás llegó.
Aún esperanzado, de última hora me comuniqué al Aeropuerto para saber si había alguna reservación Hermosillo-DF a nombre de este columnista y tampoco nada. Le señorita leyó en voz alta: Murillo Miguel Ángel, Cortés Miguel Ángel, otro y otro Miguel Ángel pero Avilés Miguel Ángel ni por error.
El día se iba y ya, en un acto de desesperación y a pesar de los enconos que, se, hay de por medio, esperanzado en un vuelo charter marqué al palacio de gobierno a ver si de mera casualidad a ellos si los habian invitado y esto me puso peor: una grabadora se activó: “si desea una audiencia con el señor Gobernador, marque 1… si quiere denunciar a alguien que esté por encima de la ley, marque 2…. si quiere protestar por la demolición del parque de Villa de Seris, marque 3”…
Cuando la voz iba en el número 9 colgué de un golpe y seguí esperando a que esa invitación llegara.
“El edificio fue construido por Miguel José de Quiera, a partir de los planos de Pedro Bueno Basorí. Ésta duró de 1734 a 1737 y la patrocinaron Ambrosio Meave, Francisco Echeveste y José Aldaco. El Colegio se llamó de San Ignacio y estuvo destinado a niñas, doncellas y viudas de ascendencia española. La dirección del plantel siempre ha sido laica. Allí estuvo Josefa Ortíz de Domínguez, más tarde esposa del corregidor de Querétaro. El edificio tiene tres portadas: una ostenta un escudo, otra la imagen de San Ignacio en un nicho y la tercera el águila sobre el nopal devorando a la serpiente. Las dependencias se agrupan alrededor de cuatro patios y las dos plantas están unidas por una magnífica escalera. La capilla del colegio, cuya portada es obra de Lorenzo Rodríguez, conserva los retablos barrocos. En este local se ha ido formando un pequeño museo de arte religioso. Los costados que miran a los antiguos callejones de San Ignacio y Aldaco y la Plazuela de las Vizcaínas están ocupados por accesorias de taza y plato, así llamadas porque constan de dos plantas, una sobre otra. Originalmente estuvieron ocupadas por artesanos, que trabajaban en la parte de abajo y habitaron en la de arriba, prestaban servicios al vecindario y a la vez pagaban una renta al colegio. Esto produjo una sucesión rítmica de puertas y balcones en la porción inferior del parámetro, en contraste con los grandes paños superiores de tezontle, cortados a trechos irregulares por ventanas extraordinariamente altas, cerradas con fuertes rejas, que dan luz a las viviendas interiores del colegio.”
Esto no aparecía seguramente en la rotulada invitación que como se darán cuenta nunca me llegó. Los datos eran otros, en resumen decía lugar fecha y hora en que Sylvana Beltrones Sánchez y Pablo Escudero Morales, populares apellidos de barriada, contraían nupcias como pináculo religioso al gran amor que se profesan.

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