jueves, 18 de febrero de 2016

Honor a quien honor merece: Lupita Perez Arias

Fue una talentosa cantante de ópera, aunque se le recuerda mayormente por las canciones de las películas de Disney “La bella durmiente” y “Blancanieves y los siete enanos”.


DIRECTOR: Edmundo Santos. AÑO DE DOBLAJE: 1959. ESTUDIO: Estudios Churubusco. INTÉRPRETE: Lupita Pérez Arias.
CIUDAD DE MÉXICO, 16 de febrero.- Siempre un paso adelante gracias a su talento, la mexicana Guadalupe Pérez Arias fue una talentosa cantante de ópera que se ganó el aprecio de sus maestros y la admiración del público, en especial de los infantes, a quienes deleitó con las canciones de las películas de Disney “La bella durmiente” y “Blancanieves y los siete enanos”.
Oriunda del estado de Guanajuato, donde vio la primera luz el 19 de agosto de 1921, en el seno de una familia de escasos recursos, Lupita siempre destacó por tenacidad, esa que a los 14 años la llevó a la capital mexicana, para alcanzar a su destino.
Una biografía de ella difundida en el sitio especializado en música Lastfm.es, señala que su gusto por la música lo heredó de su padre, quien tocaba la mandolina y la animó a inscribirse en el Conservatorio Nacional de Música, al cual ingresó a los 17 años.
Hice mucha ópera, pero también durante una época canté en radio, en la XEQ y en la XEW. Tenía un trío que éramos el "Trío Arco iris". Estaba formado por Enriqueta Martínez, Lupe Luna y yo. También estuve en una gira con el "Ballet Folklórico de Amalia Hernández", comentó en alguna entrevista.
Antes de ello, acota, tuvo que esperar y ayudar en el negocio de cocina que tenían sus padres en la calle de Artículo 123, en el centro de esta ciudad.
La situación era difícil pero ello no impidió que con el apoyo de su familia, en especial de su padre, Lupita estudiara nueve años en el Conservatorio, donde fue alumna de David Silva, Carlos Chávez y Eduardo Hernández Moncada.
Su esfuerzo obtuvo recompensas, pues además de graduarse en 1948 como una de las mejores alumnas de la institución, con un año menos de estudios, obtuvo varias becas posteriores que la llevaron a Madrid, España y a París, Francia, donde se perfeccionó.
Otra reseña biográfica, ésta del sitio doblajedisney.com, pondera que para 1959, la cantante ya había debutado en el Palacio de Bellas Artes, e incluso, en el ámbito del doblaje, al interpretar las canciones de la Princesa Aurora en “La bella durmiente", de la compañía de dibujos animados Walt Disney.
Recorrimos parte de Sudamérica y fue muy curioso, pues estaba yo trabajando en Bellas Artes y Amalia me llamó para hacerme la invitación. Al principio me había negado pues estaba trabajando con Luis Sandi y no podía quedarle mal. Amalia me dijo :"¡¿Si te consigo los permisos, vas!?" yo le dije que sí , pues bien, a los 3 días me volvió a llamar y diciendo "ya tienes permiso", no me quedó de otra más que aceptar, le contó a Miguel Navarro.
El maestro Eduardo Hernández Moncada sería quien le abriría las puertas para continuar con su carrera de doblaje, al recomendarla con Edmundo Santos, quien la llamó después para realizar “Blancanieves y los siete enanos”, en 1964.
Ya entregada de lleno a la música, se presentó en los mejores escenarios del mundo, entre ellos el Carnegie Hall de Nueva York, el Teatro Liceo en Barcelona, y en muchos otros ubicados en países como Dinamarca, Rusia, Francia, Holanda.
Lo mismo interpretó a personajes en la temporada de "Carmen", de Georges Bizet (1838 -1875); hasta de "La Traviatta", su ópera favorita, como en la inauguración de la nueva Basílica de Guadalupe en 1976.
Cuentan que en el 2001, Lupita, quien por amor a su arte renunció a tener una familia propia, demandó a la Compañía Disney exigiendo derechos de regalías por la explotación de sus doblajes en discos, casettes y videos, pero ambas películas fueron redobladas ese año con otras voces.
Un año después se retiró en definitiva de los escenarios debido a un padecimiento que le provocó una severa pérdida de voz. Murió el 17 de febrero de 2005, a los 83 años.
Su voz se apagó con el tiempo pero permanece en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de escucharla, así como en algunas grabaciones que se mantienen en sitios como las estaciones de radio en las que participó y la Fonoteca Nacional.
Fuente: Excelsior.com

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