lunes, 24 de agosto de 2009

Dos amigos


Podría parecer un apestado en el periodismo cultural pero no. Hay quienes le reconocemos capacidades profesionales inigualables.
—¿Lo conoces?
—Sí, fuimos amigos. Nos conocimos en el periodismo cultural, desde los años 80 del unomásuno. Poca gente sabe que vivió en mi departamento, casi un año, cuando él tuvo que dejar su espacio por cuestiones personales. Nos llevamos increíblemente bien. Es un hombre sin prejuicios al que nunca le importó él qué dirían al irse a vivir conmigo, porque todo mundo sabía que yo era gay. Aprecio mucho a heterosexuales que no piensan que uno siempre se los quiere coger. Cuando la gente inteligente de verdad piensa, el sexo es secundario.
—¿Y nada de nada?
—¡Claro que no! Es la gente pendeja la que inventa cosas. Hubo afinidades. Él ama la música: le aprendí mucho. Yo amaba el teatro: él casi nunca iba al teatro. Hablábamos como lo hacen los amigos que intercambian placer mental, por encima de diferencias.
—¿Por qué se pelearon?
—Siempre fuimos divergentes en las maneras de ver el periodismo. Yo era dado a buscar exclusivas que nos dieran en las páginas culturales una respuesta inmediata a lo que hacíamos. Él creía mucho en la calidad escritural y eso llevaba más tiempo. Ahora veo que si hubiéramos compaginado las dos cosas hubiéramos sido mejores los dos. Había razón en ambas partes, creo.
—¿Sólo por eso se pelearon?
—Hubo detalles que pertenecen al terreno de nuestra vida privada. Lo público, lo que él mismo anduvo escribiendo en todas partes es que lo grillé cuando me escogieron para dirigir la sección cultural cuando él ya había renunciado a La Jornada. Yo sólo elegí quedarme.
—¿Lo aprecias?
—Sí. Duele su rencor. Cuando inicié mi carrera de editor de libros escribió una columna: que los españoles no sabían que habían contratado a un ignorante: yo. La columna la pegué a la entrada de mi oficina.
—¿Bromeas?
—A la frustración hay que darle la cara. Desde aquí lo felicito que sea homenajeado por su labor de periodista cultural. Él ni siquiera sabe que una vez lo propuse para que le dieran el Fernando Benítez en la Feria de Guadalajara. Mi voto fue el único.
—¿Te curas en salud?
—Víctor Roura es necesario en el periodismo mexicano adocenado. Somos iguales pero al parecer él no se quiso dar cuenta. Por eso nuestras vidas paralelas.


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