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miércoles, 6 de julio de 2011

Aves de paso


Por Sylvia Teresa Manríquez


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadie la llamen,aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.


Este fragmento del poema del periodista Eduardo Galeano brinda el marco idóneo para hablar de los relatos de Carlos Sánchez; es decir, para hablar de los nadie. Gente de todos los días. Caminando, bailando, cantando, riendo y llorando, respirando, sufriendo, esperando muriendo. Gente lejana y cercana. Aves de paso por la realidad cotidiana, clandestina.

Aves de paso: Hermanos con cuerpo de carrizo, amantes que beben té de flores, bicicletas y corridos de narcos, la infancia que se pierde en una madre que amamanta. Un abuelo que traspasa el límite del amor filial trasgrediendo destino y orden. Pies descalzos, madres perdidas. Historias que aprisionan vidas. Adicciones y deseo. Música, libros, gente, calles y habitaciones, pobreza y hambre, hambre de afectos, de miradas.

Carlos Sánchez da voz a estos sin rostro como les llamó Marcos. Nos regala trozos de sus vidas, esas que preferimos no ver y que, sin embargo, persisten desafiando nuestra indiferencia.

De su mano somos testigos de la vida de la joven que huye después de robar los monederos de las mujeres que le compraban tortillas, y dicen, la han visto disfrazada de mujer alegre dentro de una cantina.

O el joven que a pesar de la resaca, la música de Vivaldi le trae el recuerdo de la amada.

Observamos también el refugio momentáneo que la bolsa de solvente ofrece a la adolescente que toma el tiempo en sus manos, invadido de imagenes de caricias primeras y violentas, de infancia abortada jugando a esconderse tras las piedras.

Historias en las que, como dice el narrador en uno de estos relatos, se sortea la suerte todos los días, como posibilidad de crecer en cuerpo y mente, con la emoción hecha un manojo de rescoldos como llagas.

Carlos nos hace observar una realidad que no ilusiona o una ilusión que se pierde en la realidad. Matizada de sueños y amores, drogas y sexo, injusticia y necesidad.

Carlos Sánchez, escritor, periodista, comunicador, promotor, amigo; autor de Linderos Alucinados, Señales Versos, Desierto Danza, De efe, y Purobarrio. Nos comparte su mas reciente creación, relatos de los educados por el barrio, Aves de paso que tocan nuestra sensibilidad.

Pueden solicitar su ejemplar en el correo abigaelsc@hotmail.com de Carlos Sánchez.


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Plegaria

Ave María

Cuida al alma en su andar/

aleja la incertidumbre omnipresente/

bendice la sangre sin derramar/

fortalece al guardián,/

que la vida no cese/

la fe no desfallezca/

y la justicia no se extinga,/

del presente amordazado/

y la esperanza mutilada/

Santa Madre ampáranos./

Amén./



STM