Buscar este blog

viernes, 1 de febrero de 2013

Rubén Bonifaz Nuño

PORQUE YO ESTUVE solo
quiero pensar que tú estuviste sola.
Que no te fuiste, que dormías.
Que me dejaste sin dejarme,
y me necesitabas
para poder estar contenta.

De cualquier modo, he recobrado
mi lugar en el mundo: regresaste,
te volviste accesible.

Me devuelves el tiempo,
el dolor, los caminos, la alegría,
la voz, el cuerpo, el alma,
y la vida y la muerte, y lo que vive
más allá de la muerte.

Me lo devuelves todo
encarcelado en la apariencia
de una mujer, tú misma, a la que amo.

Volviste poco a poco, despertaste,
y no te sorprendiste
de encontrarme contigo.

Y casi pude ver el último
peldaño del secreto que subías
al dormir, pues abriste
—muy despacio, muy plácidos— tus ojos
adentro de mis ojos que velaban.

El manto y la corona,
1958

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Plegaria

Ave María

Cuida al alma en su andar/

aleja la incertidumbre omnipresente/

bendice la sangre sin derramar/

fortalece al guardián,/

que la vida no cese/

la fe no desfallezca/

y la justicia no se extinga,/

del presente amordazado/

y la esperanza mutilada/

Santa Madre ampáranos./

Amén./



STM