jueves, 12 de mayo de 2011

Se iguala el tiempo de lectura en pantalla y papel

Gartner asegura que la sustitución de los medios impresos por los digitales se ha exagerado

J. M. - Barcelona - 10/05/2011

El 52% de los dueños de una tableta encuentra que es más fácil leer en pantalla que en papel, aunque un 42% no aprecia diferencias. No ocurre lo mismo con los propietarios de un portátil, ya que la mayoría (47%) prefiere el papel y a un 33% le da igual. Son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por Gartner sobre el comportamiento de los lectores de seis países.

"Hay una preocupación de que los medios digitales canibalizan los impresos, basados en el crecimiento de unos y la caída de ventas de otros, pero la evidencia de nuestra investigación es que los consumidores no ven lo digital como un sustituto del texto impreso", explica Nick Ingelbrecht, director de investigación de Gartner. "Algo más complicado que la simple sustitución de un tecnología por otra está ocurriendo".

"Tratar de vender el mismo contenido básico al mismo consumidor en diferentes formatos corre el riesgo de alienar al consumidor, que no pagará dos veces por lo mismo," dice Ingelbrecht. "Los resultados del estudio confirman que la distribución multicanal de contenidos es esencial para conseguir audiencias que están consumiendo casi de forma igualitaria textos en pantallas que textos en papel". Ingelbrecht apuesta por las sinergia de los productos multicanal, pero no por la venta separada del mismo producto en distintos formatos.

Según Gartner, el consumo de textos impresos y en pantalla está igualado actualmente. Los menos de 40 años prefieren la pantalla y los mayores lo impreso. El hombre es más proclive que la mujer hacia el texto digitalizado, aunque se reconoce, sin distinción de sexos, que cansa más leer en la pantalla que enpapel.

Pero cada tipo de lectura tiene su canal preferido. No hay problema para leer en la pantalla del móvil un mensaje o los mapas, pero para textos largos el papel mantiene la ventaja. Garner advierte que para seguir ganando adeptos, los aparatos digitales deberán mejorar ergonomía, peso, diseño, resolución de la pantalla, resistencia a los golpes y a los líquidos, y así poder ser utilizados al aire libre y en las situaciones de ocio donde se acostumbra a leer más.


Tomado de


Miss Bala y Miss Valentía

Por: Pablo Ordaz
Laura Guerrero no existe. Es el nombre de la guapa protagonista de Miss Bala, una película mexicana que estos días se presenta en el festival de Cannes. Marisol Valles sí existe. Es el nombre de una muchacha de 20 años que a finales de octubre de 2010 nos conquistó al aceptar un cargo para el que ningún hombre de su pueblo había tenido suficientes arrestos: jefa de policía de Práxedis G. Guerrero, un municipio de 3.400 habitantes situado junto a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, sin duda uno de los lugares más peligrosos del mundo. Ambas tenían pequeños sueños. La ficticia Laura Guerrero quería ser la mujer más guapa de Baja California, apenas unos minutos de gloria local y unos cuantos pesos para comprarse ropa en San Diego. La real Marisol Valles solo quería ser jefa de policía de su pueblo, patrullar sin armas por la mañana, cuidar a su bebé por la tarde, terminar sus estudios de Criminología y, si acaso, lanzar el mensaje de que, en México, aún existe un rincón para la gente valiente. Miss Bala y Miss Valentía. No pudo ser.

El martes por la tarde, el productor Pablo Cruz y el director Gerardo Naranjo –a punto de abordar un avión hacia Francia-- me invitaron a ver Miss Bala. No estaría bien que les desvelara aquí la película, tampoco que les dijera si me pareció buena o mala, que doctores tiene la iglesia. Sí les puedo decir que, durante casi dos horas, reviví a través de las peripecias de Laura Guerrero lo que, desde hace ya casi tres años, llevo observando cada vez que viajo a Ciudad Juárez o a Tijuana o a cualquier otro lugar de los 3.000 kilómetros de frontera con Estados Unidos: ciudadanos que se esfuerzan en vivir su vida en medio de un cóctel muy explosivo elaborado a base de sanguinarios cárteles de la droga en pugna por el territorio, cuerpos de Policía infiltrados hasta la médula, nerviosos soldados que primero disparan y luego preguntan, jueces ineficaces –más del 90% de impunidad--, políticos corruptos, desesperación y silencio ante el discurso inapelable de las armas de alto poder. Aún andaba digiriendo el triste destino de Miss Bala cuando, el miércoles por la tarde, me enteré de que Marisol Valles había reaparecido.

No sé si se acordaran de que, a finales de octubre de 2010, este periódico publicó una crónica en la que saludaba el arrojo de Marisol Valles, la mujer más valiente de México. Y que, a principios de marzo de 2011, no tuvimos más remedio que contarles que la jefa de Policía había desaperecido y que todo apuntaba a que, agobiada por las amenazas, había solicitado refugio en Estados Unidos. Pues bien, el miércoles esa sospecha se confirmó. La cadena de televisión estadounidense ABC localizó en El Paso, la ciudad fronteriza con Ciudad Juárez, a Marisol Valles, le hizo una entrevista y logró que la muchacha confesara que sí, que recibió mensajes del crimen organizado, que la amenazaron con asesinarla --a ella, a su bebé, a su familia--. Que no podía vivir pensando en cuándo aparecerían los sicarios, que tuvo miedo, que huyó…

En la película Miss Bala y en el reportaje de la cadena ABC sobre Mis Valentía aparecen los dos lados de la frontera. Tijuana y Ciudad Juárez, del lado mexicano, y San Diego y El Paso, del lado estadounidense. La guerra y la paz separadas por unos cuantos metros de alambrada. En la zona de paz se venden pacíficamente las armas que en la zona de guerra ya han causado la muerte de 40.000 personas desde 2007. En la zona de paz se consume tranquilamente la droga por la que, en la zona de guerra, los cárteles luchan encarnizadamente. En la zona de paz, todo sueño es posible --de hecho, es la marca de la casa--. En la zona de guerra, los sueños más modestos --reina local de la belleza, jefa local de policía— se convierten en cuestión de vida o muerte.

El martes por la tarde, salí del cine contento de que Laura Guerrero solo fuera un personaje de ficción. El miércoles, me alegré de que Marisol Valles siguiera viva, en el exilio y con lágrimas en los ojos, pero viva al fin y al cabo. Miss Bala y Miss Valentía. El sueño mexicano. No pudo ser.

Tomado de:

martes, 10 de mayo de 2011

Día de Madres

Arturo Soto Munguía

“¡Aquí está la medalla que querías para mi abuelita!”.



Con esas palabras me contestó el teléfono el Alí, cuando le llamé para felicitarlo por haber ganado el oro en la olimpiada nacional que en la disciplina de lucha grecorromana, se lleva a cabo en Mérida, Yucatán.



Y a mi nomás se me atoró el sentimiento en la garganta, porque antes le había pedido que si se subía a lo más alto del podio, en este día de las madres, se acordara de la mía, que el año pasado nos dejó hechos un mar de llanto y un desierto de soledad, cuando se fue así, como era, pequeña y buena.



Y así me contestó el cabrón, cuando le llamé para felicitarlo por su victoria. Ni él podía hablar ni yo tampoco. Se agolpan muchas cosas en esos momentos y se atraviesan todas las palabras y las emociones, porque nada ha sido fácil para el Alí.



Me acuerdo por ejemplo de su llanto, cuando él estaba en Nicaragua, a punto de ser descalificado momentos antes de su participación en el Campeonato Panamericano de Cadetes, porque nomás no daba el peso. Y no sé qué hizo, el cabrón, pero le ganó a la báscula y luego le ganó a un gringo y luego le ganó a un nicaragüense y luego le ganó a un peruano, para traerse la medalla de oro. Y luchó tan bien, que se trajo además el trofeo al mejor luchador de ese torneo, en estilo grecorromano.



Me acuerdo de los casi cuatro meses que se ausentó para concentrarse en el Distrito Federal, antes de partir a Bulgaria y Holanda, de donde regresó con una medalla de bronce conquistada a puro pulmón, luchando con peleadores más pesados, ya que no hubo nadie en la categoría de 50 kilos.



Al Alí le plantearon la opción: o quedas fuera del torneo, o luchas en 55 kilos. Y el Alí le entró con los más pesados y les pegó una chinga a un norteamericano y a un francés. Perdió con un mexicano y se trajo una medalla de bronce que en esas condiciones, es de oro puro.



Allá en Yucatán, el Alí le dio el mejor regalo que podría darle a su mamá, en el mero 10 de mayo. Una medalla de oro que resume años de trabajo, de esfuerzo, de sacrificios, de remar contra las adversidades, contra dos entradas al quirófano, contra una burocracia mediocre, mezquina y centavera, de la que no vale la pena ni siquiera hablar, mucho menos en el día de las madres.



Día de emociones fuertes ayer. En pleno día de las madres, el Alí les partió la ídem a tres rivales, entre ellos el muchacho de Jalisco, que está rankeado en el número uno de los luchadores mexicanos de grecorromana.



Los otros dos peleadores llevaban la casaca de sus respectivos estados: Sinaloa y Guanajuato, y los combates fueron transmitidos por TVC Deportes en vivo, lo cual provocó una mañana agitadísima, que afortunadamente terminó pronto porque si no, a estas alturas ya no me quedarían uñas qué morder.



Los chavos presentaron pelea, pero de plano no tuvieron mucho qué hacer frente al sonorense, que despachó a ambos por la vía del toque de espaldas. Por la tarde, Alí enfrentó al jalisciense, con el que ya se había enfrentado en Querétaro hace unos tres meses, antes de partir a Europa, de donde regresó perrísimo.



Cabe precisar que el combate en Querétaro fue ganado por Alí, con lo que se sacó una espinita que traía clavada desde 2008, cuando el jalisciense le ganó el oro en la Olimpiada Nacional que tuvo como sede la ciudad de Monterrey, Nuevo León.



Además, Hugo Gutiérrez está rankeado como el número uno en todo el país, lo que prueba que es un joven deportista dedicado y talentoso y eso le ha valido para ser el hombre que represente a México en los Juegos Panamericanos que se llevarán a cabo en Jalisco este año.



Vale precisar también, que su clasificación como ‘primer hombre’ en los 50 kilos, deriva de un hecho circunstancial, ya que el año pasado Alí Soto no asistió a la Olimpiada Nacional ni al Panamericano de Cadetes, debido a que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una lesión, justo una semana antes de la olimpiada.



El triunfo del luchador sonorense en esta Olimpiada Nacional es importante, porque lo clasifica directamente para el Campeonato Panamericano Juvenil que se llevará a cabo el próximo mes de agosto en Brasil. Si Alí sube al podio en ese competencia, asegura su pase al Campeonato Mundial Juvenil que tendrá lugar en Hungría, al comenzar el invierno.



La delegación sonorense de lucha grecorromana trajo excelentes resultados de Mérida, pues se vino con7 medallas de oro, cuatro de plata y 10 de bronce.



Lo siento mucho, pero este columnista está hasta la madre de contento y nada hay en estos momentos, que opaque la felicidad y el regocijo por lo que el Alí ha conseguido a punta de puros webitos.



Por cierto, termino con esa anécdota, cuando en el verano pasado, el Alí tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una lesión testicular. Se las comparto de nuevo, porque fue una desgracia de la que nos reímos juntos, en medio de las lágrimas:



Su capacidad de recuperación es asombrosa, no sólo en lo físico. En lo anímico, El Alí es un guerrero. Dos horas después de casi estar convulsionando por el llanto, la serenidad vuelve a su rostro.



Platicamos de un chingo de cosas. Él es ahora el que tiene mayor serenidad en el rostro y en las palabras.



Le cuento la anécdota de la señora que me sugirió una tanatóloga y la de cosas que se habrá imaginado esa bienaventurada madre, que pasaban por la cabeza de Alí en los momentos en que más lloraba, en su cama de hospital.



Pero no me deja terminar. Me interrumpe cuando le digo de la tantóloga:



“Oye, papá, le hubieras agarrado la palabra, porque a mi me operaron de los tanates”, dice.



Y estalla en una risa ahogada que lo hace abrazar su vientre herido y sugerir que no lo haga reír, porque le duele ‘la cortada’.



Este cabrón quedo enterito, digo yo, mientras río para disfrazar una lágrima.



Y con ella le agradezco a la doctora Cordero, cirujana de mano santa; al doctor que no sé cómo se llama pero coincidimos el domingo en los tacos de cahuamanta ahí cerca -y que por cierto están muy requetebuenos-; a las enfermeras, a la anestesista y a toda la banda que se aplicó como los buenos.



Por supuesto, al doctor Bernardo Campillo, al que ya habrá oportunidad de conocer personalmente para darle un abrazo, y al Vinko Sagrestano, que se movió rápido.


lunes, 9 de mayo de 2011

Pañales y una soda pa’ mis hijos

Por Sylvia Teresa Manriquez

“Le limpié el vidrio... ahi lo que guste darme...”

Acostumbrada a que esta frase provenga de algún niño que en los semáforos saltan sobre los cofres de los carros para limpiar el parabrisas, me llamó la atención que la voz fuese femenina.

Era una adolescente de tez morena, ojos pequeños, nariz afilada, estatura corta, el cabello largo recogido en una trenza. Su apariencia acusaba a una indígena de Oaxaca o Michoacán. Pude notar la ropa limpia, y lo que más me impresionó: el brillo de su mirada a pesar de su aspecto cansado.

Con la mano extendida aguardó mis monedas, pero yo le respondí con una lluvia de preguntas que ella no esperaba.


  • ¿Cuántos años tienes? - 18

  • ¿Vas a la escuela? - No

  • ¿Estás casada? - Si

  • ¿Y tu esposo? - (No hubo respuesta)

  • ¿Tienes hijos? - (Con impaciencia respondió) – Sí

  • ¿Cuantos? - Dos

  • ¿Dónde están? (Con desconfianza señaló un árbol cercano, bajo su sombra dos niños probablemente de dos y tres años de edad)

  • ¿Vas a la escuela? - Con otro gesto negó


Y seguí preguntando:

  • ¿Cómo te va con los otros limpiavidrios? - Molesta, retiró la mano.

  • Eit, perdona, aquí tienes, ¿Para que quieres el dinero? - Pañales y una soda pa' mis hijos.


La imagen de la adolescente-madre y además indígena, permanece en mi mente.

En entregas anteriores comentaba que en México hay casi 30 millones de niños de 5 a 17 años, de los cuales 3,5 millones trabajan por necesidad. Además, son las principales víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones. Y encima, las niñas y los niños indígenas son los más discriminados. Esa es la situación de esta joven que seguramente se sintió invadida con mis preguntas.

¿Sabría ella desde cuando se celebra el Día de las Madres, o por qué? Lo que estoy segura si sabe es lo difícil de sobrevivir en una ciudad extraña y hostil, ajena a su realidad.




Origen…

En la Grecia antigua se realizaban festividades en honor a la diosa Rhea, madre de Júpiter, Neptuno y Plutón. Después, en el siglo XVII, en Inglaterra se celebraba el “Domingo de servir a la madre”, los empleados no trabajaban y tenían permiso de visitar a sus madres, a quienes regalaban un pastel horneado por ellos mismos. Los colonos ingleses en América conservaron esta tradición, y fue en Estados Unidos dónde se realizó la primera celebración pública en 1872, con poco éxito. En 1907 una mujer promovió que un día en especifico se dedicara a las madre, y en 1914 se proclamó el “Día de las Madres” como fiesta nacional en ese país.

Las culturas mesoamericanas anteriores a la Conquista de México honraban a la maternidad. Los aztecas rendían culto a Huitzilopochtli, la diosa Coyolxauhqui o Maztli, representada por la luna. Eran festejos sagrados, se hacían peregrinaciones para honrar a la madre de los dioses.

En 1922, el periodista Rafael Alducín, fundador del periódico “Excelsior” promovió el festejo a la madres e invitó a la gente a enviar propuestas sobre la fecha en que se celebraría, quedando establecido el 10 de mayo. Este es el origen en nuestro país, de una celebración que hoy en día tiene más de comercial que histórico reconocimi

martes, 3 de mayo de 2011

Nicolás Guillén



Poema Soldado, Aprende A Tirar, de Nicolas Guillen


Soldado, aprende a tirar:
Tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar.
¡Desde abajo has de tirar,
si no me quieres herir!
Abajo estoy yo contigo,
soldado amigo.
Abajo, codo con codo,
sobre el lodo.

Para abajo, no,
que allí estoy yo.
Soldado, aprende a tirar:
Tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar.


http://youtu.be/FvGvi5AlBW8

La post Edad Media

La letra desobediente

Braulio Peralta

La Edad Media —esa jerarquía Dios-Rey-Iglesia-Nobleza-Pueblo— regresa con fuerza inusitada a los rincones del planeta a través de los medios de comunicación. ¿No lo creen? Sumen el tiempo concedido al casamiento del príncipe Guillermo con la plebeya Kate Middleton, y a la beatificación de Juan Pablo II: una prueba irrefutable de esa unidad, donde los usos y costumbres imperiales y el boato religioso es lo que las masas admiran. ¡El rating no puede mentir!

Nadie podría comprobar que “la fe mueve montañas”, ni importa. Mejor soñar colectivamente gracias a la televisión, internet, todas las tecnologías que nos acercan a las imágenes de esos, los intocables, los elegidos de Dios, los intachables que nos brindan la oportunidad de creer que, alguna vez, alguien se apiadará de nosotros. Las grandes trasnacionales de la información, los monopolios mexicanos nos dan la oportunidad de palpar al beato y felicitar a los príncipes vía satelital. ¡Gracias!

La gente huye de la realidad, harta de tsunamis, tornados, terremotos e inundaciones que desaparecen gente y aldeas; de guerras, allá en África, Asia y más; o aquí, en la ciudad más peligrosa del mundo, Juárez. Hoy no. Hoy, que Dios y el Papa y los príncipes nos conduzcan al mundo de la ilusión. Para eso están los dueños de las televisoras, ricos y famosos: burgueses al servicio de los intereses de la Iglesia y la alta jerarquía. No en balde al final del XVI, cuando la Edad Media terminaba su ciclo, nacía la burguesía para acrecentar sus ganancias. ¡Estaba perfectamente calculado! ¡Muera el rey, viva el dinero!

¿Miento? ¿Este texto está ideologizado, víctima de intereses laicistas y antimonárquicos? Juzguen ustedes, los lectores: todos conocen la historia de Marcial Maciel, los Legionarios de Cristo y el beso en la mano del sacerdote pederasta a Juan Pablo II. ¿Eso es mentir o es una foto inolvidable? Era igual en la Edad Media con los Papas de entonces. Y de los reyes nos cansaríamos de dar ejemplos. Me atengo a la historia. Eso exaltan, sin contexto, los medios de comunicación, con sus nuevas tecnologías. De náusea.

No hay literatura como en la Edad Media, pero hay telenovelas. Los noticieros se convirtieron en una extensión de esos sueños de pantalla. La post Edad Media en su máxima expresión, sin el rostro de Paula Cusi pero con un Calderón de rodillas. ¡Viva México!

braulio.peralta@milenio.com

sábado, 30 de abril de 2011

Los Amantes

Julio Cortázar


¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.


viernes, 29 de abril de 2011

El mundo dice adiós máquina de escribir: cerró la última fábrica


Según la firma, la planta ahora se utiliza para producir refrigeradores; qué metáfora tan irónica, teclarían los clásicos

NUEVA DELHI, 26 de abril.- Le dijeron adiós de un teclazo. No podía ser de otra manera.

La última fábrica existente en todo el mundo dedicada a construir máquinas de escribir, anunció que no las producirá más, pues su uso quedó circunscrito a coleccionistas y viejos escritores que no desean adaptarse a los tiempos modernos con la llegada de las computadoras.

La compañía hindú Godrej and Boyce Manufacturing Company, informó mediante comunicado que desde el año 2000 comenzó a tropezar el negocio de vender máquinas de escribir, pues sólo eran compradas por coleccionistas o viejos escritores negados a adaptarse a las computadoras.

Indican que todos los que se dedicaban a la manufactura de máquinas de escribir habían cerrado y sólo quedaban ellos.

"Hasta el 2009, solíamos hacer entre 10,000 y 12,000 máquinas anuales”, dijo el director general de la firma, Milind Dukle a diarios de la India. Desde entonces, Godrej and Boyce, compañia india fundada en 1897, frenó la producción de estos dispositivos y se dedicó a vender las que tenía en almacen.

Según la firma, la planta de las viejas máquinas de escribir ahora se utiliza para producir refrigeradores.

Dukle le dijo al diario Business Standard que en la década de 1990 su empresa llegó a producir 50,000 máquinas por año, pero el boom de las computadoras trajo consigo la caída inevitable de esos instrumentos.

Otros productores de máquinas de escribir que optaron por dejar el negocio son Remington Rand, Olivetti, Smith-Corona, Adler-Royal, y Olympia.

Los últimos ejemplares de Godrej and Boyce tendrán un costo aproximado de 270 dólares (3,145 pesos mexicanos), según informó el diario británico The Telegraph.

La máquina de escribir se creó en 1867 y se comenzó a producir para su venta seis años después.

Fue una herramienta indispensable en casi cualquier oficina y un símbolo de periodistas y escritores que se verán obligados a cambiar a las computadoras, pues aunque conserven sus viejas máquinas de escribir, será más complicado encontrar refacciones en caso de avería.

pdg

Agencias 2011-04-26

Infancia en espera

Por Sylvia Teresa Manriquez

(*Fotografía de Fano Campoy)


Mañana de fiesta, juegos, regalos y comida. Un hogar temporal festejaba el día del niño. En el sonido local se alternaba la música con cápsulas alusivas a la celebración.

- ¿Oiste? La locutora está hablando de nosotros, los niños de la calle.

- ¡No! ¡No somos niños de la calle!

- Sí, la locutora dijo “niños de la calle”

- Pues yo no soy niño de la calle, ¡Tú sí, pero yo no! ¿Verdad que no somos?

Cifras

No lo son. Sin embargo, sin los programas sociales de atención a estos infantes en situación difícil, que les den seguimiento una vez que son entregados de nuevo a sus familias, muchos intentarán refugiarse en la calle.

Según cifras del INEGI, en el periodo que va de 1995 a 2007 el número de denuncias recibidas por maltrato infantil pasó de 15 mil 391 a 43 mil 986. Lo que nos habla del fallo de programas y políticas que buscan el bienestar y seguridad de los menores.

Niños y niñas que trabajan

Anibal y Omar juegan en la calle de tierra donde está su casa, tienen edad para ir a la escuela pero no van, a pesar de que en México todos los niños y niñas de 5 a 14 años deben asistir a algún nivel de educación básica. Y la historia se repite en todo el país, por ejemplo, en el Distrito Federal, Sinaloa y Coahuila de cada 100 niños de 5 a 14 años dos no asisten a la escuela; mientras que en Chiapas de cada 100 niños, 10 no van a la escuela.

En México, la mayoría de los infantes ingresan a la primaria cuando cumplen 6 años de edad, y a los 8 se considera que ya adquirieron habilidades de lectura y escritura. Sin embargo, según el INEGI, 3 de cada 100 niños no pueden escribir ni leer. En las localidades rurales, (menos de 2 mil 500 habitantes), de las que tenemos muchas en Sonora, la situación empeora pues la proporción aumenta a prácticamente 4 de cada 100 que no saben leer y escribir.

Sofía es otra niña sonorense, tiene 10 años y asistió a la escuela hasta los 9, aprendió a leer, escribir y sacar cuentas. Hace un año el padre se fue y no ha vuelto. Ella ha tenido que trabajar para ayudar a su madre. Ya no va a la escuela, aunque quisiera ir pues, dice, quiere ser abogada y defender a su familia de la gente abusadora. En cambio, realiza dos jornadas distintas de trabajo. Una, por las mañanas cuidando a sus hermanitos de 8 y 6 años que tampoco van a la escuela. Además; limpia la casa y realiza otras labores domésticas. Su segunda jornada es de empacadora en un supermercado.
Sofía es una de los casi 30 millones de niños de 5 a 17 años que trabajan en este país.

Niños y niñas indígenas

La situación de los niños y niñas indígenas es peor, pues la marginación los mantiene en situaciones por demás precarias, con menos oportunidades o nulas de asistir a la escuela, o tener los servicios básicos en su comunidad, como agua potable y alumbrado público. Según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, (Conapred), son las víctimas más frecuentes de discriminación.
Las niñas y los niños mexicanos son las principales víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones. Según el reporte de la institución, Discriminación en la infancia, más de la tercera parte de los infantes entre 6 y 9 años, sufren violencia tanto de parte de su familia, como en la escuela. Forman parte de una generación violenta, que ve a través de los medios de comunicación la violencia como parte normal de su vida, y no como el serio fenómeno que amenaza su existencia.

Niños y niñas que esperan

“La infancia es la acción en espera” dijo el filósofo suizo Jean Jacques Rosseau. Y en México, en Sonora, la infancia espera. Esperan estos niños en hogares temporales y esperan los que están en condición de calle, los que no tienen oportunidad de ir a la escuela y los que no han podido vivir una existencia sin violencia. Esperan las condiciones políticas, económicas y sociales que les ofrezcan hogares aptos para mantenerse en ellos.

Eso significa madres y padres con trabajo y no cansados, que puedan brindarles las herramientas necesarias para llevar una vida sana, sin violencia. Significa escuelas suficientes e integradoras, calles seguras e instituciones aptas para escucharlos, atender sus reclamos y defender sus derechos.

miércoles, 27 de abril de 2011

¿Cuántas balas tiene una escuadra cortita?

¿Cómo murió Laurita?

El corrido dice como murió Emilio Guerra. ¿Y Laurita?




Insisto: ¿Qué necesidad de matarse ella también?

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