sábado, 3 de julio de 2010

Descansa en paz querida amiga

Lupita Rodriguez Almazán
ejemplo de solidaridad y perseverancia

Funeraria San Martín, capilla 1
Misa templo del Sagrado Corazón,
domingo 04 de Julio a las 17 hrs.
Sus restos mortales serán depositados en el panteón Colinas de San José.
Tus amigas te extrañaremos siempre.

miércoles, 30 de junio de 2010

Condolencias sentidas


Este día, 30 de Junio de 2010, Cd. Obregón acogió el último aliento de doña Florencia Munguía Campa. Contaba con 84 años de edad. Madre de 10 hijos entre los que se encuentra el amigo y colega Arturo Soto Munguía.




Un abrazo no llenará la irreparable pérdida, pero da fe del cariño y estimación que se te tiene amigo Chaposoto.

Cuenta con nuestro apoyo.

Vino a la tierra, la llenó de luz, nos legó su obra: hijos leales e íntegros, amigos comprobados. Hoy te toca acompañar su cuerpo a descansar, así como ella cuidó de tí en los momentos en que lo requeriste. Llegó su momento de rendir cuentas al creador. Que mi abrazo te acompañe en este duro tiempo querido amigo.

Sólo para priistas: ¿Quién era un peligro para México?

Arturo Soto Munguía
El discurso de Felipe Calderón es en estos días, aterrador. De por sí nunca ha sido muy afortunado, si se considera aquel fatídico ‘haiga sido como haiga sido’ con el que justificó su arribo a Los Pinos.

Pero ahora el discurso de Calderón aterra porque luce bien distanciado de la realidad nacional.

El asesinato del candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas Fernando Torre Cantú, apenas dio para un pronunciamiento plano, pletórico de aburridos y gastados lugares comunes; para una débil convocatoria a la unidad nacional y una más débil promesa de ‘llegar-hasta-las-últimas-consecuencias-caiga-quien-caiga-y…”.

Fíjese, acribillado lector al que no le alcanza el llanto para lavar la derrota frente a Argentina; asómbrese, masacrada lectora a la que no cabe consuelo por la muerte de El Shaka, de lo que dice Calderón, después de la ejecución masiva en Tamaulipas que prendió focos rojos en todos lados:

“El crimen organizado es una amenaza permanente por lo que partidos, legisladores y gobernadores debemos cerrar filas para evitarlo”.

(Masiosare un extraño enemigo…)

“Lo ocurrido no es un ataque contra un ciudadano, sino contra las instituciones democráticas y la sociedad entera, por lo que ello reclama una respuesta unida y firme"
(Un mexicano nunca mea solo)
“El crimen organizado no conseguirá su objetivos, pues frente a la cobardía está la unidad y la corresponsabilidad de los mexicanos".
(Y frente a la masacre indiscriminada, está la convicción de que en toda guerra hay bajas)

Por último, se comprometió a “esclarecer los hechos y llevar a los culpables ante la justicia”.

(Hagan de cuenta que se trata de los socios de la Guardería ABC)



II

¿En qué auditorio puede sonar creíble el discurso de Felipe Calderón? Aventuremos unas hipótesis:

a).- En el que llenó las encuestas a favor o en contra de que el señor se fuera a Sudáfrica, llevando consigo a su esposa Margarita Zavala; a su Jefe de Estado Mayor Presidencial, Jesús Castillo; a la Canciller Patricia Espinoza y a su secretaria privada, Aitza Aguilar. (Para llegar a Johannesburgo, Calderón se chutó como 23 horas de vuelo, con dos escalas para abastecer combustible que, por supuesto no le cuesta).

b).- En el que cree a pie juntillas que Calderón no tiene las manos metidas hasta los codos, en los procesos electorales estatales.

c).- Entre quienes aplaudieron y secundaron aquella campaña negrísima y desde luego costosísima, para alertar sobre el ‘peligro para México’ que representaba Andrés Manuel López Obrador, con quien -se lamentan ahora-, por lo menos se podía platicar, y no como Calderón y César Nava, que primero nos graban y luego averiguan.

d).- Entre aquellos que sostienen que 23 mil muertos en la guerra contra el crimen organizado son bien poquitos, considerando que el 90 por ciento de los caídos, han sido efectivamente personas relacionadas con la delincuencia.
El otro diez por ciento no pinta mucho en las encuestas, porque son estudiantes, niños, amas de casa, peatones, policías, soldados, empresarios, aspirantes a la presidencia, candidatos a las alcaldías y para cerrar el cuadro, el primer candidato a una gubernatura, nada menos que la del estado de Tamaulipas.

e).- Entre los que creían que la Selección Nacional vencería a Argentina, acaso porque en medio de tanto pinche cochinero, en algo se tiene qué creer.

III

Hay varias razones para no creer el discurso de Calderón, comenzando por aquel dislate acerca de la generación de empleo; hay, también, muchos motivos para preocuparse, comenzando por el llamado a la defensa de las instituciones democráticas, en un país donde la democracia se ejerce a salto de mata y a punta de bala.

El Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional es, desde el punto de vista calderoniano, una institución democrática lo mismo que la Secretaría de Gobernación.

Que a veces graben las conversaciones telefónicas de candidatos, gobernadores o personajes de la oposición, no les quita lo democráticas, mientras nadie le quite lo patriótico al fraude electoral de Manuel Bartlett en 1986 en Chihuahua.

Según Calderón, las instituciones en México son democráticas, pero cada vez más mexicanos de todos los estratos sociales, se encuentran con que las instituciones en México no sólo son antidemocráticas, sino que además son profundamente ineficientes y corruptas en diverso grado, lo que les está arruinando la vida.

El asunto va desde el hermosillense que le mienta la madre a su gobierno municipal porque no tiene agua en su casa, hasta el sacudimiento en las más altas esferas del poder político y económico, donde lo mismo secuestran al Jefe Diego que asesinan a un candidato a gobernador o a un acaudalado empresario.

De la chingada, la cosa…

martes, 29 de junio de 2010

Cananea: ciudad de Dios

Por Carlos Sánchez


El saludo de un agente de la Policía Federal es la aprobación para el libre tránsito. El chofer del autobús saluda y avanza hacia su próximo destino: Cananea.

En la central de camiones la mirada de un taxista se protege tras los lentes Ray Ban. En un auto sedan Ford de modelo antiguo, con palabras y gesticulación describe regiones de esa ciudad minera, cuyo guión está encadenado a un conflicto laboral que tiene en parálisis la actividad comercial.

“El nombre es lo de menos, mi amigo”, comenta a manera de respuesta el taxista, quien ya en su faena de conductor mete cambios, acelera, y conversa al ritmo del motor. “Si ves que están arreglando esas calles, es porque ya hay inversión, las cosas han cambiado de a poco, pero ya se ve algo”.

Son las dos de la tarde, un viento apacible se trepa en la atmósfera. En los pies de unos niños juega la inocencia a patear un balón, y nada importan esos días de huelga, gritan en celebración cada jugada: el mundial les permea de dicha el temporal.

El taxista sintoniza una radio local y tararea una rola. “A los cananenses nos gusta la música mi amigo”, y al tiempo que sube el volumen de la radio, la locutora rubrica la autoría del cantante en ocasión: “Nada más y nada menos que Sergio Vega, el Shaaakaaaa…”.

“Lástima que ya nos lo mataron, ¿supiste?, cada vez está más fea la cosa, ¿o no?”. Un mutis es la respuesta, la patrulla de la Federal pasa rozando al taxi y un no muy simpático agente bigotón escudriña el rostro del chofer. “A veces uno no quisiera que se fueran los Federales, o que ya se vayan, hay sentimientos encontrados por todos lados, porque no se sabe si te van a cuidar o te van a chingar”. Una rola más es el preámbulo para la alegría, el taxista abre la cajuela canturreando, cobra cincuenta pesos por el servicio y se pone a la orden. ¿A qué dice usted que viene para acá, oiga? Eso es lo de menos, respondo mientras ya la puerta que me espera se abre de a poco. Para recibirme están los libros como una dócil compañía, un espacio para salpicar el deseo de aprender.

Receso


Salir a caminar en Cananea significa la posibilidad de un ocre hacia el poniente, la reunión de hombres de mirada afable y con ganas de palabras en derredor de un árbol en la plaza Juárez. En ese mismo sitio dos adolescentes juegan a eternizar un beso, y se toman de las manos como si en ellas existiera la última oportunidad para vivir.

Tienen esas horas de sol cayendo la energía para provocar un sorbo de café, y cae en las manos de los conversadores que al aire libre hacen un inventario de aquellos días, de éstos y los que vienen. Pantalones de mezclilla, botas de minero, gorras de beisbolista y camisas manga larga es el atuendo generalizado. La mirada afable, cierto, e incesante hacia los adolescentes que ejercen el cariño a través de la piel en contacto.

Cuentan los hombres bajo el árbol las peripecias vividas en la cima de la mina, en el corazón de sus herramientas para desarrollar su jornada de ocho horas y en ellas implícitas la recompensa en un día de raya. Los árboles que son álamos hacen lo suyo, aportan como pinceles diversos verdes para el contraste con el ocre que se intensifica cuando el sol baña el poniente de Cananea.


Aquí no todas las oraciones tocan la historia de un conflicto laboral, Cananea se llama vida y transcurre desde la resistencia, el esfuerzo, desde ese balón en los pies de los niños, desde los labios adolescentes, desde las palabras añejas y llenas de experiencia en los abuelos de la plaza. Cananea es también un lugar para nombrarlo la ciudad de Dios.

Hoy es el preámbulo para las voces que vienen desde el centro de las piedras. Mañana seguiré contando desde la mirada de hombres y mujeres que saben lo que significa la existencia de una estufa de leña para satisfacer la necesidad en el estómago de los hijos.

SOY VERTICAL

Soy Vertical
Sylvia Plath (poeta estadounidense).


Pero preferiría ser horizontal.
No soy un árbol con las raíces en la tierra
absorbiendo minerales y amor maternal

para que cada marzo florezcan las hojas,

ni soy la belleza del jardín

de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración

ignorando que pronto perderá sus pétalos.
Comparado conmigo, un árbol es inmortal
y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa,
y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra.

Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas,
los árboles y las flores han derramado sus olores frescos.
Camino entre ellos, pero no se dan cuenta.
A veces pienso que cuando estoy durmiendo

me debo parecer a ellos a la perfección
oscurecidos ya los pensamientos.
Para mí es más natural estar tendida.

Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad,

y así seré útil cuando al fin me tienda:
entonces los árboles podrán tocarme por una vez,
y las flores tendrán tiempo para mí.

sábado, 26 de junio de 2010

La mafia que se adueñó de México

La mafia que se adueñó de México… y el 20l2, es el título del nuevo libro que ha escrito Andrés Manuel López Obrador y que publica Editorial Grijalbo. Es un libro sencillo y claro como todos los suyos. Es un análisis crítico, en primer lugar, del proceso a través del cual una pequeña oligarquía se ha adueñado de México, sus riquezas naturales y humanas, en su primer capítulo, que se titula, precisamente, “El saqueo”. Correlativamente, es la exposición del proceso de empobrecimiento de la sociedad a que han llevado la corrupción y la depredación de la derecha, como puede verse en su segundo capítulo, “Abandono, corrupción y pobreza”.

Es también la descripción de una experiencia maravillosa que López Obrador vivió, viajando por todos los municipios del país, de lo que vio, de la gente estupenda que conoció y, también, de la belleza de nuestro país que lo asombró (es el contenido del tercer capítulo, titulado “La resistencia y el peregrinar por el país”, que José María Pérez Gay llamó “el alma del libro”, en la presentación del mismo); y culmina, en el cuarto capítulo, con un examen que es, a la vez, una exposición crítica y un planteamiento programático que denomina, emblemáticamente, “2012”.


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jueves, 24 de junio de 2010

¿Me estás pidiendo que seamos amantes?

Por Rose Mary Espinosa
No me extraña que la mayoría de los hombres que me invitan a salir sean casados. Lo que me asombra es que yo no siempre sea capaz de identificarlos. Digamos que la proporción es siete de cada 10. En los primeros puedo hasta olfatear el anillo a la distancia, mientras que en los otros ocurre un poco de todo: o son muy sofisticados o demasiado cínicos como para ser reales, o bien –y para que no digan que nada más me hago la víctima-, he sido yo quien, por gusto o comodidad, se ha pasado de ciega.


Bar con piano, jueves por la noche… Hablamos de aquellos signos que suelen delatar a un hombre comprometido: desde los días de la semana y el horario en que está disponible hasta los lugares que elige para celebrar los encuentros: no sólo el tipo de bares y restaurantes sino el trato que recibe por parte de meseros y capitanes: casi un guiño cómplice. Todo parecería estar más claro que el agua, pero no lo está. Y cuando una se prepara para escuchar la proposición tentadora o insultante, se encuentra con una respuesta como ésta: “De lo que hablo es de un noviazgo entre adultos”...

¿Perdón? “Sí, de una relación basada en la discreción y la conveniencia mutua”. ¿Cómo? “Ajá, de una amistad que nos beneficie a ambos, de un compromiso sin firma”. En una dinámica de esta naturaleza, lo más recomendable es responder con la misma ambigüedad o cuando menos estar conscientes de que una pregunta abierta y franca como: “¿Me estás pidiendo que seamos amantes?”, puede ofender al interesado (“No empece
mos con eso, por favor”), hacer que se levante intempestivamente de la mesa y no volvamos a verle jamás.

Cuánta razón tenía Monsiváis cuando decía que le habíamos perdido el respeto al lugar común... Ahora bien, si lo que se quiere es salir de la penumbra y la indefinición, y buscar refugio en "la honestidad y la transparencia", les tengo noticias: también los casados se sirven de este lema. Es más, nace de ellos: “Te voy a hablar claro”, “Tú dime qué es lo que quieres saber”, “Puedes marcar a la hora que quieras”, aunque solamente sea uno de varios números… ¿Será un modo de curarse en salud para que nadie se llame a engaño? Insisto, no se trata de hacerse víctimas. Es ese tipo de cosas que se saben y que tal vez no haya problema con que se sepan, pero, ¡ay de aquel!, y sobre todo de aquella que se atreva a nombrarlas, mucho menos discutirlas.



Quizá lo más conveniente sea tomar lo que uno necesite --si es que necesita algo--, y no rechistar: “Total, ¿por qué habría de importarme si él ni se inmuta?”. O tomarlo con optimismo: tal vez de ahí nazca una amistad, una relación entre colegas, una oportunidad de trabajo, un rato de diversión. Quizá el único móvil sea la curiosidad y, en ese sentido, una salida no siempre tendría que terminar en "algo más". Y si terminara en algo más, no tendría que continuar. Y, aun cuando continuara, no tendría que mantenerse por siempre. Mas, en el remoto caso de que continuara por siempre... Nada. Todos conocemos esas historias de Penélopes que se han quedado a esperar eternamente a algún Ulises que no ha terminado de liberarse, que sigue en manos de una bruja.


Porque ésa es otra: haga lo que haga, tenga la edad que tenga, se dedique a lo que se dedique, conviene que la oficial sea una bruja que exige, que ofende, que minimiza, que se ha descuidado, que no tiene tema de conversación... En esas circunstancias, ¿cómo no buscar alguien más? Hasta yo me solidarizo. Sin embargo, por tan gastada, es ya una excusa difícil de creer. Tan fácil que sería decir: “Si puedo con una, puedo con seis”. Aun cuando fuera mentira. Aun cuando sonara arrogante. A lo que voy es: si de todas maneras alguien va a hacer de las suyas, ¿por qué el empeño en difamar a la pareja, de pintarla como un monstruo?

Por alguna razón, ese cliché sigue siendo cómodo: si la esposa es un horror, la amante debe ser lo opuesto. Como aquella canción de Nina Simone, en que la otra mujer “usa perfume francés” y es “perfecta ahí donde su rival se equivoca”; en su casa no hay juguetes “regados por doquier” y, apenas llega su hombre, la encuentra como una “reina solitaria”… Claro, siempre y cuando no se le ocurra arrejuntarse con ella.


Tomado de http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle11360.html

domingo, 20 de junio de 2010

Carlos Monsiváis, el último escritor público mexicano

Fue referente cultural del México del siglo XX
Por Leonardo Bastida Aguilar

México DF, junio 19 de 2010.
Hablar de la segunda mitad del siglo XX en México sin tener como referente al escritor Carlos Monsiváis (1938-2010) significa tener una visión parcial de la realidad mexicana.

Diversos autores y publicaciones han definido al autor de Amor perdido como uno de los principales testigos de la cultura mexicana y su opinión fue un referente en casi todos los ámbitos de la vida pública mexicana.

El escritor mexicano Adolfo Castañón en su ensayo Un hombre llamado ciudad definió al autor de Apocalipstick como “el último escritor público en México”, desde el punto de vista de que, en su opinión, no sólo todos los mexicanos lo han leído u oído, sino que también lo podrían reconocer físicamente.

Uno de los aspectos que más le interesaba rescatar de la memoria colectiva mexicana era la cultura popular, lo cual le motivó a la escritura de diversas crónicas y ensayos sobre temas como el cine mexicano, la vida cotidiana de la Ciudad de México y momentos históricos como la matanza de Tlatelolco ocurrida el 2 de octubre de 1968 y el sismo de esta metrópoli en 1985.

Nacido el 4 de mayo de 1938, el autor de Los mil y un velorios estudió en las Facultades de Economía y Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, institución en la cual fue docente por algunos años, y por la cual, este año fue nombrado Doctor Honoris Causa junto con Mario Vargas Llosa y Noam Chomsky entre otros.

Gran parte de su trayectoria fue desarrollada en los principales periódicos y revistas de México. Por estos trabajos ha sido calificado por diversos críticos como un escritor de croni-ensayos, ante su nueva forma de plantear la manera de describir los hechos de la vida cotidiana.

En este rubro, Monsiváis también fue considerado como el padre de la crónica mexicana moderna. El escritor, quien también recibió el Premio de Ensayo Anagrama, se autoconsideró como un medio para renacer el viejo oficio de cronista de algunos habitantes de la Nueva España.

Durante su visita a la 75 Feria del Libro en Madrid en 2008, el autor de Los rituales del caos, indicó que "se está apostando por la crónica porque existe la necesidad de crear un corredor de espejos donde la sociedad o las sociedades se vean con más precisión".

Galardonado con diversos premios como el Nacional de Periodismo por Trayectoria; la Medalla 1808 por parte del Gobierno del Distrito Federal y la presea Gabriela Mistral del gobierno de Chile, Monsiváis fue considerado como un militante de izquierda y externó su apoyo a movimientos sociales como el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

A su vez, su pasión por el coleccionismo dio pie a la fundación del Museo del Estanquillo en la Ciudad de México, en el cual se muestran artículos referentes a la cultura popular de distintos momentos históricos del México moderno.

La amplia bibliografía del considerado heredero de Salvador Novo se refleja en la publicación de crónicas, ensayos, biografías, antologías de poesía mexicana, artículos para libros y publicaciones colectivas, algunas de las cuales han sido laureadas con diversos premios.

Durante su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires, Argentina en 2007, el galardonado con el Premio Juan Rulfo 2006 advirtió: “Antes le temía al ridículo, ya no. Ahora temo a la idea de escribir un texto y al releerlo decir ‘esto ya lo escribí’, y entonces darme cuenta no de que me estoy plagiando a mí mismo, sino que ya me cloné. A eso le tengo mucho miedo”.

Brindo por tí



A mi padre
Por Sylvia Teresa Manríquez.

Por el día en que, con la alegría de los brindis llegaste a la ventana del sanatorio a demostrar el júbilo de, ahora sí, ser padre. ¡Cómo olvidarlo! Fue casi casi en el día de tu santo. El de “Los Panchos”. ¿Lo recuerdas? Llorabas. Y eran lágrimas de gusto que se fundían con la angustia. Esa ansiedad que apresaba al preguntarte si esa niña de apenas ocho meses de gestación habría de sobrevivir. Porque Isabel, la primogénita, a los nueve meses como vino se fue. No se logró. Y mírame padre, aquí estoy, brindando con letras por este pedazo de historia que nos ha tocado compartir.

Sí: brindo, porque sin ti no estaría donde estoy. Por todo lo bueno y lo malo. Los gustos y los disgustos. Por abrevar en tu experiencia. Por abrirme al futuro.

Brindo, padre, por aquel primer día de clases, en que tomada de tu palma, llegue a otras manos, las de aquella maestra en que atinadamente confiaste.

Y por la bicicleta que no pudo ser, y a la que año con año le dediqué el mayor esfuerzo, afanándome a ser mejor para obtener las más altas calificaciones.

Brindo también, por los partidos de béisbol que juntos disfrutamos, vitoreamos y gritamos porras al equipo de casa. Y qué me dices de las funciones de box, que debo confesarlo, nunca me gustaron pero que agradezco solo porque te veía reir rodeado de lo que más quieres: tus hijos y tu esposa. Tú, mi madre y mis hermanos.

Por los viajes a la playa que tanto disfrutabas. Por esos días de sol y vida en el campo donde solías relajarte a placer. Por la muñeca que camina o el radio de transistores que aún conservo con especial celo.

Ofrezco un brindis especial por aquella gran máquina de escribir con la que me infundiste el gusto y la pasión por las letras.

También por el día en que con más amor que dinero, me viste graduar de prepa, ilusionado por el promisorio futuro que me esperaba.

Sí: vaya un brindis por tu carácter fuerte que nos forjó el temple. Que nos enseñó el valor de la prudencia. De la rectitud como norma que rige nuestros actos y actitudes.

Y si alguien se atreve a juzgarte, padre, por tu forma de ser, por tus gustos, por tu silencio, por tu mirada recia, habremos de recordarle lo duro que es llevar ese título cuando el dinero no alcanza. Cuando es preciso sacrificar a la familia, dejarla sola para buscar el sustento. Cuando se vio crecer a los hijos más rápido que uno.

Padre, permítete decírtelo: si la vida te ha premiado con los nietos, que son tan hijos míos como tuyos, es que lo has hecho bien.

Por eso brindo. Porque estamos aquí, a pesar de todo. Del tiempo. De las crisis. De las venturas y desventuras. De los desvelos. De las mudanzas.

Pero sobre todo, brindo por tenerte, Padre. ¡Salud!

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