jueves, 25 de noviembre de 2010

EL ESTADO MEXICANO EN DEUDA CON LAS MUJERES: VIGENCIA DE LA IMPUNIDAD ANTE LA VIOLENCIA SEXUAL Y EL FEMINICIDIO


  • De enero del 2009 a junio del 2010 se reportan 1728 feminicidios en la mitad del país.
  • 40.9% de las mujeres asesinadas eran jóvenes: tenían entre 11 y 30 años de edad.

  • En más del 50% de los casos las Procuradurías locales desconocen el motivo del asesinato.

  • De los casos registrados sólo se conocen 40 sentencias (4%).

* Informe una mirada al feminicidio en México, OCNF 2010.

  • Según estimaciones de la Secretaría de Salud Federal en el país ocurren alrededor de 120 mil violaciones al año, es decir, aproximadamente una cada cuatro minutos.

  • De acuerdo a las procuradurías de justicia de 11 estados, de enero de 2009 a junio de 2010, se denunciaron once mil 794 casos de violación sexual.

  • De 4 mil 773 denuncias de violación sexual reportadas por la Procuraduría de Justicia del Estado de México, la Secretaría de Salud informa de sólo 36 interrupciones legales de embarazos forzados.

  • A dos años de haberse publicado la NOM 046, las mujeres víctimas de violación sexual siguen encontrando graves barreras para acceder a servicios de atención integral a la salud, incluida la interrupción legal del embarazo (ILE), debido a la falta de lineamientos entre las Secretarías de Salud y las Procuradurías.

  • A más de 3 años de vigencia de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia no se cuenta con el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres.

Estos datos reflejan la dramática realidad de la falta de acceso a la justicia y a la reparación integral del daño que viven las mujeres víctimas de violencia en México.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) ha documentado ampliamente la ineficacia de las instituciones federales y locales obligadas a procurar y administrar la anhelada justicia, debido al total desinterés en impulsar políticas públicas integrales que erradiquen la desigualdad de género y la discriminación contra las mujeres. Asimismo han invisibilizado la problemática del feminicidio al no contar con registros globales y rigurosos que permitan cuantificar la dimensión real de la violencia contra las mujeres.

Ante esta grave situación el OCNF exige que se cree, aplique y estandarice a nivel nacional –como lo establece la Sentencia de Campo Algodonero- un protocolo para la investigación de homicidios dolosos y desapariciones de mujeres con perspectiva de género, que contemple un mecanismo de sanción a los servidores públicos que incurran en violencia institucional contra las mujeres. De la misma manera exige la cabal instrumentación de la NOM 046 en todas las entidades de la República.

Este 25 de noviembre, Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicido demanda a las autoridades federales y estatales el cumplimiento de las obligaciones contraídas ante los mecanismos internacionales de derechos humanos.

¿Cuántas víctimas más de violencia sexual y feminicidio tienen que quedar impunes para que el Estado mexicano reaccione y proteja la vida y la seguridad de la mitad de la población mexicana?

OBSERVATORIO CIUDADANO NACIONAL DEL FEMINICIDIO

Conformado por 46 organizaciones en 18 estados

Responsable de publicación: María de la Luz Estrada


viernes, 19 de noviembre de 2010

¡ORQUIDEAS HOSPEDADAS EN VERACRUZ!!

La Unión Estatal de Escritores Veracruzanos A.C. me hizo la deferencia de publicar mi texto "Voltear la vida, voltear la hoja" en su blog, lo cual me llena de ánimo y agradezco enormemente.

Les recomiendo que visiten este blog: http://uneever.blogspot.com/2010/11/voltear-la-hoja-voltear-la-vida.html


foto: imre.imre.oc.uh.cu

Voltear la hoja, voltear la vida.
Por Sylvia Teresa Manriquez


Fue en Tres Cruces, entre Torin y Bácum.
Lo miró llegar, entre sus custodios.
En un llanito lo pararon para matarlo.
Cajeme presenciaba los preparativos, como si no fueran los de su ejecución.
Como a quien no le importa ni vivir, ni morir.

Tenía apenas 12 años cuando, con un nudo en la garganta, y antes de dar vuelta a la última página de la novela “Cajeme, Novela de Indios” de Armando Chávez Camacho, aprendí cómo murió tan valiente guerrero sonorense. Un libro con hojas amarillas, quebradizas, edición original de 1948, impreso en los talleres Jus. Un preciado regalo de mi abuelo paterno que aún conservo.

“Carpe Diem: Aprovecha el día presente” Una locución latina que saltó a mi vista al voltear una página del pequeño Larousse, obsequio que mi abuelo materno tuvo a bien enviarme desde la entonces lejana ciudad de México, que con el pretexto de ayudarme en mis tareas de secundaria, intentaba aminorar su culpa por haberse mantenido ausente de nuestras vidas. Otro preciado regalo de un abuelo que nunca conocí.

He llorado, reído y sentido esperanza, me han brindado compañía sin poner reparos en mi mal genio. Mis libros. Trato siempre de brindarles un lugar cómodo cerca de mí, aunque si pudieran reclamarían por el polvo que amenaza su recuerdo y otros darían testimonio de mi amor desmedido.

PARA SEGUIR LEYENDO DA CLICK AQUI

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LO QUE ESTOY LEYENDO: Rosario Castellanos

Valium 10



A veces (y no trates
de restarle importancia
diciendo que no ocurre con frecuencia)
se te quiebra la vara con que mides,
se te extravía la brújula
y ya no entiendes nada.

El día se convierte en una sucesión
de hechos incoherentes, de funciones
que vas desempeñando por inercia y por hábito.

Y lo vives. Y dictas el oficio
a quienes corresponde. Y das la clase
lo mismo a los alumnos inscritos que al oyente.
Y en la noche redactas el texto que la imprenta
devorará mañana.
Y vigilas (oh, sólo por encima)
la marcha de la casa, la perfecta
coordinación de múltiples programas
—porque el hijo mayor ya viste de etiqueta
para ir de chambelán a un baile de quince años
y el menor quiere ser futbolista y el de en medio
tiene un póster del Che junto a su tocadiscos.

Y repasas las cuentas del gasto y reflexionas,
junto a la cocinera, sobre el costo
de la vida y el ars magna combinatoria
del que surge el menú posible y cotidiano.

Y aún tienes voluntad para desmaquillarte
y ponerte la crema nutritiva y aún leer
algunas líneas antes de consumir la lámpara.

Y ya en la oscuridad, en el umbral del sueño,
echas de menos lo que se ha perdido:
el diamante de más precio, la carta
de marear, el libro
con cien preguntas básicas (y sus correspondientes
respuestas) para un diálogo
elemental siquiera con la Esfinge.

Y tienes la penosa sensación
de que en el crucigrama se deslizó una errata
que lo hace irresoluble.

Y deletreas el nombre del Caos. Y no puedes
dormir si no destapas
el frasco de pastillas y si no tragas una
en la que se condensa,
químicamente pura, la ordenación del mundo.



De: Poesía no eres tú







lunes, 8 de noviembre de 2010

Los otros…

La letra desobediente

Braulio Peralta


  • 2010-11-08•Tendencias

Nací donde el silencio es la entrada a un pozo de oscuridad. Hoy ya no tengo rostro, no tengo patria: estoy fuera del mundo…

¿Alguien podrá escucharme?

Acá, donde los aztecas llegaron a dominar las huastecas a punta de pedernal. Donde luego los españoles, en persona de fray Junípero Serra y su cruz destruyeron lo que quedaba de nuestras construcciones y, encima, levantaron la iglesia de su religión, con arcilla, barro, piedra cantera y concha molida.

Nacimos de sangre sobre sangre. De aquí, pues: de Temapache, donde la vegetación oculta los crímenes por siglos.

Habito en la cúpula mayor, desde donde puedo contemplar el horizonte, hacia el mar, o al norte, rumbo al ferrocarril que alguna vez conducía hacia el otro lado: la nueva tierra prometida. Por aquí pasan los que no alcanzan a llegar a ninguna parte. Gente que desea un destino superior. Los que van tras la esperanza: cabizbajos, como una vela que llora: ocultos por sombras en que se funden el día y la noche.

Son los invisibles. Los sin nombre; porque igual pueden ser usted, y usted, y usted…

Ya no los lloro. ¿Para qué?. Siglos de ver pasar la vida que se pierde.

Fueron 72 los últimos. Llegaron por los viejos carriles del ferrocarril. En el pueblo les ofrecieron atole, chocolate y tamaelotes: comida predestinada para los muertos. No sabía que iban a un matadero en un rancho de Tamaulipas. Eran hermanos del sur, de la misma desgracia de milenios. Ahora les llaman migrantes —cuando son de nuestra raza.

La culebra que cruza por el altar para proteger lo que tenemos se escondió cuando los rayos del sol se fueron con el atardecer, cuando ellos siguieron su camino...

Días después, hasta acá escuché los gemidos, el crujir de huesos... Luego se convertirían en noticias que suenan a barbarie: cuchillos, ráfagas de fusil, sangre sin huellas de respiración humana.

¿Alguien podrá escucharlo?

Sigo aquí, en el silencio de la espera, reteniendo en la memoria la masacre de nosotros mismos. No sé si sirva de algo, pero al menos desde mi cúpula no les rezo: los pienso: para no olvidar, para susurrar con el viento; si acaso para conocer sus historias, algún día, cuando la verdad estalle.

(72 migrantes fuera del mundo. Ya no son primera plana. Porque su lugar lo ocupan otros muertos, que mañana será reservado a otros…y así. Estamos en guerra y nadie se mueve. Humanos hijos de...)

braulio.peralta@milenio.com

Elzancudo.net presenta: De (s) obligada lectura

Voltear la hoja, voltear la vida.

Por Sylvia Teresa Manriquez



Fue en Tres Cruces, entre Torin y Bácum.

Lo miró llegar, entre sus custodios.

En un llanito lo pararon para matarlo.

Cajeme presenciaba los preparativos, como si no fueran los de su ejecución. Como a quien no le importa ni vivir, ni morir.

Tenía apenas 12 años cuando, con un nudo en la garganta, y antes de dar vuelta a la última página de la novela “Cajeme, Novela de Indios” de Armando Chávez Camacho, aprendí cómo murió tan valiente guerrero sonorense. Un libro con hojas amarillas, quebradizas, edición original de 1948, impreso en los talleres Jus. Un preciado regalo de mi abuelo paterno que aún conservo.

Carpe Diem: Aprovecha el día presente” Una locución latina que saltó a mi vista al voltear una página del pequeño Larousse, obsequio que mi abuelo materno tuvo a bien enviarme desde la entonces lejana ciudad de México, que con el pretexto de ayudarme en mis tareas de secundaria, intentaba aminorar su culpa por haberse mantenido ausente de nuestras vidas. Otro preciado regalo de un abuelo que nunca conocí.

He llorado, reído y sentido esperanza, me han brindado compañía sin poner reparos en mi mal genio. Mis libros. Trato siempre de brindarles un lugar cómodo cerca de mí, aunque si pudieran reclamarían por el polvo que amenaza su recuerdo y otros darían testimonio de mi amor desmedido.

Cuando volteé la hoja Tomás estaba sorprendido de haberse despertado al lado de Teresa, y de cómo ella le cogía con fuerza la mano. La miraba y no podía entender qué había pasado. Así conocí a Milan Kundera y su “Insoportable levedad del ser”.

Di vuelta a otra página y Camargo, adormecido escuchaba el cuarteto en re mayor de César Franck, cuando la mujer entró en el departamento de enfrente. Ella parecía ansiosa, desorientada sin saber que hacer con su alma. De esta manera me adentré en “El vuelo de la reina”, de Tomás Eloy Martinez.

En mi vida he dado vuelta a infinidad de páginas con la seguridad de que leo bien. No soy del sector de mexicanos que lee poco y mal, como expresó Consuelo Sáizar, presidenta del CONACULTA, en la conferencia magistral con la que dio inicio el VII Encuentro de Promotores de Lectura.

PARA SEGUIRLEYENDO DA CLICK AQUI

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Elzancudo.net presenta: De (s) obligada lectura


Nadar
Sylvia Teresa Manríquez

No sabe nadar pero disfruta el agua de la alberca. Siempre se baña pegadita a la orilla, para no resbalar, para no caer hasta el fondo.

Reflexiona sobre esto al mirar las gotas de agua que caen en los charcos de la calle. No se hunden, se adhieren sin derramarse.

No pasa el ruletero. Llegará tarde por su hija. Apenas dos años y sus travesuras incesantes. Una joya que le cambió la vida.

Hace mucho que no va a la piscina con sus amigos. Ya ni la invitan. Al quedar embarazada se alejaron de ella.

Esta tarde la humedad se toca. Piensa en el calor que también agobia a su retoño. En su casa tiene cooler, pero en la de su vecina no hay, allí la deja mientras sale a trabajar.

Ella es delgada, pálida, taciturna. De estatura regular y facciones finas. Quién sabe por qué tiene los ojos verdes, si ni su padre ni su madre los tienen de color. Su hija sí.

Regresa al recuerdo de esos días de alberca, mientras toca la ropa de trabajo que trae en la bolsa. Al llegar a su casa deberá lavar, teme que la llovizna empape las prendas y estarán mojadas. De ser así, no habría manera de utilizarla en la jornada del día siguiente.

Su ropa de trabajo a veces es más breve que sus trajes de baño. En el table dance no requiere atuendos holgados.

¿Quieres terminar la lectura? Da click AQUI


miércoles, 27 de octubre de 2010

América mía

A Ramón López Velarde

Alicia Reyes

Por esta América mía
que está triste,
triste en sus abismos
más profundos...
triste de llevar a cuestas
hambre y llanto.

Si en el monte escarpado
de silencio
se reúnen los jóvenes-niños
si el silencio
se rasga de repente
es porque
en la pradera el venado
afila sus cuernos
contra un árbol.

Las liebres corren
y se esconden
un bandoneón gime
la guitarra canta.

(La naturaleza se ha puesto
de manteles largos
y el reloj me recuerda
la monotonía de la vida diaria)

En mi extravío:
¡el polvo de los conquistadores!
¡la mano y la mirada de Juárez,
esperanza y coraje!

Y las enredaderas trepan
hasta las copas frondosas,
ya el peso vence al ahuehuete
y al ombú.

Por esta América mía
que está triste...
Desde las nieves eternas
hasta las otras nieves.
Desde la selva
hasta el desierto.

Porque llevamos escondidas
las antenas.
Porque la voz se apaga
porque el viento
apenas se atrave a entrar
por las rendijas.

¡Por ese polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

Al pie del monte sereno
o en medio de los jardines,
van él y ella
tomados de la mano.

Porque amor es mundo
mundo-amor
pisoteado y herido
como antaño.

¡Se rasgará el silencio
a base de metralla!
¡Qué importa este amor
que llena las entrañas!

Los valientes van perdiendo
a cada paso
la fe en el mañana.
Ese mañana
que no será todavía...

Bajarán los indios
de la montaña
para depositar al pie
de la misma imagen cansada
su resignación de siglos.

Y en la colina,
más allá del puente,
jugarán los niños.
Ellos no comprenden.

¡Los caballos revientan los cinchos,
la soldadera se ajusta las cananas:
y entre nubes de vapor
se pone la locomotora en marcha!

América lleva en las pupilas
una lágrima,
aquella de sus hijos
que implora la paz inútilmente.
Aquella que se funde
con la tierra.

Porque
en las campiñas
las chozas se deshacen...

Y continúa el poeta
en su extravío:

Resbalará la vida por la cuesta
se acallarán los gritos
y bailaremos juntos
un tango, una cueca,
una samba o un son tamaulipeco.

¡Amor es mundo!
¡Mundo-Amor!
¡Ay, pisoteado y herido
como antaño!

Estamos ciegos
y los héroes
derramaron, tal vez,
una sangre ociosa.

Ves:
las almas nacientes
se envuelven en la droga.

¡Oh Baudelaire!
¡Oh paraísos artificiales!

Por esta América mía
que está triste
y padece...

Asisto y callo
porque, a veces
hasta el más pequeño gusano
se siente solitario.

Se van secando los ríos.
Se van secando los montes
y de estas ruinas
van naciendo otras ruinas.

¡Por esta América mía
que está triste!

¡Por este polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

El Amazonas se desbordará
y cubrirá la tierra toda
y nadarán las pirañas
y arrasarán a su paso
con bestias y ganado.

Ves:
resbalará la vida
por la cuesta
no bailaremos más...

¡Calla!

que América entera
soy yo.

Y mientras haya
al menos una flor
un germen de flor
una semilla que transporte el viento,
una gota de lluvia que la riegue
un pedazo de tierra que la acoja
América renacerá poderosa.

Lucharé sin desmayo
por esta América mía
que está triste.

LA VIDA SENCILLA

Octavio Paz

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos, y del polvo.

ENVÍO
Tal sobre el muro rotas uñas graban
un nombre, una esperanza, una blasfemia,
sobre el papel, sobre la arena, escribo
estas palabras mal encadenadas.
Entre sus secas sílabas acaso
un día te detengas: pisa el polvo,
esparce la ceniza, sé ligera
como la luz ligera y sin memoria
que brilla en cada hoja, en cada piedra,
dora la tumba y dora la colina
y nada la detiene ni apresura.

LA VIDA SENCILLA

Octavio Paz

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos, y del polvo.

ENVÍO

Tal sobre el muro rotas uñas graban
un nombre, una esperanza, una blasfemia,
sobre el papel, sobre la arena, escribo
estas palabras mal encadenadas.
Entre sus secas sílabas acaso
un día te detengas: pisa el polvo,
esparce la ceniza, sé ligera
como la luz ligera y sin memoria
que brilla en cada hoja, en cada piedra,
dora la tumba y dora la colina
y nada la detiene ni apresura.

martes, 19 de octubre de 2010

Festival Internacional Cervantino 2010, extensión Hermosillo




19 de Octubre: Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama

Octubre para alertar a la sociedad acerca de lo importante que es una detección temprana. Se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará esta patología en algún momento de su vida. En nuestro país se registran 18 mil casos anualmente.

El cáncer de mama ocupa el primer lugar entre las causas de muerte por cáncer en la mujer adulta en la Argentina. Por eso, la manera de evitar y de reducir la mortalidad generada por esta enfermedad es la prevención mediante el diagnóstico precoz en estadios iniciales con el estudio de la mujer asintomática a través de la mamografía (el estudio por excelencia para determinar la presencia o no de cáncer de mama).

Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo que se presentan con mayor frecuencia se encuentran:
Los genéticos.
La edad.
Los antecedentes gestacionales (es más común en mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 30 años o que nunca engendraron).
Estilos de vida no saludables.
Factores ambientales de contaminación elevada (por ejemplo, por el humo del cigarrillo).

¿Cómo prevenirlo?

* Autoexámenes de mama.
* Exámenes clínicos de las mamas por parte de un profesional médico.
* Mamografía de detección.

Las mujeres entre los 20 y 39 años de edad deben hacerse el examen médico de las mamas al men

Entrada destacada

 Poesía Palabras para descifrar el laberinto del silencio.  Sylvia Manríquez