viernes, 21 de marzo de 2014

Poesía

Poesía


Silencios que emergen
de alientos antiguos.

Estímulo
para remontar
el palpitante laberinto
de las palabras.

stm





miércoles, 19 de marzo de 2014

Ireneo Paz

La letra desobediente
Braulio Peralta
17/03/2014

Octavio Paz vivió sus años de infancia al lado del abuelo, Ireneo Paz Flores (1836-1924): abogado, novelista, poeta y porfirista. Dueño del diario La Patria Ilustrada, enemigo del periodista Santiago Sierra —hermano de don Justo Sierra—, a quien con un balazo acabó con su vida, en un duelo a muerte en los campos de Tlalnepantla.
En el periódico del abuelo, se lee:
“Tuvo esta mañana su primer alumbramiento la esposa del licenciado Octavio Paz, hijo de nuestro director dando luz a un robusto infante. Mucho le celebramos, y que sea para bien de la familia
y de la patria, que contarán con un nuevo defensor de la autonomía”.
Era 31 de marzo de 1914: celebramos el centenario de aquel alumbramiento. Si su abuelo fue porfirista, su padre se convirtió al zapatismo, mientras su madre, Josefina Lozano, andaluza, cuidaba a su primogénito en el Barrio de Mixcoac. El poeta recuerda en entrevista con Napoleón Rodríguez:
“Conocí a mi abuelo y el recuerdo que tengo de él es el de un hombre muy bondadoso, tierno y de gran afición por las armas de fuego y la práctica de florete. Pero más que afición por las armas, tenía afición por los libros. Tengo su imagen bien grabada: un hombre delgado, de estatura media, rostro mestizo, bromista, irónico, alerta a todo, crítico, estricto pero cariñoso.”
Ireneo Paz fue el primero en publicar en su diario, en 1889, las calaveras catrinas de José Guadalupe Posada —de quien acabamos de recordar su centenario—.
Para cuando Paz nació, la casa del abuelo se desmoronaba. Del frontón, dos kioskos, amplios jardines, alberca, mesa de billar y una capilla —escribe Rogelio Vizcaíno—, “el año que nació Octavio la casa ya estaba estropeada: el antiguo régimen se había derrumbado y la familia empobrecido”.
No es gratuito leer en el libro del abuelo, Algunas campañas, donde escribe de Díaz:
“Le quise mucho y admiré sus buenas cualidades, pero no estuve ciego para ver que sobre el inestable beneficio de la paz idiota que pudo proporcionarnos, acabó con el prestigio de las instituciones democráticas, dándonos una República de puro nombre. Así lo comprendieron todos los liberales, pero ninguno se atrevió a decírselo…”.
El poeta de quien festejamos su centenario de nacimiento escribió en un poema:
Mi abuelo, al tomar café,
Me hablaba de Juárez y de Porfirio,
Los zuavos y los platea-dos,
Y el mantel olía a pólvora…
Ese fue el abuelo de Paz.
http://twitter.com/Braulio_Peralta

Paz, Paz y Paz

La letra desobediente
Braulio Peralta
10/03/2014



No será suficiente el año para confrontar o pelear por las ideas de Octavio Paz: uno de los poetas del siglo XX en castellano despierta vivo, casi arrancando la centuria.

Letras Libres adelanta varios libros nuevos sobre Paz en su último número:
Guillermo Sheridan escribe un largo ensayo “sobre las cartas de Octavio Paz a Elena Garro, de próxima publicación”. Cartas de amor, de juventud, de un noviazgo que los llevó al matrimonio y a tener una hija, en 1939, Laura Helena Paz Garro: “Ella fue, quizá, la herida que Paz nunca cerró”, escribe en la misma revista Christopher Domínguez Michael, que igual anuncia su próxima y última biografía sobre el poeta.
No es que importe la vida privada de Octavio Paz. Pero las cartas son testimonio vivo del amor, tema al que dedicó grandes poemas, entre ellos, a Elena Garro, autora de obras de teatro escritas en los años 50, cuando aún eran pareja. Héctor Mendoza dirigió en 1956 la pieza de Garro, Un hogar sólido, dentro del movimiento teatral de Poesía en Voz Alta, que Paz impulsó. Elena Poniatowska dijo: “Una obra llena de poesía e imaginación… Así fue el deslumbramiento que causó”. El mismo año que Octavio Paz estrena su única pieza teatral, La Hija de Rappaccini, con el propio Mendoza.
Igual publicarán en el FCE El calor de la amistad. Correspondencia 1950-1984, las cartas entre el poeta y José Luis Martínez. (Ojalá un día anuncien las misivas que intercambió con Carlos Fuentes —resguardadas en Estados Unidos—, testimonio para conocer dos puntos de vista sobre el mismo tema: México, los intelectuales, la izquierda y la literatura escrita en español y otros idiomas. Cartas reveladoras de una amistad truncada).
Como igual se agradece un malentendido en torno a Juan Rulfo: una carta de Paz a Jaime García Terrés —que presenta Malva Flores— hace ver la admiración por el autor de Pedro Páramo: lo propuso —junto a Borges y Carpentier—, para el fallo del Prix International des Éditeurs, en 1961, que finalmente ganaron Beckett y Borges. Eso, para anular la idea de que Paz era mezquino con la obra de Rulfo. Es sano aclarar cuando dos autores son grandes.
O como bien escribe Tedi López Mills: “Lo ideal sería leer o releer a Paz en el punto exacto donde la poesía es una tentativa de riesgo, mucho más por sus certidumbres que por sus incertidumbres”.
¡Qué corto se me hizo el número de Letras Libres!

martes, 4 de marzo de 2014

PIEZAS por Sylvia Teresa Manriquez

Publicado en http://www.lavozdelnorte.com.mx/semanario/

Si quieren el semanario impreso y viven en Hermosillo pueden solicitarlo a sylvia283@hotmail.com


Piezas
Por Sylvia Teresa Manriquez

Abrió los ojos y el mundo estaba allí. Levantarse y repartirse en piezas. Atender a los hijos. A la pareja. Ella misma, esa pieza transparente que parece desvanecerse.
En las meditaciones de la ducha concluye: Hoy es martes. La ropa deportiva del hijo menor. ¿Se levantaría la mayor? ¿Qué hará de comer? Se mira al espejo, el tinte del cabello deja ver nuevamente las canas. Hay una arruga más en la frente.
Suena la televisión. El presidente de la república refrenda su compromiso con las mujeres y reconoce que siguen los prejuicios y actitudes que frenan su desarrollo, lo que llama “una verdad innegable”.
Se toma un minuto para razonar que las cosas en este país en verdad están muy mal, tan mal que el presidente admite lo inadmisible.
Se pregunta qué está mal. Por qué en 100 años demandando igualdad la situación de las trabajadoras sigue siendo desigual. Lo sabe porque además de los datos duros que lee, ella está consciente de que forma parte de ese sector de mujeres que gana 20% menos que los varones que realizan la misma labor, aunque esté más capacitada. Afortunadamente aún no entra al 70 % de mujeres mexicanas que viven en la pobreza.
Le vienen de golpe las palabras del presidente: “Tenemos que seguir trabajando por el respeto, en particular el respeto por las mujeres”. Ríe.
Se han logrado importantes avances en cien años, sin embargo las desigualdades son hoy más visibles que antes. Las mujeres siguen siendo las más expuestas entre los expuestos, las más discriminadas entre los discriminados.
Avanza el día. Asiste, por su trabajo, a ceremonias de conmemoración y conferencias. Recibe abrazos. Participa en el debate con un certero razonamiento.
Por fin la noche, el balance no es optimista. De nuevo la televisión: Deplora ONU que mujeres continúen siendo ciudadanos de segunda clase. Desalojan con violencia de Los Pinos protesta de mujeres del Sindicato Mexicano de Electricistas. Confirman que Marisol Valles García jefa de policía en Praxedis, Chihuahua, pidió asilo a los Estados Unidos, pues teme por su vida.
Reúne sus piezas, cierra los ojos para olvidar que el mundo sigue allí, comiendo vorazmente sus sueños.

sábado, 15 de febrero de 2014

El amor… Cómo se siente física y mentalmente

El amor… Cómo se siente física y mentalmente - Hermosillo - UniradioNoticias.com

 Por: Cristina Contreras

Los componentes básicos para que el amor de una pareja perdure y sea formal son la intimidad, la pasión, el compromiso y respeto, entre muchos otros; subrayó la psicóloga, Dulce Alejandra Gálvez Saucedo.

Explicó que la intimidad es la cercanía emocional; la pasión es la atracción física que siente el uno por el otro; respeto por la pareja; y el compromiso es estar juntos y afrontar cualquier circunstancia.

El amor, describió, es un sentimiento relacionado con el afecto y apego el cual produce una serie de actitudes, emociones y experiencias.

Cuando se sienten atraídos y empiezan a tener el sentimiento del amor, desarrollan alteraciones psicofisiológicas, esto a partir de lo que piensan de las emociones y variarán dependiendo de la misma persona.

“En algunas personas es lo que le llaman maripositas en el estómago que es el cosquilleo, es parte de la ansiedad; hay otro tipo de alteración que es el sudar las manos, que te palpite más rápido el corazón, entonces sí sufre un cambio el cuerpo ante una emoción”, detalló.

En esta fecha, expuso, la gente que tiene pareja está feliz y lleva a cabo lo que culturalmente se hace con su pareja.

Puede ser contrario para quienes están sin una pareja, la misma mercadotecnia y demostraciones de amor de los demás podría generarles tristeza y melancolía.

Por ello la recomendación es enfocar toda la atención a la familia y los amigos que también se festejan este mes del amor y la amistad, concluyó.

domingo, 26 de enero de 2014

DESCANSE EN PAZ Y VIVA PARA SIEMPRE EN SUS OBRAS: JOSÉ EMILIO PACHECO.


El mar sigue adelante

Entre tanto guijarro de la orilla
no sabe el mar
en dónde deshacerse

¿Cuándo terminará su infernidad
que lo ciñe
a la tierra enemiga
como instrumento de tortura
y no lo deja agonizar
no le otorga un minuto de reposo?

Tigre entre la olarasca
de su absoluta impermanencia
Las vueltas
jamás serán iguales
La prisión
es siempre idéntica a sí misma

Y cada ola quisiera ser la última
quedarse congelada
en la boca de sal y arena
que mudamente
le está diciendo siempre:
Adelante

domingo, 29 de diciembre de 2013

Los puentes vacacionales de 2014 El próximo año habrá por lo menos 7 fines de semana que podrán ser "largos"

http://sanantonioeluniversal.mx Los puentes vacacionales de 2014

Por: Eder Corona Ortiz | 27 de diciembre de 2013 | 07:25
Por: Eder Corona Ortiz | 27 de diciembre de 2013 | 07:25

Para que tengan presentes los puentes vacacionales de 2014 les presentamos las fechas y días en qué habrá días feriados, así como las opciones en que podrían pedir días de vacaciones para aprovechar al máximo los días de descanso que serán oficiales.

En total habrá cuatro puentes de por lo menos tres días de descanso, pero podrás generar otros tres periodos de vacaciones si sumas los días oficiales más los que te corresponderían de vacaciones.
Febrero

El primer día feriado oficial es el 1 de enero, sin embargo el primer puente será en febrero pues el lunes 3 no se trabajará por la conmemoración del aniversario de la Constitución que originalmente es el 5.

Marzo

El lunes 17 de marzo no se trabaja por el nacimiento de Benito Juárez cuya fecha exacta es el viernes 21.

Abril

Las celebraciones de Semana Santa se realizarán la tercera semana de este mes, juevesy viernes santo serán el 17 y 18 respectivamente.

Mayo

El 1 de mayo, que es feriado por ser el Día del Trabajo se llevará a cabo en jueves, así que puedes pedir el viernes 2 de vacaciones.

Septiembre

El 16 de septiembre, fecha del aniversario de la Independencia se celebrará en martes, así que podrías pedir el lunes 15 y extender tus días de descanso.

Noviembre

El lunes 17 de diciembre será descanso oficial debido al aniversario de la Revolución Mexicana, cuyo día oficial se celebrará el jueves 20.

Diciembre

El 25 de diciembre será jueves así que el viernes 26 de diciembre podrás extenderlo pidiendo vacaciones y tener un puente largo.

 ¿Te vas a animar a viajar o lo pospondrás nuevamente? Esperemos que te animes y decidas consentirte con un viaje inolvidable.

martes, 3 de diciembre de 2013

Perseguir la belleza es perseguir la verdad - Pablo Espinosa


Sylvia Teresa Manriquez

Detrás de la belleza está esta la verdad
y los periodistas siempre perseguimos la verdad.
(Pablo Espinosa)

Lo conocí en las sesiones del Seminario de Periodismo Cultural que impartió en la capital sonorense. Es veracruzano, gusta de compartir su saber y las bases del periodismo. Pablo Espinosa es editor de la sección cultural del periódico La Jornada.

Iniciamos la charla preguntándole: ¿Por qué cada vez es más difícil ejercer el periodismo cultural? ¿Dónde está el problema? Y sus respuestas las comparto ahora con los lectores de Mambo Rock:

La revolución mexicana, los constitucionalistas, crearon un sistema de educación que perdimos hace muchos años. No hay una educación laica, no hay una educación gratuita. De obligatoria se ha convertido en “inercial” porque la televisión comercial ha suplantado el papel de la secretaría de educación pública.
Además, la gente no entiende como valores la ortografía, el buen hablar, leer, escuchar música. Esto no significa que el pueblo de México sea inconsciente, iletrado o ignorante, no, yo digo lo contrario, es una falta de respeto esta imposición a un pueblo con una cultura tan vasta, tan rica, tan amorosa y con tanta variedad en todo el país.

--Pero esto no es algo exclusivo de este país.

--No, este principio no es privativo de México, en Estados Unidos el movimiento de liberación de la cultura negra, que encabezaran en los 70 “Los Panteras Negras”, tuvo como ideólogo a un escritor negro que escribió un libro llamado MisEducation of the Negro (Carter G. Woodson) y cuyo punto de partida lo podemos aplicar para nosotros: no educar al negro, porque si educas al negro se va a rebelar y va a pensar, va a ser peligroso. Eso mismo se aplica en México sin decirlo, se somete al pueblo con las boberías de la televisión comercial, no va a salir a las calles a protestar, no va a pedir igualdad de derechos para todos, ni justicia, ni mucho menos educación; es una cuestión bastante sencilla y terrible.

--Lo dice de manera sencilla y terrible a la vez, ante esto destacar la importancia de recordar la necesidad del periodismo cultural y la manera de hacer algo novedoso.

--Estoy de acuerdo y no soy pesimista al plantear el panorama anterior, es la realidad. Como somos seres pensantes y libres podemos organizarnos y juntarnos una bola de locos, utopistas, a procurar formarnos. Mejorar nuestra formación de periodista cultural, es un signo de futuro, es un signo de que estamos conscientes de que el pueblo de México es muy sabio, no es ignorante, que tenemos una cultura muy rica con el futuro por delante; nuestra obligación es aproximarlos a esta riqueza cultural que mencioné.

--¿Cómo?

-Difundiendo las actividades culturales que están a su alcance pero que la gente ignora que existen, es cuestión de aproximárselas, de platicar, de dialogar con ellos y de decirles “mira, no sólo hay violencia, también somos esto, y esto”. Decía un pensador que cultura significa darle a los demás lo que tienen pero no saben que lo tienen.

--¿Esto es lo que llamamos “comunicación para el desarrollo cultural”?
--Sí, entendiendo por cultura todo aquello que hace mejores personas, mejores sociedades. Entonces, si logramos convencer a los lectores, al público en general, que no se acercan a la cultura por temor, por prejuicios inculcados por los medios poderosos, habremos logrado un avance civilizatorio enorme de recuperar lo nuestro, y por supuesto la sociedad mejorará.

--Pero cada vez hay menos foros.

--Sí, y no en todos los foros se ha cultivado el periodismo cultural, que es por lo que estamos aquí quienes nos apasiona, nos interesa y estamos convencidos de las bondades sociales del periodismo cultural y de la cultura y queremos cultivarlo en la mayor cantidad de medios a nuestro alcance para lograr esta transformación de las personas.
--¿Ha cambiado la manera de comunicar al dejar poco a poco la letra impresa en papel para comunicarnos a través de blogs, redes sociales y medios electrónicos?

--Ese es un periodo de transición muy interesante, que significa un cambio civilizatorio como cuando se inventó la imprenta, dejamos de ser ágrafos para introducirnos al imperio maravilloso de la letra impresa que tiene una magia.

El día de hoy vivimos en una intersección entre la era de Gutenberg, de la imprenta, con la era McLuhan (creador del término “aldea global”), que ya pasó y la era de los “gadgets”. Todo es transitorio, nada puede calificarse como definitivo, en este momento estamos en una transición hacia nuevas maneras de comunicarnos.

Hemos visto fenómenos, como la degradación del lenguaje con el uso de interjecciones y contracciones en los teclados de los celulares. Con el famoso “ola k ase”, parecía que iba a reinar esa nueva forma de comunicación pero como es transitorio hubo una corriente de personas sensatas que dijeron que esa no es nuestra lengua, una lengua muy rica, y regresamos a nuestro origen.

Hay campañas dentro de los medios sociales para recuperar el correcto escribir, el correcto expresarse y disfrutar la belleza y esplendor de nuestra lengua.

--El correcto expresarse para entendernos correctamente, ¿podemos estandarizar una forma de comunicarnos?

--Sí. Existe un origen, tenemos una cultura que está allí y se ha desarrollado durante siglos. Tenemos que adecuarnos a los nuevos descubrimientos, a los avances. Decía Darwin que no sobrevive el más fuerte sino el que se adapta. En esas estamos, en adaptarnos a procedimientos de comunicación. Si hoy en día la gente lee cada vez menos o lee textos cortos, los 140 caracteres de twitter o los links, los vínculos que se usan en redes sociales, eso no significa que nos vamos a convertir en una sociedad ácrata sino que nos estamos adaptando. El libro electrónico no va a desplazar, al menos en el corto plazo, al libro impreso; sencillamente conviven porque estamos en una convivencia de eras, en una transición cultural.

--Vemos la importancia de recuperar los géneros periodísticos y renovarlos, la nota periodística, la entrevista, el reportaje, la crónica. Sobre esta última, ¿cómo es el lindero entre la crónica periodística y la crónica literaria?

--Bueno, el meollo del asunto está en que los periodistas y los que aspiramos a formas literarias, no somos, como mucha gente cree equivocadamente, escritores frustrados, no. Somos escritores en la medida en que nuestra herramienta es la palabra.

Dentro de los géneros literarios existe uno que se llama literatura de no ficción, es la que practicamos, porque los periodistas no inventamos historias, eso es antiético, sino que reproducimos la realidad, la comunicamos. Somos testigos de un acontecimiento y al hacer la crónica narramos ese acontecimiento tal cual fue, sin quitarle ni añadirle.

Buscamos la forma más agradable de comunicar, la belleza de las palabras, teniendo como herramientas las estructuras de narrativa de los grandes escritores. Muchos de ellos, como García Márquez, se formaron en las salas de redacción. Los primeros textos magistrales de Gabriel García Márquez fueron hechos en un tablón, en una vieja máquina mecánica, él a la fecha, no ha dejado de ser un reportero.
--Imágenes nostálgicas mientras hablamos de literatura, periodismo, periodismo cultural, que no se limita a hablar del concierto o de la exposición sino de la problemática alrededor y de la vida cotidiana.

--Por supuesto, porque todo eso forma parte de la cultura. El periodismo cultural en realidad es periodismo con apellido. Un periodista cultural tiene que ser capaz de cubrir un evento de índole política o de la fuente policiaca, economía o deportes, porque es un periodista, que recibió entrenamiento para observar, asimilar y transmitir información. La diferencia de los periodistas culturales es que nuestra materia es la cultura, no solamente entendida como las bellas artes, sino todo aquello que nos hace mejores personas, todo lo que tiene que ver con la evolución de nuestra sociedad para bien.
--Pablo, cuénteme que lo hace viajar para compartir su gusto por el periodismo cultural.

--Eso, la pasión por compartir. Para mí el arte de la música es el arte de compartir, no es un ejercicio en soledad, ni la lectura misma; supuestamente está uno solo frente a un libro y eso no es soledad, porque mediante un libro y con la música uno viaja a los confines más insospechados; yo he estado en Java muchas veces pero jamás físicamente, he estado bajo el mar a grandes profundidades y nunca me he puesto un traje de buzo, Julio Verne me llevó en sus Veinte mil leguas de viaje submarino; he estado parado en alguna estrella del cosmos porque me llevó Saint-Exupéry y me vistió de El principito, en fin. La lectura, la música, el deleite de las bellas artes nos lleva a ser mejores personas, insisto.
--En este andar compartiendo con los periodistas de México ¿ha observado algún denominador común en cuanto al periodismo cultural?

--La pasión, que es lo que me mueve a mí y que la he encontrado en ustedes y otros colegas del país, la pasión entendida como un entusiasmo que nos lleva a compartir lo que disfrutamos porque es bello.

--¿Ha encontrado ganas de querer hacer más, abrir más espacios?

--Sí, la pasión nos da ímpetu para hacer cada día más, para compartir lo bello, porque lo bello es bueno, porque perseguir la belleza es perseguir la verdad, detrás de la belleza está la verdad y los periodistas siempre perseguimos la verdad.

--Eso se oye muy bonito, pero ¿qué hacemos cuando tenemos mucho que decir y no hay un medio donde publicarlo?
--Lo inventamos. Ahora con las nuevas tecnologías se puede hacer un periódico electrónico, un blog, uno puede nutrir sus materiales. A partir de eso de pronto somos una comunidad y podemos fundar un periódico.

--Dicen que no se lee en México ¿usted qué opina?

--Según las estadísticas leemos entre medio y tres libros al año, muy poco. Eso forma parte de la problemática que mencionamos al principio de la charla, un problema del sistema educativo y más a fondo: un problema de la justa distribución de la riqueza.
--Interesante también sería saber qué estamos leyendo. ¿Usted qué lee cuando no lee periodismo?

--Un periodista cultural siempre está trabajando, es mi caso. Mis días de descanso si voy al cine, estoy trabajando aun si la película es la más ñoña o tonta que pueda parecer. Un periodista cultural desarrolla la capacidad de observación, de atención consciente todo el tiempo. Decía la esposa de Manuel Buendía (decano del periodismo en México N. de la R.) que cuando estaban comiendo o iban caminando de pronto Buendía se abstraía de la realidad y ella le decía “Ya estás redactando, verdad”. Así el periodismo cultural llena la vida del periodista que lo ejerce.

viernes, 9 de agosto de 2013

LA CULTURA: EL CAMINO A LA LIBERTAD. LUIS GIRARTE

Por Sylvia Teresa Manríquez*


Todo era en el sur
Cuando los hombres
no sabían
de una patria y otra,
cuando solo era la tierra.
Patria tierra
patria solar
patria familia
patria sombra.
Todo era en el sur,
el cantar y la luna
la siembra y el ganado
…el venado y los ojos de la lluvia.
Todo era en el sur.

 
Este es un fragmento del poema “Baladas campesinas” del libro “Oraciones prescritas” de Luis Girarte Martínez, poeta michoacano ganador del XI Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal, otorgado por el H. Ayuntamiento de la ciudad de Hermosillo, Sonora.

“Obras prescritas”, así como una prescripción médica, se adentra en el dolor de las fronteras, de los hombres y mujeres que dejan el lugar de su origen para lazarse tras la esperanza de sobrevivir y no sólo existir. Es la primera vez que, según el propio Girarte, aborda el sufrimiento de la gente del campo, la desesperación y las carencias.

Maestro Girarte, se le ha reconocido a usted con un premio que enorgullece a la gente de Sonora, pues se honra la incansable y prolífica labor de Alonso Vidal en el campo de la cultura, ¿Cuál es su sentir al venir a Sonora a recibir este premio? 

Me llena de emoción venir a contribuir al homenaje que un pueblo le hace a uno de sus hombres (Alonso Vidal), que se distinguió por su trabajo en la promoción de la cultura. Para mí significa venir a contribuir aunque sea con una palabra o con una voz al engrandecimiento de un pueblo de seres humanos con capacidades de sentir, de apreciar la belleza de saber que no todo es práctica, que no todo es materia, sino que tenemos algo dentro, que nos permite disfrutar de una bella canción, de una extraordinaria cultura, de una lectura significativa y de una palabra escrita con el corazón.
Además, esta es la primera vez que el público puede estar presente durante la premiación del concurso “Alonso Vidal” y a mí me da mucho gusto estar presente y poder decir que el pueblo de Hermosillo viene a ver de que se trata este premio en honor a los poetas de México.
Y es que los municipios no solamente son calles y pavimento, también son cultura; todos podemos ser libres mediante la cultura, porque la cultura es lo que nos hace ser humanos, nos distingue de todo lo demás.

Señor de los arados y el barbecho
del tronco de caballos y las ancas
concédeme el privilegio de tocar las barbas
de la espiga, de probar en el grano maduro
a la fécula del trigo y de cargar al sol
como a un amigo en las espaldas
de la desventura
cuando la tarde incita a regresar
sobre costras de polvo
a la edad de los sabores infinitos.

Fragmento del poemario “Oraciones prescritas” de Luis Girarte.


¿Es en realidad la palabra una herramienta para llegar a la libertad?

Si, la palabra usada con propiedad establece puentes, de amistad, afecto, armonía, negocios, satisfacción y gusto. La palabra es la herramienta que nos puede llevar a vivir mejor. Y mediante la cultura conseguimos ser libres, es lo que nos hace ser humanos y nos distingue de los demás.

Sin duda usted le apuesta a la poesía ¿Por qué? Todos tenemos alguna ambición, algún gusto. A mí me gustó leer desde pequeño y después de leer me gustó escribir, y además este gusto me permite ir a muchos lugares bonitos. La escritura es un acto íntimo, la persona trata de expresar lo que trae adentro, no es simple gusto, satisfacción o necesidad, sino que es parte de la angustia que nos causa el mundo en el que estamos viviendo. ¿Qué nos comenta sobre el premio “Alonso Vidal” con el que se le reconoció recientemente?

El premio “Alonso Vidal” tiene una dimensión mayor estando en el lugar donde se origina, principalmente por el hecho de que una ciudad como Hermosillo ponga a perpetuidad el nombre de uno de sus escritores; y que yo contribuya en este marco tan maravilloso, engrandece mi percepción del premio, a dimensiones que no puedo medir. Además, se permitió la asistencia de público que vino a escuchar lo que se tenía para decir. Yo espero que se siga perpetuando la imagen, figura y nombre de Alonso Vidal, porque sin duda dejó raíces importantes.

Maestro Girarte, la palabra nos sigue hermanando, pues nos encontramos físicamente en un callejón hermoso de la capital sonorense, que luce la poesía de Alonso Vidal en sus paredes, sin duda el mejor marco para entregarle el premio que rinde homenaje este importante poeta sonorense.

Así es, y espero que Hermosillo siga hermanándonos con el abrazo de la amistad y la palabra. Que se conserve este certamen como algo significativo, con el que la administración pública le apuesta al fomento de la poesía mediante el reconocimiento a un gran promotor cultural, como lo fue Alonso Vidal.

*Comunicadora.

Ermunio

CARLOS SÁNCHEZ


Caminar es su adicción. El sudor le empapa la camisa. Trepar a un carro le significa una blasfemia, un pecado. Se comunica con la naturaleza, más que con personas. Vive en constantes monólogos, y en ocasiones dialoga con sus familiares difuntos, los que habitan en su casa.
Una noche de junio, me dispongo para llegar a la cita con Rafael. Acordamos antes que me permitiría dormir en su casa, cenar a su lado, tal vez embriagarme de su voz incesante, con sus historias constantes.
Cananea lo vio jugar desde niño, trepando montañas. Conoce de esta ciudad sus virtudes y tragedias, sus triunfos y derrotas. Rafael lleva en las plantas de sus pies la voluntad del conocimiento de esta tierra que entrañablemente pende en su mirada; en su silencio la describe como un regalo de la vida.
Al encontrarlo lleva en sus manos una mochila verde, Para que compartamos el peso de tu maleta, dice. Unos cuantos libros repartidos entre él y yo y así el inicio de la caminata. Le comento a Rafael que estoy cansado, que tomemos un taxi. Nos vamos caminando, yo no me subo a los carros, responde.
Con la maleta en mi espalda, y él con la suya, descendemos hacia un arroyo, de facto la oscuridad me baña la mirada, y el cuerpo todo se enfría de temor. El presentimiento de una caminata difícil me llena de intuición el corazón. Enciendo la grabadora con porque tengo la costumbre, desde adolescente, de grabarlo todo,  y porque uno ya como inquieto que va por la vida tomando nota de esto y de aquello.
Al descender caemos sobre la arena del arroyo. Árboles, ramas, ruidos de animales, y la ausencia de la luna. Estoy a la expectativa. ¿Cuándo me va atacar un animal, cuándo me va a encajar un cuchillo algún cabrón?, me pregunto sin decirlo. Mi única opción como defensa para domar el camino, la oscuridad, es seguir a Rafael. Sus instrucciones son la lupa si quiero encontrar las veredas y llegar a la meta que es su casa y está en la colonia del Cobre, rumbo a Agua Prieta.
Entre el movimiento de ramas, ruido de animales, Rafael acompaña sus pasos con palabras, y me lleva de la mano, porque no hay fuerza para que la voz construya mis palabras. No puedo y me dispongo a escucharlo:
Últimamente según yo me voy a sentar a escribir, a estudiar, y en un ratito me quedo dormido, porque ando muy cansado, la diabetes que traigo me roba la energía, o mejor dicho, no me deja sacar energía de la azúcar, no la digiere por falta de insulina, la diabetes es muy cabrona. ¿Ves bien tú?
Ante la pregunta hago un esfuerzo para responder, y vacilo no sé cuánto tiempo, me trabo en el silencio, intento decir algo pero la oscuridad me tiene atrapado del cuello. Al final no sé cómo pero una frase llena ese túnel que es el arroyo: Sí, veo al chingazo.
Yo no veo, son cosas de la vejez, te vas quedando ciego, sordo, paralítico mamá mía (grita y le sucede una sonrisa que me llena de escalofrío). Hay una palabra que encontré en el diccionario accidentalmente, y que me gusta: Ermunio, libre de impuestos. No tengo papeles ni de mexicano, ni papeles de gringo, no percibo salarios, vivo de lo que quedó de mi familia, no tengo seguro social ni me interesa tener, ermunio: libre de cargos.
Ermunio, me repito con insistencia para mí solo. El ruido que emiten los animales se intensifica. Rafael dice conocer el arroyo a la perfección, pero en este tramo que hemos recorrido ha estado a punto de caerse en un par de ocasiones al tropezar con arbustos. Ermunio, me repito mientras me pregunto qué hago caminando a estas horas de la noche y bajo un cielo sin luna. En eso ando, en la cavilación, cuando su voz de nuevo:
Pues así vivo, de lo que me dejó mi familia, de esa suma de dinero. Mi madre, mi padre también un poquito, pero recuerdo a mi madre que la oí decir: Toma mijito, yo sé que te va a hacer falta. Eran los dólares que ella guardó, porque era ciudadana americana, entonces eso me está ahora salvando del hambre. Cuando llegas a una edad como la mía, y todavía con esas pretensiones de que si yo no hago lo mío, leer y estudiar, mejor que termine mi vida, y estoy en eso, porque a mi edad ¿sabes de qué chamba consigues?, de velador, no tengo nada en contra de ese oficio, pero yo quiero hacer lo que me gusta, no quiero terminar mi vida cuidándole los robos a un ladrón, porque la gente termina velando las empresas de los ladrones.
¿Cuánto tiempo te durará lo que tienes?, pregunto con una facilidad que me sorprende, mientras sostengo de un brazo a Rafael, que está a punto de resbalar.
Un año, dos, tal vez tres. Me conformo si llega a ese límite, y si ya no puedo vivir porque no tengo un salario, pienso de qué manera me gustaría morir, y para mí lo ideal sería incinerado, yo lo único que pido al gran mago del universo, no a Dios, al que se encarga de las magias (acotación: Rafael pierde la vereda, me pide que lo siga, encuentra el rumbo y continúa), he pensado que si me agarra mucho la diabetes, si ya no puedo moverme, me dejaré morir de hambre, no quiero que empiece por lástima la gente a llevarme el platito, ya sabes cómo, los vecinos, ni modo que termine así, no me interesa ese término de vida, o estar ahí vegetando, yo soy muy activo físicamente. (Cuidado porque por aquí es la cosa, cuidado porque aquí ya hay drenaje. Sabes qué hicieron las autoridades últimamente aquí, dizque iban a hacer un parque muy bonito y nada más hicieron una carne asada para visitantes políticos. Sígueme: aquí está el drenaje, aquí está medio seco ahora y aquí hay ramas, cuidado, está medio inclinado el terreno, resbaloso, la pasada está por allá).
Yo creo que es lógico y natural, si ya no puedes te dejas morir, ¿de qué te dejas morir? Yo prefiero de hambre, porque me he andado muriendo de hambre y sé aguantar, y me he andado muriendo de sed allá en las montañas en California, es terrible. El hambre la sientes como aquí, y sientes como una sonsera en el cerebro, pero con la sed cada célula de tu cuerpo te está gritando: agua, agua, agua, es terrible.
Cuando me eché ese viaje en California, un mes más o menos en la sierra, pero llegando a pueblitos, sentía mucha soledad. Tres cosas superé en ese viaje: el miedo, oía rugir a los osos adentro del bosque, y si te agarra la noche en la sierra no hay otra más que parar, pero antes de que te agarre la noche, si andas caminando solo, como aquí, imagínate, tienes que buscar el lugar donde acamparás, pero eso tienes que hacerlo durante el día. Al principio me daba trabajo porque buscaba un lugar bonito, muy intelectualizadamente, y no me dio resultado, y luego, ante la misma presión de las circunstancias es cuando trabaja el alma, a través de los espíritus. En esta parte del camino el clima se siente bien, pero está difícil  porque hay piedras y podemos tropezar. Eso me enseñó a confiar más en el alma a través de los instintos, de cómo se siente el lugar, cómo se sienten las vibras, aquí me quedo, me decía, cuando ya estaba escogido el lugar.
Rafael está a punto de rasgarse la cara con un alambre de púas no obstante conocer el camino, evito con un empellón que continúe avanzando y tropiece con un cerco sostenido por leños de mezquite. Continuamos. Habla.
Cuando ya pusiste tu casita ahí tienes la bolsa de dormir, lumbradas no hacía, yo nomás comía y estaba harto, granola con leche de polvo, eso es lo que podía llevar en la espalda. Ya tienes tu casita, tu comida lista, todavía es temprano, tienes miedo. Ahora lo que resta del día es para que hagas lo que te de tu chingada gana, yo me iba a dar la vueltecita por ahí, me siento a gusto viendo el terreno donde estoy durmiendo. Perdí el miedo. Casi no veo el terreno que estoy pisando, ¿tú sí lo ves? Oquei, aquí está el camino, quiere decir que no estoy tan cegatón.
Varias veces me he perdido porque hay cercas como esas que tienen un alambre hasta abajo y es de púas, y si te encajas una de esa, puta madre, que irá. Mira, ves esa luz allí arribita, por ahí va el camino, yo no camino por las calles. Ahora no hay luna, eso nos desfavorece, con luna verás qué bien se ve. Pero tú eres diurno, tú vas a caminar de día por aquí.
No, yo caminaré por la calle, le digo.
¿Por el pavimento, lo prefieres a la cañada?, nomás por eso me vine por aquí, por ti. Si aquí hay camino, hasta los carros pasan por aquí.
Por aquí podemos subir, allá veo una luz, le sugiero a Rafael cuando ya el ruido de animales, la insistencia de los alambres y el temor nos (me) acechan constantes. Por aquí podemos subir, allá hay luz. Rafael no responde, sólo camina y yo lo sigo. No sé cuántos metros recorremos más. Por fin Rafael habla de nuevo.
A la gente que vivía allá donde era el pueblo minero de antes, cerca de la mina, nosotros les decíamos los del pueblo, pero el barrio tenía nombre: Buenavista. A este barrio de acá le llaman Nuevo Buenavista, porque los desalojaron, los sacó la mina, empezó a hacer sus hoyos allá donde vivían y los pusieron aquí.
—   ¿Cuántos años tienes viviendo aquí?
—   ¿Oíste esa canción?
— Sí.
— Me gusta. Últimamente, ahora que llegué, veinticuatro más o menos, porque yo andaba allá, vagando, fíjate que yo fui a absorber a Estados Unidos, no a absorberlo como lo absorbe la gente de allí, que absorbe la comida chatarra. Yo absorbí costumbres, conviví con ellos, sufrí pobrezas también con ellos, tienen muy mala fama, muy infame entre nosotros, conviví con ellos y es la gente más honesta que me he encontrado en toda mi vida, más natural, más gente, y no son drogadictos, pero allí uno que otro como yo que siempre me ha dado por la mariguanita, ahí conseguíamos, pero no para ellos, para mí, me decían: Rafael, a ti te gusta, te regalo este gallito, son tan honestos y tranquilos que yo que soy bastante lujurioso con mis detalles sexuales, convivíamos desnudos completamente y nos bañábamos en las mismas tinas, sin ningún problema. Ahí por donde vamos a subir esa lomita, me di cuenta que ya echaron agua de drenaje, se está convirtiendo esto en un pueblo muy cochino.
Los lugares son como las personas, te las encuentras y unas te caen bien y otras no, así los lugares, yo recuerdo que llegué de Magdalena, no recuerdo detalles pero recuerdo precisiones. Miras el cerro ese, de niño me tenían prohibido vagar y por ahí me iba con un niño mayor que yo. Antes había cerros muy bonitos, pero se los han ido acabando, los explotan, les sacan las tripas sólo para beneficiar a compañías extranjeras, esto ha sido desde que se tecnificó Cananea, por allá de mil novecientos, y han venido un montón de gringos, esto ha sido un emporio gringo, industrializado a la gringa con extranjeros de Nueva York donde todo ese cobre ha servido al capitalismo. Me acuerdo de niño, cuando viví cerca de la casa de los Green, cómo veía a la viejita, la esposa de Green, por allá, ya en silla de ruedas, por atrás de esa casa nos íbamos a caminar porque todo aquello era un bosque y había un lago donde nos íbamos a pescar siboris, tenía en mi casa un bote con agua, y mi mamá me decía con mucho asco, hay niñito se te van a  morir.
Rafael abre brecha. Debajo de las ramas de un pino se encuentra su casa. Para ingresar hay que hacer a un lado la maleza. Avanzamos y en el interior un silencio se llena con el rechinido de la puerta. No miento si digo que hay en ese espacio una alfombra de polvo, varios cuartos con puertas cerradas, ropa amontonada en la habitación contigua a donde él duerme.
Allí era el cuarto de mi hermano, murió hace ya algunos años.
Frente al cuarto de su hermano está el cuarto de su madre: Este cuarto nunca se abre, aquí sigue mi madre, esas son sus cenizas.
Las cenizas de la madre de Rafael están encima de la cama, dentro de una caja de madera. Un silencio infinito envuelve el entorno, silencio que describe la parsimonia en los pasos que un día diera la señora dentro de ese hogar. A un lado de la cama hay un teléfono viejo, al otro costado un peinador y enseguida un clóset. El silencio como constante vigencia para la reflexión. Dentro de la casa sólo se escucha la voz de Rafael, y una risa desde su estómago que rebota entre las paredes y se cuela por las ventanas hasta caer como lluvia sobre las otras casas del barrio.
Con la mirada me convoca hacia la cocina, el cansancio, el hambre, me devastan, quiero una silla, si es preciso, mejor sería un colchón. Una mesa sostiene una lámpara de pie, un montón de libros, sobres manila donde Rafael escribe: Porque no tengo dinero para comprar cuadernos, entonces un amigo me regaló como veinte mil sobres, en ellos escribo, estoy seguro que me durarán para lo que me queda de vida.
Rafael escribe en esos papeles sepia, de textura frágil, algunas oraciones en inglés, otras en español.
Antes de que me indique dónde y cómo puedo tomar agua, Rafael me aclara que en su casa los baños no funcionan, porque el agua es escasa, por lo tanto debo ir a orinar al corral. Me dirijo a orinar antes de que me venza el cansancio, en eso estoy cuando una telaraña se me unta en el rostro y un animal se me impacta en la frente. Corto el chorrillo y de un salto me instalo en la puerta de la cocina. Allí lo escucho incesante, lo miro inquieto, gesticula, abre la alacena, extrae un frasco de aceite de olivo, echa un poco a un sartén que tiene algunas horas bajo el fuego del piloto: Me gusta el maíz cocido a fuego lento, una vez que está blandito le pongo calabacitas, un poco de queso, es riquísimo.
Habla mientras cocina, pica tomates para una ensalada fresca, echa unos cuántos dientes de ajo ya molidos, un poco de orégano, lo revuelve y ofrece, acompañados de tortillas de harina integral. Gesticula mientras me observa haciéndole fotos, toma del lavaplatos un poco de agua con una taza: De aquí es donde puedes tomar, porque en la llave no sale, cómo le cambia a uno la vida la falta de agua.
Para ilustrar me invita a su baño, espontáneo introduce sus manos en la taza: Aquí hay agua solo para lavarse las manos, yo no uso este baño para defecar ni orinar, ya sabes, si se te ofrece en la noche debes salir al corral. El baño es amplio y guarda también un silencio que me eriza la piel.
Al volver a la cocina la música de Los Cadetes de Linares suena en una grabadora vieja. Rafael hace como que canta, a mí ya el sueño me provoca un parpadeo constante. Después de enterarme de las partes que componen el cuerpo, y que el alma es un punto en plena frente a decir del anfitrión, quien estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México, le sugiero me indique dónde dormiré esta noche. Rafael me pide que lo siga, al final de un pasillo una puerta de madera se dificulta para abrir. Aquí te quedas, dormirás en la cama donde una vez estuvo Ever, un amiguito del cual hace muchos tiempo no he sabido nada de él. Las sábanas deben tener polvo, pero las sacudes y ya. Descansa y buenas noches, si quieres orinar ya sabes, el corral te espera.
Apenas apago la luz, me acuesto, cierro los ojos y un escalofrío me hace vibrar. En los pies unas manos me acarician, intento abrir los ojos, quitar la sábana de encima de mi cuerpo, pero estoy paralizado. Sudo. La pugna es un ring inevitable, impostergable, me subo a él y me digo que nada es cierto, que nadie me toca, que es mi mente la que me lleva a los temas de muertos que Rafael me ha presentado hace unos minutos. Dormiré tranquilo, me digo con apenas el aire en el umbral de mis narices, sin poder llevarlo a los pulmones. Y ahí estoy, inerme, inamovible, sintiendo la presencia de esas manos y de otras presencias que no son cuerpos, ni vidas, presencias indescriptibles que me acorralan y sin voz, en una acción tácita, me piden abandone la casa. Intento dormir, aprieto los ojos, el sudor me baña la cara, emerge como un río desde el cráneo y resbala hasta mis pies que siguen con la caricia de esas manos. De pronto entro en un trance que me lleva a escuchar voces, desde afuera golpean las paredes, me gritan textualmente: Sal de ahí, se está quemando la casa, sal de ahí. Veo las llamas, de pronto una Catarina con alas de abeja me toca con su mirada y me hace reaccionar. Levanto la sábana, salto de la cama, enciendo la luz, intento abrir la puerta, no abre, está trabada, golpeo, Rafael, exclamo, éste se acerca, intenta abrir, no puede, va a alguna parte, regresa y me dice: Esta chapa está trabada, la abriré con un cuchillo. El escalofrío me perfora los sentidos, continúo en el sudor, escucho cómo un metal se incrusta entre la puerta y el bastidor, la chapa cede y me encuentro con los ojos de Rafael quien me pregunta qué me pasa. Estoy inquieto, le digo. Y responde con una risa más que irónica, macabra: Son los muertos de esta casa, son los muertos de esta casa.
Mientras camina hacia la cocina, lo sigo, se sienta y me siento. Le explico que no puedo dormir, que alguien me acecha, que necesito pedir un taxi, que me ayude. Al escucharme se transforma, iracundo en sus pupilas está el odio que se inventa en un segundo. Me describe como un hombre débil, me compara con las capacidades de una mujercita, me dice que no pedirá un taxi, me revienta de insultos los oídos. Como puedo me levanto, avanzo hacia el cuarto donde intenté dormir y en donde está mi maleta, siento que Rafael me persigue, que en cualesquier momento hundirá el cuchillo en mi espalda, en un charco de sangre quedaré encima de la cama.
Recojo la cartera, el celular, dos plumas con tinta roja, la cámara fotográfica, el cinto, me pongo los zapatos, tomo la maleta, salgo de la habitación, Rafael no está, de pronto aparece y me increpa de nuevo, me maldice, yo detengo un buche de terror en la garganta, Rafael me acosa, me hostiga, se me atraviesa y le pido me acompañe a la puerta, me grita que no, que salga de allí como pueda. Antes de salir la puerta de acceso al andén se estrella contra su rostro, porque no puedo sostenerla, porque mis manos están paralizadas. Rafael se molesta, me reclama que le azoté la puerta, yo siento que el aire entra en mis pulmones, estoy fuera ya de ese techo donde los muertos me solicitaron, no sin ser cordiales, que desalojara ese cuarto, que me largara, incluso por mi bien. Libro la puerta de metal del cerco, miro hacia mis costados intentando encontrar un camino que me indique hacia adónde debo ir. Pasadas las dos de la mañana ni los ruidos de los perros se escuchan. Resucitar es lo que me hace sentir el aire que me golpea las pestañas. Atrás la voz de Rafael golpea mi memoria, mi espalda, con su sonrisa irónica, colérico me increpa: Son los muertos de esta casa, son los muertos de esta casa. Hacia el oriente una luz me dibujaba la esperanza de un lugar donde reposar. Camino con la maleta en el hombro, la calle de pronto termina, en mis ojos un baldío me argumenta que no tengo más opción que caminar encima de él. Avanzo, dos perros me sorprenden con sus reclamos, las alarmas de los autos suenan, sigo caminando y me dispongo a dar explicaciones si es que los dueños de los carros que suenan salen de sus casas, tendré que decirles que no soy un ladrón, que simplemente pasaba por allí. Camino y a lo lejos descubro un anuncio luminoso, el aliento retorna, las letras desgastadas sugieren la existencia de un hotel que por nombre lleva El Mezón. Llego y el recepcionista duerme, al tocar la ventanilla se asusta, reacciona, camina con torpeza, con su mirada me pide que no lo agreda, que está solo, su temor lo despide en sus palabras, tartamudea, yo le digo que sólo necesito una habitación, responde que no hay, que todo está ocupado, que los policías federales son muchos en el pueblo y que desde que llegaron no hay habitación desocupada. Lo que puedo hacer es pedirle un taxi, dice con su pelo en desparpajo y las piernas en temblor. Acepto, la unidad llega de facto, al trepar el chofer me pregunta hacia dónde me dirijo, le digo que al Safari, ese hotel que está junto a la terminal de autobuses. Afortunadamente, Víctor, el recepcionista del Safari, me ha guardado una habitación, porque intuía mi retorno. El cuarto veintiséis se abre para mí. Tiro la maleta en la cama, enciendo la televisión y encuentro una película sobre un pueblo minero. Las luces del cuarto permanecen encendidas, todas, casi amanece, al salir el sol mis ojos se llenan de oscuridad.

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