jueves, 16 de julio de 2009
Plástica sonorense en Yucatán
Pinceles sonorenses viajan hacia el colofón del mapa del país. La construcción de artistas que habitan un suelo árido y con el sol a plomo, tocará las miradas de yucatecos.
En el marco del 15 aniversario del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY), nueve artistas plásticos de Sonora expondrán sus obras: Abril García, Alejandra Dessens, Melissa Campa, Rosa Isabel Vázquez, Esteban Lechuga, Gisel Rascón, Daniel Ruiz, Adriana Salazar e Iber Montero.
Esta exposición, colectiva, que por nombre lleva MACAY Anfitrión de la plástica nacional, además de los pintores sonorenses y los que radican en el estado sede, tendrá la presencia de pintores de Baja California, Baja California Sur, Colima, Michoacán y Sinaloa.
La inauguración será el viernes 17 de julio de 2009, en Pasaje Revolución, entre 58 y 60, Centro. Organiza el Gobierno del Estado de Yucatán, en coordinación con Instituto de Cultura de Yucatán, con la presencia de seis de los nueve artistas de Sonora.
Los pintores nuestros tendrán en esta exposición la oportunidad de mostrar su trabajo y ver el de pintores de otros estados de la república. Observar como retroalimentación. Imperante en este oficio de la plástica.
Los artistas plásticos sonorenses, protagonistas de esta exposición, cuentan con el apoyo del Programa de Desarrollo Cultural de la Juventud, fondo bipartita al que aportan recursos el Instituto Sonorense de Cultura y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
El Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán es uno de los principales promotores para el desarrollo y difusión del arte contemporáneo en la zona del sureste mexicano. Su calidad y prestigio lo colocan como un espacio de obligada referencia para los artistas que desean dar a conocer sus propuestas en el sur del país.
La mirada crítica es indispensable. Y crecer a través del diálogo. Desnudarse las emociones es el oficio de los creadores. Las exposiciones, un móvil para el resumen de la propuesta que se ofrece.

En el marco del 15 aniversario del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY), nueve artistas plásticos de Sonora expondrán sus obras: Abril García, Alejandra Dessens, Melissa Campa, Rosa Isabel Vázquez, Esteban Lechuga, Gisel Rascón, Daniel Ruiz, Adriana Salazar e Iber Montero.
Esta exposición, colectiva, que por nombre lleva MACAY Anfitrión de la plástica nacional, además de los pintores sonorenses y los que radican en el estado sede, tendrá la presencia de pintores de Baja California, Baja California Sur, Colima, Michoacán y Sinaloa.
La inauguración será el viernes 17 de julio de 2009, en Pasaje Revolución, entre 58 y 60, Centro. Organiza el Gobierno del Estado de Yucatán, en coordinación con Instituto de Cultura de Yucatán, con la presencia de seis de los nueve artistas de Sonora.
Los pintores nuestros tendrán en esta exposición la oportunidad de mostrar su trabajo y ver el de pintores de otros estados de la república. Observar como retroalimentación. Imperante en este oficio de la plástica.
Los artistas plásticos sonorenses, protagonistas de esta exposición, cuentan con el apoyo del Programa de Desarrollo Cultural de la Juventud, fondo bipartita al que aportan recursos el Instituto Sonorense de Cultura y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
El Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán es uno de los principales promotores para el desarrollo y difusión del arte contemporáneo en la zona del sureste mexicano. Su calidad y prestigio lo colocan como un espacio de obligada referencia para los artistas que desean dar a conocer sus propuestas en el sur del país.
La mirada crítica es indispensable. Y crecer a través del diálogo. Desnudarse las emociones es el oficio de los creadores. Las exposiciones, un móvil para el resumen de la propuesta que se ofrece.

Sonora
Abril García
Adriana Salazar
Alejandra Dessens
Gissel Rascón
Melissa Campa
Rosa Isabel Vázquez
Esteban Lechuga
Daniel Ruíz
Iber Montero
Fundación Cultural Macay, A. C.
Abril García
Adriana Salazar
Alejandra Dessens
Gissel Rascón
Melissa Campa
Rosa Isabel Vázquez
Esteban Lechuga
Daniel Ruíz
Iber Montero
Fundación Cultural Macay, A. C.
Coordinación de Promoción y Difusión
Pasaje Revolución por 58 y 60
Col. Centro, Mérida, Yucatán
lunes, 13 de julio de 2009
Esclarecimiento de asesinatos de periodistas, es una ficción
Los casos no resueltos se incrementan cada día ante la ausencia de un Estado de Derecho en el país: Benjamín Fernández Pichardo Zapopan, Jalisco, 13 de julio de 2009 (Humberto Torres R. / El Imparcial).- México es el paraíso de la impunidad, en donde los periodistas son las víctimas privilegiadas de las bandas criminales, y los casos no resueltos se incrementan cada día ante la ausencia de un Estado de Derecho, en donde nadie esté por encima de la ley, afirmó el Director y Gerente General de EL IMPARCIAL, Benjamín Fernández Pichardo.
El directorio de crímenes de periodistas se incrementa cada vez más, en tanto que el esclarecimiento de dichos asesinatos es una ficción: sólo forman parte de estadísticas y, salvo excepciones –como ocurrió con el reciente crimen de nuestro compañero de Milenio asesinado en Durango- reciben castigo los autores, dijo.
En el foro “Libertad de Prensa: realidad, obstáculos y soluciones” convocado por la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), resaltó que periódicos, reporteros y otros han sido golpeados y diezmado por los cárteles de la droga y el crimen organizado, cuyas acciones sangrientas han sido arropadas por una aberrante impunidad, que han hecho de México uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo.
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Dormir como bebito
El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía
chaposoto67@hotmail.com
Y luego aparecieron otra vez los ángeles, como les llaman.
Los Niños de Hermosillo. Los que en lugar de ser paridos, parieron a sus padres y madres y parieron también a todos los que primero marchan y luego se aprietan en la plaza.
Los que se abrazan, los que se miran, los que se hermanan al tocar hombro con hombro.
Los que aguantan a pie firme el sentimiento porque saben que son muchos y que no están solos.
Apareció por ejemplo María Magdalena en la garganta de Abraham Fraijo. Le siguió un redoble de tambores. Y se estremeció la plaza con un grito: “¡No debió morir!”.
Le siguió Andrea y el redoble y el grito que estremece: “¡No debió morir!”.
Apareció Emilia, su hija, y la voz se hizo añicos, y la gente lo sostuvo entre sus brazos con un grito: “¡No debió morir!”
Apareció Héctor, Ximena, Jonatan, Luis, Juanito, Bryan, Nayeli, María, Jesús, Joselin…
Y cada vez que aparecía uno de ellos, aparecía un redoble de tambores y un grito que decía “¡No están solos!”.
II
El silencio está otra vez en el sur de Hermosillo, y avanza al centro con su estruendo de pasos silenciosos.
La vanguardia de niños en carreola suma filas mientras avanza. 10, 20, 30… muchos niños van a la vanguardia, otra vez, como lo han hecho seis veces desde que comenzó todo esto.
El silencio avanza, doloroso. Huele a incienso en la partida.
El silencio marcha y se refresca con el agua helada que Ana María Millán reparte a discreción desde una hielera repleta. No es nada: ni doliente, ni pariente, ni nada, dice.
Nomás la voluntad de dar de beber al sediento, a los miles que caminan retando el verano hermosillense.
En la ciudad, la solidaridad ha tomado las banquetas y flanquea la marcha.
Muchos para sumarse, otros para rezar una oración a su paso; otros, como María, para dar su amor embotellado y fresco, a los que en silencio doloroso van marchando.
La marcha sale puntual, otra vez, desde las instalaciones aberrantes de la guardería ABC.
En algunos postes hay grandes moños negros.
Más arriba de ellos, aparece inopinadamente el rostro de alguien que busca convencer de su autenticidad con una sonrisa falsa, un rostro feliz, un cutis rozagante gracias al bendito ‘Photoshop’, que elimina todas las imperfecciones y proyecta todas las virtudes.
Un mundo perfecto sonríe a la marcha desde algunos postes, más arriba de los moños negros.
El silencio va acumulando rabia. El silencio de la marcha cada vez es más difícil de contener.
La línea sonora de la marcha deja caer esporádicamente sus redobles y marca el ritmo de los pasos, que caminan y se multiplican.
Su silencio se escucha ahora en Hermosillo. Se escucha en el aplauso que comienza de repente. Como murmullo, despacito, tímido. Y va creciendo a lo largo de la marcha que cada vez se resiste más a ser silencio.
Los aplausos son las ganas contenidas de decir ¡Presente! Y ¡Aquí vamos!
Por eso en el Bulevar Vildósola, el silencio se rompe en un aplauso que se extiende.
Por eso María Rosario López no se cansa de romper el silencio. Es la que cada sábado por la tarde, hace llorar las campanas de la iglesia de San José, en la Piedra Bola.
Es ministro de la comunión y está a cargo de la sacristía. Su encrespada melena blanca no está a tono con su fuerza. Recarga el suave peso de su cuerpo en cada esfuerzo, y allá en lo alto, mientras la campana llora, Rosario López explica, con una sonrisa, que ella es la que ha saludado a la marcha cada vez que pasa por ahí, con las campanas.
Y las hace sonar, pero no suenan a duelo, sino a lucha.
Se rompe el silencio, por ejemplo, cuando la marcha toma la explanada y la va llenando. Cuando se apaga el alumbrado de la plaza, y comienzan a encenderse las veladoras, los celulares como luciérnagas azules que iluminan poco a poco el corazón del Centro de Gobierno.
Cuando Catalina Soto toma el micrófono y agradece la presencia de tantos, multitud hermosa y entrañable, le llama.
Cuando dice que los socios, los propietarios, los cómplices de la guardería ABC, van a pagar caro.
Por más fuero que tengan. Por más impunidad de la que hayan gozado. Por más que retuerzan la ley, van a pagar caro por este crimen que estremeció al mundo.
“Es la hora de los pueblos, de la justicia, y no se ha de ver más que la luz”, dice, y la multitud le responde con un grito que identifica el sentimiento auténtico, el porqué de su presencia: “¡No están solos! ¡No están solos!”
III
Ya van seis marchas. Seis veces que una maravillosa diversidad hermosillense toma la calle.
Ya van seis y un policía municipal, de tanto andar los mismos pasos, de tanto oír, de tanto ver, termina por sumarse a los que marchando son un chingo y quisieran ser más.
Reporta entre siete y ocho mil manifestantes, tan sólo en la salida.
Esa misma cifra reporta El Imparcial al día siguiente, pero aludiendo al mitin, en la plancha del Centro de Gobierno, una explanada de 3 mil metros cuadrados, atestada de gente.
Cuatro por metro cuadrado. Doce mil, nada más en la plancha, más los que llenaron los dos carriles de la avenida Comonfort.
Cálculo sencillo que El Imparcial no hizo y se desmintió a sí mismo con una gran foto en primera plana, a color, de la plaza llena.
También dos planas en interiores.
Una cobertura excepcional, comparada con la que hizo Expreso, el diario de Julio Luebbert, a quien alguna vez Eduardo Bours aludiera como ‘aprendiz de cacique’.
Aprende pronto, por lo visto.
Para Expreso la marcha no existió. En sus páginas no hay una foto, una sola línea, un comentario de la Sexta Marcha.
Cuando los niños que hoy marchan en carreola, los que caminan, los que se espantan, se asomen a las hemerotecas a ver el periodismo que se hacía en el Sonora del año 2009, se les va a caer la cara de vergüenza.
La democracia de las cavernas sólo puede engendrar un periodismo de las cavernas.
Un día después del dos de octubre de 1968, la noticia más importante de los diarios, como cita una vieja canción de protesta, fue el estado del tiempo.
Un día después de la Sexta Marcha por la Justicia, cuarenta años después, la noticia más importante del Expreso fue el lento conteo de los votos.
El próximo galardón de la SIP para Expreso, será a la “Noticia No Publicada”.
V
En la explanada, aparecieron todos los niños del incendio en la guardería ABC.
48, para ser exactos.
Pero aparecieron también los que están vivos en los hospitales. En recuperación. En la muy larga, dolorosa, terrible recuperación de las secuelas del incendio.
Algunos de ellos están ahí, en la marcha. Han estado desde la primera.
Son guerreros, como los que cayeron. Y están ahí marchando, sosteniendo cartulinas los que pueden; los que no, echando la siesta bajo el calorón hermosillense, abanicados en la carreola que empuja su madre, su padre.
La luz de la sexta marcha los ilumina y les da nombre y apellido entre la multitud aparentemente anónima, pero que también tiene nombre y apellido.
Los sobrevivientes del incendio rompieron el silencio y de todas partes y de ninguna, salieron.
Alguien gritaba su nombre entre la gente. Abraham lo repetía en el micrófono. Los redobles lo subrayaban y la gente lo reverberaba en un grito que se escucha en todo el mundo: “¡No debe morir!”.
Y así fueron apareciendo todos, los que no murieron, los que deben vivir.
VI
Un par de días atrás, el gobernador de Sonora declaró ‘urbi et orbi’ que estaba tan satisfecho, que dormía “como un bebito”.
¡Vaya metáfora cuando hay 48 bebitos muertos en la tierra que gobierna!
Vaya mensaje para los que esta noche están aquí, sosteniendo entre sus manos la imagen de sus bebitos, algunos muertos mientras dormían, por la corrupción de los gobiernos.
Vaya sarcasmo para los que buscan un hombro dónde recargar su pena.
Vaya ironía para los que esta noche declinan el uso de la voz, porque el recuerdo los asalta, los lacera, los golpea, los encabrona.
Vaya metáfora, señor gobernador, para decir que se siente tan satisfecho de lo que hizo, tan tranquilo, que duerme como un bebito.
No es lo mismo mandar a chingar a su madre a un profesor en pleno 15 de mayo, que jugar así con el dolor de quien ha perdido un hijo.
Por eso se lee, desde la tribuna, la carta que escribió Ofelia Medina, excepcional actriz mexicana y dirigente a Mujeres sin Miedo, dirigida al gobernador de Sonora, Eduardo Bours.
“El dulce sueño del gobernador es la pesadilla de todo un país, que pide justicia, que exige que usted despierte y se ocupe de sus obligaciones, asuma su responsabilidad, deje de hacer de la vida de nuestra infancia un sucio business, deje de traficar con influencias y no proteja a quienes deben recibir un castigo ejemplar, por el grave delito a la humanidad, que se ha cometido en Sonora, que usted, dormido como un niño, gobierna”, dice la carta.
Y Abraham asegura que el gobernador no duerme como bebé, “ni puede caminar sin guardias por las calles, sin el temor que le griten ¡Asesino!”.
Usted es el culpable y no podrá dormir tranquilo mientras viva, sentencia.
¡Asesino! ¡Asesino!, gritan en la plaza.
¡Que renuncie, que renuncie!, vuelven a gritar.
VII
Cristina García aguanta en posición de firmes, arriba del templete, erguida. Dura.
A su lado está su esposo flaco, correoso, de quijadas apretadas siempre. En sus manos sostienen la imagen de su hijo y eso los sostiene así. Firmes.
Los hermosos ojos de cristina son enormes. Si llorara como la primera vez, la marejada arrasaría a todos. Pero no tiene más llanto porque ha llorado demasiado.
Ahora prefiere leer y hacerse cargo, a título personal, del recuerdo de San Ignacio Río Muerto, donde siete campesinos fueron asesinados y eso le costó el cargo al gobernador de aquél entonces, en 1976, Carlos Armando Biebrich Torres.
Hoy, más de treinta años después, no hay un solo funcionario preso por la muerte de 48 niños.
Ahora, la madre prefiere gritar su exigencia de que renuncien el director del IMSS, David Karam, y el gobernador Eduardo Bours.
Y desde su dolor de madre, también les manda un mensaje a los dueños de la guardería en que murió su hijo: ‘podrán engañar a la justicia, pero su conciencia permanecerá acechada por 48 ángeles’.
VIII
La mamá de Jonatan dice que acaba de abrir el cajón de su ropa. Que aún no ha lavado su pijama para conservar su olor. Y su voz se quiebra y se calla.
Y el silencio se llena con un grito: ¡No están solos! ¡No están solos!
Eso le da fuerzas para hablar a nombre de otros padres. Los que están batallando en el DF para que atiendan a sus hijos, heridos en el incendio de la guardería.
Dice que en el IMSS de Guadalajara, retuvieron al suyo. Que no la dejaron llevarla al Hospital Shrinner’s de Cincinnati, donde hoy se recupera una compañerita de su hijo.
Llora cuando sugiere que su hijo se pudo haber salvado, si el IMSS hubiera permitido que lo llevaran a Cincinnati.
También habla el papá de Fátima, pero apenas le alcanza el aliento para saludar y agradecer.
Dice que su hija no es la 5 ni la 10 ni la 48. Que se llama Fátima… pero su voz simplemente se niega a salir, el dolor le atenaza el cuello.
Su esposa lo toma por los hombros. Lo abraza y lo mira. Y toma el micrófono con una mano, mientras con la otra acaricia su vientre preñado de orgullosos varios meses.
Y desde ahí habla, poco, porque el llanto no la deja. Pide justicia. Abraza a su esposo y así abrazado lo lleva junto a otros padres y madres que también lo abrazan, arriba del templete.
“¡No están solos! ¡No están solos!”, se oye de nuevo.
XI
El acuerdo de la Sexta Marcha, es dirigirse hacia la Casa de Gobierno en la Colonia Pitic. Porque no se les hace justo, dicen, que el gobernador duerma como bebito, mientras 48 bebitos murieron cuando dormían.
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía
chaposoto67@hotmail.com
Y luego aparecieron otra vez los ángeles, como les llaman.
Los Niños de Hermosillo. Los que en lugar de ser paridos, parieron a sus padres y madres y parieron también a todos los que primero marchan y luego se aprietan en la plaza.
Los que se abrazan, los que se miran, los que se hermanan al tocar hombro con hombro.
Los que aguantan a pie firme el sentimiento porque saben que son muchos y que no están solos.
Apareció por ejemplo María Magdalena en la garganta de Abraham Fraijo. Le siguió un redoble de tambores. Y se estremeció la plaza con un grito: “¡No debió morir!”.
Le siguió Andrea y el redoble y el grito que estremece: “¡No debió morir!”.
Apareció Emilia, su hija, y la voz se hizo añicos, y la gente lo sostuvo entre sus brazos con un grito: “¡No debió morir!”
Apareció Héctor, Ximena, Jonatan, Luis, Juanito, Bryan, Nayeli, María, Jesús, Joselin…
Y cada vez que aparecía uno de ellos, aparecía un redoble de tambores y un grito que decía “¡No están solos!”.
II
El silencio está otra vez en el sur de Hermosillo, y avanza al centro con su estruendo de pasos silenciosos.
La vanguardia de niños en carreola suma filas mientras avanza. 10, 20, 30… muchos niños van a la vanguardia, otra vez, como lo han hecho seis veces desde que comenzó todo esto.
El silencio avanza, doloroso. Huele a incienso en la partida.
El silencio marcha y se refresca con el agua helada que Ana María Millán reparte a discreción desde una hielera repleta. No es nada: ni doliente, ni pariente, ni nada, dice.
Nomás la voluntad de dar de beber al sediento, a los miles que caminan retando el verano hermosillense.
En la ciudad, la solidaridad ha tomado las banquetas y flanquea la marcha.
Muchos para sumarse, otros para rezar una oración a su paso; otros, como María, para dar su amor embotellado y fresco, a los que en silencio doloroso van marchando.
La marcha sale puntual, otra vez, desde las instalaciones aberrantes de la guardería ABC.
En algunos postes hay grandes moños negros.
Más arriba de ellos, aparece inopinadamente el rostro de alguien que busca convencer de su autenticidad con una sonrisa falsa, un rostro feliz, un cutis rozagante gracias al bendito ‘Photoshop’, que elimina todas las imperfecciones y proyecta todas las virtudes.
Un mundo perfecto sonríe a la marcha desde algunos postes, más arriba de los moños negros.
El silencio va acumulando rabia. El silencio de la marcha cada vez es más difícil de contener.
La línea sonora de la marcha deja caer esporádicamente sus redobles y marca el ritmo de los pasos, que caminan y se multiplican.
Su silencio se escucha ahora en Hermosillo. Se escucha en el aplauso que comienza de repente. Como murmullo, despacito, tímido. Y va creciendo a lo largo de la marcha que cada vez se resiste más a ser silencio.
Los aplausos son las ganas contenidas de decir ¡Presente! Y ¡Aquí vamos!
Por eso en el Bulevar Vildósola, el silencio se rompe en un aplauso que se extiende.
Por eso María Rosario López no se cansa de romper el silencio. Es la que cada sábado por la tarde, hace llorar las campanas de la iglesia de San José, en la Piedra Bola.
Es ministro de la comunión y está a cargo de la sacristía. Su encrespada melena blanca no está a tono con su fuerza. Recarga el suave peso de su cuerpo en cada esfuerzo, y allá en lo alto, mientras la campana llora, Rosario López explica, con una sonrisa, que ella es la que ha saludado a la marcha cada vez que pasa por ahí, con las campanas.
Y las hace sonar, pero no suenan a duelo, sino a lucha.
Se rompe el silencio, por ejemplo, cuando la marcha toma la explanada y la va llenando. Cuando se apaga el alumbrado de la plaza, y comienzan a encenderse las veladoras, los celulares como luciérnagas azules que iluminan poco a poco el corazón del Centro de Gobierno.
Cuando Catalina Soto toma el micrófono y agradece la presencia de tantos, multitud hermosa y entrañable, le llama.
Cuando dice que los socios, los propietarios, los cómplices de la guardería ABC, van a pagar caro.
Por más fuero que tengan. Por más impunidad de la que hayan gozado. Por más que retuerzan la ley, van a pagar caro por este crimen que estremeció al mundo.
“Es la hora de los pueblos, de la justicia, y no se ha de ver más que la luz”, dice, y la multitud le responde con un grito que identifica el sentimiento auténtico, el porqué de su presencia: “¡No están solos! ¡No están solos!”
III
Ya van seis marchas. Seis veces que una maravillosa diversidad hermosillense toma la calle.
Ya van seis y un policía municipal, de tanto andar los mismos pasos, de tanto oír, de tanto ver, termina por sumarse a los que marchando son un chingo y quisieran ser más.
Reporta entre siete y ocho mil manifestantes, tan sólo en la salida.
Esa misma cifra reporta El Imparcial al día siguiente, pero aludiendo al mitin, en la plancha del Centro de Gobierno, una explanada de 3 mil metros cuadrados, atestada de gente.
Cuatro por metro cuadrado. Doce mil, nada más en la plancha, más los que llenaron los dos carriles de la avenida Comonfort.
Cálculo sencillo que El Imparcial no hizo y se desmintió a sí mismo con una gran foto en primera plana, a color, de la plaza llena.
También dos planas en interiores.
Una cobertura excepcional, comparada con la que hizo Expreso, el diario de Julio Luebbert, a quien alguna vez Eduardo Bours aludiera como ‘aprendiz de cacique’.
Aprende pronto, por lo visto.
Para Expreso la marcha no existió. En sus páginas no hay una foto, una sola línea, un comentario de la Sexta Marcha.
Cuando los niños que hoy marchan en carreola, los que caminan, los que se espantan, se asomen a las hemerotecas a ver el periodismo que se hacía en el Sonora del año 2009, se les va a caer la cara de vergüenza.
La democracia de las cavernas sólo puede engendrar un periodismo de las cavernas.
Un día después del dos de octubre de 1968, la noticia más importante de los diarios, como cita una vieja canción de protesta, fue el estado del tiempo.
Un día después de la Sexta Marcha por la Justicia, cuarenta años después, la noticia más importante del Expreso fue el lento conteo de los votos.
El próximo galardón de la SIP para Expreso, será a la “Noticia No Publicada”.
V
En la explanada, aparecieron todos los niños del incendio en la guardería ABC.
48, para ser exactos.
Pero aparecieron también los que están vivos en los hospitales. En recuperación. En la muy larga, dolorosa, terrible recuperación de las secuelas del incendio.
Algunos de ellos están ahí, en la marcha. Han estado desde la primera.
Son guerreros, como los que cayeron. Y están ahí marchando, sosteniendo cartulinas los que pueden; los que no, echando la siesta bajo el calorón hermosillense, abanicados en la carreola que empuja su madre, su padre.
La luz de la sexta marcha los ilumina y les da nombre y apellido entre la multitud aparentemente anónima, pero que también tiene nombre y apellido.
Los sobrevivientes del incendio rompieron el silencio y de todas partes y de ninguna, salieron.
Alguien gritaba su nombre entre la gente. Abraham lo repetía en el micrófono. Los redobles lo subrayaban y la gente lo reverberaba en un grito que se escucha en todo el mundo: “¡No debe morir!”.
Y así fueron apareciendo todos, los que no murieron, los que deben vivir.
VI
Un par de días atrás, el gobernador de Sonora declaró ‘urbi et orbi’ que estaba tan satisfecho, que dormía “como un bebito”.
¡Vaya metáfora cuando hay 48 bebitos muertos en la tierra que gobierna!
Vaya mensaje para los que esta noche están aquí, sosteniendo entre sus manos la imagen de sus bebitos, algunos muertos mientras dormían, por la corrupción de los gobiernos.
Vaya sarcasmo para los que buscan un hombro dónde recargar su pena.
Vaya ironía para los que esta noche declinan el uso de la voz, porque el recuerdo los asalta, los lacera, los golpea, los encabrona.
Vaya metáfora, señor gobernador, para decir que se siente tan satisfecho de lo que hizo, tan tranquilo, que duerme como un bebito.
No es lo mismo mandar a chingar a su madre a un profesor en pleno 15 de mayo, que jugar así con el dolor de quien ha perdido un hijo.
Por eso se lee, desde la tribuna, la carta que escribió Ofelia Medina, excepcional actriz mexicana y dirigente a Mujeres sin Miedo, dirigida al gobernador de Sonora, Eduardo Bours.
“El dulce sueño del gobernador es la pesadilla de todo un país, que pide justicia, que exige que usted despierte y se ocupe de sus obligaciones, asuma su responsabilidad, deje de hacer de la vida de nuestra infancia un sucio business, deje de traficar con influencias y no proteja a quienes deben recibir un castigo ejemplar, por el grave delito a la humanidad, que se ha cometido en Sonora, que usted, dormido como un niño, gobierna”, dice la carta.
Y Abraham asegura que el gobernador no duerme como bebé, “ni puede caminar sin guardias por las calles, sin el temor que le griten ¡Asesino!”.
Usted es el culpable y no podrá dormir tranquilo mientras viva, sentencia.
¡Asesino! ¡Asesino!, gritan en la plaza.
¡Que renuncie, que renuncie!, vuelven a gritar.
VII
Cristina García aguanta en posición de firmes, arriba del templete, erguida. Dura.
A su lado está su esposo flaco, correoso, de quijadas apretadas siempre. En sus manos sostienen la imagen de su hijo y eso los sostiene así. Firmes.
Los hermosos ojos de cristina son enormes. Si llorara como la primera vez, la marejada arrasaría a todos. Pero no tiene más llanto porque ha llorado demasiado.
Ahora prefiere leer y hacerse cargo, a título personal, del recuerdo de San Ignacio Río Muerto, donde siete campesinos fueron asesinados y eso le costó el cargo al gobernador de aquél entonces, en 1976, Carlos Armando Biebrich Torres.
Hoy, más de treinta años después, no hay un solo funcionario preso por la muerte de 48 niños.
Ahora, la madre prefiere gritar su exigencia de que renuncien el director del IMSS, David Karam, y el gobernador Eduardo Bours.
Y desde su dolor de madre, también les manda un mensaje a los dueños de la guardería en que murió su hijo: ‘podrán engañar a la justicia, pero su conciencia permanecerá acechada por 48 ángeles’.
VIII
La mamá de Jonatan dice que acaba de abrir el cajón de su ropa. Que aún no ha lavado su pijama para conservar su olor. Y su voz se quiebra y se calla.
Y el silencio se llena con un grito: ¡No están solos! ¡No están solos!
Eso le da fuerzas para hablar a nombre de otros padres. Los que están batallando en el DF para que atiendan a sus hijos, heridos en el incendio de la guardería.
Dice que en el IMSS de Guadalajara, retuvieron al suyo. Que no la dejaron llevarla al Hospital Shrinner’s de Cincinnati, donde hoy se recupera una compañerita de su hijo.
Llora cuando sugiere que su hijo se pudo haber salvado, si el IMSS hubiera permitido que lo llevaran a Cincinnati.
También habla el papá de Fátima, pero apenas le alcanza el aliento para saludar y agradecer.
Dice que su hija no es la 5 ni la 10 ni la 48. Que se llama Fátima… pero su voz simplemente se niega a salir, el dolor le atenaza el cuello.
Su esposa lo toma por los hombros. Lo abraza y lo mira. Y toma el micrófono con una mano, mientras con la otra acaricia su vientre preñado de orgullosos varios meses.
Y desde ahí habla, poco, porque el llanto no la deja. Pide justicia. Abraza a su esposo y así abrazado lo lleva junto a otros padres y madres que también lo abrazan, arriba del templete.
“¡No están solos! ¡No están solos!”, se oye de nuevo.
XI
El acuerdo de la Sexta Marcha, es dirigirse hacia la Casa de Gobierno en la Colonia Pitic. Porque no se les hace justo, dicen, que el gobernador duerma como bebito, mientras 48 bebitos murieron cuando dormían.
sábado, 11 de julio de 2009
El día más importante
chaposoto67@hotmail.com
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”
Cristina García, madre de Bryan Alexander, una de las 48 cruces del 5 de junio.
La de mañana sábado, es la marcha más importante de las seis a las que han convocado los padres de los niños muertos en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo.
Desde el 5 de junio, la sociedad hermosillense abrazó el duelo de las familias lastimadas, lo hizo suyo y lo reiteró en millones de pasos silenciosos que de tan callados, han vuelto hacia sí los ojos de todo el mundo.
Y en todos los idiomas han hecho suya esa palabra tan sencilla: “Justicia”.
El Movimiento 5 de Junio está construyendo una historia ejemplar, como sólo podría ser ejemplar la hazaña de impedir que la muerte de 48 niños quede impune.
Ha congregado en torno suyo a una impresionante diversidad hermosillense, que salió a las calles a probar lo que está dispuesta a hacer cuando se meten con sus hijos.
II
La gente salió a sentirse mayoría. A sentirse poderosa, como sólo pueden ser una madre, un padre cuando le arrebatan a sus hijos.
La gente no salió a contar los votos ni a calcular el número de plurinominales, sino a exigir justicia.
¿Influyó en el ánimo de los electores? Sí, pero eso es la consecuencia natural de un ejercicio de gobierno inadecuado, para no decir corrupto.
Luego entonces, comenzó a influir desde el momento en que aparecieron los deslindes y las acusaciones entre la clase política, cuando aún no se disipaba el humo del incendio.
Y después de un mes en que no se resolvió nada, en que se escamoteó la información a pesar de todos los ISO 9000 a la transparencia, y en que la disputa electoral se montó en la tragedia, se sucedieron cuatro marchas, cada una más grande, más poderosa.
Hasta que llegó la quinta, la del cuatro de julio, un día antes de las elecciones.
Esa marcha convocó por lo menos a 20 mil asistentes y su silencio estremeció a todo el mundo con su estruendo desde la plaza pública, para gritar: ¡Aquí estamos, no nos cansamos, no nos rendimos!
Y entonces todos voltearon a ver. Y todos comenzaron a verse entre sí y a preguntarse si valdría la pena una tarde diferente, para decirle a los hijos que si el fuego los hubiese tocado, también estarían en la calle y en donde hubiera que estar, para exigir justicia.
Y esa convocatoria hizo que decenas de miles tomaran la ciudad y marcharan, solidarios y atentos, respetuosos e indignados, preguntándose mil cosas.
Escuchando el llanto de la madre, los sollozos de la abuela, el grito desgarrado y desgarrador del padre, estuvieron ahí, solidarios, haciéndose uno con todos.
Eso volvió poderoso este movimiento.
III
Después del rumbo que ha tomado el tristísimo proceso electoral, la sociedad hermosillense que asistió a las marchas anteriores debe saber que si la de mañana se debilita, estaría dándole la razón a quienes sostienen que los motivos de la marcha eran otros.
Creo que no es así, por una razón sencilla:
La campaña electoral jamás levantó suficientes simpatías. Los candidatos tuvieron que montarse en los hombros del grupo, el cantante de moda, para enviarle a la gente a través de las pantallas y en los diarios, el mensaje de que sus simpatizantes eran muchos.
Una campaña tan hueca, tan plana, tan bizarra al mismo tiempo, jamás convocó el interés mayoritario, como lo prueba hoy el índice de abstencionismo, el mayor que se haya registrado en la historia contemporánea del estado.
Más de la mitad de los sonorenses en edad de votar, prefirieron ignorar el proceso de sucesión gubernamental 2009. Muchos lo despreciaron.
De la ‘minoría’ que sí fue a votar, la ‘mayoría’ no lo hubiera hecho si no es porque les fueron a cobrar el piso de cemento, las despensas, las prótesis, los lentes o las láminas negras.
O las galvanizadas, que resultan tan frescas en el techo de sus casitas, ahora que la sensación térmica ha alcanzado los 51 grados centígrados.
O porque los llevaron y trajeron en taxi. O porque de plano les tiraron con una feria, tan poquita, que hasta sobra para comprar todas las promesas envueltas en ese billete.
Así, cualquiera voltea atrás y ve tan cavernaria la realidad electoral, que toma la decisión de no ser parte de ella, ignorando una costosa, tardía y probadamente ineficaz campaña de promoción al voto, (no a la cultura democrática), lanzada a fuego graneado durante los días previos a los comicios.
IV
La multitud que se reunió el pasado 4 de julio en la plaza Emiliana de Zubeldía, la que marchó desde la ciertamente aberrante guardería ABC; la que vio sumarse a miles en el camino, no lo hizo atendiendo un llamado de los dirigentes partidistas o de sus candidatos.
Que no se la jalen tanto.
Sus campañas no convocaron el interés ciudadano. No encontraron la forma de hacerlo porque su oferta política más evidente es la reyerta a chingadazos.
Y esa no es prioridad en la agenda ciudadana de estos días, en Hermosillo.
Aquí, ahora, la gente que está en la calle por su propio pie y con sus mismas exigencias, está pidiendo otra cosa.
Las demandas son muy concretas, justas y legítimas.
Están contenidas en el Manifiesto a la Nación que presentaron los padres de familia durante la quinta marcha el pasado 4 de julio.
1.- Justicia ejemplar, completa e imparcial a través de procesos transparentes a todos los culpables del asesinato y de las lesiones a nuestros niños y niñas.
2.- Reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo a la enorme magnitud de la pérdida, sin condicionamiento alguno ni cesión de los derechos.
3.- Atención médica especializada de la más alta calidad y de por vida para todos los niños y niñas convalecientes y a sus familiares, a cargo del Estado y sus instituciones.
4.- Cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías del IMSS en manos de particulares.
5.- Sustitución total del modelo neoliberal de salud y seguridad social, que es la causa primigenia de esta desgracia, por uno nuevo que ponga por delante las necesidades del pueblo.
6.- Demolición de las aberrantes instalaciones del sitio de la tragedia, la construcción de un hospital y la elevación de un monumento en memoria de los niños y niñas asesinados y heridos.
V
Demandas contundentes, como una vida cotidiana destrozada. Simples, como la certeza de que en eso de la corrupción y la impunidad, el gobierno es una mona vestida de seda y luego entonces, mona se queda.
El motivo de la marcha de este sábado no es el recuento de los votos.
Los motivos de la marcha son otros y lo siguen siendo.
Por eso hay que asistir este sábado, para demostrar que el gozo de saberse mayoría no tiene que ver con el reparto de plurinominales, sino con la exigencia de justicia para esas familias hermosillenses, que pudieron ser cualquier familia.
Para que no nos confundan.
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”
Cristina García, madre de Bryan Alexander, una de las 48 cruces del 5 de junio.
La de mañana sábado, es la marcha más importante de las seis a las que han convocado los padres de los niños muertos en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo.
Desde el 5 de junio, la sociedad hermosillense abrazó el duelo de las familias lastimadas, lo hizo suyo y lo reiteró en millones de pasos silenciosos que de tan callados, han vuelto hacia sí los ojos de todo el mundo.
Y en todos los idiomas han hecho suya esa palabra tan sencilla: “Justicia”.
El Movimiento 5 de Junio está construyendo una historia ejemplar, como sólo podría ser ejemplar la hazaña de impedir que la muerte de 48 niños quede impune.
Ha congregado en torno suyo a una impresionante diversidad hermosillense, que salió a las calles a probar lo que está dispuesta a hacer cuando se meten con sus hijos.
II
La gente salió a sentirse mayoría. A sentirse poderosa, como sólo pueden ser una madre, un padre cuando le arrebatan a sus hijos.
La gente no salió a contar los votos ni a calcular el número de plurinominales, sino a exigir justicia.
¿Influyó en el ánimo de los electores? Sí, pero eso es la consecuencia natural de un ejercicio de gobierno inadecuado, para no decir corrupto.
Luego entonces, comenzó a influir desde el momento en que aparecieron los deslindes y las acusaciones entre la clase política, cuando aún no se disipaba el humo del incendio.
Y después de un mes en que no se resolvió nada, en que se escamoteó la información a pesar de todos los ISO 9000 a la transparencia, y en que la disputa electoral se montó en la tragedia, se sucedieron cuatro marchas, cada una más grande, más poderosa.
Hasta que llegó la quinta, la del cuatro de julio, un día antes de las elecciones.
Esa marcha convocó por lo menos a 20 mil asistentes y su silencio estremeció a todo el mundo con su estruendo desde la plaza pública, para gritar: ¡Aquí estamos, no nos cansamos, no nos rendimos!
Y entonces todos voltearon a ver. Y todos comenzaron a verse entre sí y a preguntarse si valdría la pena una tarde diferente, para decirle a los hijos que si el fuego los hubiese tocado, también estarían en la calle y en donde hubiera que estar, para exigir justicia.
Y esa convocatoria hizo que decenas de miles tomaran la ciudad y marcharan, solidarios y atentos, respetuosos e indignados, preguntándose mil cosas.
Escuchando el llanto de la madre, los sollozos de la abuela, el grito desgarrado y desgarrador del padre, estuvieron ahí, solidarios, haciéndose uno con todos.
Eso volvió poderoso este movimiento.
III
Después del rumbo que ha tomado el tristísimo proceso electoral, la sociedad hermosillense que asistió a las marchas anteriores debe saber que si la de mañana se debilita, estaría dándole la razón a quienes sostienen que los motivos de la marcha eran otros.
Creo que no es así, por una razón sencilla:
La campaña electoral jamás levantó suficientes simpatías. Los candidatos tuvieron que montarse en los hombros del grupo, el cantante de moda, para enviarle a la gente a través de las pantallas y en los diarios, el mensaje de que sus simpatizantes eran muchos.
Una campaña tan hueca, tan plana, tan bizarra al mismo tiempo, jamás convocó el interés mayoritario, como lo prueba hoy el índice de abstencionismo, el mayor que se haya registrado en la historia contemporánea del estado.
Más de la mitad de los sonorenses en edad de votar, prefirieron ignorar el proceso de sucesión gubernamental 2009. Muchos lo despreciaron.
De la ‘minoría’ que sí fue a votar, la ‘mayoría’ no lo hubiera hecho si no es porque les fueron a cobrar el piso de cemento, las despensas, las prótesis, los lentes o las láminas negras.
O las galvanizadas, que resultan tan frescas en el techo de sus casitas, ahora que la sensación térmica ha alcanzado los 51 grados centígrados.
O porque los llevaron y trajeron en taxi. O porque de plano les tiraron con una feria, tan poquita, que hasta sobra para comprar todas las promesas envueltas en ese billete.
Así, cualquiera voltea atrás y ve tan cavernaria la realidad electoral, que toma la decisión de no ser parte de ella, ignorando una costosa, tardía y probadamente ineficaz campaña de promoción al voto, (no a la cultura democrática), lanzada a fuego graneado durante los días previos a los comicios.
IV
La multitud que se reunió el pasado 4 de julio en la plaza Emiliana de Zubeldía, la que marchó desde la ciertamente aberrante guardería ABC; la que vio sumarse a miles en el camino, no lo hizo atendiendo un llamado de los dirigentes partidistas o de sus candidatos.
Que no se la jalen tanto.
Sus campañas no convocaron el interés ciudadano. No encontraron la forma de hacerlo porque su oferta política más evidente es la reyerta a chingadazos.
Y esa no es prioridad en la agenda ciudadana de estos días, en Hermosillo.
Aquí, ahora, la gente que está en la calle por su propio pie y con sus mismas exigencias, está pidiendo otra cosa.
Las demandas son muy concretas, justas y legítimas.
Están contenidas en el Manifiesto a la Nación que presentaron los padres de familia durante la quinta marcha el pasado 4 de julio.
1.- Justicia ejemplar, completa e imparcial a través de procesos transparentes a todos los culpables del asesinato y de las lesiones a nuestros niños y niñas.
2.- Reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo a la enorme magnitud de la pérdida, sin condicionamiento alguno ni cesión de los derechos.
3.- Atención médica especializada de la más alta calidad y de por vida para todos los niños y niñas convalecientes y a sus familiares, a cargo del Estado y sus instituciones.
4.- Cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías del IMSS en manos de particulares.
5.- Sustitución total del modelo neoliberal de salud y seguridad social, que es la causa primigenia de esta desgracia, por uno nuevo que ponga por delante las necesidades del pueblo.
6.- Demolición de las aberrantes instalaciones del sitio de la tragedia, la construcción de un hospital y la elevación de un monumento en memoria de los niños y niñas asesinados y heridos.
V
Demandas contundentes, como una vida cotidiana destrozada. Simples, como la certeza de que en eso de la corrupción y la impunidad, el gobierno es una mona vestida de seda y luego entonces, mona se queda.
El motivo de la marcha de este sábado no es el recuento de los votos.
Los motivos de la marcha son otros y lo siguen siendo.
Por eso hay que asistir este sábado, para demostrar que el gozo de saberse mayoría no tiene que ver con el reparto de plurinominales, sino con la exigencia de justicia para esas familias hermosillenses, que pudieron ser cualquier familia.
Para que no nos confundan.
jueves, 9 de julio de 2009
FAOT 2010

El Comité Organizador del FAOT Internacional hace una atenta invitación a directores, creadores, ejecutantes, grupos y compañías artísticas, instructores de arte, instituciones educativas, productores y promotores culturales de Sonora, México y del extranjero, para que presenten sus propuestas para participar en el 26 Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado FAOT Internacional 2010, de acuerdo con las siguientes consideraciones:
El FAOT Internacional está dedicado al canto operístico y la música en general, en homenaje al tenor y filántropo mexicano nacido en Álamos, Sonora, Dr. Alfonso Ortiz Tirado.
La 26 edición del FAOT Internacional se realizará la segunda quincena de enero de 2010, en nueve municipios del estado de Sonora: Álamos, Cajeme, Navojoa, Hermosillo, Etchojoa, Huatabampo, Guaymas, Empalme y Nogales.
Se reciben propuestas en las diferentes disciplinas artísticas de acuerdo con la siguiente descripción:
Música: canto operístico, música de cámara, coros, jazz, blues, bossa nova, trova, rock, salsa, folclor, son, merengue, danzón y de propuesta. No serán considerados los proyectos de ejecutantes, grupos y compañías de música que hayan participado en la última edición del FAOT, realizada en enero de 2009. Esta disposición no aplica para músicos acompañantes ni directores.
Ambientación callejera: teatro, danza, música, performance y proyectos multidisciplinarios.
Ruta del Arte: pintura, escultura, dibujo, grabado, fotografía, instalación, arte-objeto.
Conferencias y presentación de libros: sobre música, arte, cultura y apreciación estética de las artes, dirigidas a público general.
Talleres artísticos: sobre música, danza, teatro, artes visuales, literatura, arte, cine, video y cultura en general.
Los interesados pueden descargar la ficha técnica que se encuentra a disposición en formato word, en el sitio oficial del Festival: www.festivalortiztirado.com, y en el del Instituto Sonorense de Cultura: www.isc.gob.mx, liga Eventos Anuales, y enviarla al Comité Organizador, así como su propuesta y los anexos correspondientes para evaluación: currículum o trayectoria, fotografías en alta resolución (300 dpi), archivo en audio y/o video de su trabajo artístico, copias de reseñas hemerográficas, programa a ejecutar o proyecto a exhibir, fragmento de obra o sinopsis de libros o conferencias.
Además, se deberán especificar los requerimientos técnicos, materiales, honorarios, necesidades de traslado, hospedaje, alimentación y stage plot para la presentación. Cabe mencionar que si las propuestas no cuentan con toda la información requerida, automáticamente quedarán fuera de evaluación.
Todo el material enviado al Comité Organizador deberá entregarse por triplicado impreso y digitalizado (en disco compacto o dvd). Las propuestas enviadas por Internet no serán consideradas para aplicación si no llegan físicamente en tiempo y forma, de acuerdo con la presente invitación-convocatoria.
El Comité Organizador evaluará los siguientes aspectos en las propuestas: calidad, viabilidad, trayectoria del o los participantes y disponibilidad de los foros de acuerdo con el perfil definido para cada lugar.
El Comité Organizador recibirá proyectos hasta el miércoles 30 de septiembre de 2009, incluidas las propuestas enviadas por mensajería, a la siguiente dirección:
El FAOT Internacional está dedicado al canto operístico y la música en general, en homenaje al tenor y filántropo mexicano nacido en Álamos, Sonora, Dr. Alfonso Ortiz Tirado.
La 26 edición del FAOT Internacional se realizará la segunda quincena de enero de 2010, en nueve municipios del estado de Sonora: Álamos, Cajeme, Navojoa, Hermosillo, Etchojoa, Huatabampo, Guaymas, Empalme y Nogales.
Se reciben propuestas en las diferentes disciplinas artísticas de acuerdo con la siguiente descripción:
Música: canto operístico, música de cámara, coros, jazz, blues, bossa nova, trova, rock, salsa, folclor, son, merengue, danzón y de propuesta. No serán considerados los proyectos de ejecutantes, grupos y compañías de música que hayan participado en la última edición del FAOT, realizada en enero de 2009. Esta disposición no aplica para músicos acompañantes ni directores.
Ambientación callejera: teatro, danza, música, performance y proyectos multidisciplinarios.
Ruta del Arte: pintura, escultura, dibujo, grabado, fotografía, instalación, arte-objeto.
Conferencias y presentación de libros: sobre música, arte, cultura y apreciación estética de las artes, dirigidas a público general.
Talleres artísticos: sobre música, danza, teatro, artes visuales, literatura, arte, cine, video y cultura en general.
Los interesados pueden descargar la ficha técnica que se encuentra a disposición en formato word, en el sitio oficial del Festival: www.festivalortiztirado.com, y en el del Instituto Sonorense de Cultura: www.isc.gob.mx, liga Eventos Anuales, y enviarla al Comité Organizador, así como su propuesta y los anexos correspondientes para evaluación: currículum o trayectoria, fotografías en alta resolución (300 dpi), archivo en audio y/o video de su trabajo artístico, copias de reseñas hemerográficas, programa a ejecutar o proyecto a exhibir, fragmento de obra o sinopsis de libros o conferencias.
Además, se deberán especificar los requerimientos técnicos, materiales, honorarios, necesidades de traslado, hospedaje, alimentación y stage plot para la presentación. Cabe mencionar que si las propuestas no cuentan con toda la información requerida, automáticamente quedarán fuera de evaluación.
Todo el material enviado al Comité Organizador deberá entregarse por triplicado impreso y digitalizado (en disco compacto o dvd). Las propuestas enviadas por Internet no serán consideradas para aplicación si no llegan físicamente en tiempo y forma, de acuerdo con la presente invitación-convocatoria.
El Comité Organizador evaluará los siguientes aspectos en las propuestas: calidad, viabilidad, trayectoria del o los participantes y disponibilidad de los foros de acuerdo con el perfil definido para cada lugar.
El Comité Organizador recibirá proyectos hasta el miércoles 30 de septiembre de 2009, incluidas las propuestas enviadas por mensajería, a la siguiente dirección:
Instituto Sonorense de Cultura
At´n. Comité Organizador del 26 Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado FAOT Internacional 2010
Obregón No. 58, entre Yáñez y Garmendia
Colonia Centro, C.P. 83000
Hermosillo, Sonora, México.
Teléfonos: (662) 213 44 11 y 213 44 95
At´n. Comité Organizador del 26 Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado FAOT Internacional 2010
Obregón No. 58, entre Yáñez y Garmendia
Colonia Centro, C.P. 83000
Hermosillo, Sonora, México.
Teléfonos: (662) 213 44 11 y 213 44 95
Para mayores informes, los interesados pueden visitar el sitio: www.festivalortiztirado.com o bien, escribir a la siguiente dirección electrónica: direccion@isc.gob.mx con copia para directorisc@prodigy.net.mx y enlaceejecutivo@isc.gob.mx.
Los participantes seleccionados para la edición 2010, serán informados por representantes del Comité Organizador, vía telefónica y/o correo electrónico en octubre de 2009.
Los responsables de las propuestas no seleccionadas serán informados por representantes del Comité Organizador vía correo electrónico, en octubre de 2009.
No se devolverán las propuestas presentadas al Comité Organizador.
La selección del Comité Organizador será avalada por un Consejo Consultivo, integrado por reconocidas personalidades del medio cultural nacional e internacional.
La resolución del Comité Organizador será inapelable.
Cualquier asunto no previsto en la presente invitación, será resuelto por el Comité Organizador del 26 Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado FAOT Internacional 2010.
Los participantes seleccionados para la edición 2010, serán informados por representantes del Comité Organizador, vía telefónica y/o correo electrónico en octubre de 2009.
Los responsables de las propuestas no seleccionadas serán informados por representantes del Comité Organizador vía correo electrónico, en octubre de 2009.
No se devolverán las propuestas presentadas al Comité Organizador.
La selección del Comité Organizador será avalada por un Consejo Consultivo, integrado por reconocidas personalidades del medio cultural nacional e internacional.
La resolución del Comité Organizador será inapelable.
Cualquier asunto no previsto en la presente invitación, será resuelto por el Comité Organizador del 26 Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado FAOT Internacional 2010.
miércoles, 8 de julio de 2009
pOeMaS a T
T negra / Black T2007mixed media on canvas57 1/2 x 44 7/8 in / 146.2 x 114 cmOur Reference B40483 Antoni Tàpies - Recent WorkEl y el deseo
El es perseguido
Por las pesadillas
Que lo despiertan al vórtice
De la madrugada
Una mariposa revolotea
Es ella conjurando a su oído;
Escribe, y el, amanuense
De ella, recuerda:
Las leyendas Olmecas
Escribe de las tardes vertidas
Contemplando el océanoInvestigando vidas ajenas
Mientras el viento de la madrugada
Golpea las ventanas
Y continua impávido
Garabateando su nombre,
El nombre de ella,
En los labios, en las manos, en el cuerpo
Escritura de tiza y yeso en las tinieblas
Vuelve a dormirse y sueña
Que ella llega y las palabras
Escapan por la ventana
Mientras ella se subeAl barco del sueño
Y de improviso una flor de seda
Cerca el aire (del sueño)
Y con sus hilos finos
Teje la urdimbre en la que atrapa
El madero del naufragio
La uva de ceniza, la pesadilla
Y aleja la sal, la pesadumbre
En una suerte de atrapasueños
Que ella con su red convoca
Alejando la derrota, el extravío
Y lo conduce al puerto.
La Ítaca
De sus sueños, a la morada
Donde habita el corazón
De el: Ulises desconcertado.
Gab Martinez
Tomado de: Ayutla en su niebla
martes, 7 de julio de 2009
¿Ya se enteraron?
El Universal publica hoy:
PGR emite ficha roja contra implicados en guardería
A partir de este momento, los 178 países miembros de la Interpol cuentan con la posibilidad legal de localizar y entregar a esos individuos a la autoridad judicial que los reclama.
La Procuraduría General de la República (PGR) solicitó a Interpol México una "ficha roja" para capturar a las personas implicadas en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, instrumento que ya fue emitido.
En un comunicado, la dependencia precisó que a partir de este momento los 187 países miembros de la Organización Internacional de la Policía Criminal (Interpol) cuentan con la posibilidad legal de localizar y entregar a esos individuos a la autoridad judicial que los reclama.
La petición para liberar la ficha roja se sustenta en la orden de aprehensión emitida por un juez de Distrito en Sonora, por lo que los nombres de los fugitivos quedaron registrados en las bases de datos policiales y migratorias de las naciones que integran esta organización.
Las personas que son buscadas y de quienes la PGR no proporcionó sus nombres, están acusadas de su probable responsabilidad en los delitos de homicidio y lesiones culposas, así como ejercicio indebido del servicio público por el incendio ocurrido en la guardería ABC en donde murieron 48 niños y 53 personas están lesionadas.
Para continuar leyendo da click AQUI
PGR emite ficha roja contra implicados en guardería
A partir de este momento, los 178 países miembros de la Interpol cuentan con la posibilidad legal de localizar y entregar a esos individuos a la autoridad judicial que los reclama.
La Procuraduría General de la República (PGR) solicitó a Interpol México una "ficha roja" para capturar a las personas implicadas en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, instrumento que ya fue emitido.
En un comunicado, la dependencia precisó que a partir de este momento los 187 países miembros de la Organización Internacional de la Policía Criminal (Interpol) cuentan con la posibilidad legal de localizar y entregar a esos individuos a la autoridad judicial que los reclama.
La petición para liberar la ficha roja se sustenta en la orden de aprehensión emitida por un juez de Distrito en Sonora, por lo que los nombres de los fugitivos quedaron registrados en las bases de datos policiales y migratorias de las naciones que integran esta organización.
Las personas que son buscadas y de quienes la PGR no proporcionó sus nombres, están acusadas de su probable responsabilidad en los delitos de homicidio y lesiones culposas, así como ejercicio indebido del servicio público por el incendio ocurrido en la guardería ABC en donde murieron 48 niños y 53 personas están lesionadas.
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Si, ya sé...
...que muy poco me encuentran en mi propio blog, pero a cambio les dejo opiniones de mis amigos, lo cual es dejarles parte importante de mis preferencias.El trabajo debido a la cercanía de las vacaciones me mantiene ocupada y con poco tiempo para dedicar a mi blog.
No desesperen pronto llegarán las vacaciones, y con ellas el relax.
¡Un abrazo para tod@s!!!
Quién es el autor... y los asesinos

La letra desobediente
Braulio Peralta
Braulio Peralta
2009-07-06
El enigma de la muerte es el motor de nuestra vida. Y el tema policial uno de los géneros literarios que toca estas circunstancias: robo, asesinato, suicidio, corrupción en todos los órdenes…
La novela negra o de enigma nació en el siglo XIX con el norteamericano Edgar Allan Poe, género que desarrollaron después los ingleses, entre ellos Wilkie Collins, Connan Doyle, Chesterton, Dorothy Sayers y Ágata Christie. Las tramas siempre son parecidas; la manera en que se cometió un crimen y quién y por qué lo hizo. El detective, el policía, el especialista en buscar al asesino o ladrón es el leit motiv de la novela.
La novela negra norteamericana la inició Dashiell Hammet a principios del siglo XX: Cosecha roja, El halcón maltés, sus más conocidas. Siguió Raymond Chandler con Un largo adiós, en 1953. Los móviles del asesinato son fundamentales para entender o entrar en la trama. El asesino o ladrón tiene un persecutor: el que encuentra en los detalles al que deja huellas.
En México la novela negra llega tarde, aun cuando ya María Elvira Bermúdez hubiera escrito Muerte a la zaga y Diferentes razones tiene la muerte. Fue en 1969 con El complot mongol, de Rafael Bernal, cuando llegó el primer clásico del género al país. Un libro vigente: cumple ahora 40 de publicado.
En Latinoamérica hay pocos ejemplos, los más famosos, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares con sus Nuevos cuentos de H. Bustos Domecq, y Seis problemas para don Isidro Parodi. Ellos inventan a Bustos Domecq, pero Borges y Bioy no quisieron “degradarse” ante el género, comparado con el sentir de la gran novela, por eso firmaron con pseudónimo. Domecq.
No comparo a ninguno de los mencionados con Emmanuel Matta, autor de Los misterios de la ópera, pero sí decir que el libro tiene referencias a lo que señalé. Ejemplos: la novela de Bernal inicia en la cantina de La ópera; o, en Seis problemas para don Isidro Parodi, un preso, un detective que tiene que recurrir a su inteligencia para descubrir a los delincuentes.
Matta, un hombre que de la ópera convertido en un brillante detective que, apenas con la ayuda de dos secretarios particulares, Fortunato y Jacinto, va descubriendo a los asesinos o ladrones.
La novela negra o de enigma nació en el siglo XIX con el norteamericano Edgar Allan Poe, género que desarrollaron después los ingleses, entre ellos Wilkie Collins, Connan Doyle, Chesterton, Dorothy Sayers y Ágata Christie. Las tramas siempre son parecidas; la manera en que se cometió un crimen y quién y por qué lo hizo. El detective, el policía, el especialista en buscar al asesino o ladrón es el leit motiv de la novela.
La novela negra norteamericana la inició Dashiell Hammet a principios del siglo XX: Cosecha roja, El halcón maltés, sus más conocidas. Siguió Raymond Chandler con Un largo adiós, en 1953. Los móviles del asesinato son fundamentales para entender o entrar en la trama. El asesino o ladrón tiene un persecutor: el que encuentra en los detalles al que deja huellas.
En México la novela negra llega tarde, aun cuando ya María Elvira Bermúdez hubiera escrito Muerte a la zaga y Diferentes razones tiene la muerte. Fue en 1969 con El complot mongol, de Rafael Bernal, cuando llegó el primer clásico del género al país. Un libro vigente: cumple ahora 40 de publicado.
En Latinoamérica hay pocos ejemplos, los más famosos, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares con sus Nuevos cuentos de H. Bustos Domecq, y Seis problemas para don Isidro Parodi. Ellos inventan a Bustos Domecq, pero Borges y Bioy no quisieron “degradarse” ante el género, comparado con el sentir de la gran novela, por eso firmaron con pseudónimo. Domecq.
No comparo a ninguno de los mencionados con Emmanuel Matta, autor de Los misterios de la ópera, pero sí decir que el libro tiene referencias a lo que señalé. Ejemplos: la novela de Bernal inicia en la cantina de La ópera; o, en Seis problemas para don Isidro Parodi, un preso, un detective que tiene que recurrir a su inteligencia para descubrir a los delincuentes.
Matta, un hombre que de la ópera convertido en un brillante detective que, apenas con la ayuda de dos secretarios particulares, Fortunato y Jacinto, va descubriendo a los asesinos o ladrones.
Dos preguntas: ¿Quién es Emmanuel Matta y quiénes los culpables de los niños muertos en Hermosillo? Investiguemos.
braulio.peralta@milenio.com
lunes, 6 de julio de 2009
Preludio del día después

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
(No mata, pero hace roncha)
I
Otra vez aparecieron los niños de Hermosillo.
Frente a la guardería ABC, acordonada con plástico amarillo. Con sus boquetes abiertos y ennegrecidos, sus escombros chamuscados, sus recuerdos terribles, aparecieron.
“El pueblo pide justicia”, reza el cartel que un anciano ha pegado en el carrito de paletas. Flaco y empobrecido, luchón y solidario, el señor parece decir que no está ahí sólo para vender paletas.
Otra vez aparecen, Los Niños de Hermosillo.
Con sus sonrisas luminosas, invencibles y poderosas; capaces de convocar a miles y miles a tomar la calle y estremecerla con la silenciosa multitud de sus pasos cansados. Porque la tristeza pesa mucho.
La marcha sale con el murmullo de un arroyuelo. Y va creciendo. A cada cuadra, va creciendo, creciendo, creciendo, creciendo hasta terminar como mar embravecido.
II
Otra vez los tambores que le dan un aire aún más fúnebre a la marcha, como si no bastara el llanto que se multiplica en las calles, las banquetas, las ventanas, los portales y los porches de las casas.
Otra vez los pequeños viajan en globos, rosas, blancos y azules. Viajan por la calle, risueños, felices, como eran.
Hubo 48 campanadas en la iglesia de San José. Una por cada uno de los niños muertos que ahora marchan, con sus miradas tiernas poniendo de rodillas la democracia cuentachiles del gobierno.
No se cansan estos niños. Estuvieron por la mañana en el Distrito Federal, donde aprendieron nuevas consignas: “Señora Hinojosa, por qué parió esa cosa”. “Son los asesinos, Bours y Los Pinos”.
Y ahora van bajando al corazón, al centro histórico de Hermosillo.
Marchan, pero ahora son más. Se suma la niña que en su frente morena tiene escrita la palabra “Justicia” en letras blancas.
III
Los Niños de Hermosillo son poderosos. Convocan a todos.
Estremecen el corazón y el asfalto con sus pasos. Los de 48 niños que murieron “para ayudarnos a encontrarle sentido a la vida”, como dijo una madre.
“Se terminó el futuro de Sonora”, reza una cartulina sostenida por una joven señora que porta, como otros miles que se van sumando, un moño negro en su ropa.
En la gasolinera El Gallo está a punto de suceder un altercado. Unos jóvenes comienzan a desdoblar una gran lona con la imagen del gobernador y la leyenda: “Que gobierne la justicia. Fuera Bours”.
Discuten con los organizadores y terminan incorporándose al final de la marcha.
“Yeyé, estás en el cielo, ¿Y la justicia dónde está?”, reza otra pancarta.
Otra vez va Ximena en el tatuaje de su padre, Julián el superhéroe; Xiunelth en las manos de su padre, acompañado de una leyenda: “Mi niño, cada día duele más tu ausencia. Malditos corruptos”.
A la cabeza de la marcha, Don Francisco López maneja la camioneta con la que su hijo abrió un par de boquetes en la guardería salvando la vida de docenas de pequeños. El Pick Up luce modificado, carroceado, equipado y decorado con un ángel que lo abraza con sus alas.
Cosecha miles de aplausos. Todo el camino está lleno de gente. Todos le aplauden cuando pasa. Le aplauden, y luego, en silencio, se van incorporando a la marcha.
IV
La marcha avanza y va sumando, va creciendo. Como nunca crece. Se ensancha el ánimo y la marcha; la solidaridad levanta las cabezas, arranca algunas sonrisas en medio de tanto llanto. Y la marcha crece más con los que la esperan y se incorporan.
Esto es un fenómeno social, coincide la maestra Catalina Soto, recién llegada de la ciudad de México, donde acompañada de algunos padres, encabezaron una marcha desde el IMSS a la representación del gobierno de Sonora en el DF.
Con ella estuvo Ofelia Medina, y miles de personas que también son padres y madres o quieren serlo. Los Niños de Hermosillo ya están tatuados en la memoria social hermosillense, y más allá.
“Gobiernos insensibles. Qué horror vivir con ustedes”, reza otra pancarta, en manos de una señora que también se suma, como se van sumando miles.
V
Axel Abraham también está de nuevo, marchando en las manos de su padre. Su imagen tiene una leyenda que sintetiza el sentido de esta marcha: “Justicia, por el amor de Dios”.
Y en medio de tanto pesar, un espacio para el humor negro: “Cárcel al cooler”, dice una cartulina que así resume su confianza en la procuración de justicia mexicana.
Va otra vez Juanito y sus truncados sueños de futbolista.
En el restaurante La Hacienda, una señora no puede más. Se desploma. Su marido la abraza y la sienta en la banqueta. Ella agacha la cara, solloza, llora. No está cansada. Está abatida de tanta muerte.
En la Plaza de los Tres Pueblos hay cientos de personas esperando. También en la Casa de la Cultura se amontonan. Y desde el Vado del Río hasta la plaza Emiliana de Zubeldía, la marcha es una congregación de voluntades impresionante.
A la altura de Palacio de Gobierno, el contingente ha rebasado las expectativas de los más optimistas. 20 mil, es el cálculo más modesto.
Pero ni siquiera pasan por el edificio de gobierno, como lo hicieron en las anteriores cuatro marchas.
Lo ignoran. Lo desdeñan. Siguen de largo hacia la plaza, sin siquiera voltear a verlo.
7:49 de la tarde del cuatro de julio de 2002. Hora exacta en que la sociedad hermosillense, diversa, plural, hermanada por el dolor anticipa lo que es capaz de hacer cuando la lastiman de ese modo.
“Señor gobernador. ¿Verdad que si a Jesucristo lo hubieran matado en Sonora, aún no se conocería al asesino?”, pregunta una muchacha en una cartulina.
VI
A las ocho de la noche, dos horas después de salir desde la guardería, la vanguardia llega a la plaza. Un río de gente inunda la parte frontal del Museo universitario. Llenan la amplia avenida del bulevar Rodríguez. Llenan la plaza.
Ha caído la noche y saberse unidos reconforta. Pero saberse mayoría agiganta el ánimo, deshace los nudos en miles de gargantas que se abren para gritar ¡No están solos! ¡No están solos!
Pancho Jaime canta, como canta él sin ese nudo, y recibe a la marcha con Mercedes Sosa: “Sólo le pido a Dios/que el dolor no me sea indiferente/que si un traidor puede más que unos cuantos/esos cuantos no lo olviden fácilmente…”.
“Dentro del dolor hay alegría. La alegría de estar juntos”, dice la maestra de ceremonias, impresionada ante la multitud reunida con un solo fin: “Aquí estamos para exigir, no para pedir que esto no quede impune”, subraya.
Desde aquí le estamos diciendo al mundo que no nos vamos a quedar callados. Que no nos vamos a cansar, agrega.
VII
La plaza se estremece cuando la poesía la toma por asalto y convoca a más poesía, para retar a la escatología política, a lo más podrido de un Estado que deja morir a los niños si eso le sale menos caro.
La poesía nace de una madre que extraña a su hijo y lo grita con el llanto en la voz.
“Tengo mi corazón lleno de amor/tengo mi cerebro lleno de recuerdos de mi hijo/ Pero tengo mis brazos vacíos”…
La plaza tiembla. El edificio del museo y biblioteca pudo haber caído derrumbado con la voz de esa madre que grita con la rabia estallando a borbotones: “Era mi único hijo. ¿Quién me lo quitó?”, se pregunta.
Y se responde: “La impunidad y la corrupción que campean en este maldito país”.
Es Patricia Duarte, madre de Andrés Alonso. También estuvo en la marcha de la ciudad de México, donde aprendió que la lucha por la justicia apenas comienza, porque el gobierno le apuesta siempre al olvido.
Y para que no se olvide, día a día, semana tras semana, mes tras mes, habremos de recordárselo: No nos dejen solos, por favor, pide con su voz entrecortada.
Hay un estrépito de aplausos y gritos que estremecen: ¡No están solos-No están solos!
Anuncia que sus reclamos llegarán a organismos internacionales, porque presume que en México no hay justicia.
VIII
Fabiola Domínguez pide “un aplauso para ustedes, por estar aquí”. Y la multitud le responde con sus palmas. También pide un aplauso para el médico legista que le dijo que su hija, sobreviviente del incendio, estaba sana, “nada más porque no la vio quemada”.
Pero la niña se ahoga en las noches; tose. Y la madre no sabe lo que aspiró aquel día de horror y fuego.
Ella exige atención médica especializada, a cargo de instituciones no estatales, pues les ha perdido la confianza.
IX
En el mitin se lee el manifiesto a la nación, del Movimiento Ciudadano 5 de junio, que nació ese día en Hermosillo, Sonora y que hoy se conoce internacionalmente, por el repudio que despierta cualquier gobierno que provoque, en una larga red de complicidades, la muerte de 48 niños.
Se lee también una carta de la senadora Rosario Ibarra, que algo sabe de perder a un hijo.
Canta Elisa Morales y a capela, eriza los vellos con una canción de amor y de esperanza.
También Luis Rey Moreno pide, con un poema, castigo a los culpables. Su voz es un trueno que termina en llanto.
La marcha la despide José Francisco, sobreviviente del incendio. Un pedazo de cielo que su padre carga orgulloso entre sus brazos.
El padre le alza la mano como se le levanta a un campeón, y el pequeño abre mucho sus ojos claros. No le caben en la mirada tantos hombres y mujeres juntos; niños, ancianos, jóvenes.
Todos los que estuvieron ahí, anticipando de lo que es capaz una sociedad cuando le lastiman a sus hijos.
Otra vez aparecieron los niños de Hermosillo.
Frente a la guardería ABC, acordonada con plástico amarillo. Con sus boquetes abiertos y ennegrecidos, sus escombros chamuscados, sus recuerdos terribles, aparecieron.
“El pueblo pide justicia”, reza el cartel que un anciano ha pegado en el carrito de paletas. Flaco y empobrecido, luchón y solidario, el señor parece decir que no está ahí sólo para vender paletas.
Otra vez aparecen, Los Niños de Hermosillo.
Con sus sonrisas luminosas, invencibles y poderosas; capaces de convocar a miles y miles a tomar la calle y estremecerla con la silenciosa multitud de sus pasos cansados. Porque la tristeza pesa mucho.
La marcha sale con el murmullo de un arroyuelo. Y va creciendo. A cada cuadra, va creciendo, creciendo, creciendo, creciendo hasta terminar como mar embravecido.
II
Otra vez los tambores que le dan un aire aún más fúnebre a la marcha, como si no bastara el llanto que se multiplica en las calles, las banquetas, las ventanas, los portales y los porches de las casas.
Otra vez los pequeños viajan en globos, rosas, blancos y azules. Viajan por la calle, risueños, felices, como eran.
Hubo 48 campanadas en la iglesia de San José. Una por cada uno de los niños muertos que ahora marchan, con sus miradas tiernas poniendo de rodillas la democracia cuentachiles del gobierno.
No se cansan estos niños. Estuvieron por la mañana en el Distrito Federal, donde aprendieron nuevas consignas: “Señora Hinojosa, por qué parió esa cosa”. “Son los asesinos, Bours y Los Pinos”.
Y ahora van bajando al corazón, al centro histórico de Hermosillo.
Marchan, pero ahora son más. Se suma la niña que en su frente morena tiene escrita la palabra “Justicia” en letras blancas.
III
Los Niños de Hermosillo son poderosos. Convocan a todos.
Estremecen el corazón y el asfalto con sus pasos. Los de 48 niños que murieron “para ayudarnos a encontrarle sentido a la vida”, como dijo una madre.
“Se terminó el futuro de Sonora”, reza una cartulina sostenida por una joven señora que porta, como otros miles que se van sumando, un moño negro en su ropa.
En la gasolinera El Gallo está a punto de suceder un altercado. Unos jóvenes comienzan a desdoblar una gran lona con la imagen del gobernador y la leyenda: “Que gobierne la justicia. Fuera Bours”.
Discuten con los organizadores y terminan incorporándose al final de la marcha.
“Yeyé, estás en el cielo, ¿Y la justicia dónde está?”, reza otra pancarta.
Otra vez va Ximena en el tatuaje de su padre, Julián el superhéroe; Xiunelth en las manos de su padre, acompañado de una leyenda: “Mi niño, cada día duele más tu ausencia. Malditos corruptos”.
A la cabeza de la marcha, Don Francisco López maneja la camioneta con la que su hijo abrió un par de boquetes en la guardería salvando la vida de docenas de pequeños. El Pick Up luce modificado, carroceado, equipado y decorado con un ángel que lo abraza con sus alas.
Cosecha miles de aplausos. Todo el camino está lleno de gente. Todos le aplauden cuando pasa. Le aplauden, y luego, en silencio, se van incorporando a la marcha.
IV
La marcha avanza y va sumando, va creciendo. Como nunca crece. Se ensancha el ánimo y la marcha; la solidaridad levanta las cabezas, arranca algunas sonrisas en medio de tanto llanto. Y la marcha crece más con los que la esperan y se incorporan.
Esto es un fenómeno social, coincide la maestra Catalina Soto, recién llegada de la ciudad de México, donde acompañada de algunos padres, encabezaron una marcha desde el IMSS a la representación del gobierno de Sonora en el DF.
Con ella estuvo Ofelia Medina, y miles de personas que también son padres y madres o quieren serlo. Los Niños de Hermosillo ya están tatuados en la memoria social hermosillense, y más allá.
“Gobiernos insensibles. Qué horror vivir con ustedes”, reza otra pancarta, en manos de una señora que también se suma, como se van sumando miles.
V
Axel Abraham también está de nuevo, marchando en las manos de su padre. Su imagen tiene una leyenda que sintetiza el sentido de esta marcha: “Justicia, por el amor de Dios”.
Y en medio de tanto pesar, un espacio para el humor negro: “Cárcel al cooler”, dice una cartulina que así resume su confianza en la procuración de justicia mexicana.
Va otra vez Juanito y sus truncados sueños de futbolista.
En el restaurante La Hacienda, una señora no puede más. Se desploma. Su marido la abraza y la sienta en la banqueta. Ella agacha la cara, solloza, llora. No está cansada. Está abatida de tanta muerte.
En la Plaza de los Tres Pueblos hay cientos de personas esperando. También en la Casa de la Cultura se amontonan. Y desde el Vado del Río hasta la plaza Emiliana de Zubeldía, la marcha es una congregación de voluntades impresionante.
A la altura de Palacio de Gobierno, el contingente ha rebasado las expectativas de los más optimistas. 20 mil, es el cálculo más modesto.
Pero ni siquiera pasan por el edificio de gobierno, como lo hicieron en las anteriores cuatro marchas.
Lo ignoran. Lo desdeñan. Siguen de largo hacia la plaza, sin siquiera voltear a verlo.
7:49 de la tarde del cuatro de julio de 2002. Hora exacta en que la sociedad hermosillense, diversa, plural, hermanada por el dolor anticipa lo que es capaz de hacer cuando la lastiman de ese modo.
“Señor gobernador. ¿Verdad que si a Jesucristo lo hubieran matado en Sonora, aún no se conocería al asesino?”, pregunta una muchacha en una cartulina.
VI
A las ocho de la noche, dos horas después de salir desde la guardería, la vanguardia llega a la plaza. Un río de gente inunda la parte frontal del Museo universitario. Llenan la amplia avenida del bulevar Rodríguez. Llenan la plaza.
Ha caído la noche y saberse unidos reconforta. Pero saberse mayoría agiganta el ánimo, deshace los nudos en miles de gargantas que se abren para gritar ¡No están solos! ¡No están solos!
Pancho Jaime canta, como canta él sin ese nudo, y recibe a la marcha con Mercedes Sosa: “Sólo le pido a Dios/que el dolor no me sea indiferente/que si un traidor puede más que unos cuantos/esos cuantos no lo olviden fácilmente…”.
“Dentro del dolor hay alegría. La alegría de estar juntos”, dice la maestra de ceremonias, impresionada ante la multitud reunida con un solo fin: “Aquí estamos para exigir, no para pedir que esto no quede impune”, subraya.
Desde aquí le estamos diciendo al mundo que no nos vamos a quedar callados. Que no nos vamos a cansar, agrega.
VII
La plaza se estremece cuando la poesía la toma por asalto y convoca a más poesía, para retar a la escatología política, a lo más podrido de un Estado que deja morir a los niños si eso le sale menos caro.
La poesía nace de una madre que extraña a su hijo y lo grita con el llanto en la voz.
“Tengo mi corazón lleno de amor/tengo mi cerebro lleno de recuerdos de mi hijo/ Pero tengo mis brazos vacíos”…
La plaza tiembla. El edificio del museo y biblioteca pudo haber caído derrumbado con la voz de esa madre que grita con la rabia estallando a borbotones: “Era mi único hijo. ¿Quién me lo quitó?”, se pregunta.
Y se responde: “La impunidad y la corrupción que campean en este maldito país”.
Es Patricia Duarte, madre de Andrés Alonso. También estuvo en la marcha de la ciudad de México, donde aprendió que la lucha por la justicia apenas comienza, porque el gobierno le apuesta siempre al olvido.
Y para que no se olvide, día a día, semana tras semana, mes tras mes, habremos de recordárselo: No nos dejen solos, por favor, pide con su voz entrecortada.
Hay un estrépito de aplausos y gritos que estremecen: ¡No están solos-No están solos!
Anuncia que sus reclamos llegarán a organismos internacionales, porque presume que en México no hay justicia.
VIII
Fabiola Domínguez pide “un aplauso para ustedes, por estar aquí”. Y la multitud le responde con sus palmas. También pide un aplauso para el médico legista que le dijo que su hija, sobreviviente del incendio, estaba sana, “nada más porque no la vio quemada”.
Pero la niña se ahoga en las noches; tose. Y la madre no sabe lo que aspiró aquel día de horror y fuego.
Ella exige atención médica especializada, a cargo de instituciones no estatales, pues les ha perdido la confianza.
IX
En el mitin se lee el manifiesto a la nación, del Movimiento Ciudadano 5 de junio, que nació ese día en Hermosillo, Sonora y que hoy se conoce internacionalmente, por el repudio que despierta cualquier gobierno que provoque, en una larga red de complicidades, la muerte de 48 niños.
Se lee también una carta de la senadora Rosario Ibarra, que algo sabe de perder a un hijo.
Canta Elisa Morales y a capela, eriza los vellos con una canción de amor y de esperanza.
También Luis Rey Moreno pide, con un poema, castigo a los culpables. Su voz es un trueno que termina en llanto.
La marcha la despide José Francisco, sobreviviente del incendio. Un pedazo de cielo que su padre carga orgulloso entre sus brazos.
El padre le alza la mano como se le levanta a un campeón, y el pequeño abre mucho sus ojos claros. No le caben en la mirada tantos hombres y mujeres juntos; niños, ancianos, jóvenes.
Todos los que estuvieron ahí, anticipando de lo que es capaz una sociedad cuando le lastiman a sus hijos.
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