domingo, 16 de agosto de 2009

Alí Soto, campeón panamericano y mejor luchador del torneo



Conquista la medalla de oro en el campeonato de cadetes en Managua, y recibe el trofeo como mejor luchador de grecorromana.

Managua, Nicaragua.- El campeón nacional olímpico de México, Alí Soto Macías refrendó su categoría al conquistar la medalla de oro en el Campeonato Panamericano de Luchas de Cadetes celebrado en esta ciudad centroamericana, haciéndose acreedor además, al trofeo como el mejor luchador del torneo.

Este viernes, Alí Soto derrotó sucesivamente a sus contrincantes de Panamá, Estados Unidos, Nicaragua y Perú, imponiéndose con gran técnica y sobrado valor y coraje, después de haber librado una durísima pelea con la báscula, para lograr los 42 kilos de su categoría.

La delegación mexicana de lucha grecorromana, compuesta de nueve gladiadores, sólo pudo conquistar una presea áurea, aunque logró colocarse como segundo lugar en la premiación por equipos, al alcanzar un puntaje de 74, sólo debajo de Estados Unidos (82), y por encima de Perú (66).

Alí Soto Macías disputó la final con el contrincante de Perú, aunque declaró que el rival más complicado fue el norteamericano, un joven que acabó en tercer lugar, al perder precisamente con el peruano.



viernes, 7 de agosto de 2009

La calle nunca se aromó tanto de flores

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)




Arturo Soto Munguía


La discusión sobre cuántos son es irrelevante porque no tiene vuelta de hoja: son más que ayer.
Son más los muertos. Son más las flores. Son más los llantos. Son más la rabia y el coraje por la impunidad y la indolencia gubernamental. Son más los muertos.
La manta que llevan al frente tiene los nombres de cada uno de ellos. Comienza con Ana y terminaba con Yoselin, pero ayer mismo le agregaron el nombre de Juan Carlos.
La leyenda bajo los 49 nombres reza: 48 angelitos sacrificados a causa de la corrupción.
En realidad son más. Son 49.
Entre Ana Y Joselin hay 46 nombres más; son los de 48 bebés muertos por el incendio en la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, hasta hace unos días. Porque justamente al cumplirse dos meses del incendio, fue sepultado Juan Carlos, cuyo nombre se agregó al final de la lista.
El pequeño de tres años falleció en un hospital gringo y por eso ahora son más.
Se comienzan a juntar en la plaza de los Tres Pueblos, al sur de la ciudad. Un mausoleo que jamás estuvo tan aromado de flores.
Ahí, alrededor del arco de la iglesia de Batuc, uno de los tres pueblos muertos bajo las aguas de la presa El Novillo, comienzan a juntarse.

II

A las seis cuarenta y siete, el primer redoble de la batucada es la señal para tomar la calle por novena ocasión en Hermosillo. Llenan el bulevar Vildósola hacia el sur, rumbo a un destino que saben doloroso, incierto, detonador de todos los recuerdos vueltos suspiros, sollozos, abrazos, llantos a voz en cuello.
Van hacia la guardería ABC, la tétrica bodega hoy custodiada por elementos de la Policía Estatal Investigadora, de uniformes camuflajeados y con armas largas. Rodeada por una valla metálica y cintas de plástico amarillo.
Los tres boquetes que un ciudadano abrió en la pared frontal del edificio sin salida de emergencia, para salvar quién sabe cuántas vidas, permanecen cubiertos con hule negro.
Hacia allá van y por eso las manos se crispan sobre los ramos de rosas, margaritas, gladiolas, claveles… Nunca había olido tanto a flores en la plaza de los Tres Pueblos.
Al frente la batucada abre paso. Ya no llevan vendas en su boca y con sus redobles van abriendo brecha ahora rumbo al sur. A un destino doloroso, como lo resumió uno de los padres.
Tras ellos va una muñeca de chapetes y labios escarlata. Vaporosa falda rosa mexicano, camina como muñeca. Es una muñeca como las que el 5 de junio, se quedaron solas, sin las infantiles manos que jugaban a darles vida. Así se mueve y así tiene la mirada, como de muñeca. Vacía. Sola.
Otra muñeca le sigue los pasos. Mide casi tres metros y el maquillaje que dibuja una flor amarilla y naranja le cubre el rostro.
-¿Por qué la flor?
“Es que no traía ni una y entonces decidí pintarme de flor”, responde desde las alturas de su gran zancada con que avanza en silencio, rumbo al sur.
“Pero ya me regalaron unas”, dice mientras se aleja, agitando un ramito de claveles.
A lo largo del trayecto, la gente se suma, con sus flores en la mano, a la marcha. Nuevamente están todos: los nietos, los hijos, los abuelos, las madres, las hermanas, los tíos, las primas, los compadres y las comadres que podríamos ser todos y cada uno.
Por el bulevar, hacia el norte, los carros van a vuelta de rueda. Muchos encienden las luces, aunque la tarde aún es luminosa antes de llegar al parque de la Solidaridad, donde dos muchachas de camiseta blanca, sostienen una lona con la imagen de Emilia y Camila Fuentes.
La primera tiene, bajo su sonrisa que desarma al más pintado, las palabras: ‘En recuperación’.
Bajo la sonrisa de Camila no hay nada. Tras de su imagen y su sonrisa que podría derrumbar la tierra entera, sólo hay unas alas.
Con esas imágenes, las muchachas se incorporan a la marcha.

III

La iglesia de San José está cerrada. No está doña María Rosario López, la que marcha tras marcha, hacía repicar las campanas, dejando caer la levedad del peso de su cuerpo, sobre la pesada soga que arrancaba un tañido lastimero y solidario desde el campanario.
No están unos, pero están otros.
Está la luna, por ejemplo. Grande, luminosa, clara en el suroriente. Están los que no habían estado y que igual se conmueven al paso de la marcha, y abandonan las banquetas y deciden caminar con ellos, en silencio.
Que si eran trescientos cuando salieron. Que si eran quinientos. Quién sabe. Cuando llegaron a la guardería eran casi dos mil. Y ahí los estaban esperando otros tantos con un grito que hacía eco en los interiores calcinados de la bodega que servía como guardería a los niños que murieron.
A los que sin morir están muriendo. A los que sin estar muriendo, llevarán por siempre el nombre de sobrevivientes y llegado el momento, contarán a sus hijos la historia que ahora apenas estamos queriendo escribir nosotros.

IV

A las ocho con cinco, un aplauso recibe a la marcha. La marcha que no quisiera llegar ahí para no hurgar en la memoria dolorosa, que lejos de sanar, se martiriza por un gobierno que echa sal en las heridas.
Un día antes, los medios de comunicación dan cuenta de la comparecencia ante un juzgado federal con sede en Sonora, de los dueños y socios de la guardería ABC:
Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella –la prima incómoda de Margarita Zavala y de Lourdes Laborín-, Sandra Lucía Téllez Nieves, Antonio Salido Suárez y Gildardo Francisco Urquídez Serrano, todos ellos se presentaron a declarar ante el Juez Primero de Distrito, Raúl Martínez.
Los buscados por Interpol en 187 países mediante la emisión de una ‘ficha roja’, llegaron a Hermosillo, Sonora, y presentaron su declaración por escrito. Y luego se fueron.
Ese mismo día, el ministro de la Suprema Corte, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, declaró desde su ronco pecho que el caso no sería atraído, que no se formaría una comisión investigadora, debido a que los hechos del 5 de junio “no alteraron la vida en la comunidad de Hermosillo”.
Un día después, la mayoría de los ministros votan en contra del dictamen de Aguirre Anguiano y deciden que sí habrá una investigación de la Suprema Corte.
Ese mismo día hubo manifestaciones de solidaridad en algunas ciudades de Sonora, de Estados Unidos y en el Distrito Federal.

V

Ha caído la noche cuando llegan a la guardería. La oscuridad aporta su toque fúnebre. Las paredes hablan desde sus manchas de hollín y su olor a quemado.
Los padres avanzan con sus manos llenas de flores y su corazón lleno de recuerdos. Lloran. Suspiran. Sollozan. Tratan de resistir pero no pueden. Una señora se desmaya y un hombre la abanica con una pancarta que clama por Justicia.
Uno a uno van llegando hasta la puerta, donde se ha instalado un altar en memoria de los muertos. A un lado hay 49 cruces blancas y muchas flores, veladoras, incienso.
El dolor del recuerdo es insoportable. Imposible no llorar en medio de tanta tristeza. Las mejillas de las madres están mojadas y la voz se ahoga en la garganta de los padres que pretenden ser más fuertes pero no lo consiguen.
Uno a uno van dejando sus ofrendas de flores blancas y rosas; azules y moradas, amarillas y anaranjadas.

VI

Hay en el templete un hombre y una mujer que se besan. Su beso es tierno, apenas rozan sus labios y comparten en las mejillas las lágrimas que a cada quien le brotan. Ella está embarazada. Él es el padre de Fátima y del niño que su esposa lleva en las entrañas. Él también llora, con el llanto de los hombres, que tiene un valor especial cuando se mezcla con el llanto de la mujer que se ama.
Lloran cuando se menciona el nombre de su hija. Lloran cuando el Ave María inunda el espacio acústico en la voz de un ángel. Lloran cuando se pasa lista y el nombre de su hijo aparece otra vez, ahí, frente a esa bodega tétrica y custodiada por policías que portan armas largas.
En el templete hay hombres y mujeres que desde su silencio, decidieron no ser más silencio.
¿Cómo que un ministro de la Suprema Corte declaró que el caso de la Guardería ABC no sería investigado, bajo el ‘contundente’ argumento de que no se alteró la vida en la comunidad?
Tendrían que haber estado, los Ministros de la Suprema Corte, en el preciso momento en que uno por uno, iban pasando a las puertas de la guardería ABC, a depositar su ofrenda.
Hubieran visto el osito elaborado con margaritas blancas, la muñeca de flores, el arreglo y su leyenda. Hubieran visto, los ministros de la Corte, como se convulsionan los pechos de las madres y los padres; cómo se desmaya alguien frente al edificio donde su hijo murió entre las llamas.
Si vieran eso, los ministros de la Corte, no aceptarían que la vida en Hermosillo, Sonora, sigue igual después de la muerte de 49 niños y la condena a vivir con lesiones de otros tantos.

VII

Soy el naco de la familia.
Así dijo. Y así retó a todos. Su hija estuvo en la guardería ABC, pero la recogió media hora antes del incendio. Estaba feliz, dice el naco de la familia.
Pero se le acabó la felicidad cuando supo que su sobrino murió en el incendio.
Ustedes perdonen si se me sale una palabra, dice a voz en cuello. Pero yo sí sé quienes son los culpables y yo les doy un mes para que resuelvan esto. Yo sí sé quienes son y me los voy a chingar. Nomás el primero me va a pesar en la conciencia, los demás me valen madre. Yo sí sé quiénes son”, dice, refiriéndose a quienes acusa de ser los culpables.
Hijos de su puta madre, les dijo.
Con palabras más mesuradas, el papá de Santiago también dijo lo mismo: “Ya nada me mantiene aquí. No tengo motivos para vivir”, dijo, el mismo que en la tercera marcha pidió al gobernador que lo apresara, que él era el culpable de la muerte de su hijo, por haber confiado en las instituciones.
“Hace dos meses que también morí. No hay resignación. Habrá cumpleaños, navidades… y habrá un vacío en la mesa”, dice con voz serena y grave. Con la misma voz que dice: “Lo único que me importa es que los culpables de estas muertes, paguen”.
Habla también Manuel Rodríguez, padre de Ximena.
Ximena, la guerrera. La que sus padres decidieron entregar a Dios, después de tanto implorar un milagro.
Ximena la de los rizos castaños y la risa inolvidable, que puede demoler incluso resoluciones de la Suprema Corte.
¿Y Jocelyn? La de las colitas como palmeras diminutas, que bajo esta luna nos sonríe, feliz como era, antes del 5 de junio.
Y mientras ocho globos se van recortando en la luna llena, y se pierden en el cielo que ya está negro, abajo se animan los que nunca lo habían hecho.
Y hablan. Mientan madres. Lloran. Se preguntan cosas. Cosas que sólo puede preguntarse alguien arriba de ese templete, ante una multitud que grita ¡No están solos! ¡No están solos!

VIII

Otra vez el pase de lista. Uno a uno hasta completar 49. Otra vez el llanto que ahoga las gargantas y oprime los pechos al mencionar los nombres de los que un día estuvieron en sus vientres, entre sus brazos.
La madre de Ian Isaac pide, suplica a la multitud que oren por ella. Que necesita mucha oración porque ya no aguanta la soledad y los recuerdos.
Una joven lee la carta que escribió el padre de Daniel Rafael, al que le han comprado otro traje de beisbolista y muchas pelotas. La chica no puede leer bien, porque las letras tiemblan con el temblor de sus manos.
Habla también la madre de Jorge Sebastián. Es la primera vez que lo hace y acusa a los médicos del IMSS en Guadalajara, que le dijeron que su hijo tenía muerte cerebral y no era cierto. Alguien le pasa, desde abajo del templete, al otro hijo, el que le quedó vivo, pero con complicaciones respiratorias. Los médicos le han dicho que también puede morir. Lo toma en sus brazos, lo besa y lo muestra y grita: “El es mi niño, todos los días me pregunta por su hermano”.
Habla Manuel Rodríguez, el padre de Xiunelth. Dice que hay dos lugares en Hermosillo, por los nunca quisiera volver a pasar. Uno de ellos es la guardería que tiene enfrente, el otro es el hospital CIMA, donde falleció su pequeño.
Sus palabras salen quebradas y desgarradoras. Cuestiona a quienes han sugerido que el Movimiento 5 de Junio busca lucrar con la muerte de sus hijos. Y grita, para que todos lo escuchen: “Algún día me voy a juntar con él, y entonces voy a poder mirarlo a los ojos y sostenerle la mirada y él me dirá qué bueno que no te quebraste, papá; él se dará cuenta lo que vale para mi”.
¿Y saben qué? Yo sí tengo un precio. Ese precio es la justicia, si me la dan, inmediatamente les firmo, díganme dónde”

IX

Cae la noche en el sur de la ciudad. Huele a cera quemada y a flores y a incienso en la lúgubre guardería ABC. Acaba la novena marcha y comienza la organización de las que siguen.
Por la justicia que se niega a serlo. Contra la impunidad que se confirma al día siguiente, con el auto de formal prisión que el Juez Primero de Distrito en materia penal, dictó contra los socios de la guardería ABC.
Los que no pisarán la cárcel, porque los delitos que se les imputan (uso indebido de atribuciones y facultades; homicidio y lesiones culposas) no están tipificados como graves.

miércoles, 5 de agosto de 2009

La decisión más difícil

Ayer tuvimos ganas de ir al cine y fuimos. Sin importar la hora que era. Sólo por disfrutar el momento juntos, en familia.
LLegamos a la taquilla y pedimos a la joven amable que atiende nos informara que película estaba por iniciar, sólo una: "La decisón más difícil", con Camerón Díaz. El nombre de esta actriz pareció señalarme que sería una comedia y que efectivamente disfrutariamos en familia.

Sin embargo, la película, bien hecha, presenta la vivencia particular de cada uno de los miembros de una familia que sobrelleva en su seno un miembro con cáncer.

El tema de la muerte. Cómo tomamos medidas a veces poco ortodoxas para salvar la vida de nuestro querido familiar, más cuando se trata de una bebé.

Y cuando el tiempo pasa, y crecemos, y la enfermedad va causando grietas en las relaciones. O fortalece. Tendrán que verla para saber.

La muerte. La negación en que nos obstinamos.

Me hizo reflexionar.

Así que no fue comedia. La verdad, y no me apena confesarlo, no pude evitar llorar pues es un tema que irremediablemente me vuelve vulnerable.

Ojalá se decidan a verla. Aqué les dejo el trailer para que se animen.



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viernes, 31 de julio de 2009

Una voz para el recuerdo FRANCISCO MORENO GIL

Más de 25 años en la radio y televisión lo inscriben en la historia de la comunicación.
Por Orietta Fupen.

HERMOSILLO.- Dueño de un espíritu aventurero y un corazón bohemio, don Francisco Moreno Gil logró cautivar al público hermosillense con esa voz que lo representó durante su mejor época y por la que ahora, a sus 67 años, lo siguen recordando sus radioescuchas y televidentes.Con 47 otoños de carrera en los medios, Moreno Gil incursionó en radio y televisión por igual. Ha sido locutor, conductor de noticias y de programas culturales, dirigente sindical, productor de documentales y diversos proyectos en esta maravillosa industria.Haciendo recuerdo del Ojo de Agua -lugar donde pasó su infancia- justo en el punto donde crece el Río Sonora, a ocho kilómetros de Cananea, platica que llegó al mundo de madrugada en uno de esos días nevados del municipio minero, el 4 de octubre de 1939.Fue el tercero de diez hijos que tuvieron don Teclo Moreno y doña Carlota Gil, y junto a su familia se mudó a Hermosillo cuando la secundaria rural ya no les fue sufi ciente.De esta capital partió al DF para estudiar Derecho en la UNAM, pero las difi cultades económicas lo hicieron regresar, y cursó en la Unison hasta el segundo año de carrera.“La comunicación me atrajo desde chiquito, me gustaba participar en concursos de oratoria y también la declamación. Pero fui autodidacta, antes los comunicadores nos hacíamos a hachazos, yo soy de esa vieja escuela”, comenta don Francisco Moreno.Pedro L. Díaz -en sus palabrasun gran forjador de locutores, fue quien lo guió en sus primeros pasos en la XEFQ de Cananea, donde hacía sus pininos sin salir al aire.Comentarista Su trayectoria en la radio inició en 1962 con la XEDM, Radio Pacífi co -ahora Grupo Acir- donde generalmente daba las noticias y hacía mancuerna con Francisco Rojo Gastélum en el Rincón Norteño, programa de comentarios y sátira política.“Gozábamos de un buen rating, tuvimos tanto éxito que hasta salí con un amparo en la bolsa”, señala, y es que a pesar de la aceptación del público el programa fue cancelado.En la XEDM, Moreno Gil trabajó con verdaderos maestros de la locución como Fausto Soto Silva, Ernesto Aparicio, y el papá del “Buqui Soria”, entre los que menciona el locutor que obtuvo su licencia en 1966 con categoría “A”.“En el programa de Fausto me decían ‘la voz que vende’, porque era yo quien daba los comerciales. Uno le hacía de todo: producía, cantaba, declamaba, vendía, a veces hasta de cobrador la hacía”, platica el comunicador que dejó la DM en 1967.En los años siguientes trabajó para una cadena radiofónica en Tijuana, Baja California, y tuvo una pequeña participación en canal 5 de Mexicali, pero una novia lo hizo volver.El 69 fue el año en el que Francisco Moreno Gil entró de lleno a la televisión y Canal 12 se convirtió en su segunda casa por más de dos décadas en las que estuvo en programas como “Teledición” y alcanzó su mayor éxito con la conducción de “12 Noticias”.“Estuve ahí toda una vida, hice varios documentales y grabé comerciales, incluso, para que se transmitieran en cadena nacional”, cuenta quien también fue jefe de producción en la XHAK -Canal 12- que en ese entonces presidía Guillermo Salas.También compartió con el fi nado artista Raúl Vale, que estuvo en la gerencia de Canal 12 y a quien recuerda como un excelente amigo y una persona “muy buena gente”.“Tenía un programa los días últimos de cada mes, ‘Bohemísimo’, y había artistas invitados.Ocasionalmente declamaba y cantaba al aire, tenía una voz de barítono y un estilo como de Jorge Negrete… pero nunca las segundas partes fueron buenas”, relata.En el recuerdo de los viejos tiempos en que su privilegiada voz era su mejor carta, señala algunos poemas como “El brindis del Bohemio” y otros clásicos, y las canciones “Granada” y “Ojos españoles”, como las piezas que más le gustaba cantar y declamar.Y aunque no era actor y lo más cercano al medio artístico que tenía es la hermana de su esposa, la actriz Isela Vega, también participó en la obra de su amigo Sergio Galindo, “La tuba de Goyo Trejo”, en la que hizo el papel de cura en 1985.De 1982 a 1987 Moreno Gil siguió los pasos de su padre –quien fue luchador sindical y fundador del Steus- y dirigió Sindicato de Trabajadores de la Radio y la Televisión en Hermosillo (Stirt), en los tiempos del gobernador Samuel Ocaña.“Siempre fui apolítico, pero la norma del sindicato era pertenecer a la CTM -y por ende al PRI-. La política no me gustaba porque no era democrática, ahora como que tenemos un principio de democracia, porque al fi nal de cuentas es utópica”, asegura.
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DESCANSE EN PAZ: FRANCISCO MORENO GIL

Recuerdo cuando llegó a la radio, creo en el 90, apenas si pronunciaba palabra. Por entonces yo trabajaba en las tardes haciendo un programa llamado "Música de los grandes maestros" que me habia heredado Sandra Rodriguez. En el calor vespertino siempre era un solaz verlo llegar con su sonrisa amplia y franca, y medio platicar, pues decia que el medico le habia dado esa terapia para pronto poder comunicarse mejor así nos fuimos conociendo. Y después, como jefe, el trato creció.



Desde aquí mi humilde homenaje a uno de los mejores directores operativos que ha tenido Radio Sonora, responsable, preocupado, solidario, siempre amigo.



DESCANSE EN PAZ FRANCISCO MORENO GIL

martes, 21 de julio de 2009

SUEÑOS PARA NO SUICIDARSE III

Soy una: la que nació. Pura. (El origen)
Soy dos: la niña. Inocente. (La razón)
Soy tres: la adolescente. Callada. (El dolor)
Soy cuatro: la joven. Amante. (La felicidad)
Soy seis: la adulta. Desengañada. (La realidad)
Soy siete: la madura. Incierta. (La recompensa)
Soy ocho: la que muere. Viva al fin. (La meta)

Soy todas las mujeres y soy una.
Todas convergen.
Una fluye.


Cartones de Cintia Bolio.




lunes, 20 de julio de 2009

Ausencia

Gabriela Mistral

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!
¡Se nos va todo, se nos va todo!

SUEÑOS PARA NO SUICIDARSE II

Vuelo temeroso de mariposa, nerviosa, sabe que la vida la engullirá, inclemente. Todos los caminos llevan al mismo río de venas desangradas. Es un río turbulento vuelto agonía. Incierta puerta a la paz mortecina de sueños apagados. ¿Es la muerte inicio o final de la vida?


Pintura de Marilyn Duarte

Desde TJ


La letra desobediente
Braulio Peralta

2009-07-20


Siempre que escribo temo repetir un discurso. Porque la vida es tan cruel y a la vez tan dulce que lo más sencillo es el blanco y negro de las cosas. Por eso entiendo que la vida es una y la política, otra. Que la vida sigue y que es necesario esperar…
Por ejemplo: Las elecciones ya son lecciones que al parecer no atienden los arrogantes: la transición sigue su curso y pareciera que no será el PAN quien dará la pauta para el cauce a la democracia.
El mundo está afuera de la política, aunque los que gobiernan el universo dañan la vida personal de millones de personas con sus leyes que no se cumplen, dinero que no llega a los servicios más elementales e impuestos que indiscriminadamente son utilizados, más para servicios de unos cuantos, que para la sociedad.
Un lector atento me hizo ver que siempre achaco al PAN todos los males de México. Mi respuesta es simple: ellos son los que gobiernan desde la misma presidencia. Sobre ellos debieran ir las críticas.
Fue Calderón quien levantó las cloacas del narcotráfico y es el responsable de los sucesos de hoy, no los narcos. La estrategia fue fallida de nacimiento y estamos pagando los mexicanos las consecuencias. Se lo dijeron sus propios compañeros de partido, entre ellos Manuel Espino. No hubo una estrategia de guerra inteligente y se disparo el dragón dormido.
No se puede andar de príncipe valiente sin conocer al enemigo. Yo le recomendaría a Calderón leer Maquiavelo para Narcos, de Tomás Borges. Ellos saben más de estrategia que nosotros porque empezaron la guerra primero que nadie.
A los lectores que me critican les digo: no soy antipanista: soy antipresidencialista. Voy contra todo presidente que no sepa escuchar a los poderes del Estado. La democracia es eso: coparticipación. Si no se sabe escuchar el oído se atrofia y la democracia pierde.
Más que un estadista un presidente es una persona con sentido común. Es como el campesino que sabe qué sembrar según la temporada. Se nos olvida que el orgullo y la soberbia de un mandatario arrastra a millones de personas. Calderón necesita hablar consigo mismo, lejos de los Pinos, acaso en el bosque para encontrar los claroscuros y decidir por el bien de todos, ¡pero ya!
Y no es discurso. Es un razonamiento alejado del centro del país. Escribo desde Tijuana, hoy más tranquila porque los acontecimientos se fueron a Michoacán.

braulio.peralta@milenio.com

ESCONDEME


Gabriel Mistral


Escóndeme que el mundo no me adivine.
Escóndeme como el tronco su resina, y
que yo te perfume en la sombra, como
la gota de goma, y que te suavice con
ella, y los demás no sepan de dónde
viene tu dulzura…

Soy fea sin ti, como las cosas desarraigadas
de su sitio; como las raíces abandonadas
sobre el suelo.

¿Por qué no soy pequeña como la almendra
en el hueso cerrado?

¡Bébeme! ¡Hazme una gota de tu sangre, y
subiré a tu mejilla, y estaré en ella
como la pinta vivísima en la hoja de la
vid. Vuélveme tu suspiro, y subiré
y bajaré de tu pecho, me enredaré
en tu corazón, saldré al aire para volver
a entrar. Y estaré en este juego
toda la vida.

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