jueves, 14 de febrero de 2013

Te haría un mar -Rebeca Martinez-

Te haría un mar

Un mar tranquilo donde reparar fuerzas

donde sintieras el calor de los rayos del sol

penetrando tu piel como mis caricias

Un mar embravecido

para dominarlo juntos

y mantener nuestra barca a flote

Un mar con brisa suave

que nos llevara en calma a puertos libres.

Un mar en el que a cambio de flores

escucharamos a las Nereidas

y nuestro sueño, cual Galatea

cobrara vida.

Alcoba cerrada -Josefa Parra-


    Por detrás de la puerta,
guardado por cerrojos de silencio y de agua,
esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente,
mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor.
No entraré a descubrirte.
No violaré el santuario de tu carne entreabierta.
Demasiado peligro para sólo una vida,
demasiado pecado para tan sólo un alma.

De "Alcoba del agua" 2002

Amor -Rosario Castellanos-

Amor

Solo la voz, la piel, la superficie
pulida de las cosas.

Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco
rebalsaría y la mano ya no alcanza
a tocar mas allá.

Distraída, resbala, acariciando
y lentamente sabe del contorno.
Se retira saciada,
sin advertir el ulular inútil
de la cautividad de las entrañas
ni el ímpetu del cuajo de la sangre
que embiste la compuerta del borbotón, ni el nudo
ya para siempre ciego del sollozo.

El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca.

Hasta que un día otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel, a superficie
ofrecida, entregada, mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Hoy se recuerda a una grande entre los grandes: Lou Andreas-Salomé

"Salomé fue una escritora prolífica, y escribió varias novelas, obras y ensayos poco conocidas; fue también una creativa feminista. A través de su vida de casada, se comprometió en romances y/o intercambio de correspondencias con el periodista alemán Georg Lebedour, el poeta austro-húngaro Rainer Maria Rilke, y los psicoanalistas Sigmund Freud y Viktor Tausk, entre otros. Da cuenta de muchos de ellos en su libro Lebensrückblick.
Era de una modestia y una discreción poco comunes. Nunca hablaba de sus propias producciones poéticas y literarias. Era evidente que sabía dónde es preciso buscar los reales valores de la vida. Quien se le acercaba recibía la más intensa impresión de la autenticidad y la armonía de su ser, y también podía comprobar, para su asombro, que todas las debilidades femeninas y quizá la mayoría de las debilidades humanas le eran ajenas, o las había vencido en el curso de su vida."
Sigmund Freud, Lou Andreas-Salomé (1937). Febrero de 1937

Lou Andreas-Salomé (nacida Luíza Gustávovna Salomé (Луиза Густавовна Саломе)) (12 de febrero de 1861, en San Petersburgo, Rusia5 de febrero de 1937, en Gotinga, Alemania) fue una escritora rusa, con inclinaciones liberales.
Compartió los secretos más íntimos de filosofía con Nietzsche, pero luego gracias a su magnetismo y belleza encontró su camino junto a Paul Rée (amigo de Nietzsche). Fue una intelectual, autora de muchos libros, psicoanalista y compañía espiritual de artistas y escritores (hombres y algunas mujeres) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Nació en San Petersburgo, hija de un general del ejército ruso judío y su esposa. Salomé fue la única mujer, junto con cinco hermanos. En busca de una educación más allá de la típica para una mujer en ese lugar y época, a sus diecisiete años, convenció al predicador alemán Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, de enseñarle teología, filosofía, religión y literatura francesa y alemana. Cuando Gillot se enamoró tanto de Salomé que planeó en divorciarse de su esposa y casarse con ella, Salomé y su madre viajaron a Zúrich para que ella pudiera ingresar en la universidad. El viaje también lo hicieron para beneficiar la salud física de Salomé; a ese tiempo, ella tosía sangre.
 
Nació en San Petersburgo, hija de un general del ejército ruso judío y su esposa. Salomé fue la única mujer, junto con cinco hermanos. En busca de una educación más allá de la típica para una mujer en ese lugar y época, a sus diecisiete años, convenció al predicador alemán Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, de enseñarle teología, filosofía, religión y literatura francesa y alemana. Cuando Gillot se enamoró tanto de Salomé que planeó en divorciarse de su esposa y casarse con ella, Salomé y su madre viajaron a Zúrich para que ella pudiera ingresar en la universidad. El viaje también lo hicieron para beneficiar la salud física de Salomé; a ese tiempo, ella tosía sangre.

Paul Rée y Friedrich Nietzsche


Su madre la llevó a Roma, Italia, cuando ella tenía 21 años. En un salón literario de la ciudad, Salomé conoció a Paul Rée, un escritor y jugador compulsivo, a quien le propuso vivir en una comuna estudiantil. Después de dos meses, Salomé lo persuadió de aceptarla como compañera. El 13 de mayo de 1882, Salomé había hecho lo mismo con el amigo de Rée, Friedrich Nietzsche (Salomé escribió un controvertido estudio en 1894, Friedrich Nietzsche in seinen Werke, acerca de la personalidad y filosofía de Nietzsche). Los tres viajaron con la madre de Salomé a través de Italia, y decidieron que debían establecer su comuna “Winterplan”. Cuando llegaron a Leipzig, Alemania, en octubre, Salomé y Rée se separaron de Nietzsche, después de un problema entre Nietzsche y Salomé, en el cual Nietzsche, sorprendentemente, le propuso matrimonio a pesar de haberse configurado como un misógino redomado que odiaba al sexo femenino en general,nota 1 creyó haber econtrado en Lou a la única mujer que sería capaz de entenderlo. Ella no lo aceptó y a cambio propuso a ambos hombres enamorados unirse en una triada de producción y trabajo intelectual. Una foto en la que aparecen los tres, con Lou conduciendo el carro quiso ser una alegoría de este pacto. Según investigaciones de la historia del psicoanálisis, Nietzsche habría incluido en Zaratustra a propósito de este asunto (y precisamente de esta foto que causó gran escándalo) la frase «¿Vas a ver mujeres? No olvides el látigo»1
Salomé y Rée viajaron a Berlín y vivieron juntos hasta unos años antes de su matrimonio célibe con el profesor de lingüística Carl Friedrich Andreas. A pesar de su oposición al matrimonio y de sus relaciones abiertas con muchos otros hombres, Salomé y Andreas permanecieron casados desde 1887 hasta la muerte de Andreas en 1930.
Los problemas causados por la convivencia de Salomé con Andreas, hicieron que el endeudado Rée desapareciera de su vida, a pesar de la seguridad que ella le brindaba.

viernes, 1 de febrero de 2013

Muere Gabriel Oviedo, creador de SentidoG.com

México DF, febrero 01 de 2013.
Debido a diversas complicaciones en su salud, ayer falleció Gabriel Oviedo, creador y editor de SentidoG.com, portal de noticias argentino dirigido a la diversidad sexual.
 
Gabriel Oviedo era un periodista y militante a favor de los derechos de los grupos LGBT. En 2002 creó SentidoG.com, portal de información que el año pasado celebró diez años de ser la primera agencia de noticias sobre diversidad sexual en Argentina; además de que colaboraba en distintos medios de comunicación de ese país.
 
De acuerdo con una nota publicada en SentidoG.com, Oviedo falleció ayer a las 22:30 horas en la sala de terapia intensiva del Sanatorio Colegiales, en la Ciudad de Buenos Aires, donde se encontraba internado desde el mes de diciembre. El portal menciona también que el cuerpo de Oviedo será velado hoy por familiares, amigos y conocidos.
 
“Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo y colaborar con él, lo recordaremos eternamente como un hombre sencillo, de gran corazón y con una dedicación de tiempo completo por sus ideales y proyectos”, son las palabras con las que sus compañeros de SentidoG.com lo despidieron.
 

Rubén Bonifaz Nuño

PORQUE YO ESTUVE solo
quiero pensar que tú estuviste sola.
Que no te fuiste, que dormías.
Que me dejaste sin dejarme,
y me necesitabas
para poder estar contenta.

De cualquier modo, he recobrado
mi lugar en el mundo: regresaste,
te volviste accesible.

Me devuelves el tiempo,
el dolor, los caminos, la alegría,
la voz, el cuerpo, el alma,
y la vida y la muerte, y lo que vive
más allá de la muerte.

Me lo devuelves todo
encarcelado en la apariencia
de una mujer, tú misma, a la que amo.

Volviste poco a poco, despertaste,
y no te sorprendiste
de encontrarme contigo.

Y casi pude ver el último
peldaño del secreto que subías
al dormir, pues abriste
—muy despacio, muy plácidos— tus ojos
adentro de mis ojos que velaban.

El manto y la corona,
1958

El dueño de su lenguaje. Una entrevista de Marco Antonio Campos a Rubén Bonifaz.

Ponderado o reservado cuando se trata de hablar de casi cualquier otro tema que domine, cuando se toca el México antiguo, Bonifaz se transforma y habla encendidamente o discute con pasión.
Marco Antonio Campos
LA JORNADA Publicado: 31/01/2013 20:34
  
El maestro Campos, uno de los mejores entrevistadores de nuestro mundo literario, conversó con nuestro grecolatino sobre temas prehispánicos, sobre su gusto por el México antiguo. El padre Garibay lo inició en la poesía náhuatl y en su juventud se acercó a los textos sagrados de los mayas. El maestro Campos hace en una de sus preguntas una afirmación luminosa: Creo que sólo dos libros de lírica mexicana en el siglo XX dieron nueva vida a la poesía de nuestros antepasados: Águila o sol de Paz y Fuego de pobres de Bonifaz. Rubén termina esta entrevista con una visión estremecedora de la caída de México-Tenochtitlan: Hernán Cortés grita a los indios: Quiero hablar con uno de sus grandes señores. Y uno de los nuestros responde: Puedes hablar con quien quieras. todos somos grandes señores.
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Coincidentemente con sus inicios en la traducción sistemática de los latinos, a fines del decenio de los cincuenta Rubén Bonifaz Nuño empezó a adentrarse con lúcida exaltación en nuestro difícil y fascinante pasado prehispánico. Ponderado o reservado cuando se trata de hablar de casi cualquier otro tema que domine, cuando se toca el México antiguo, Bonifaz se transforma y habla encendidamente o discute con pasión. Ha estudiado ante todo las culturas olmeca y náhuatl.
Bonifaz considera que todo está por decirse e interpretarse, pero para hacer una exégesis seria se debe confiar sólo en lo auténticamente prehispánico. Juzga que esto se halla muy poco en los textos de prosa y poesía que los misioneros ordenaron transcribir y mucho más en los signos de las piedras.
Entre sus libros sobre nuestra historia antigua están: El cercado cósmico (1985), Imagen de Tláloc (1986), Hombres y serpientes (1989) y Olmecas: esencia y fundación (1992).
¿Cómo nació y se fue desarrollando su gusto por el México antiguo?
–Yo traté con indígenas, con gente como yo, desde muy temprano. Mi padre era telegrafista, y en mi casa estaba la oficina del telégrafo. Los mensajeros por lo regular eran indígenas y contaban sus historias. También tuve conversaciones con un jardinero indígena, quien incluso alguna vez me llevó una pequeña mata de mariguana para decirme que yo no debía meterme con eso.
Esos fueron los contactos humanos; el primer contacto intelectual lo tuve en el tercer año de primaria, cuando estudié la historia de México de Guillermo Sherwell, donde se habla de los indios como debe hablarse, como iguales o superiores. En toda la primera parte de su historia, Sherwell está venerando de maneras diversas a nuestros antepasados, y luego, en las páginas sobre la Colonia, tiene un capítulo, “Encomenderos y frailes”, donde muestra a los niños que éramos entonces el gran crimen cometido por los españoles al reducir a los indios a miembros de una encomienda, bajo el pretexto de adoctrinarnos. En nombre de la religión se explotaba o se mataba de hambre o de extrema debilidad.
Un siguiente contacto se dio cuando estudiaba el primero de preparatoria hacia 1940. Aunque tenía poco tiempo, porque había muchas materias que estudiar, cuando había un hueco, por ejemplo porque un maestro no asistiera, los amigos solíamos ir al billar o al café. Pero como también sucedía muy a menudo que no tuviera dinero, prefería irme al Museo Nacional, que se hallaba entonces en la calle de Moneda. Ese fue mi primer encuentro directo con las piezas de escultura prehispánica, principalmente con la mal llamada Coatlicue.
En esos años y en los años cincuenta seguí yendo al museo y empecé a preguntarle a las piedras qué eran, pero en ese tiempo lamentablemente no me contestaron.
–¿Y cómo se acerca a la poesía náhuatl?
–Debió ser por 1945. Para mí fue muy importante leer el libro Poesía náhuatl, traducido por el padre Ángel María Garibay, en la Biblioteca del Estudiante Universitario. Sin embargo ya había leído antes el Popol Vuh y el Chilam Balam de Chumayel. Todavía recuerdo líneas que me impresionan: “Se levantó la gran madre ceiba de en medio del recuerdo de la destrucción de la tierra.” O: “Me voy, soy dios, pues; soy poderoso, pues.”
–De lo que he leído, que no sea una copia desdichada de traducciones o transposiciones sin densidad poética, creo que sólo dos libros de lírica mexicana en el siglo XX dieron nueva vida a la poesía de nuestros antepasados: Águila o sol de Octavio Paz y Fuego de pobres de usted. En poemas de estos libros hallo una viva adaptación de contenidos, de imágenes, de giros coloquiales y rítmicos.
–Ese libro lo publiqué en 1961 pero debo haberlo terminado en 1958. Me sirvió mucho ser discípulo de Miguel León-Portilla a fines de los años cincuenta, quien nada cicateaba en sus clases de lo que sabía. También estudié por ese tiempo la lengua náhuatl pero quizá no aprendí gran cosa.
–Aunque las piedras al principio no le dijeron nada, más tarde parecieron hacerlo. Usted ha dicho numerosas veces que si algo no engaña ni está contaminado por la sevicia intelectual de los misioneros en los varios lenguajes del mundo prehispánico, es el lenguaje de las piedras. Interrogándolas parecen haber surgido Imagen de Tláloc, Hombres y serpientes, Olmecas: esencia y fundación, su texto sobre la Coatlicue.
–Lo he dicho y lo sostengo. Mire, precisamente al estudiar con León-Portilla, me percaté de que los textos que estudiábamos no eran prehispánicos, sino textos creados por los misioneros para amansarnos a los indios. Entonces empecé a dar en la cuenta de que no debíamos hacer mayor caso de estos textos porque están falsificados. Como se sabe, en el Calmecac se educaba a los capitanes, porque nuestros antepasados estaban hechos para hacer la guerra, una guerra, desde luego, no como se entiende ahora. Nadie puede educarse para capitán y decir: “Solamente venimos a sufrir,/ solamente venimos a llorar.” Lo que en verdad dirían ellos es esto: “Solamente venimos a conquistar,/ solamente venimos a vencer.” Los hechos históricos demuestran que era ésta la doctrina que los aztecas seguían: no la de la tristeza y la inutilidad de quien no sirve para nada y sólo viene a sufrir, sino la de quien sirve para todo y quiere dominar al mundo.
–Entonces ¿considera que no hay textos en los Cantares mexicanos y en Los romances de los señores de la Nueva España que tengan un fondo auténtico del antiguo mundo náhuatl?
–Según puedo inferir, hay cosas auténticas en los Veinte himnos sacros de los nahuas, porque hasta la fecha no hay nadie que los entienda. Digo esto apoyándome también en Sahagún, quien dice que “organizan sus fiestas y sus bailes y cantan pero no se entiende lo que dicen”. Como se sabe, nadie entonces y nadie posiblemente después, que no lo tuviera como lengua materna, llegó a saber el náhuatl como Sahagún, y si él no entendía los cantos era por algo. Por eso al leer ahora los himnos y no entenderlos, tengo la confianza de que son auténticos.
–¿Fue ese descreimiento en la verdad de los hechos lo que le hizo buscar la verdad en las piedras?
–La hipótesis a que llegué más tarde fue que debían verse las piedras porque eran verdaderas, pero que los textos debían verse con mucho cuidado para encontrar cosas verdaderas entre un cúmulo sin fin de mentiras, y que esas cosas verdaderas de los textos podían compararse con lo expresado por las piedras. En todas las grandes culturas existen textos cosmogónicos donde se explica la creación del hombre y del mundo y la función del mundo en relación con el hombre. Encontré un texto francés del siglo XVI en la Histoyre du Mchxique, donde se expone el principio cosmogónico que guió la cultura de los antiguos. Este texto está comprobado hasta el último punto por las imágenes prehispánicas esculpidas. Allí fue donde encontré la imagen de Tláloc, que es siempre la de una figura humana, completa o parcial, con dos serpientes. Allí está la génesis de Imagen de Tláloc.
Entre los judíos la creación se hace para servir al hombre, mientras que entre nosotros la creación se hace para que el hombre la conserve. La cultura occidental, que deriva de las raíces judías y grecorromanas, conserva esa idea de que el hombre puede dominar a la naturaleza; los mexicanos antiguos no la dominaban, sino realizaban una alianza con ella y aun llegaban a ser ella. En ese texto se explica cómo del cuerpo del hombre se hacen la tierra y el cielo y cómo el hombre fue el motor para que los dioses crearan el universo con su cuerpo. Porque los dioses vieron al hombre y decidieron que había la necesidad de crear el mundo. No recuerdo ninguna otra cultura donde el hombre sea el motor y la materia de la creación universal. El hombre aquí ya está creado.
–En suma, en el lenguaje de la escultura está escrita la verdadera historia y dibujado el verdadero rostro prehispánicos mexicanos.
¡Naturalmente! El hombre es por naturaleza curioso y está de continuo preguntando y respondiéndose. Como además es vanidoso y quiere perpetuar sus hallazgos, es decir, preservar sus respuestas a determinadas preguntas y dejar su testimonio de las verdades que encuentra, inventa la escritura. Pero no hay sólo las escrituras alfabética y gráfica, sino también la simbólica, como es el caso de la escultura. Y yo no considero de principio las piezas de escultura prehispánica como obras de arte (aunque muchas lo sean), sino como textos. Parto de la hipótesis de que en un principio la intención del escultor no era hacer una pieza artística sino un documento escrito.
–Hay también otras maneras de contar la historia del México antiguo. León-Portilla buscó reconstruirla a través de la poesía; usted ha tratado de explicar nuestra cosmogonía a través de pequeños cuentos.
–Hay un solo poema que está palpablemente demostrado con imágenes prehispánicas. Uno solo, y está en la Histoyre du Mchxique. Lo demás es otra historia. Yo tomo ese poema para escribir los Cuentos de los abuelos, y de allí voy desprendiendo conclusiones, porque los frailes, que de seguro revisaron los textos, destruyeron el verdadero sentido. Si revisa los textos originales que yo desfiguré para hacer esos cuentos para niños, se dará cuenta de la espantosa distorsión que realizaron. En el Popol Vuh hay cuentos que da náusea leer, porque en la Colonia se trataba de deformar y falsificar lo que de grande teníamos para convencernos de lo buenos que los españoles eran. Le pongo un ejemplo: en uno de los textos cosmogónicos de la altiplanicie, se nombra a uno de los dioses que hicieron el sol y la luna en Teotihuacán como el “Bubosillo”, en un claro y total desprecio al dios que iba a ser el sol. Para empezar los indios de entonces no conocían la sífilis, y los misioneros hicieron que el dios que iba a convertirse en el sol fuera un sifilítico.
En los Cuentos de los abuelos escribí la lectura que pienso que era la indígena para sacar de allí las verdades que fundan esa creencia.
–Sus dos grandes raíces culturales fueron al antigüedad grecorromana y el mundo mexicano antiguo. ¿Qué le dieron?
–Grecia y Roma me dieron el sentido del orden y de la importancia del idioma. Puede pensarse que los griegos, que crearon tantas cosas, han sido superados en casi todas ellas, pero no en el dominio y el cultivo de la palabra.
Los romanos crearon el Derecho. Ellos me dieron la idea del orden social. Pero Roma también cuidó el idioma como cosa fundamental. Alguna vez reproduje la opinión de Julio César sobre la necesidad de conservar sólido y puro el idioma como una manera de conservar el sentido esencial del ser humano. Por eso insisto en que tenemos que cuidar nuestra lengua nacional, que sin duda es una forma del español que se nos impuso en otro tiempo, pero que, si lo dominamos, podemos enseñárselo, ya como conquistadores, a los mismos españoles, cuyos escritores y académicos desde hace tiempo escriben pésimamente. Basta con leer la última edición del Diccionario de la Real Academia Española para percatarse de que están deshaciendo el idioma. Lo malo es que ese español en estado putrefacto que se habla en España, se nos está imponiendo a través de los medios de comunicación masiva. Si usted oye la televisión y la radio advertirá con vergüenza que todos los vicios y las incorrecciones del español de España se están metiendo en nuestra lengua nacional.
Por nuestra historia de pueblo colonizado estamos obligados a tener una cultura impuesta, que dista mucho de lo que fue la nuestra. Pero para poder encontrar el valor de nuestra cultura debemos conocer y dominar la española, principalmente el idioma, que es su instrumento. Una vez que la conozca, seré dueño de algo, con lo cual podré volver a explorar lo que es mi verdadera cultura. Mi cultura no está en la Venus de Milo, sino en la mal llamada Coatlicue, la que siempre que la veo, me habla en mi idioma y me dice lo que soy. Puedo decirle que ahora, a los setenta y seis años, no puedo ver a Grecia y a Roma sino como modelos extranjeros.
Por eso he buscado que mis trabajos se introduzcan en las escuelas y en las casas. Que los niños antes de oír las grandezas de Inglaterra y de España, aprendan a conocer nuestra grandeza antigua y la vuelvan presente. O dicho de otra manera: he narrado en otras ocasiones un episodio del asedio de México-Tenochtitlan. Canal de por medio están indios y españoles. Hernán Cortés grita a los indios: “Quiero hablar con uno de sus grandes señores.” Y uno de los nuestros responde: “Puedes hablar con quien quieras. Todos somos grandes señores.”
Mis trabajos tienden a que eso sea lo que pensemos los mexicanos.
(Entrevista publicada en La Jornada Semanal el día 10 de septiembre del 2000)

Muere el poeta y catedrático Rubén Bonifaz Nuño

Humanista, funcionario universitario e investigador, fue reconocido como el más notable traductor de los clásicos griegos y latinos.
Carlos Paul
LA JORNADA Publicado: 31/01/2013

 RUBEN BONIFAZ NUÑO
Foto de Barry Dominguez
 
 México, DF. Reconocido como el más notable traductor de los clásicos griegos y latinos; el poeta, catedrático, funcionario universitario e investigador, el humanista Rubén Bonifaz Nuño falleció hoy a los 89 años en la ciudad de México.
Su amplia y destacada labor creativa y académica se desarrolló en diferentes ámbitos culturales. Muestra de ello es que fue integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro de la Academia Latinitate Fovendae de Roma.
Fue fundador y director del Instituto de Investigaciones Filológicas y miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y dirigió el Centro de Estudios para la Descolonización de México, además de ser parte de El Colegio Nacional.
Como notable traductor del latín y del griego, tradujo 22 obras de clásicos grecolatinos, la mayoría de las cuales han sido publicadas en la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana.
El maestro Bonifaz Nuño tradujo a Ovidio, Catulo, Lucrecio, Píndaro, Eurípides y Homero, entre otros clásicos.
Además escribió ocho obras de interpretación crítica relativas a la cosmogonía del mundo prehispánico, con base en el estudio de su escultura.
Entre su obra poética se encuentra Fuego de pobres (1961), La flama en el espejo (1971), As de oros (1981), Albur de amor (1987), El templo de su cuerpo (1992) y El manto y la corona (1958), lo consagran como uno de los poetas más altos en lengua española.
En el volumen Poesía en Movimiento. México, 1915-1966, editado por Octavio Paz, Alí Chumacero y José Emilio Pacheco, entre otros poetas, se reconoce que el maestro Bonifaz Nuño es “dueño de una excepcional sabiduría técnica. Ha afinado la versificación hasta crear sus propias modalidades estróficas y una sintaxis peculiar que debe tanto a la poesía escrita como al lenguaje coloquial.
“El idioma dócil y tenso se ciñe con la misma precisión al canto de la cólera o la ternura, al de la esperanza o la melancolía, al del amor o la soledad. Cada nuevo libro de Bonifaz Nuño rectifica y mejora al anterior. Lo prosigue también, y así su obra toda logra una continuidad, una coherencia sin monotonía como muy pocas veces se ha presentado en la lírica mexicana.
Entre los títulos más recientes que de su obra se ha publicado se encuentran Rubén Bonifaz Nuño. Poesía, dos tomos editados por Gato Negro Ediciones y la UNAM. Antología preparada por Pável Granados, César Arenas y Víctor Mantilla, en torno a los temas de la vida cotidiana, la fraternidad, el paso del tiempo, la mujer y la labor poética.

martes, 29 de enero de 2013

"Veredas del Ensueño" Presentación

Allí nos vemos.



Ni Sirena ni Ballena, simplemente Mujer!


La modelo de la imagen es: Tara Lynn. Esta foto salió publicada en la revista Elle France el 26 de marzo de 2010.
El autor de la fotografía es David Oldham. La usamos para ilustrar esta anécdota porque nos parece una bellísima fotografía.
¿SIRENA O BALLENA? Hace algún tiempo a la entrada de un gimnasio se podía ver un cartel con la foto de una chica de físico espectacular con el escrito: "Este verano, ¿quieres ser sirena o ballena?"
Se cuenta que una mujer, de la que no conocemos su aspecto físico, respondió a esta pregunta de la siguiente manera:
"Estimados señores: las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, focas, humanos curiosos), tienen una vida sexual muy activa y crían a sus pequeños con mucho cariño. Se divierten como locas con los delfines y comen gambas hasta empacharse. Nadan todo el día y viajan hasta lugares fantásticos como la Patagonia, el mar de Barens o las barreras coralinas de Polinesia. Cantan estupendamente y algunas veces hasta graban CDs. Son animales impresionantes y muy queridos, a los que se defiende y admira en todo el mundo.
Las sirenas no existen. Pero si existieran harían cola en la consulta del psicólogo debido a un problema de desdoblamiento de la personalidad, ¿mujer o pescado?
No tendrían vida sexual y no podrían tener hijos. Serian graciosas, es cierto, pero solitarias y tristes. Y además, ¿quien querría a su lado una chica que huele a pescado? Sin lugar a dudas, yo prefiero ser una ballena. En una época en la que los medios de comunicación nos meten en la cabeza que solo las delgadas son bellas, yo prefiero comerme un helado con mis hijos, cenar con mi marido, comer y beber y divertirme con mis amigas. ¿Ustedes?"

Entrada destacada

 Poesía Palabras para descifrar el laberinto del silencio.  Sylvia Manríquez