miércoles, 13 de diciembre de 2017

Pasión y persistencia

Columna “Voltear la hoja”
Por Sylvia Teresa Manríquez

Pasión y persistencia

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda. 
Chabuca Granda

Dice Sara Lovera que esta canción de la peruana Chabuca Granda habla de un puente real que está en la zona de Carrasco en la ciudad de Lima, Perú; que era una región hermosa llena de árboles. Le gusta porque habla de la naturaleza de una forma hermosa.
Aproveché la complicidad de la música para platicar con esta mujer que admiro. Quise saber de su quehacer periodístico, que ella misma me contara como es la vida de una mujer periodista en este país.
Dice Sara que es una periodista tradicional. Hace 18 años que no es idealista. En  esos 18 años ha observado a sus compañeras y compañeros que hablan de la realidad de algunas comunidades poner en riesgo su vida. Probablemente pasa como con la violencia hacia las mujeres, dice, también habíamos naturalizado que algunas autoridades nos callen con amenazas, persecuciones y agresiones físicas.
Sara piensa que el nivel del contexto violento en el país ha favorecido el permiso para matar, una idea que le escuchó a un sociólogo mexicano. Ella es una mujer valiente, ha tratado muchísimos temas difíciles para exponer. Ha investigado a funcionarios de alto rango, autoridades, como los agentes judiciales y soldados que violaron a niñas en Altamirano, Chiapas, durante el movimiento armado.
Sabe de agresiones y de miedo. Como cuando recibió veladas amenazas de un exgobernador de Sinaloa porque investigó una ley de educación que derivó en protesta y un muerto.
Conoce bien la magnitud del miedo que viven muchas y muchos periodistas. También conoce lo implacable que puede llegar a ser la venganza, recuerda con dolor a Javier Valdez, colega asesinado en Culiacán, Sinaloa.
Todo esto y más escuché con atención de Sara Lovera. Soy consciente de la dura jornada de mujeres como ella, que cimentan con cada paso, cada batalla, cada letra, el camino para que mujeres como yo podamos tener acceso a los medios de comunicación. 
Sara Lovera López recibió en 2016 el Premio Nacional de Periodismo 2015 en la categoría de Trayectoria, con el que se reconoce su trabajo a favor del derecho de las mujeres a ser visibilizadas en los medios de comunicación. Durante muchos años ha sido maestra y formadora de periodistas mexicanas, latinoamericanas y europeas. Además, es directora de la plataforma informativa SemMéxico.
Cuando escucho a Sara constato la imperiosa necesidad seguir dando voz a las mujeres, con y sin poder, algo que ella nos enseñó en el llamado Periodismo de Género o Periodismo Feminista.
Fundadora de La Jornada, donde creó el suplemento feminista La Doble Jornada, ella cree en la palabra, en la posibilidad de influir, cree en la difusión cultural como algo fundamental para ayudar a este país a salir adelante.
No da oídos cuando le dicen que todo es corrupto, todo es imposible y nada funciona, porque ella es una reportera especializada en el movimiento obrero y sabe cuánto cuesta crear un empleo, sabe por las cifras del IMSS que sí hay más empleos, y aunque no son los mejores dan seguridad social.
Esta mujer cree en México y en su gente, en la libertad de decir y exponer lo que no está bien. Me dijo que no hay que compartir la desesperanza porque una parte importante de la vida de las y los mexicanos está llena de esperanza y cosas bellas que vale la pena compartir en cada letra, cada columna.
Creo, como dice Soledad Jarquín, que la vida de Sara está marcada por su pasión: el periodismo, y por la persistente necesidad de hacer visibles a las mujeres.
Por eso recuerdo una de sus canciones favoritas, porque puedo dar fe de que así como escribió Chabuca Granda, Sara Lovera transita la vida por veredas y caminos que estremecen al ritmo de su cadera y sus pasos firmes. 

@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

martes, 12 de diciembre de 2017

Bahía de los poetas




Columna “Voltear la hoja”
Por Sylvia Teresa Manríquez

Bahía de los poetas



Si un día me marcho lejos de más no poder, qué sería de esta bahía.
Si algún día las hojas de este almendro se secaran.
Este viejo almendro recostado junto a la arena sucumbiera ante la fuerza de una ola.
Si la arena revuelta con restos de coral y piedras desapareciera por completo,
dónde gritarían los viejos pájaros que bajan a beber agua al manantial, dónde construiría pequeños diques el rey niño que vive en estos lares.
Jesús Rito

Me gusta la poesía como ésta, que me llena de sensaciones e imágenes. También me gusta la que habla de colores, cosas, amores, gente, vida y muerte, y la que habla de mi país, de sus dolores y cuentas pendientes.
Me gusta la poesía que inspira, la que regocija, también la que hace llorar, gritar y reflexionar.
Me gusta la gente que puede plasmar todo eso en poemas que trascienden fronteras de tiempo y lugares.
Me gusta la poesía, por eso celebro cada vez que conozco poetas. Jesús Rito pasó por Sonora y se detuvo en mi casa, Radio Sonora. Él hace poesía desde que nació porque ¿de qué otra manera pudo venir al mundo en una isla si no es rodeado de poesía?
Dice que le gusta leer y hacer poesía desde una hamaca, y yo no puedo evitar pensar en esa analogía de la vida. Igual que en la hamaca la vida va y viene, a veces arrulla y otras preocupa, marea.
Estoy de acuerdo con él, en que no toda la poesía es para endulzar. Creemos y necesitamos esa poesía que nos proyecta, que nos mueve, nos golpea, nos pone alertas, que necesita nuestra pluma para expresarse.
Le pregunté sobre el oficio de hacer poesía en estos días, dice que es urgencia de recordar la necesidad de escribir, de decir. Porque las poetas, los poetas, están en todas partes; en las casas, en las oficinas, en las escuelas, en las calles, en los caminos, en el periodismo, en todas las profesiones.
Desde todos los lugares realizan su oficio. Hablan de mercados y microbuses, de merolicos y vagabundos, de sueños y realidades. Le pedí a Jesús Rito más de su poesía y me entregó a Oaxaca en sus letras:

Oaxaca, aparta de mí este cáliz.
Te lo pido yo,
Que me llamo Jesús
Y no temo morir en la cruz,
Pero sí temo morir de gangrena social, cultural y natural.
Aparta de mí lo que vayas a darme.
Oaxaca la bella, la ancestral, la mágica.
Aparta de mí a cada turista que bebe mezcal,
que se toma fotos con niñas descalzas,
que grita, ¡Viva Zapata, Viva Juárez¡ por los callejones de cantera.

Me gusta la poesía de Jesús Rito porque habla de nosotros, del hoy y aquí. De su tierra que también es nuestra, del temor generalizado de que la gangrena social, como él dice, no se detenga hasta absorber el último resquicio de cordura.
Este sentido social de la poesía me resulta necesario. Cuando habla de violencia, injusticias, de reconocernos o ignorarnos entre nosotros mismos.
Cómo él, reconozco que hace falta promover su lectura, continuar formando gente que lea poesía, para no olvidar el nombre de las y los poetas ni sus palabras, para no sentir que se van quedando solos, solas, dejándonos en la orfandad con tanto mar de esperanza por delante, como sentencia Jesús Rito:

Nos vamos quedando solos,
y a veces quisiera quejarme de eso.
Nos vamos quedando solos en medio del mar
cuando el sol se oculta.
Como no somos de ninguna parte,
no nos deben doler las partidas.
Nos vamos quedando solos,
con tanto mar por delante.


Si un día las y los poetas se marchan de más no poder, estoy segura nuevas plumas que aprendieron bien, manifestarán propuestas, sueños e ilusiones en esa bahía de letras necesaria para sobrevivir.

@SylviaT sylvia283@hotmail.com

Hoy...


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Santoral: Nuestra Señora de Guadalupe. Espiridión, Israel, Simón, Vicelino, Dionisia, Arsenio, Marcial

Efemérides: Día de la Cobertura Universal de Salud


         1905.- Nace en Mérida, Yucatán, el compositor y cantante Augusto (Guty) Cárdenas, conocido también como "El Ruiseñor Yucateco". Es autor de múltiples temas, entre los se encuentran "Golondrina viajera", "Rayito de luna", "Flor", "Nunca", "El caminante del Mayab" y "Quisiera". Muere en la Ciudad de México el 5 de abril de 1932.
 

       1915.- Nació María Guadalupe Palomera en Guadalajara, Jalisco conocida artísticamente como Lupita Palomera, fue una cantante considerada como una de las grandes boleristas de la época de oro de la radio. Falleció en la Ciudad de México, el 16 de noviembre de 2008.
      


       
        1915.- Nace el actor y cantante Frank Sinatra, en Nueva Jersey. Obtiene el Oscar por su papel en la película "De aquí a la eternidad". Participa también en "La casa en que vivo" y "El detective". Entre sus interpretaciones musicales más famosas están "A mi manera", "Nueva York" y "Extraños en la noche". Muere a los 82 años el 14 de mayo de 1998, en Los Ángeles, California.

         
1938.- Nace la cantante Connie Francis en New Jersey, Estados Unidos. Es     considerada una de las voces más populares en el ámbito juvenil. Comienza su carrera en 1958 con "Who’s sorry now?", canción que llega a vender 35 millones de copias en el mundo.
     

        

        1940.- Nace en Nueva Jersey la cantante estadunidense Dionne Warwick, conocida especialmente por su trabajo con los compositores Hal David y Burt Bacharach. Famosa por los temas "Anyone who had a heart" y "Walk on by".
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    1944.- Nace la actriz Diana Bracho en     la Ciudad de México. Destaca en cine, teatro y televisión. Ha trabajado en filmes como "El secreto de Romelia", "Las poquianchis" y "El castillo de la pureza". En televisión ha intervenido en telenovelas de éxito como "Cuna de lobos", "El vuelo del águila" y "Fuego en la sangre".

     

    1948.- Nace en la Ciudad de México el actor Juan Peláez. Se inicia en el cine a principios de los 70. Trabaja en teatro, televisión y cine, género en el que ha intervenido en más de 100 películas.
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     2000.- Muere en México la cantante y actriz argentina Libertad Lamarque. Su voz se escucha por primera vez en la película "Tango". Llega a México, donde protagoniza filmes como "Gran casino", "Soledad" y "La mujer que no tuvo infancia". En 1985 recibe la distinción "Águila de Buenos Aires". Nace el 24 de noviembre de 1908. 



miércoles, 6 de septiembre de 2017

I’m dreamer… Sylvia Teresa Manriquez

Columna “Voltear la hoja”
Por Sylvia Teresa Manríquez

I’m dreamer…

La encontré en la línea que divide los dos países, su rostro joven mostraba el  desencanto, preocupación y coraje que estaba sintiendo.
Yo no estoy aquí porque quiero… No… - me dijo – me trajeron desde muy niña, yo ni idea tenía de lo que pasaba…
Sabía de las deportaciones pero nunca creí que me tocaría. Como ya estoy estudiando el “college” y trabajando, no creí que a mí me tocaría... No sé qué haré… A mi mamá la deportaron antes, no sé qué vamos a hacer…
Me dicen dreamer pero ¿quién no es dreamer? ¿Quién no tiene sueños?
No quiero imaginarme que tendré que vivir en un país donde ya nadie sueña…

Este fragmento de cuento me hace voltear hacia las y los jóvenes llamados “dreamers”, muchos se están viendo forzados a cambiar su vida, quizá por segunda o tercera ocasión.
Tienen que regresar a la tierra de origen donde ya no son reconocidos como hijos e hijas, sin hablar correctamente su lengua materna ni compartir costumbres.
Sin ser comprendidos pero sí criticados, señalados.
Hace unos días escuché a un periodista en televisión. En apenas un centenar de palabras hizo un análisis con el que desacuerdo.
Entre otras cosas se aventuró a decir que los dreamers deportados vendrán a ocupar campos en las universidades que deberían ser para las y los jóvenes que han vivido siempre en México.
Creo que el periodismo debe practicarse con responsabilidad para no desinformar.
Cierto es que México tiene un serio problema con los llamados ninis,  jóvenes que  no encuentran trabajo ni cupo de primer ingreso en escuelas de educación media y superior, porque faltan más y mejores oportunidades para ellos.
Cierto es también que las y los dreamers no vendrán a quitarles esas oportunidades. Ellas y ellos ya están estudiando, requieren la revalidación de estudios y continuar con una carrera iniciada en otro país, cosa que se advierte difícil pero no injusta, o quizá injusta para ellos mismos que obligadamente cambian su vida.
La situación que nos toca vivir requiere sensatez para ser interpretada y compartida en los medios.  No se vale crear más espacios para la separación y la desinformación.
Lo sabemos las y los ciudadanos que hemos sido testigos de conflictos que dejan a las comunidades dolidas y separadas.
Los dreamers fueron llamados así por el congreso estadounidense en alusión a un proyecto de ley que brindaba alternativas a pesar de su estatus como ilegales. Niñas, niños y jóvenes indocumentados que han pasado casi toda su vida en los Estados Unidos, trabajando, estudiando, aunque por esto mismo se identifican  más como estadounidenses.
Además, sus remesas sostienen  una parte importante de la economía mexicana, algo de lo que se habla poco, y curiosamente las y los dreamers también aportan al país que los margina, lo que me hace pensar en la migración como el fenómeno humano que es.
Porque ¿Cómo se imaginan la vida de una niña que tiene que vivir en la incertidumbre y el miedo al mismo tiempo que se tramita la vida, la sobreviviencia?
Pienso que debemos cambiar el discurso, los dreamers son sobrevivientes, no enemigos ni extranjeros y están ya tocando de retorno a nuestra puerta.
¿Los dejaremos entrar o haremos que entren a la fuerza?

Postdata: Agradezco al maestro Rafael Amor que desde España nos deja un mensaje empático sobre la problemática mundial de ser expulsados de la patria, algo que él mismo conoce bien. El agradecimiento para el autor de “No me llames extranjero” por legar a la humanidad canciones que son himnos.


@SylviaT   Correo: sylvia283@hotmail.com

viernes, 25 de agosto de 2017

Rosario Sansores Prén

Cuando tú te hayas ido (Fragmento)
Y en la penumbra vaga de la pequeña alcoba
donde una tibia tarde me acariciabas toda,
te buscarán mis brazos, te buscará mi boca,
y aspiraré en el aire aquel olor a rosas...

Rosario Sansores Prén (Mérida, Yucatán; 25 de agosto de 1889  Ciudad de México; 7 de enero de 1972). Fue una poeta mexicana, conocida por obras como Cuando tú te hayas ido, poema que sirvió de base al pasillo Sombrasmusicalizado por el compositor ecuatoriano Carlos Brito BenaVIDES.

Fue hija de Juan Ignacio Sansores Escalante y Laura Prén Cámara. A los catorce años de edad se casó con el cubano Antonio Sanjenís, con quien se fue a radicar a La Habana. En 1918, cuando Rosario Sansores tenía 29 años, falleció su esposo. Volvió a México, y específicamente a la capital, en donde fue columnista de la sección de sociales en los periódicosHoy y Novedades. Publicó obras de poesía como Mientras se va la vida (1925) y Rutas de emoción (1954). Sansores se declaraba contraria a las tendencias modernas de la poesía (de mediados del siglo XX), y se declaraba cursi:
Sí, sí, la gente dice que soy cursi. Imagínate si no voy a saberlo. Pero no me preocupa. Al contrario, me halaga. La gente que sabe que soy cursi demuestra que me ha leído, y eso el lo único que importa.
A pesar de que sus poemas sirvieron de base para la creación de numerosas canciones en América del Sur —especialmente en Ecuador y Colombia—, Rosario Sansores visitó en muy pocas ocasiones aquellas tierras. De hecho, en Ecuador sólo estuvo una vez, en 1967, cuando el ayuntamiento de Guayaquil le concedió un premio literario.
Fuente wikipedia.

Para quienes vienen después.

 Columna “Voltear la hoja”
Por Sylvia Teresa Manríquez

Para quienes vienen después.
Ana atisba nerviosa desde la banqueta de su casa hacia la calle por donde verá llegar a su hija. Le preocupa el retraso porque anticipa el regaño enérgico de su pareja y padre de la joven, como sucede cada vez que ella llega tarde.
Efectivamente la joven tuvo que aguantar violencia verbal por parte de su propio padre, a pesar de que explicó que no había podido comunicarse ya que su novio le quitó el celular asegurando que ella solo lo usa para coquetear con otros hombres.
Ana y su hija forman parte del 66% de mujeres que  enfrentan violencia en este país, según la ENDIREH 2016 (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares).
Si bien leer encuestas es tedioso, son importantes porque nos dicen quienes somos y en el caso de la ENDIREH, lo que sucede en nuestros hogares, en cuanto a violencia padecida por mujeres.
La ENDIREH 2016 habla sobre las relaciones de las mujeres con las personas que forman sus hogares, centros de trabajo, escuelas y  comunidad, para detectar que tipo de violencia padecen.
Generalmente se destacan las cifras globales, como el 66% que se menciona al inicio de este texto. Sin embargo, el trabajo realizado en este estudio es amplio, hay algunas cifras puntuales que  vale la pena mencionar.
En el apartado de Violencia en mujeres de 60 años y más, se nos informa que apenas el 15% de las mexicanas tiene 60 años o más. En los últimos doce meses el 17% sufrió algún tipo de violencia, física, económica, patrimonial o emocional.
La mayoría de ellas, el 70%, depende económicamente de otras personas, y cuidan a sus nietos, nietas, sobrinos y sobrinas. El resto, 30%, ayudan o mantienen económicamente a por lo menos una persona más.  El 17% tiene una enfermedad o discapacidad que no les permite desplazarse solas.
Significa que de nuestras mujeres adultas mayores sólo la tercera parte son autosuficientes y cuidan a otros integrantes de su familia.
Ser mujer en este país es un factor  de riesgo para padecer violencia, más cuando se tienen muchos años de vida y no se pueden valer por sí mismas.
La encuesta incluyó preguntas sobre los sobre los roles que socialmente se espera ejerzan hombres y mujeres.
La mitad de las mujeres que trabajan opinan que  descuidan a sus hijas e hijos, aunque la encuesta no aclara a que se debe ese descuido.
También indica que la mayoría opina que son igual de responsables que los hombres de llevar dinero al hogar.
Lo más importante es como los resultados de la encuesta reflejan la presencia de violencia en todos los ámbitos de nuestra vida, principalmente las mujeres y como la estamos visibilizando.
Por ejemplo, el 90% de las encuestadas no están de acuerdo en que las mujeres casadas deben tener relaciones sexuales con su esposo siempre que él quiera.
Poco más de la mitad está de acuerdo en que las mujeres deben tener derecho a salir solas por la noche a divertirse y poco más de la tercera parte coincide en que no deben usar escotes para evitar que las molesten los hombres.
Ana y su hija forman parte del 10% de mujeres  que son víctimas de actos violentos por parte de algún integrante de su familia y del 44% sujetas a violencia de pareja.
La violencia se ha generalizado en nuestro país, por eso es importante  entender cifras que nos alertan de cómo y en donde se ejerce.
Leer tanto dato duro resulta cansado, si logró continuar con la lectura hasta este punto estoy segura que le preocupa como hemos ido normalizando las situaciones violentas en todos los ámbitos del quehacer humano, escolar, laboral, comunitaria, familiar, de pareja y contra las mujeres.
La ENDIREH aporta información que vale la pena entender, para tener la oportunidad de tramitar espacios de vida sin violencia para nosotros y para quienes vienen después de nosotros.
@SylviaT    sylvia283@hotmail.com

miércoles, 12 de julio de 2017

Aquí el link para leer directamente en la página del Diario La Verdad https://view.publitas.com/p222-4948/edicion-12-de-julio-2017-hermosillo/page/12-13
Dar click o copiar y pegar en la barra de direcciones de su computadora.

Columna “Voltear la hoja”
Por Sylvia Teresa Manríquez

A la vuelta de cualquier esquina

Me llegará lentamente
y me hallará distraído
probablemente dormido
sobre un colchón de laureles… 
Con unas hebras de plata
me pintará los cabellos
y alguna línea en el cuello
que tapará la corbata.
Aumentará mi codicia,
mis mañas y mis antojos
y me dará un par de anteojos
para sufrir las noticias…
A lo mejor, más que viejo
seré un anciano honorable,
tranquilo y lo más probable,
gran decidor de consejos
o a lo peor, por celosa
me apartará de la gente
y cortará lentamente
mis pobres, últimas rosas.
Fragmento del poema La vejez de Alberto Cortez

Dice mi amigo Esteban que la vejez nos toma desprevenidos, porque ahorita es el momento en que los adultos de cuarenta años y más deberíamos tener ya, una casa propia, una pensión decente, un carro propio, y previsto qué haremos para los cuidados de salud que seguramente requeriremos cuando los años nos alcancen.
Propone crear comunidades o colonias donde, en la etapa de la vejez podamos vivir entre amigos, asegurarnos entre nosotros mismos las condiciones necesarias para sobrevivir con dignidad, y ser además, autosuficientes.
Piensa en departamentos adaptados a la vida de las personas adultas, lavandería, biblioteca, área médica, espacios de esparcimiento, como los centros que existen en otros países; en un ambiente de respeto, solidaridad y ayuda mutua.
Él cree que al vivir en grupo seremos capaces, protegernos, ayudarnos, hacernos compañía y asegurar que las necesidades básicas sean cubiertas, así se podrán resolver los problemas fácilmente y no se dependerá de hijos e hijas que puedan o quieran cuidarnos.
En las cifras brindadas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en la Encuesta Intercensal 2015, dice que en México hay 12.4 millones habitantes; las personas de 60 y más años, representan poco más del 10% de la población total.
En Sonora no es diferente la estadística pues de los pocos más de 2 millones 850 mil habitantes que vivimos en este estado, 300 mil tienen más de 60 años, o sea casi el 11%.
Las cifras son engorrosas, cansadas, pero necesarias, porque nos ayudan a entender como somos y proyectar como seremos.
Por ejemplo, números del INEGI también indican que el 11% de las personas mayores viven solas. Según datos de 2014, más de la mitad los ingresos a los hospitales por hipertensión arterial fueron personas adultas mayores. Además, mueren más mujeres que hombres mayores de 70 años por este padecimiento.
La encuesta también señala que a inicios del 2016 solo el 30% de las personas de 60 años y más tenía trabajo. Además, casi el 30% de las personas en ese sector de población tiene algún tipo de discapacidad.
Cuando llegue el momento, quiero ser una persona que ya no tiene  trabajo porque estaré disfrutando de una merecida jubilación; quiero acudir a los centros médicos para confirmar la buena salud; quiero que  los encuentros con hijos e hijas sean para convivir y celebrar la vida y no alrededor de una cama de hospital.
Sin embargo, sé que en este momento en este país, no todas las personas adultas mayores gozan de las condiciones que les aseguren una vida en condiciones dignas. La falta de trabajo hace imposible la obtención de jubilación o pensión; no hay medios suficientes para asegurar, por lo menos, alimentación, vestido y techo. Además, el cansancio de quienes deberían ver la tarea de cuidar a sus mayores con entusiasmo se convierte en frustración e impotencia. Vale mencionar que las políticas públicas existentes no garantizan vida digna a quienes más la necesitan.
Por eso me gusta la idea de mi amigo Esteban, comunidades en las que vivir la última etapa de la vida sea algo digno y de merecido gozo.
Porque para todos la vejez está a la vuelta de cualquier esquina.
       
@SylviaT    sylvia283@hotmail.com



jueves, 17 de noviembre de 2016

A mí no me importó

Por Sylvia Teresa Manríquez



A mí no me importó
Primero se llevaron a los comunistas
pero a mí no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mí no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde.
Bertold Bretch (Ahora me llevan a mí)

Vi en televisión un reportaje sobre los migrantes haitianos y su largo camino por México para llegar a los Estados Unidos; 240 dólares al mes no les alcanzan para sobrevivir en su país; sin embargo, pagan 200 dólares a un “coyoto”, como le llaman ellos al “coyote”, la persona que ofrece pasarlos ilegalmente al país del norte, sin saber si llegarán o los dejará abandonados en medio de la nada. Me siento tan lejana a esa realidad, no es la mía, digo.
Oigo las declaraciones de algunos líderes calificando como ciudadanos de segunda o tercera clase a compatriotas que viven en los Estados Unidos y como me siento lejana, no hago caso solo oigo porque no soy yo, me digo.
Me despierto cada día con noticias que muestran a las mujeres tratadas como objetos de úsese y tírese, aunque me doy cuenta de esa terrible realidad, pienso que no es la mía, no es a mí a quien sucede, me digo.
Notas locales nos informan que Sonora ocupa el segundo lugar en incidencia de alcoholismo en adolescentes y seguimos viendo para otro lado porque es problema de ellos, no nuestro, decimos.
Seguimos haciendo como que no vemos, no oímos y somos tolerantes ante lo que requiere nuestra acción.
Pero la tolerancia sí es asunto nuestro, porque no se vale ejercer el  odio, desatar campañas que atentan contra la integridad de comunidades completas.
Hagamos un brevísimo ejercicio. Si le preguntan qué opina de la comunidad LGBTI (Lésbico, Gay, Bi, Trans e Intersexual) sin que usted forme parte de ésta ¿Qué responderá?
Y si le preguntan por una religión distinta a la suya, una etnia, o gente de distinto color ¿Hablará de tolerancia?
En el Diccionario de la Real Academia Española dice que la Tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
Pregunto dónde está este respeto si seguimos señalando, acusando, discriminando y violentando abiertamente a los “otros”, a quienes son distintos.
El 16 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Tolerancia, una fecha que a mí me preocupa porque la existencia de este día dedicado a resaltar la importancia de un valor constantemente en debate, indica que estamos fallando, que como seres humanos aun tenemos mucho que aprender para convivir en armonía con quienes no son, ni piensan, ni actúan como nosotros.
Somos intolerantes cuando nos desesperan las y los ancianos que caminan lento, las personas con algún tipo de discapacidad, quienes tienen que vivir en la calle y pedirnos ayuda, quienes vienen de otra ciudad o tiene color de piel distinto al nuestro.
Esto nos produce miedo, coraje y hasta prepotencia, porque se asume que Tolerancia es sinónimo de consentimiento, permiso o aprobación de algo que nos asusta e incomoda.
Creo que no hay tolerancia cuando ignoramos a quienes tuvieron que venirse de migrantes, o en las actitudes racistas que hemos normalizado en nuestra vida.
Y que decir de la tolerancia pasiva, esa que se da cuando decidimos que mientras no nos afecte todo puede seguir como está.
La Organización de las Naciones Unidas nos propone la “Tolerancia activa” la que nos invita a hacer un esfuerzo para comprender a los demás, hacer a un lado miedos, prejuicios y resentimientos.
Urge el cambio radical en la manera de pensar y sentir.
Cuando veo los resultados bárbaros de guerras que acaban con familias completas tengo la sensación de que aceptarnos y respetarnos es una utopía. Luchar contra la intolerancia es difícil pero no imposible.

Nos toca demostrar que la tolerancia activa es posible, esa tolerancia que nos invita ser solidarios y convivir con respeto y justicia, para que cuando vengan por nosotros no sea demasiado tarde. 

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