miércoles, 2 de septiembre de 2009

Aprueban en Querétaro la ley antiaborto

Sin discusión, la enmienda fue aprobada por los diputados locales, muchos de los cuales tuvieron que ingresar y salir del salón de plenos por una ventana debido a la protesta de varias organizaciones de mujeres. Las inconformes enfrentaron a los legisladores, incluso una de ellas se desnudó de la cintura para arriba para mostrar que es dueña de su cuerpo. En la ciudad de México, ONG aseguraron que las reformas no tienen argumentos científicos, sino que son “una revancha” contra el gobierno capitalino por haber despenalizado el aborto ">Foto Demián Chávez


Por Mariana Chávez y Mariana Norandi
Querétaro, Qro., 1º de septiembre. Pese a que no estaba en el orden del día, la llamada ley antiaborto fue aprobada hoy por unanimidad. Muchos de los diputados locales tuvieron que ingresar y salir del salón de sesiones por una ventana, debido a una protesta de unas 50 mujeres que se opusieron a la iniciativa.
Desde las siete de la mañana, un grupo pro vida entró al recinto para apoyar la reforma, pero cuando llegaron los opositores los guardias les impidieron entrar. A las nueve los diputados empezaron a arribar en medio de los gritos de mujeres vestidas de negro.
Sin discutir, los 21 legisladores votaron el dictamen aprobado la semana pasada por la Comisión de Puntos Constitucionales, el cual estipula que en Querétaro se garantiza la vida desde la fecundación y sólo se permite el aborto cuando el embarazo sea producto de violación o cuando la salud de la madre esté en riesgo.
Las integrantes de las organizaciones Equidad y Libertad Tametzona, Alianza Cívica y Asociación Queretana para la Educación de las Sexualidades, entre otras, finalmente pudieron ingresaron al salón de plenos para reclamar a los 22 diputados su decisión. Para entonces ya se había incorporado el perredista Martín Mendoza Villa, que por llegar tarde no votó.
Las inconformes colocaron en el recinto una corona mortuoria. Una mujer se desnudó el torso y exigió a los diputados entender que ella es dueña de su cuerpo y decide qué hacer con él.
Las manifestantes corearon: “Si Urbiola fuera mujer, el aborto sería legal”, en alusión a Fernando Urbiola Ledezma, autor de la iniciativa. “¡Diputados mediocres! ¡Leyes asesinas!” y “¡Saquen los rosarios de nuestros ovarios!”, gritaban.

En la ciudad de México, Fernanda Díaz de León, abogada del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), aseguró que estas reformas no se basan en argumentos científicos, sino en una actitud de “revancha político-religiosa” contra el Gobierno del Distrito Federal por haber despenalizado el aborto hace dos años.

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viernes, 28 de agosto de 2009

En el Reclusorio Oriente: ¿Qué es un bombón?

Por Carlos Sánchez



La rudeza es necesaria. Rueda el balón y no hay oportunidad para la gambeta, el drible. Ante el silbatazo del árbitro el tiempo es más que fugaz.

En el interior del Reclusorio Oriente, los presos no distinguen el día de la semana. Bien puede ser lunes o viernes. El deseo de patear un balón los arropa. Es su camisa de fuerza. La contención que les rige las mandíbulas. Apenas la señal de salida y ya el polvo se levanta en el corazón de la cancha.

No hay crédito para los lamentos. Si el rodillazo del rival alcanza las costillas, o el escupitajo descarado llena el rostro del contrincante, la vida sigue como si nadie supo, nadie vio.

La enseñanza de la rudeza que inició tal vez en la familia, se postergó en la calle y profesionalizó dentro de las celdas. Por eso ante el agravio nomás levantarse y sacudirse los brazos, limpiarse el rostro. Reclamar sería poncharse y entre cabrones eso significa traición.

El tiempo, ya lo dije, es más que fugaz. Los instantes son un pez que se resbala entre las manos. Por eso la mira siempre en el marco, buscar la red donde el balón se hospede es impostergable, por eso no hay margen para el reproche, el deseo del triunfo margina cualesquier pensamiento que no incluya la palabra gol.

El juego genera ganancias económicas. Se corre la voz en la oferta de gelatinas, pan recién horneado, chilaquiles de a diez con huevo incluido. Y es la cancha más que un ring para veintidós jugadores, un campo minado a punto de estallar. Una jauría que pretende hacerle el amor a una pelota dentro de un marco.

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Son las once de la mañana de ese viernes, preámbulo del sábado día de fiesta, del amor entre las casas de campañas elaboradas con cobijas, improvisadas como hoteles de paso. Y los internos que participan en un taller de literatura, entregan sus textos al maestro. El tema, con la intención de darle un descanso a la rutina del reclusorio, es la mujer.

Los ojos de una chica hablan. Describen el trayecto de las agresiones del novio, esposo, amante. No obstante su presencia es puntual en el reclusorio, para visitarlo a él. La voz de Alejandro comparte su creación con los integrantes del taller. La crítica es soterrada, y apunta en ella que durante el tiempo de visita, los internos (algunos) visten de carácter de urgencia la caricia, el coito. La palabra es la ausencia de cada semana. La carne siempre el trofeo anhelado. Similitud al deseo del gol.

Si es viernes debe ser especial. Lo del apellido social es un lugar común. Empero la orquesta marca su compás en el interior del auditorio, adónde los pasos ya de los alumnos del taller, se dirigen. Porque han concluido su actividad de dos horas en tres días, porque han terminado con producto de calidad el curso casi efímero, intensivo. Porque ya lo dijo uno de los involucrados por vez primera en las letras: desde ahora la vida es otra, desde ahora nunca más la apatía para la lectura.

Y celebrar ante la presentación de algunos grupos musicales, actores, declamadores, raperos, y pintores, internos del reclusorio, que muestran su oficio: recompensa espontánea. Y se disfruta.

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Una ventana entre los labios evidencia la ausencia del diente frontal superior. Por ahí se escapa la emoción hasta instalarse en los oídos de los presentes. Canta el moreno de estatura bajita. Baila en su mejor esfuerzo. Levanta el micrófono y el cable se enreda entre sus pasos.

Delirio. Versos de este bolero clásico convertido ahora en una salsa con toques de blues. Bailan los internos, el respetable que agradece y aplaude. En el umbral del proscenio quienes componen el jurado calificador es un estímulo para los concursantes. Y un deleite a la pupila de los internos todos.

Silban ante la presencia de las caderas de una dama convertida en juez. Cuchichean y de pronto se exaltan las frases. Puntuales oraciones que describen a la dama como la similitud de una vedette de los años sesenta, de esas de los cabarets del México nocturno que ya no es.

Tal vez el mejor premio para el mejor de la tarde sería un acostón con la mujer del jurado. Alucina, sueña, el interno aficionado cuyos ojos penden del listón de la tanga morada que abraza esa piel de espesa leche.

Más tarde se sabrá quién es el victorioso. Más tarde, luego de que haya participado el declamador que casi arrancará un pedazo del corazón a quienes lo escuchen, porque su poema hablará de un matricida, que purga una condena por cegar la vida de quien le dio el ser. Decir contrastes dentro de un reclusorio, es un pleonasmo.

Asfixia la multitud. La emoción en desenfreno es un rostro contenido. A punto de estallar.

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¿Ya se va? En el flanco izquierdo de un individuo ajeno a la cotidianidad del reclusorio, la voz es afable. ¿Ya se va? Insiste. De pronto desde un preso emerge un monólogo. Aquí, pues, aguantando. Taloneando, más bien. Dos pesitos para el pase de lista de la tarde. Porque luego si no lo paga uno le dan un bombón.

Bombón. El individuo ajeno a la cotidianeidad del reclusorio viaja a su infancia y rememora esos bombones en un tenedor, jugando con la lumbre para que el malvavisco se tatemara. Un bombón en el pase de lista, debe ser una balsa para remar contra el infierno, y antes de dormir, concluye.

Los pasos del recluso no cesan en la compañía de quien tal vez ya se va. La curiosidad es una bomba, y estalla: ¿Un bombón si no pasas lista?, inquiere. La respuesta viene: Un bombón es un madrazo en el rostro. Si no tienes esos dos pesos para pagar por la tarde el pase de lista, viene un guardia y te pide que infles los cachetes, luego te da un madrazo para desinflártelos. Ese es un bombón.

Elocuente. No hay más preguntas sobre la cicatriz en el labio, ni sobre el motivo de la herida dentro de la boca que a leguas se puede ver. Tampoco es necesario cuestionar el motivo de la derrota en la mirada. No obstante, antes de despedirse el ajeno a la cotidianeidad de la cárcel, escucha un poco más al preso, quien a manera de despedirse, apunta: Si usted tiene a alguien, ámela mucho, regálele una flor y un chocolate.

****

El balón no perforó la red. Vendrá otra mañana dispuesta para el encuentro definitivo. No obstante, los chilaquiles con huevo, las gelatinas, encontraron su mercado. El árbitro esta vez no sufrió agresión. Los guardias quedaron tablas en sus apuestas.

Hubo varios ganadores en el concurso de arte, dentro del auditorio. Pero el premio no fue la alucinación de ese interno: una noche con la dama del jurado. Los ganadores obtuvieron de manos de las autoridades del penal, una placa a manera de reconocimiento. Y el placer del reflector. Lo bailado y lo cantado jamás tendrá un descanso en la memoria.

En la biblioteca se escribieron y describieron pasiones. La mujer fue el pretexto para varias horas de conversación. Y saber que la literatura existe.

Allá, en el dormitorio cuatro bis, esta noche, un interno dormirá sin el dolor que le pudo haber causado un bombón.

jueves, 27 de agosto de 2009

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor. Amado Nervo.


Amado Nervo fue un poeta mexicano. Nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad de Tepic, Nayarit, y murió el 24 de mayo de 1919. Cuando tenía trece años murió su padre, dejando a la familia en situación económica comprometida. Otras dos muertes habrían de marcar su vida: el suicidio de su hermano Luis, que también era poeta, y el retorno "a la fuente de gracia de dónde procedía" de su amada Ana Cecilia Luisa Daillez. (Wikipedia)


El amor nuevo


Todo amor nuevo que aparece

nos ilumina la existencia,

nos la perfuma y enflorece.


En la más densa oscuridad

toda mujer es refulgencia

y todo amor es claridad.

Para curar la pertinaz

pena, en las almas escondida,

un nuevo amor es eficaz;

porque se posa en nuestro mal

sin lastimar nunca la herida,

como un destello en un cristal.


Como un ensueño en una cuna,

como se posa en la rüina

la piedad del rayo de la luna.

como un encanto en un hastío,

como en la punta de una espina

una gotita de rocío...


¿Que también sabe hacer sufrir?

¿Que también sabe hacer llorar?

¿Que también sabe hacer morir?


-Es que tú no supiste amar...

lunes, 24 de agosto de 2009

Dos amigos


Podría parecer un apestado en el periodismo cultural pero no. Hay quienes le reconocemos capacidades profesionales inigualables.
—¿Lo conoces?
—Sí, fuimos amigos. Nos conocimos en el periodismo cultural, desde los años 80 del unomásuno. Poca gente sabe que vivió en mi departamento, casi un año, cuando él tuvo que dejar su espacio por cuestiones personales. Nos llevamos increíblemente bien. Es un hombre sin prejuicios al que nunca le importó él qué dirían al irse a vivir conmigo, porque todo mundo sabía que yo era gay. Aprecio mucho a heterosexuales que no piensan que uno siempre se los quiere coger. Cuando la gente inteligente de verdad piensa, el sexo es secundario.
—¿Y nada de nada?
—¡Claro que no! Es la gente pendeja la que inventa cosas. Hubo afinidades. Él ama la música: le aprendí mucho. Yo amaba el teatro: él casi nunca iba al teatro. Hablábamos como lo hacen los amigos que intercambian placer mental, por encima de diferencias.
—¿Por qué se pelearon?
—Siempre fuimos divergentes en las maneras de ver el periodismo. Yo era dado a buscar exclusivas que nos dieran en las páginas culturales una respuesta inmediata a lo que hacíamos. Él creía mucho en la calidad escritural y eso llevaba más tiempo. Ahora veo que si hubiéramos compaginado las dos cosas hubiéramos sido mejores los dos. Había razón en ambas partes, creo.
—¿Sólo por eso se pelearon?
—Hubo detalles que pertenecen al terreno de nuestra vida privada. Lo público, lo que él mismo anduvo escribiendo en todas partes es que lo grillé cuando me escogieron para dirigir la sección cultural cuando él ya había renunciado a La Jornada. Yo sólo elegí quedarme.
—¿Lo aprecias?
—Sí. Duele su rencor. Cuando inicié mi carrera de editor de libros escribió una columna: que los españoles no sabían que habían contratado a un ignorante: yo. La columna la pegué a la entrada de mi oficina.
—¿Bromeas?
—A la frustración hay que darle la cara. Desde aquí lo felicito que sea homenajeado por su labor de periodista cultural. Él ni siquiera sabe que una vez lo propuse para que le dieran el Fernando Benítez en la Feria de Guadalajara. Mi voto fue el único.
—¿Te curas en salud?
—Víctor Roura es necesario en el periodismo mexicano adocenado. Somos iguales pero al parecer él no se quiso dar cuenta. Por eso nuestras vidas paralelas.


viernes, 21 de agosto de 2009

SUEÑOS PARA NO SUICIDARSE IV

Ella es un río contenido, cuyo cauce es aprisionado en una gran e inevitable presa, dolorosa, autoritaria, irremediable.
¿Dónde están las nubes que hagan posible la magia de la transformación?
Volar hasta los campos de él, regarlo, volverse árbol con él, paisaje, montaña.

domingo, 16 de agosto de 2009

Alí Soto, campeón panamericano y mejor luchador del torneo



Conquista la medalla de oro en el campeonato de cadetes en Managua, y recibe el trofeo como mejor luchador de grecorromana.

Managua, Nicaragua.- El campeón nacional olímpico de México, Alí Soto Macías refrendó su categoría al conquistar la medalla de oro en el Campeonato Panamericano de Luchas de Cadetes celebrado en esta ciudad centroamericana, haciéndose acreedor además, al trofeo como el mejor luchador del torneo.

Este viernes, Alí Soto derrotó sucesivamente a sus contrincantes de Panamá, Estados Unidos, Nicaragua y Perú, imponiéndose con gran técnica y sobrado valor y coraje, después de haber librado una durísima pelea con la báscula, para lograr los 42 kilos de su categoría.

La delegación mexicana de lucha grecorromana, compuesta de nueve gladiadores, sólo pudo conquistar una presea áurea, aunque logró colocarse como segundo lugar en la premiación por equipos, al alcanzar un puntaje de 74, sólo debajo de Estados Unidos (82), y por encima de Perú (66).

Alí Soto Macías disputó la final con el contrincante de Perú, aunque declaró que el rival más complicado fue el norteamericano, un joven que acabó en tercer lugar, al perder precisamente con el peruano.



viernes, 7 de agosto de 2009

La calle nunca se aromó tanto de flores

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)




Arturo Soto Munguía


La discusión sobre cuántos son es irrelevante porque no tiene vuelta de hoja: son más que ayer.
Son más los muertos. Son más las flores. Son más los llantos. Son más la rabia y el coraje por la impunidad y la indolencia gubernamental. Son más los muertos.
La manta que llevan al frente tiene los nombres de cada uno de ellos. Comienza con Ana y terminaba con Yoselin, pero ayer mismo le agregaron el nombre de Juan Carlos.
La leyenda bajo los 49 nombres reza: 48 angelitos sacrificados a causa de la corrupción.
En realidad son más. Son 49.
Entre Ana Y Joselin hay 46 nombres más; son los de 48 bebés muertos por el incendio en la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, hasta hace unos días. Porque justamente al cumplirse dos meses del incendio, fue sepultado Juan Carlos, cuyo nombre se agregó al final de la lista.
El pequeño de tres años falleció en un hospital gringo y por eso ahora son más.
Se comienzan a juntar en la plaza de los Tres Pueblos, al sur de la ciudad. Un mausoleo que jamás estuvo tan aromado de flores.
Ahí, alrededor del arco de la iglesia de Batuc, uno de los tres pueblos muertos bajo las aguas de la presa El Novillo, comienzan a juntarse.

II

A las seis cuarenta y siete, el primer redoble de la batucada es la señal para tomar la calle por novena ocasión en Hermosillo. Llenan el bulevar Vildósola hacia el sur, rumbo a un destino que saben doloroso, incierto, detonador de todos los recuerdos vueltos suspiros, sollozos, abrazos, llantos a voz en cuello.
Van hacia la guardería ABC, la tétrica bodega hoy custodiada por elementos de la Policía Estatal Investigadora, de uniformes camuflajeados y con armas largas. Rodeada por una valla metálica y cintas de plástico amarillo.
Los tres boquetes que un ciudadano abrió en la pared frontal del edificio sin salida de emergencia, para salvar quién sabe cuántas vidas, permanecen cubiertos con hule negro.
Hacia allá van y por eso las manos se crispan sobre los ramos de rosas, margaritas, gladiolas, claveles… Nunca había olido tanto a flores en la plaza de los Tres Pueblos.
Al frente la batucada abre paso. Ya no llevan vendas en su boca y con sus redobles van abriendo brecha ahora rumbo al sur. A un destino doloroso, como lo resumió uno de los padres.
Tras ellos va una muñeca de chapetes y labios escarlata. Vaporosa falda rosa mexicano, camina como muñeca. Es una muñeca como las que el 5 de junio, se quedaron solas, sin las infantiles manos que jugaban a darles vida. Así se mueve y así tiene la mirada, como de muñeca. Vacía. Sola.
Otra muñeca le sigue los pasos. Mide casi tres metros y el maquillaje que dibuja una flor amarilla y naranja le cubre el rostro.
-¿Por qué la flor?
“Es que no traía ni una y entonces decidí pintarme de flor”, responde desde las alturas de su gran zancada con que avanza en silencio, rumbo al sur.
“Pero ya me regalaron unas”, dice mientras se aleja, agitando un ramito de claveles.
A lo largo del trayecto, la gente se suma, con sus flores en la mano, a la marcha. Nuevamente están todos: los nietos, los hijos, los abuelos, las madres, las hermanas, los tíos, las primas, los compadres y las comadres que podríamos ser todos y cada uno.
Por el bulevar, hacia el norte, los carros van a vuelta de rueda. Muchos encienden las luces, aunque la tarde aún es luminosa antes de llegar al parque de la Solidaridad, donde dos muchachas de camiseta blanca, sostienen una lona con la imagen de Emilia y Camila Fuentes.
La primera tiene, bajo su sonrisa que desarma al más pintado, las palabras: ‘En recuperación’.
Bajo la sonrisa de Camila no hay nada. Tras de su imagen y su sonrisa que podría derrumbar la tierra entera, sólo hay unas alas.
Con esas imágenes, las muchachas se incorporan a la marcha.

III

La iglesia de San José está cerrada. No está doña María Rosario López, la que marcha tras marcha, hacía repicar las campanas, dejando caer la levedad del peso de su cuerpo, sobre la pesada soga que arrancaba un tañido lastimero y solidario desde el campanario.
No están unos, pero están otros.
Está la luna, por ejemplo. Grande, luminosa, clara en el suroriente. Están los que no habían estado y que igual se conmueven al paso de la marcha, y abandonan las banquetas y deciden caminar con ellos, en silencio.
Que si eran trescientos cuando salieron. Que si eran quinientos. Quién sabe. Cuando llegaron a la guardería eran casi dos mil. Y ahí los estaban esperando otros tantos con un grito que hacía eco en los interiores calcinados de la bodega que servía como guardería a los niños que murieron.
A los que sin morir están muriendo. A los que sin estar muriendo, llevarán por siempre el nombre de sobrevivientes y llegado el momento, contarán a sus hijos la historia que ahora apenas estamos queriendo escribir nosotros.

IV

A las ocho con cinco, un aplauso recibe a la marcha. La marcha que no quisiera llegar ahí para no hurgar en la memoria dolorosa, que lejos de sanar, se martiriza por un gobierno que echa sal en las heridas.
Un día antes, los medios de comunicación dan cuenta de la comparecencia ante un juzgado federal con sede en Sonora, de los dueños y socios de la guardería ABC:
Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella –la prima incómoda de Margarita Zavala y de Lourdes Laborín-, Sandra Lucía Téllez Nieves, Antonio Salido Suárez y Gildardo Francisco Urquídez Serrano, todos ellos se presentaron a declarar ante el Juez Primero de Distrito, Raúl Martínez.
Los buscados por Interpol en 187 países mediante la emisión de una ‘ficha roja’, llegaron a Hermosillo, Sonora, y presentaron su declaración por escrito. Y luego se fueron.
Ese mismo día, el ministro de la Suprema Corte, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, declaró desde su ronco pecho que el caso no sería atraído, que no se formaría una comisión investigadora, debido a que los hechos del 5 de junio “no alteraron la vida en la comunidad de Hermosillo”.
Un día después, la mayoría de los ministros votan en contra del dictamen de Aguirre Anguiano y deciden que sí habrá una investigación de la Suprema Corte.
Ese mismo día hubo manifestaciones de solidaridad en algunas ciudades de Sonora, de Estados Unidos y en el Distrito Federal.

V

Ha caído la noche cuando llegan a la guardería. La oscuridad aporta su toque fúnebre. Las paredes hablan desde sus manchas de hollín y su olor a quemado.
Los padres avanzan con sus manos llenas de flores y su corazón lleno de recuerdos. Lloran. Suspiran. Sollozan. Tratan de resistir pero no pueden. Una señora se desmaya y un hombre la abanica con una pancarta que clama por Justicia.
Uno a uno van llegando hasta la puerta, donde se ha instalado un altar en memoria de los muertos. A un lado hay 49 cruces blancas y muchas flores, veladoras, incienso.
El dolor del recuerdo es insoportable. Imposible no llorar en medio de tanta tristeza. Las mejillas de las madres están mojadas y la voz se ahoga en la garganta de los padres que pretenden ser más fuertes pero no lo consiguen.
Uno a uno van dejando sus ofrendas de flores blancas y rosas; azules y moradas, amarillas y anaranjadas.

VI

Hay en el templete un hombre y una mujer que se besan. Su beso es tierno, apenas rozan sus labios y comparten en las mejillas las lágrimas que a cada quien le brotan. Ella está embarazada. Él es el padre de Fátima y del niño que su esposa lleva en las entrañas. Él también llora, con el llanto de los hombres, que tiene un valor especial cuando se mezcla con el llanto de la mujer que se ama.
Lloran cuando se menciona el nombre de su hija. Lloran cuando el Ave María inunda el espacio acústico en la voz de un ángel. Lloran cuando se pasa lista y el nombre de su hijo aparece otra vez, ahí, frente a esa bodega tétrica y custodiada por policías que portan armas largas.
En el templete hay hombres y mujeres que desde su silencio, decidieron no ser más silencio.
¿Cómo que un ministro de la Suprema Corte declaró que el caso de la Guardería ABC no sería investigado, bajo el ‘contundente’ argumento de que no se alteró la vida en la comunidad?
Tendrían que haber estado, los Ministros de la Suprema Corte, en el preciso momento en que uno por uno, iban pasando a las puertas de la guardería ABC, a depositar su ofrenda.
Hubieran visto el osito elaborado con margaritas blancas, la muñeca de flores, el arreglo y su leyenda. Hubieran visto, los ministros de la Corte, como se convulsionan los pechos de las madres y los padres; cómo se desmaya alguien frente al edificio donde su hijo murió entre las llamas.
Si vieran eso, los ministros de la Corte, no aceptarían que la vida en Hermosillo, Sonora, sigue igual después de la muerte de 49 niños y la condena a vivir con lesiones de otros tantos.

VII

Soy el naco de la familia.
Así dijo. Y así retó a todos. Su hija estuvo en la guardería ABC, pero la recogió media hora antes del incendio. Estaba feliz, dice el naco de la familia.
Pero se le acabó la felicidad cuando supo que su sobrino murió en el incendio.
Ustedes perdonen si se me sale una palabra, dice a voz en cuello. Pero yo sí sé quienes son los culpables y yo les doy un mes para que resuelvan esto. Yo sí sé quienes son y me los voy a chingar. Nomás el primero me va a pesar en la conciencia, los demás me valen madre. Yo sí sé quiénes son”, dice, refiriéndose a quienes acusa de ser los culpables.
Hijos de su puta madre, les dijo.
Con palabras más mesuradas, el papá de Santiago también dijo lo mismo: “Ya nada me mantiene aquí. No tengo motivos para vivir”, dijo, el mismo que en la tercera marcha pidió al gobernador que lo apresara, que él era el culpable de la muerte de su hijo, por haber confiado en las instituciones.
“Hace dos meses que también morí. No hay resignación. Habrá cumpleaños, navidades… y habrá un vacío en la mesa”, dice con voz serena y grave. Con la misma voz que dice: “Lo único que me importa es que los culpables de estas muertes, paguen”.
Habla también Manuel Rodríguez, padre de Ximena.
Ximena, la guerrera. La que sus padres decidieron entregar a Dios, después de tanto implorar un milagro.
Ximena la de los rizos castaños y la risa inolvidable, que puede demoler incluso resoluciones de la Suprema Corte.
¿Y Jocelyn? La de las colitas como palmeras diminutas, que bajo esta luna nos sonríe, feliz como era, antes del 5 de junio.
Y mientras ocho globos se van recortando en la luna llena, y se pierden en el cielo que ya está negro, abajo se animan los que nunca lo habían hecho.
Y hablan. Mientan madres. Lloran. Se preguntan cosas. Cosas que sólo puede preguntarse alguien arriba de ese templete, ante una multitud que grita ¡No están solos! ¡No están solos!

VIII

Otra vez el pase de lista. Uno a uno hasta completar 49. Otra vez el llanto que ahoga las gargantas y oprime los pechos al mencionar los nombres de los que un día estuvieron en sus vientres, entre sus brazos.
La madre de Ian Isaac pide, suplica a la multitud que oren por ella. Que necesita mucha oración porque ya no aguanta la soledad y los recuerdos.
Una joven lee la carta que escribió el padre de Daniel Rafael, al que le han comprado otro traje de beisbolista y muchas pelotas. La chica no puede leer bien, porque las letras tiemblan con el temblor de sus manos.
Habla también la madre de Jorge Sebastián. Es la primera vez que lo hace y acusa a los médicos del IMSS en Guadalajara, que le dijeron que su hijo tenía muerte cerebral y no era cierto. Alguien le pasa, desde abajo del templete, al otro hijo, el que le quedó vivo, pero con complicaciones respiratorias. Los médicos le han dicho que también puede morir. Lo toma en sus brazos, lo besa y lo muestra y grita: “El es mi niño, todos los días me pregunta por su hermano”.
Habla Manuel Rodríguez, el padre de Xiunelth. Dice que hay dos lugares en Hermosillo, por los nunca quisiera volver a pasar. Uno de ellos es la guardería que tiene enfrente, el otro es el hospital CIMA, donde falleció su pequeño.
Sus palabras salen quebradas y desgarradoras. Cuestiona a quienes han sugerido que el Movimiento 5 de Junio busca lucrar con la muerte de sus hijos. Y grita, para que todos lo escuchen: “Algún día me voy a juntar con él, y entonces voy a poder mirarlo a los ojos y sostenerle la mirada y él me dirá qué bueno que no te quebraste, papá; él se dará cuenta lo que vale para mi”.
¿Y saben qué? Yo sí tengo un precio. Ese precio es la justicia, si me la dan, inmediatamente les firmo, díganme dónde”

IX

Cae la noche en el sur de la ciudad. Huele a cera quemada y a flores y a incienso en la lúgubre guardería ABC. Acaba la novena marcha y comienza la organización de las que siguen.
Por la justicia que se niega a serlo. Contra la impunidad que se confirma al día siguiente, con el auto de formal prisión que el Juez Primero de Distrito en materia penal, dictó contra los socios de la guardería ABC.
Los que no pisarán la cárcel, porque los delitos que se les imputan (uso indebido de atribuciones y facultades; homicidio y lesiones culposas) no están tipificados como graves.

miércoles, 5 de agosto de 2009

La decisión más difícil

Ayer tuvimos ganas de ir al cine y fuimos. Sin importar la hora que era. Sólo por disfrutar el momento juntos, en familia.
LLegamos a la taquilla y pedimos a la joven amable que atiende nos informara que película estaba por iniciar, sólo una: "La decisón más difícil", con Camerón Díaz. El nombre de esta actriz pareció señalarme que sería una comedia y que efectivamente disfrutariamos en familia.

Sin embargo, la película, bien hecha, presenta la vivencia particular de cada uno de los miembros de una familia que sobrelleva en su seno un miembro con cáncer.

El tema de la muerte. Cómo tomamos medidas a veces poco ortodoxas para salvar la vida de nuestro querido familiar, más cuando se trata de una bebé.

Y cuando el tiempo pasa, y crecemos, y la enfermedad va causando grietas en las relaciones. O fortalece. Tendrán que verla para saber.

La muerte. La negación en que nos obstinamos.

Me hizo reflexionar.

Así que no fue comedia. La verdad, y no me apena confesarlo, no pude evitar llorar pues es un tema que irremediablemente me vuelve vulnerable.

Ojalá se decidan a verla. Aqué les dejo el trailer para que se animen.



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viernes, 31 de julio de 2009

Una voz para el recuerdo FRANCISCO MORENO GIL

Más de 25 años en la radio y televisión lo inscriben en la historia de la comunicación.
Por Orietta Fupen.

HERMOSILLO.- Dueño de un espíritu aventurero y un corazón bohemio, don Francisco Moreno Gil logró cautivar al público hermosillense con esa voz que lo representó durante su mejor época y por la que ahora, a sus 67 años, lo siguen recordando sus radioescuchas y televidentes.Con 47 otoños de carrera en los medios, Moreno Gil incursionó en radio y televisión por igual. Ha sido locutor, conductor de noticias y de programas culturales, dirigente sindical, productor de documentales y diversos proyectos en esta maravillosa industria.Haciendo recuerdo del Ojo de Agua -lugar donde pasó su infancia- justo en el punto donde crece el Río Sonora, a ocho kilómetros de Cananea, platica que llegó al mundo de madrugada en uno de esos días nevados del municipio minero, el 4 de octubre de 1939.Fue el tercero de diez hijos que tuvieron don Teclo Moreno y doña Carlota Gil, y junto a su familia se mudó a Hermosillo cuando la secundaria rural ya no les fue sufi ciente.De esta capital partió al DF para estudiar Derecho en la UNAM, pero las difi cultades económicas lo hicieron regresar, y cursó en la Unison hasta el segundo año de carrera.“La comunicación me atrajo desde chiquito, me gustaba participar en concursos de oratoria y también la declamación. Pero fui autodidacta, antes los comunicadores nos hacíamos a hachazos, yo soy de esa vieja escuela”, comenta don Francisco Moreno.Pedro L. Díaz -en sus palabrasun gran forjador de locutores, fue quien lo guió en sus primeros pasos en la XEFQ de Cananea, donde hacía sus pininos sin salir al aire.Comentarista Su trayectoria en la radio inició en 1962 con la XEDM, Radio Pacífi co -ahora Grupo Acir- donde generalmente daba las noticias y hacía mancuerna con Francisco Rojo Gastélum en el Rincón Norteño, programa de comentarios y sátira política.“Gozábamos de un buen rating, tuvimos tanto éxito que hasta salí con un amparo en la bolsa”, señala, y es que a pesar de la aceptación del público el programa fue cancelado.En la XEDM, Moreno Gil trabajó con verdaderos maestros de la locución como Fausto Soto Silva, Ernesto Aparicio, y el papá del “Buqui Soria”, entre los que menciona el locutor que obtuvo su licencia en 1966 con categoría “A”.“En el programa de Fausto me decían ‘la voz que vende’, porque era yo quien daba los comerciales. Uno le hacía de todo: producía, cantaba, declamaba, vendía, a veces hasta de cobrador la hacía”, platica el comunicador que dejó la DM en 1967.En los años siguientes trabajó para una cadena radiofónica en Tijuana, Baja California, y tuvo una pequeña participación en canal 5 de Mexicali, pero una novia lo hizo volver.El 69 fue el año en el que Francisco Moreno Gil entró de lleno a la televisión y Canal 12 se convirtió en su segunda casa por más de dos décadas en las que estuvo en programas como “Teledición” y alcanzó su mayor éxito con la conducción de “12 Noticias”.“Estuve ahí toda una vida, hice varios documentales y grabé comerciales, incluso, para que se transmitieran en cadena nacional”, cuenta quien también fue jefe de producción en la XHAK -Canal 12- que en ese entonces presidía Guillermo Salas.También compartió con el fi nado artista Raúl Vale, que estuvo en la gerencia de Canal 12 y a quien recuerda como un excelente amigo y una persona “muy buena gente”.“Tenía un programa los días últimos de cada mes, ‘Bohemísimo’, y había artistas invitados.Ocasionalmente declamaba y cantaba al aire, tenía una voz de barítono y un estilo como de Jorge Negrete… pero nunca las segundas partes fueron buenas”, relata.En el recuerdo de los viejos tiempos en que su privilegiada voz era su mejor carta, señala algunos poemas como “El brindis del Bohemio” y otros clásicos, y las canciones “Granada” y “Ojos españoles”, como las piezas que más le gustaba cantar y declamar.Y aunque no era actor y lo más cercano al medio artístico que tenía es la hermana de su esposa, la actriz Isela Vega, también participó en la obra de su amigo Sergio Galindo, “La tuba de Goyo Trejo”, en la que hizo el papel de cura en 1985.De 1982 a 1987 Moreno Gil siguió los pasos de su padre –quien fue luchador sindical y fundador del Steus- y dirigió Sindicato de Trabajadores de la Radio y la Televisión en Hermosillo (Stirt), en los tiempos del gobernador Samuel Ocaña.“Siempre fui apolítico, pero la norma del sindicato era pertenecer a la CTM -y por ende al PRI-. La política no me gustaba porque no era democrática, ahora como que tenemos un principio de democracia, porque al fi nal de cuentas es utópica”, asegura.
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DESCANSE EN PAZ: FRANCISCO MORENO GIL

Recuerdo cuando llegó a la radio, creo en el 90, apenas si pronunciaba palabra. Por entonces yo trabajaba en las tardes haciendo un programa llamado "Música de los grandes maestros" que me habia heredado Sandra Rodriguez. En el calor vespertino siempre era un solaz verlo llegar con su sonrisa amplia y franca, y medio platicar, pues decia que el medico le habia dado esa terapia para pronto poder comunicarse mejor así nos fuimos conociendo. Y después, como jefe, el trato creció.



Desde aquí mi humilde homenaje a uno de los mejores directores operativos que ha tenido Radio Sonora, responsable, preocupado, solidario, siempre amigo.



DESCANSE EN PAZ FRANCISCO MORENO GIL

martes, 21 de julio de 2009

SUEÑOS PARA NO SUICIDARSE III

Soy una: la que nació. Pura. (El origen)
Soy dos: la niña. Inocente. (La razón)
Soy tres: la adolescente. Callada. (El dolor)
Soy cuatro: la joven. Amante. (La felicidad)
Soy seis: la adulta. Desengañada. (La realidad)
Soy siete: la madura. Incierta. (La recompensa)
Soy ocho: la que muere. Viva al fin. (La meta)

Soy todas las mujeres y soy una.
Todas convergen.
Una fluye.


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