jueves, 7 de abril de 2011

"Ustedes los llaman daños colaterales, nosotros los llamábamos amigos", Manta de la marcha de Cuernavaca, 6 / abril / 2011

NUESTRA APARENTE RENDICIÓN

ANTE LA INSEGURIDAD EN MÉXICO, LOS ARTISTAS, PENSADORES, LECTORES, ESCRITORES, PROFESORES, ESTUDIANTES, CRÍTICOS Y DEMÁS CIUDADANOS INTERESADOS, MEXICANOS DE NACIMIENTO O DE CORAZÓN, DEBEMOS COMENZAR A CRITICAR, PROTESTAR, IMAGINAR Y PROPONER, DE UNA MANERA ACTIVA Y SISTEMÁTICA. CREEMOS QUE NOS URGE INVENTAR RECURSOS PARA SER QUIENES SOMOS Y NO QUIENES NOS ESTÁN ACORRALANDO A SER. TRATANDO DE SUPERAR, NOSOTROS TAMBIÉN, NUESTRA APARENTE RENDICIÓN ANTE LO QUE NOS SUCEDE.

VISITALO EN: http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com/

jueves 7 de abril de 2011

Arturo Mendoza nos manda un recuento de las marchas y de lo que dijo Javier Sicilia

Yace sobre la explanada de la Plaza de la Reforma una ofrenda que es tanto demanda como plegaria. Son las 6.35 de la tarde en Cancún y arden unas veladoras y reclaman un par de cartelones que luchan contra el viento:
Calderón ya párale a tu guerra, asesino!!! Mejor llégale!!!
Basta de un México con olor a sangre, descuartizado, asfixiado, torturado.
Todos con Sicilia. No queremos ni un mexicano más asesinado, secuestrado, vejado.
Vanessa González Rizzo, una de las organizadoras de la manifestación a través de facebook, no puede ocultar su enfado porque ya muchos se han ido, porque hubo descoordinación y algunos participantes tardaron en llegar a este sitio que está siendo transformada por cien trabajadores para la toma de posesión de Julián Ricalde como alcalde de Benito Juárez.
Frente a frente, entre manifestantes y trabajadores, se levanta un muro de indiferencia tan alto como los templetes que se colocan uno tras otros, sin detenerse en ningún momento, por curiosidad, por solidaridad, para saber que el poeta católico demanda al Gobierno federal y al Gobierno de Morelos esclarezcan el asesinato de su hijo Juan Francisco, cuyo cuerpo fue encontrado ajusticiado al lado de seis personas más en un coche varado en Temixco, Morelos, el 28 de marzo.

Al lado de Francisco Prieto, Gabriel Zaid, Ignacio Solares, Javier Sicilia (Ciudad de México, 1956) es uno de los escritores católicos de mayor relevancia de México. Dirigió hasta su cierre, en julio de 2007, la revista Ixtus, que en griego significa pez, y que era el santo y seña entre los cristianos primitivos. Ixtus es saludo, bendición alabanza, sintetiza al “Jesús Cristo Hijo de Dios Salvador”.
El bautista, El reflejo de lo oscuro, La piedad y la culpa son novelas suyas que ahondan en el misterio de la fe y la luz que proyecta sobre la experiencia humana. Su prosa reflexiva, al igual que la de Gabriel Zaid, se trasmuta en la prosa sin perder hondura y fuerza y deriva, abrevando en la realidad, en los artículos que publica semana tras semana en la revista Proceso.
Aunque quizás la seña de mayor identidad es la de ser poeta. Uno de sus poemas, que ha sido leído por cientos en estos días, es El sobreviviente y resume la pena que lo embarga:
Toda ausencia es atroz/ y, sin embargo, habita como un hueco que viene de los muertos,/ de las blancas raíces del pasado./ ¿Hacia dónde volverse?;/ ¿hacia Dios, el ausente del mundo de los hombres?; /¿hacia ellos, que lo han interpretado hasta vaciarlo?/ ¿Hacia dónde volverse que no revele el hueco,/ el vacío insondable de la ausencia?/ Hacia ellos, los muertos, que guardan la memoria/ y saben que no estamos contentos en un mundo interpretado
Su final es metafísico:
Estar vivo es penoso,/ y nosotros, nosotros, que los necesitamos con sus graves secretos,/ nosotros, que sabemos que no podrán volver a un mundo interpretado,/ a veces escuchamos, como un ligero viento, ascender de las sombras/ la música primera/ que forzando la nada trajo a Eurídice al mundo;/ una nota tan tenue, tan pura como el cirio/ que promete su vuelta en medio de las sobras/ y nos trae el consuelo.
Tras la muerte de su hijo, el poeta dijo adiós a su amada, la poesía, y dejará de frecuentarla y describirla. Por eso, su último poema está dedicado a Juan Francisco.
El mundo ya no es mundo de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones
Y el dolor no se me aparta, sólo tengo al mundo
Por el silencio de los justos
Sólo por tu silencio y por silencio, Juanelo.


Desde el miércoles, el escritor mantiene un plantón en el zócalo de la capital morelense para exigir la presentación de los asesinos de su hijo. Hasta el próximo lunes 11 de abril vence el plazo que estableció a las autoridades. Si ello no ocurre, advirtió, el próximo miércoles 13 de abril dijo que habrá una marcha nacional exigiendo la renuncia del Gobernador Marco Adame Castillo y el alto impostergable a la guerra que ya provocado 35 mil muertes.
20 mil almas respaldan su demanda. 20 mil personas marcharon a su lado allá en Cuernavaca y miles más lo hicieron en 25 ciudades en todo el país y tres en el extranjero, al filo de las cinco de la tarde.
En Cuernavaca, Morelos, reportaron los diarios Reforma y El Universal, la protesta partió de la glorieta de la Paloma de la Paz hasta la Plaza de Armas frente al Palacio de Gobierno.
En las escalinatas del palacio estatal de Monterrey, Nuevo León, decenas de jóvenes colocaron flores para invocar la paz y con consignas le reclamaron y exigieron a las autoridades que si, no pueden, renuncien.
500 ciudadanos marcharon en Puebla.
En el Puerto de Veracruz, quienes apoyaron a Sicilia, se congregaron en la Plaza de la Soberanía y marcharon hasta la Plaza Acuario para tener un “México sin violencia”.
En Sonora, en el caluroso Hermosillo, se congregaron los manifestantes en la Plaza Emiliana de Zubeldía y marcharon hasta Palacio de Gobierno.
Dos mil personas protestaron en Xalapa, Veracruz. Se recostaron en la Plaza Lerdo y guardaron un minuto de silencio.
A lo largo del Paseo Montejo, en Mérida, Yucatán, cien personas se manifestaron.
En Pachuca Hidalgo, los codolientes portaban cruces negras y pancartas con la leyenda “No más sangre”.
Unas cien personas, en su mayoría vestidas de blanco, se sumaron a la protesta nacional en la capital queretana con veladoras como símbolo de reclamo.
En zócalo de Ciudad de México se reunieron tres mil personas. A las 17:48 se leyó la carta abierta a políticos y criminales que escribió Sicilia. Allí resonaron los poemas, hablaron las pancartas.
Todos los hijos son poesía
Las lágrimas de todos los asesinados fragmentan a la historia en un gemido largo
No más sangre
Estamos hasta la madre
Codo con codo, Sicilia somos todos
Más allá de México, en Europa, cerca de 200 mexicanos se manifestaron en la Plaza de Sant Jaume, Barcelona, España. Se manifestaron a favor de la justicia. Una pancarta unificó su reclamo: “Emergencia nacional, México, 40 mil muertos”.
Los mexicanos residentes en Par[is, Francia, se reunieron en el Trocadero, frente a la torre Eiffel, y pidieron la paz.
Una docena de jóvenes se manifestaron con pancartas que decían “¡Ni uno más!” y “Paz y justicia en México” frente a las oficinas del consulado mexicano en Manhattan, Nueva York.
A la par en las redes sociales se desató el bombardeo de graznidos en twitter. “Quiero vivir tranquilo, quiero poder salir a la calle sin miedo, quiero saber que mi familia no correrá peligro”, fue el primero al que siguieron miles más que todavía resuenan.

En la marcha de Sicilia, en Cuernavaca, se sumaron familias de los niños muertos en la Guardería ABC, en Sonora, integrantes de la familia Reyes Salazar, de Ciudad Juárez, y familiares de los jóvenes asesinados en Villas de Salvárcar.
Son miles los pasos que resuenan en todo México. En el norte, en el sur, en el Caribe. Marchan exigiendo paz, portando playeras con la foto del hijo del poeta. Van vestidos de blando, llevan flores.
Antes de llegar a la Procuraduría General de Justicia de Morelos, el escritor le pidió a los soldados de la 24 Zona Militar, parado en el toldo de una combi, que no llamaran “bajas colaterales” a los jóvenes asesinados en la lucha contra el narcotráfico.
Luego le exigió al procurador Pedro Luis Benítez esclarecer el multihomicidio.
Es un día clave en la historia de México. Es el día donde esa paz demandada es rafagueada por otra noticia terrible: el Gobierno de Tamaulipas confirma el hallazgo de 59 cuerpos en ocho fosas clandestinas en el Municipio de San Fernando, el miso sitio donde el año pasado fueron ajusticiados más de setenta migrantes centro y sudamericanos, mientras en Cancún, en una cumbre internacional donde están reunidos todos los organismo gubernamentales, militares y policiales que combaten al narcotráfico se escucha la vaga promesa que dentro de siete años se acabará el flagelo que azota México.

A Marta, madre de Joaquín, quien luce feliz, con sus lentes negros, sus veintipocos años con fondo del azul turquesa del Caribe, no la reanimará tal augurio. Ella lleva la foto de su hijo muerto hace ocho meses, en la colonia Nápoles, Ciudad de México. Quiere paz. Quiere sosiego. Por eso reparte pequeños volantes que se imantan con la luminosidad que hay todavía en sus verdes ojos:

¡YA BASTA!
¡NI UNO MÁS!
¡Ni uno más
de nuestros hijos!
¡Ni uno más
de nuestros jóvenes!
¡Ni uno más
asesinado, secuestrado por el crimen!
¡Ni uno más
criminalizado por las autoridades!
¡Ni uno más
cruzado de brazos y en silencio!

En esta ciudad de un millón de habitantes, donde un juego de béisbol convoca a tantos, un centenar de ciudadanos se unió a la causa de Sicilia por convocatoria de Vanessa González Rizzo y otros más. Se reunieron los que pudieron, en el Ceviche, en la Plaza de la Reforma, teniendo a Benito Juárez como testigo.
El vértigo de los camiones de pasajeros que surcan la Tulum con centenares de trabajadores de hotelería no cesaba esa tarde. El martilleo, el crujir de la madera, las brochas deslizándose por el templete que marcará la asunción de Ricalde, jamás conocieron calma ni silencio, aún así el saxofonista Alejandro Folgarolas, la académica Celina Izquierdo, el activista Maximiliano Vega, se negaron a cruzarse de brazos y aseguraron que volverán a marchar y a manifestarse, y que aunque se hayan reunido apenas 160 personas, la solidaridad con Sicilia representa un éxito para la sociedad civil dada la inmensa apatía social de Cancún donde se volvió a escuchar aquel poema de Miguel Hernández, ese poeta de la guerra civil asesinado por los fascistas y su política de sangre, pero a quien no le arrebataron la voz de rabia que aún se escucha setenta años después: Acércate a mi clamor, pueblo de mi misma leche…que aquí estoy yo para amarte y estoy para defenderte con la sangre y con la boca como dos fusiles fieles…

Estamos hasta la madre... El Zancudo, no mata pero hace roncha

Arturo Soto Munguía

07/Abril/2011

En las baldosas de la plaza hay carteles que una niña pega con cinta adhesiva para que no se los lleve el viento de la tarde. Nublada tarde en Hermosillo, como nublados están los ánimos de los que se juntan para gritar lo mismo que dicen las cartulinas en las baldosas de la plaza: ¡No más sangre! ¡Estamos hasta la madre!

La convocatoria para replicar la marcha que en todo el país sacó a la gente de sus casas para manifestar su indignación, su miedo, su rabia, su azoro, su impotencia frente a la muerte de miles de mexicanos inocentes caídos con etiqueta de ‘daño colateral’ en el caos de la guerra contra el narcotráfico.

Juan Francisco Sicilia era un joven de 24 años, uno más que estuvo en el lugar y el momento equivocados; fue encontrado atado de pies y manos, torturado, muerto, encajuelado junto a otros seis cadáveres. Era hijo del laureado poeta Javier Sicilia, que tras la noticia dirigió una filosa carta abierta a los políticos y a los criminales, cuyo título lo dice todo: “Estamos hasta la madre”.

Y esa misma rabia se desbordó la tarde de ayer por las principales plazas y avenidas de las ciudades de México. En Hermosillo comenzaron a juntarse desde las cinco de la tarde en la Plaza Emiliana de Zubeldía, frente a la Universidad de Sonora, cuyas puertas permanecen cerradas con banderas rojinegras por la huelga de maestros.

No son muchos, pero tienen muchas ganas de ser escuchados, de protestar, de tomar la calle para pedir un alto a la violencia en el país, ni un muerto más, no más sangre. Que si no pueden, que renuncien, piden al presidente de la República y a sus funcionarios, como lo pidió Alejandro Martí hace tiempo; como lo pidió también Javier Sicilia. Como lo pedirían todos los padres de los casi diez mil muertos civiles que ha dejado la guerra contra el crimen organizado en los últimos cuatro años.

Esto es un infierno”, reza un cartel en el pecho de un activista universitario. “Te apoyamos, Javier Sicilia”, dice otro.

A la plaza llegan también algunos de los padres de los niños muertos en y tras el incendio del 5 de junio de 2009 en la Guardería ABC, que han mantenido en esa misma plaza, desde entonces, 49 cruces blancas con los nombres de sus hijos.

Una mujer reparte rosas blancas y Natalia Vidales, editora y activista social distribuye calcas del Movimiento por la Paz y forma un coro que ensaya la canción-tema de ese movimiento: “Todos somos iguales/Sonora también eres tú/Si alzamos la voz cantando/podremos un día encender la luz…

El contingente comienza a formar filas y toma el bulevar Rosales rumbo al sur, a Palacio de Gobierno. No son muchos, pero su voz se escucha fuerte en las consignas “El pueblo callado también será acribillado”, “Calderón no pudiste, renuncia”, “Sicilia vive, la lucha sigue”.

En Palacio, la marcha es recibida por las bocinas que ya se volvieron una referencia obligada de todas las manifestaciones políticas en ese lugar. Todos los postes de los faroles tienen un par de ellas y todo el día dejan escuchar canciones que ambientan la plaza pública. Pero cuando hay una manifestación, alguien sube el volumen para acallar los gritos, y los gritos también suben sus decibeles y aquello se convierte en una competencia desigual entre gargantas y bocinas.

Los manifestantes enfurecen. Gritan más fuerte y, convencidos del sinsentido de esa competencia, terminan por rodear el palacio y colocarse frente a la puerta lateral, donde María de los Ángeles y Alejandro Cabral Porchas dan lectura a la carta del padre herido:

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida…

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido. Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes…

Caen unas pequeñas gotas de lluvia en la tarde gris hermosillense, y los manifestantes vuelven por donde llegaron, en marcha, con las mismas consignas y con el sentimiento de que algo han aportado en la lucha por la paz, en el México violento de estos días.

miércoles, 6 de abril de 2011

¿Y la poesía?

La letra desobediente

Braulio Peralta

2011-04-04

No sé si usted ya lo pensó don Felipe, pero a los poetas les sirvieron cadáveres exquisitos para meditar la muerte de esos jóvenes en Cuernavaca, donde perdió la vida Juan Francisco, hijo del poeta Javier Sicilia. Muchos creadores por fin se reúnen a discutir formas de organización para demandarle a usted, don Felipe, un alto a la violencia.

Una compañera me sorprendió con que no existe la palabra, el término lingüístico para nombrar lo que significa la pérdida de un hijo. Viuda y huérfano los conocemos, pero la desaparición física de un hijo, ¿cuál podría ser, don Felipe? ¿Cómo se deletrea la muerte de los jóvenes en Cuernavaca que abandonaron esta vida y dejaron a familiares y amigos, para siempre?

A Socorro Ortega, la madre de Juan Francisco —donde quiera que esté— le mando un abrazo con la fuerza de la naturaleza. Todo se ha dirigido hacia su padre, premio de poesía Aguascalientes 2009, Javier Sicilia, el mismo que decidió escribir, dijo, su último poema: “como te/ desgarraron los pulmones/ y el dolor no se me aparta/ sólo queda un mundo/ Por el silencio de los justos…”

¿Cómo ve eso de acallar a un poeta, don Felipe? No sé qué piense usted, pero otra poeta, Esther Seligson, afirma que el silencio, cuando calla, estalla... ¿Será posible, en esta tierra de 8 mil 898 muertos, SIN IDENTIFICAR LAS CAUSAS, desde 2006? Honestamente, dudo de la sociedad civil, esa que ha estado imperturbable con la danza de los números: más de 34 mil muertos en el sexenio que va, y nada, ni pisca de movimiento.

¿Tendremos miedo, don Felipe? ¿Tendremos el alma carcomida como para inmovilizarnos al grado de dejar pasar el río de muertos como si nada sucediera en donde todo acontece? ¿Tendrá razón Javier Sicilia al decirnos que “el mundo ya no es digno de la palabra”? ¿Queda entonces la respuesta de la fuerza bruta? ¿Usted qué opina, don Felipe? Nos gustaría una respuesta, al menos.

No estoy seguro del silencio para patentizar el grito de los inocentes. No, en sociedades canallas, mezquinas que no saben que ellos bien pueden ser los siguientes. Creo en el silencio del poeta pero no en la muerte de la poesía. A los poetas corresponderá deletrear el mundo que vivimos; hacer que las letras, libres, tengan un signo de vitalidad y esperanza.

¡Nos vemos el miércoles, don Felipe! Si no va, igual lo recordaremos.

braulio.peralta@milenio.com

Sicilia anunció que abandona la poesía


Cuernavaca.- “La poesía ya no existe en mi…”, señaló el escritor y periodista, Javier Sicilia, segundos después de leer el último poema de su larga y fructífera carrera literaria que fue dedicado a su hijo Juan Francisco, asesinado la semana pasada junto con seis personas más.

En un hecho que sorprendió y ha comenzado a entristecer a la de por si doliente comunidad artística de Cuernavaca, Sicilia –de 56 años de edad—anunció la noche de ese sábado que abandona la poesía, actividad que le fue reconocida ampliamente, junto con su desempeño periodístico y ensayístico. En 2009 recibió el premio Aguascalientes, uno de los más importantes de México.

Frente a la ofrenda-protesta que amigos, familiares, artistas e intelectuales montaron con velas y flores, apenas se supo el asesinato de Juan Francisco, cuatro de sus amigos y dos adultos más, Sicilia leyó un texto que –refirió—fue escrito cuando fue enterado de que su hijo había muerto y dejado dentro de un vehículo en el municipio de Temixco.

El texto, leído frente a seguidores, amigos y ciudadanos congregados en el zócalo de Cuernava, dice:

"El mundo ya no es digno de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te (asfixiaron),
Como te desgarraron a ti los pulmones

Y el dolor no se me aparta
sólo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo".

Por último el poeta dijo: " El mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía...la poesía ya no existe en mi”.

David Monroy / corresponsal

Tomado de

ESTAMOS HASTA LA MADRE... En Hermosillo, 6 de Abril, 17 hrs, de Plaza Emiliana de Zubeldía a Palacio de Gobierno

Amigos, compañeros, colegas:

En el presente envío podrán leer "Estamos hasta la madre... (Carta abierta a los políticos y a los criminales)", texto circulado por Javier Sicilia en la revista mexicana Proceso, el domingo 3 de abril, 2011.

Súmense a la convocatoria de marcha nacional por los 40 mil muertos, el próximo miércoles 6 de abril.

Cada ciudad, cada municipio en México contará con su propia marcha.

En la ciudad de México, con Javier Sicilia y los deudos de este país, la marcha del próximo miércoles tendrá lugar a las 17:00 horas, partiendo de la explanada del Palacio de Bellas Artes para dirigirse al Zócalo.

Llevemos veladoras y flores...



ESTAMOS HASTA LA MADRE...
(CARTA ABIERTA A LOS POLÍTICOS Y A LOS CRIMINALES)


por Javier Sicilia

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.




viernes, 1 de abril de 2011

DISFRUTENLA!! "Besame mucho" Regina Orozco, Susana Zabaleta y Eugenia Leon

Decir, hacer

Octavio Paz

A Roman Jakobson


Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

jueves, 31 de marzo de 2011

Cuando tengas ganas de morirte

JAIME SABINES

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.

Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.

miércoles, 30 de marzo de 2011

LOS NADIE

Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.


martes, 29 de marzo de 2011

Azul

Por Sylvia Teresa Manriquez


El miedo me fue invadiendo poco a poco, no podía despegar la mirada de las imágenes aterrorizantes, me sentía paralizada. Las manos huesudas y frías surgieron del suelo, atraparon mis pequeñas piernas que colgaban en la orilla de la cama. Mi grito asustó además de a los habitantes de la casa, a toda la cuadra. Mi abuela, que estaba cerca, tornó dura su mirada azul, y solo atinó a asestarme un certero bastonazo en la espalda, reacción de auto defensa pues sintió que el susto irremediablemente le provocaría un infarto.

- ¡Callate niña! ¡No grites así!-

- ¡Pero es que mi tío Isauro me asustó!

- ¡No te asustó nada, aquí no hay nadie!

Y en efecto del tío ni sus luces, había huido.

Recuerdo muy bien esa tarde de verano en Navojoa. Solíamos reunirnos en la habitación de la abuela, porque tenía refrigeración. Jugábamos lotería, la oca o serpientes y escaleras, apostando con frijoles, o disfrutábamos las películas que pasaban por el canal dos de Televisa o el dos de Obregón. Este último transmitía las cintas de El Santo y Blue Demon contra una serie de horripilantes monstruos. Una de esas me tenía casi petrificada, cuando el adolescente tío Isauro, decidió meterse debajo de la cama y esperando al climax me dio el susto de mi vida.

Sospecho que a él debo mi miedo a la oscuridad.

La casa de la abuela tenía un largo pasillo, a un lado del cual estaban las tres recamaras, y del otro, la sala, el comedor, la estancia, y al final la cocina. Para ir a esta última se tenía que recorrer ese camino, que de día era amplio e iluminado, pero de noche, presentaba oscuridad amenazante.

Tal vez por ser de las mas pequeñas me enviaban a apagar la luz de la cocina, que quien sabe porque todas las noches se quedaba encendida. A pesar de mis protestas, bastaba una amenaza con el bastón de la abuela para convencerme de ir por ese temible corredor, que mi imaginación de 6 años, llenaba de brujas, alimañas, zombies, fantasmas y demás seres terroríficos que veía en las películas de El Santo.

Y allí me tienen caminando con los ojos bien aguzados, y los oídos abiertos, con pasos lentos, hasta llegar a la cocina, sin entrar deslizar la mano por la pared para, desde lo mas lejos posible apagar la luz y regresar corriendo, pero, cuando casi llegaban mis deditos al “apagador” ¡zas!

Otra vez la mano huesuda los atrapaba y de nuevo el susto. Entonces si, la abuela regañaba al tío Isauro, aunque el pavoroso sobresalto nadie me lo quitaba.

Con el tiempo, el tío Isauro Quiroz Narváez, se fue a estudiar a Guadalajara. Cuando volvió, yo también había crecido, ya no hubo mas bromas espeluznantes. Hasta la fecha, es uno de mis tíos favoritos. Se casó con mi tía Elsa Antelo y tienen tres hijas, viven en Navojoa.

De mi abuela recuerdo el color de sus ojos, que lo mismo acariciaban que regañaban. Como cuando me cachó robándole los chocolates con cereza que mi padre le traía de Nogales, Arizona. Los dulces se volvían irresistibles cuando ella misma me regalaba uno, haciendo que mi paladar no pudiera olvidar el exquisito sabor. Aprovechando su siesta me escabullía hasta el armario donde guardaba la cajita y tomaba solamente uno, pero repetidas veces, hasta que me encontré con su hermosa, silenciosa y desaprobatoria mirada.

Recuerdo sus ojos, también, cuando enfermó. Embolia dijo el doctor, una más. La presencia del cura en la casa con la sotana negra me impresionó. Esa vez nos reunieron a todos los nietos y bisnietos, de uno en uno nos fueron llevando ante ella. Con mucho cariño me abrazó, acarició mi rostro y recomendó me portara siempre bien. Sus ojos azules me abrazaron tan fuerte como sus cansados brazos.

Mi abuela, mi Nana Linda, Hermelinda Baez, falleció al día siguiente. Sus ojos azules regalaron el color al cielo para recordarme eternamente su cariño.


Presentan Conapred y Canal 22 programa contra la discriminación

Leonardo Bastida Aguilar

México DF
, marzo 29 de 2011.
Las personas con VIH, la comunidad lésbico-gay, las mujeres, los niños, la población afromexicana, y las personas con discapacidad son los protagonistas del nuevo programa de Canal 22 “Nosotros, los otros. El Espejo de la Discriminación”, realizado por el periodista Víctor Ronquillo con la finalidad de mostrar a la audiencia, la fuerte discriminación que se ejerce contra algunos sectores de la sociedad.
Estrenada el pasado 8 de marzo, la producción realizada por Canal 22 y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), tiene como objetivo, aseguró Ronquillo durante la presentación oficial del programa televisivo en la Cineteca Nacional, “abatir la prácticas de discriminación y generar empatía entre los distintos miembros de la población”.
Recalcó que es el programa es producto de alianzas que pueden tener una incidencia en la sociedad, pues por medio de testimonios de las personas que sufren discriminación, se contextualiza la situación en general y se muestra como en México, las prácticas discriminatorias son más comunes de lo que piensa la población.
El autor de libros como El Blues de la Mataviejitas aseguró que esta producción busca tener un efecto positivo en los espectadores, quienes al escuchar y observar la situación de los miembros de grupos vulnerables a la discriminación, pueden dar cuenta de la gravedad del problema sin necesidad de hacer denuncias explícitas.
Por su parte, Ricardo Bucio, titular del Conapred, señaló que la difusión de la cultura de la no discriminación en espacios televisivos, es fundamental para revertir estas prácticas de la sociedad. Añadió que se necesitan formas creativas para poder erradicar la discriminación en el país porque existen maneras muy creativas de discriminar.
A su vez, Irma Pia González Luna, directora general de Canal 22, comentó que esta teleserie fue pensada para atraer a los jóvenes, porque son el sector más sensible al tema.
González Luna recalcó que la producción de este tipo de programas, el cual tuvo una inversión de un millón 600 mil pesos, responde al compromiso de Canal 22 de ser el canal cultural del país, y muestra otra faceta de las producciones televisivas sobre cultura, las cuales no necesariamente deben ser “sobre ópera”.
Explicó que “Nosotros, los otros. El Espejo de la Discriminación” consta de 13 programas, en los que se abordarán los temas de educación y la falta de políticas públicas, los derechos de las personas con discapacidad, discriminación por orientación o preferencia sexual, derechos de las niñas y los niños, población callejera, trabajadoras del hogar, derecho a la salud y VIH, y un capítulo final titulado “Los espacios de la discriminación”, en el que se hará una recapitulación de los 12 programas anteriores.
“Nosotros, los otros. El Espejo de la Discriminación” se transmite los martes a las 21:00 horas por Canal 22. Esta noche se presentará el capítulo Modernas esclavas: trabajadoras del hogar.

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