viernes, 2 de diciembre de 2011

Mujeres en la Caravana por la Paz: “nos mataron el miedo”

Este es el trabajo que recibio el Premio de Perdiodismo Aleman, es un homenaje a la valentia, la entereza y el temple de las mujeres del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad.

La señora María Herrera Magdaleno de Pacajuarán, Michoacán. Busca a sus cuatro hijos desaparecidos.
Foto: Germán Canseco


27 de septiembre de 2011 ·
REPORTAJE ESPECIAL

Temple, valentía y determinación caracterizan a las mujeres que participan en la Caravana por la Paz para exigir que cese la violencia desatada por una guerra absurda que ya ha causado más de 50 mil muertos… En estas entrevistas madres, esposas, hermanas e hijas de quienes han sido víctimas de la violencia expresan su determinación de no cejar en su lucha. Explican que el miedo impide que la gente se manifieste y exija justicia. Una de ellas asegura que ya superó esa traba: “Como ya nos mataron una parte de nosotras ya no sentimos miedo”.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A ellas les lastima conjugar el dolor con la alegría pero a menudo deben hacerlo para aguantar su calvario. A estas mujeres, de todas las edades, se les puede ver recorriendo hospitales, ministerios públicos, morgues o cualquier lugar donde puedan decirles que localizaron a sus familiares. Otras veces se les descubre terriblemente angustiadas hurgando en las fosas clandestinas tratando de encontrar un resto de su ser querido que les ayude a cerrar el duelo.
Son ellas las que ahora están al frente de las agrupaciones ciudadanas de víctimas de la guerra contra el crimen organizado, así como en el movimiento por la paz donde, subiendo a las tribunas a denunciar sus tragedias o al frente de las marchas y sin temor, han tomado el micrófono para gritar en las ciudades más peligrosas del país: “Señores delincuentes, entréguennos a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a nuestros maridos”.
Las mujeres son mayoría en las organizaciones que se han formado en el país pidiendo justicia para sus familias, víctimas de la guerra contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón.
En la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fundec), por ejemplo, son las esposas, madres, hermanas, hijas, primas o nueras las que han trabajado sin descanso para documentar cada uno de los 185 casos de desaparecidos que tienen registrados.
Ante la indolencia gubernamental, estas mujeres se han convertido en investigadoras policiales porque tienen detectados los patrones que siguen autoridades y criminales para secuestrar a sus familiares e incluso han elaborado un mapa de las rutas que siguen, los puntos más peligrosos y hasta sitios que presumen son lugares a donde los llevan para, a base de drogas y torturas, someterlos e integrarlos a sus ejércitos de sicarios e informantes.
Con el sufrimiento se les ha ido forjando el carácter desde hace dos años y medio, cuando empezaron a organizarse. Yolanda Morán, fundadora de Fundec es la mujer que saltándose el protocolo le gritó a Felipe Calderón que les hicieran caso, que no eran “daños colaterales” sino ciudadanos exigiendo justicia. Eso ocurrió el 23 de junio pasado durante el diálogo con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en el Castillo de Chapultepec. “Tuve que imponerme porque no nos hacían caso”, dijo después del encuentro.
En el movimiento pacífico que encabeza Javier Sicilia otro grupo de mujeres que casi siempre están solas o a veces acompañadas de sus hijos pequeños han tomado la vanguardia de la resistencia civil pacífica. Dejaron atrás familias, comodidades, trabajo y sus hogares para sumarse a las marchas y caravanas que han recorrido buena parte del país exigiendo justicia y paz en los lugares más violentos donde el infierno es vida cotidiana.

“Regresen a nuestros hijos”

Hace unos meses María Herrera, de 62 años, estaba postrada en cama. La desaparición de cuatro de sus hijos y la indiferencia de las autoridades por encontrarlos la tenían sin ganas de vivir. Un día, mientras se volcaba en su propio dolor en su casa de Pajacuarán, Michoacán, escuchó a uno de sus nietos decirle a su pequeño hermano: “Vente, mi abuelita ya no nos quiere, no sé qué le pasa, pero ya no nos quiere”. “A partir de ahí –comenta– hice un esfuerzo, me paré de la cama, me metí a bañar y comencé a cambiar. Hice un esfuerzo muy grande porque ya no tenía ganas de vivir. Me sentía como muerta; sabía que estaba viva porque respiraba. Ya no tomaba mis medicamentos, pero la vocecita de mi nieto me hizo reaccionar.”

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jueves, 1 de diciembre de 2011

Poeta chileno Nicanor Parra gana Premio Cervantes 2011

Jueves 01 de Diciembre de 2011 08:56 unomasuno web

Estima México posible continuidad de Protocolo de Kioto


Notimex en Durban

El embajador especial de México para Cambio Climático, Luis Alfonso de Alba, estimó hoy aquí que la COP 17 puede asegurar la continuidad del Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En un encuentro con la Delegación Juvenil Mexicana de Observadores a la 17 Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 17) que se celebra en esta ciudad hasta el 9 de diciembre, comentó que el objetivo “es asegurar” los compromisos de esas reducciones “con mayor ambición”. La COP 17, que se desarrolla en este puerto de cara al océano Índico, tiene entre sus objetivos acordar un esquema para continuar en una segunda fase con el proceso de reducción de emisiones conforme al Protocolo de Kioto, ya que la primera se vence en diciembre de 2012. En las negociaciones entre los 195 partes hay diferentes posiciones, como la de generar un segundo periodo de implementación al 2015 para que los países desarrollados completen lo que no han alcanzado en 2012; o crear un marco independiente que sume metas de países ricos y pobres. Asimismo, crear ambos acuerdos para asegurar en ellos tanto los porcentajes pendientes por parte de los países, los que deberían continuar en sus metas al 2020 ó 2030, e incorporar las de economías emergentes y otros países en vías de desarrollo. En la reunión organizada por la mexicana Plataforma Integral de Desarrollo Sustentable, así como jóvenes de diversas organizaciones, De Alba reconoció que “se negocian diversas opciones” para tratar de incorporar y equilibrar las diversas posiciones. Aclaró que independientemente del resultado, “al final lo importante es que los Estados estén sujetos a compromisos (de reducción de emisiones) a partir de un corto plazo”. Destacó que a pesar de las posiciones diferenciadas, el año pasado en la COP 16 en Cancún, México, se logró que un 80 por ciento de las emisiones globales que se generan se convirtieran en compromisos de muchos países como objetivo a ser reducidas. Por ello, subrayó que independientemente de si es dentro del Protocolo de Kioto (en un segundo periodo), a través de un acuerdo complementario, o en un Tratado global que unifique todo, los países “se han comprometido con ello y es algo que deben cumplir”. El diplomático consideró necesario cerrar la brecha (el 20 por ciento restante de emisiones), y que en Durban se aclare cuánto del total de los países en vías de desarrollo que tienen compromisos voluntarios se puede reducir con recursos propios y cuánto con asistencia internacional. Además, dijo que debe quedar asentado un mismo año de referencia para la reducción de emisiones (unos toman 1990 y otros hasta 2005), así como “buscar que todos esos compromisos se plasmen en un instrumento vinculante, y que no sólo sean voluntarios”. De Alba recalcó que entre algunos países (principalmente en vías de desarrollo) hay un debate sobre si esos compromisos se deben asegurar sólo con legislación y planes nacionales, o bien suscribiendo acuerdos internacionales. Sobre ello, refirió que es positivo acudir a las dos formas, ya que hacia el interior las medidas nacionales pueden derivar en una política de Estado de largo plazo como lo requiere esta materia, y al exterior en el cumplimiento responsable de un problema que es global.

Cristina Pacheco todo lo pasa por el tamiz de la difícil sencillez, dice Juan Gelman

Almudena Grandes, Juan Gelman y Cristina Pacheco, en Guadalajara, durante el homenaje que recibió la periodista
Foto Arturo Campos Cedillo

Periódico La Jornada
Jueves 1º de diciembre de 2011, p. 4

Guadalajara, Jal., 30 de noviembre. Todo mundo está cautivado, hipnotizado, con las palabras del poeta, sobre todo ella, a quien va dirigida esa prosa de sonidos rítmicos, acompasados, roncos, surgidos desde algo profundo.

Juan Gelman dice sobre la escritora y periodista Cristina Pacheco –autora de la columna Mar de historias, en La Jornada–, a quien anoche la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) rindió homenaje.

“Cristina no sólo escucha con el cuerpo (a sus entrevistados): se ausenta de sí misma –dice Gelman– para oír al otro, para recibirlo en terreno limpio de sí misma. Esta retracción o desaparición de sí define su calidad de escritora.”

El arte de escuchar

El tempo de la prosa poética avanza, aunque, como revela Gelman que trabaja y crea Pacheco, cada uno de los presentes en el auditorio Juan Rulfo parece haberse retirado de sí mismo y logrado la abolición del mundo para entregarse al arte que también es escuchar.

A los lados de Gelman y Pacheco están el moderador Diego Petersen y la escritora Almudena Grandes, quien recibe en la FIL el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Enfrente, en primera fila, otro poeta, José Emilio Pacheco, esposo de Cristina, y su hija Laura Emilia. Y otros escritores como Sergio Ramírez y Antonio Colinas.

Y con timidez, Gelman, quien inauguró y abarrotó con un recital el Salón de Poesía y participa en otras actividades en la FIL, como la presentación de su Obra reunida I y II (Fondo de Cultura Económica), se interna en la obra de la Cristina narradora:

Encuentro en ella una suerte de oleaje o ritmo nacido de un asombro de niño, ése que nunca termina de agotarse, nutrido por el mar de los acentos defeños, los de arriba, los de abajo, por la diversidad de culturas que conviven en la gran ciudad y se expresan con vocablos de diverso cuño y sonido. La escritura de Cristina no se detiene en estos sobresaltos de la lengua, sino en el interior espiritual que los produce, experiencias de vida que concentran paisajes, comidas, visiones y costumbres diferentes. Todo lo pasa ella por un fino cedazo de la lengua: el de la difícil sencillez.

Antes, Almudena Grandes dice que Pacheco, mediante sus narraciones breves, es una auténtica precursora en la exploración de los territorios comunes de la literatura y el periodismo, como la crónica, ahora ya considerada un género literario.

Cristina Pacheco da las gracias y comparte varias preguntas con sus respuestas: “¿Qué soy yo? Una contadora de historias. ¿Por qué las cuento? Por muchísimas razones que tienen que ver con mi incapacidad para soportar la pérdida, la separación, la muerte, la vejez abandonada. Mi vida no fue fácil, y agradezco mi vida difícil, me enseñó a ver una piel de la realidad que me acompaña y me cubre enteramente.

“De pronto –comparte– me doy cuenta que nunca más podré hablar con seres a los que quise mucho”. Luego se pregunta: “¿Y qué hago entonces? Narrarlo en un gesto y un rasgo, de algo pequeño que me permite aferrarme a eso. Y empiezo a reconstruir rápidamente a ese personaje y le invento una historia.

Quizá escribo por cobardía, pero también por entusiasmo, por el solo entusiasmo de jugar con las palabras, a ver qué pasa con una y otra, son amigas, enemigas, se combinan, deshacen un mundo, lo construyen, y de pronto, de la noche a la mañana, existe en el mundo algo, como ocurre en la poesía, que no existía antes.

Al final hace una muy noble invitación:

¿Saben qué quiero? Que cuando cumpla mis próximos 70 años me acompañen aquí. Va a ser una ocasión muy especial. Y como en esas ocasiones las mujeres siempre nos preguntamos: ¿Qué me voy a poner para esta noche? Almudena, ya sé lo que me voy a poner. Voy a vestir toda de olvido y de tiempo.

Monero.


José Antonio Baz, tiene una trayectoria de más de quince años en el medio del humor político. Jabaz reemplaza el cartón político tradicional e incorpora elementos fotográficos, de diseño y de otros medios audiovisuales y construye una propuesta irónica e irreverente.

28 años de sida

Imagen del virus del sida de las primeras investigaciones realizadas por Luc Montagnier












Cada 1 de diciembre se celebra el Día Mundial del Sida, llamando la atención sobre la prevención de la enfermedad y de la exclusión social que la acompaña
El 1 de diciembre de 1982 fue diagnosticado el primer caso de sida. Ya hace 28 años y nos hemos familiarizado tanto con el nombre de la enfermedad y del agente causante, el VIH, que a veces olvidamos que se trata de acrónimos.

SIDA O AIDS, en inglés, corresponde a Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, enfermedad que afecta a los humanos infectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). No es lo mismo estar infectado por el VIH que padecer sida. La efermedad surge cuando disminuyen las células T CD4+ por debajo de las 200 unidades por milímetro de sangre, mermando la capacidad de respuesta del organismo a las infecciones.

En un principio era una enfermedad letal para quien contraía el virus. En los 28 años transcurridos, los avances en el conocimiento de la biología del virus -descubierto en 1983 por el médico patólogo francés Luc Montagnier- y de la enfermedad han permitido no sólo frenar el avance del sida con las medidas preventivas, sino también mejorar la esperanza de vida de las personas infectadas en los países desarrollados, donde la enfermedad, aunque sigue siendo incurable, se ha convertido en crónica.

Cada 1 de diciembre, desde 1988, se viene celebrando el Día Mundial del Sida. Cada año tiene un lema diferente, que se centran fundamentalmente en la prevención de la enfermedad y de la exclusión social que lleva aparejada.

El sida hoy

•3,4 millones [de 31,1 millones a 35,8 millones aproximadamente] de personas viven con el VIH en el mundo
•2,7 millones [de 2,4 millones a 3,0 millones aproximadamente] de personas se infectaron en 2008
•2 millones [de 1,7 millones a 2,4 millones aproximadamente] de personas murieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida en 2008

Tomado de La Provincia.es

lunes, 28 de noviembre de 2011

La Strand

La letra desobediente

Braulio Peralta 2011-11-28 • Tendencias Milenio.com



Nueva York empieza a ser semidesértico en materia de libros impresos. Si antes visitábamos con regocijo la librería Strand o la Shakespeare Company, hoy da nostalgia y congoja la enorme oferta de libros descatalogados que están sacando de sus estantes. En toda la parte baja de la Strand se tiene que buscar el título que uno busca

. Y a la entrada, ofertón de dólar por libro.

Pregunto:

—Busco las memorias del Príncipe Poniatowski.

—Ya no se va a publicar en papel. Si lo encuentra abajo, buena suerte.

El libro electrónico es una realidad que ronda 50 por ciento de la venta de títulos frente a los impresos. De ese tamaño es el avance de una ciudad que apuesta por el futuro.

El papel se preserva, una buena noticia para los ecologistas pero tragedia para el clásico lector de libro con su textura rugosa, su olor, su consistencia natural, frente al aparato brillante que nos da hasta 10 tipos de letra y tamaño, según vista.

Todo cambia en Nueva York a pasos agigantados. Hace sólo tres años asistíamos a las librerías a buscar lo que en nuestro país no se encontraba (libros de arte, especialmente). Hoy, ni los diarios o revistas tienen los espacios que en las calles ocupaban por entonces. No se ve en los cafés la lectura de la prensa. Cada vez más la gente se acostumbra a la lectura de diarios vía internet. New York Times tiene programado su futuro en las redes sociales. Trabaja con empeño en un diseño atractivo para no perder suscriptores… y publicidad.

En los cines ya no dicen “apague sus celulares”, sino “apaguen sus aparatos electrónicos”: el neoyorquino trae iPhone, iPad, BalckBerry, tablets o simples portátiles donde se encuentra al mundo entero con la búsqueda en google. Es casi imposible consultar internet si no traes computadora. Wi-Fi o nada. América Latina retrasa el futuro de la electrónica por defensa de una industria editorial que niega modernizarse bajo el amparo de las trasnacionales españolas.

Es bueno saber que el editor, tal cual, está en extinción. Mejor bajarse o esperar a que el futuro nos alcance. Más vale morir como editor clásico que vivir de técnico: transformar el PDF, de números a letras. La escritura no termina, desde luego, pero el libro impreso…

Impacta Nueva York en su adelanto mundial. Europa se resiste. Pero el futuro ya está aquí.

Adiós a la librería Strand. Una bolsa de recuerdo.

Hago libros que me hubiera gustado que existieran cuando niño: Browne

Por Arturo Jimenez,
Periódico La Jornada

Lunes 28 de noviembre de 2011

Guadalajara, Jal., 27 de noviembre. Esclarecedor, Anthony Browne, el reconocido autor inglés de los textos e ilustraciones del aún más reconocido chimpancé Willy, y de muchos otros personajes, señaló: No me gusta la idea de que los libros sean mensajes en sí mismos. Lo que quiero es decirle a los niños, de manera sutil y amable: cualquier cosa que tengas, no estás solo.

Browne comentó lo anterior en una charla con la prensa durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y agregó: Todos experimentamos lo mismo, las mismas sensaciones. Por eso quiero motivar a los niños a utilizar sus ojos, su imaginación. Trato de dejar los finales abiertos para que usen su imaginación. El hecho de que haya esperanza es fundamental. Sería terrible no dejar esperanza al final de un cuento para niños.

Aseguró que hace libros que quisiera que hubieran existido cuando él era niño, y alertó que en Inglaterra los libros ilustrados han sido marginados poco a poco, porque la gente ha empezado a pensar que no son tan importantes y que los niños deberían empezar a leer cada vez más temprano en libros sólo de letras.

Es una muy mala idea, porque es impresionante lo importante que son las imágenes para los niños y lograr que de esa manera se enamoren de las obras. Ellos no deberían ser forzados a la lectura, porque entonces será como una carga, una tarea. Especialmente a los varones les parece que la lectura en sí es aburrida, y probablemente cuando sean jovencitos no van a sentirse atraídos hacia los libros. Debe haber un cambio gradual del libro ilustrado al texto.

Advirtió la paradoja de que aunque vivimos en una era visual, en una época de imágenes móviles, no tenemos tiempo ya de ver imágenes, que ahora se mueven por nosotros, ante nosotros.

Dijo que en su caso no se ha adentrado en el mundo de las computadoras. De verdad disfruto el papel, las plumas, los colores, la pintura. Pero sé que hay ilustradores jóvenes que, aunque usen la computadora, continúan haciendo imágenes directamente. No tengo mucho interés en ello, pero creo que ese es el futuro, esa es la tendencia y hay libros fantásticos, no importa si se hacen en computadora o con pintura directamente, siempre y cuando la obra funcione para lo que fue creada.

Recordó que Latinoamérica ha tenido un vínculo y una impresión fuerte en él. He estado muchas veces en distintos países de la región. Tengo un libro que es un homenaje a Latinoamérica.

Acerca de su proceso creativo, comentó que no está muy consciente de lo que hace con su arte. No me pregunto si estoy logrando un equilibrio, si se va a comunicar bien y si el mensaje va a llegar. Las palabras toman el mismo tiempo que las imágenes que diseño. El proceso es retirar las palabras superficiales y hacer como un muestreo de qué es lo que va a quedar. Las palabras cambian conforme voy ilustrando y viceversa. Y ambas trabajan bien de la mano. Es una ventaja que yo sea una persona que escriba y dibuje.

Muchas de sus historias se relacionen con su vida. Probablemente canalizan la forma en que mi hermano y yo jugábamos de manera peligrosa. No quiero incitar a los niños a que vayan a los museos y vean obras de arte. Lo que pasa con los libros es que son personales. Todo lo que es importante para mí va incluido en mis libros. Trato de llevar la idea por medio del personaje, de poner pistas para que los niños las puedan ir enlazando. No trato de hacer un perfil educativo para ellos, sino entretenerlos y probablemente hacerlos pensar un poquito.

Todos somos iguales

Anthony Browne suele visitar escuelas en todo el mundo. Les digo a los niños que yo a su edad no dibujaba mejor que ellos. Esto aplica para los niños de cinco o seis años que son ya cuentistas. Los escritores e ilustradores no somos personas especiales. Los niños tienen la misma identidad en cualquier lugar del mundo. Las cuestiones culturales de nuestras sociedades y las generaciones son lo superficial. Lo esencial es lo que está debajo, ahí todos somos iguales.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Quincena de libros. Noticias sobre el mundo de los libros.

Descubrí este sitio, que les recomiendo ampliamente. Pueden suscribirse para recibir su boletín.



Leonora, de Elena Poniatowska; Reseña de Jesús Anaya Rosique


Nov 2011

Al otorgarle el Premio Biblioteca Breve 2011 a Leonora, el jurado manifestó: “En un escenario cosmopolita y con recursos verbales magistrales, Elena Poniatowska construye una figura femenina turbadora en la que se encarnan sueños y pesadillas del siglo XX”. En lo que la autora considera “una aproximación libre a la vida de una artista fuera de serie”: la pintora inglesa Leonora Carrington (1917-2011), se narran los episodios principales de una atormentada existencia, su trepidante itinerario europeo y su prolongada estancia en México a partir de 1942, la historia de su obra pictórica y de sus escritos literarios y autobiográficos. En 56 capítulos fluye esta novela: la rica infancia inglesa de la hija rebelde de un despótico magnate textil; el aprendizaje artístico en Londres y París, su decisivo encuentro en 1937 con Max Ernst y los surrealistas; la guerra y la reclusión infernal en el manicomio de Santander (que relatará en 1943 en Memorias de abajo); la providencial ayuda del poeta mexicano Renato Leduc, quien la lleva de Lisboa a Nueva York y convive con ella en México, donde reencuentra a Remedios Varo y Kati Horna; “Chiki” Weisz, el fotógrafo húngaro (colega de Robert Capa) y su fiel compañero de muchos años, con el que tuvo dos hijos; el excéntrico millonario Edward James (autor del delirante palacete de Xilitla), que le organiza en Nueva York su primera exposición en 1948; el mural del Museo de Antropología; los últimos días: “What is death like?” (la novela se publicó poco antes de su muerte). La obra de Leonora se inspiraba en lo que decía Da Vinci: “la pintura es poesía muda y la poesía, pintura ciega”. Al final de esta cautivadora narración, la autora explica cómo recreó atmósferas y personajes que conoce de primera mano. En el tejido literario de esta novela se desvanece con maestría la extensa documentación en la que se erige esta ficción basada en protagonistas reales. Un crítico español señala “la comunión entre periodismo y literatura o literatura y periodismo”.

anaya.jess@gmail.com

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Elena Poniatowska, Leonora, Seix Barral, México 2011, $258, 512 pp. ISBN 978-607-07-0632-5

Tomado de

martes, 22 de noviembre de 2011

Los 99%


La letra desobediente

Braulio Peralta

Nueva York: hasta los turistas vamos al parque Zuccotti a observar a los ocupas anti Wall Street. Son hijos e hijas de la guerra fría que nacieron durante o después de la caída de la Unión Soviética o el muro de Berlín. Los estudiosos de la historia social afirman que desde la depresión de los años 20-30, en Estados Unidos no se había dado un movimiento así. De ahí su repercusión mundial, aun cuando no llegan a 500 los manifestantes; aun cuando muchos estadunidenses desprecian esa actitud que provoca molestia a los vecinos que no duermen con el tambor que repiquetea constantemente…

Son los 99%: esos que no tienen nada, frente al 1% que tiene todo. La corresponsal del diario alemán Taz, Dorothea Hahn me aclara que el movimiento nada tiene de lecciones europeas ni del libro de Stéphane Hessel, Indígnate. Si hubiera inspiración viene del mundo árabe, de Egipto y Túnez. “Lecciones del sur, no del norte”, me dice. Tiene dos meses y días y el paro ya se diversificó a varias ciudades de Estados Unidos. (Un asunto global que existe en la Ciudad de México, frente a la Bolsa de Valores de Paseo de la Reforma). No podía venir a Nueva York y omitir una visita al parque de los ocupas.

Desde Ronald Reagan (presidente de 1981 a 89), tras tres décadas de somnolencia social surge desde el 17 de septiembre un movimiento auténtico, contradictorio, con aplausos y detractores, y la represión por parte de la policía. Aquella guerra fría de Reagan y la Thatcher convirtieron al estado, raquítico en servicios de salud, educación e impuestos a la baja, frente al crecimiento monetario de empresas privadas, los bancos —esos evasores fiscales—, contra lo que luchan los ocupas del parque que parece un movimiento neohippie con esperanza de ser escuchado por el mundo financiero. Chicos anti Wall Street que quieren se mire al origen y raíz del problema, más allá del racismo, la discriminación de género u orientación sexual, la contaminación, etcétera. Cualquiera puede informarse en Occupy Wall Street, su diario de internet.

¿Hasta dónde llegarán? Nadie lo puede saber. Pero, si en la depresión del 29-30 los movimientos sociales reorientaron la política hasta que llegó Reagan, podríamos tener ilusiones, ¿no? Más allá de desalojos al parque habría que pensar que esos jóvenes quieren reinventar el mundo. Con esa fe salí de mi visita al parque.

Entrada destacada

 Poesía Palabras para descifrar el laberinto del silencio.  Sylvia Manríquez