martes, 9 de octubre de 2012
OPINIÓN. ¿Cómo se construye una ciudad gay friendly?
Manuel Amador*
México DF,
octubre 09 de 2012.
El gobierno de Marcelo Ebrard, después de la
aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en la Ciudad de
México, a través de sus discursos promovió la idea de convertir a la
capital del país en una metrópoli amigable con la población gay,
concepto conocido a nivel internacional con la expresión gay friendly.
Tomado de: http://www.notiese.org
El gobierno de Marcelo Ebrard, después de la
aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en la Ciudad de
México, a través de sus discursos promovió la idea de convertir a la
capital del país en una metrópoli amigable con la población gay,
concepto conocido a nivel internacional con la expresión gay friendly.
En noviembre de 2010 se realizó el denominado 1er
Congreso de Turismo LGBT y ahí trascendió desde el gobierno esa idea.
Ese mismo año la Ciudad de México se adhirió a la Asociación
Internacional de Turismo Gay y Lésbico, la cual llevará a cabo su
convención en el año 2013. Además dentro de la Secretaría de Turismo
local fue creada la Oficina de Turismo Lésbico Gay.
Sin embargo, a pesar de que dicha idea del Gobierno
del Distrito Federal (GDF) es plausible, resulta complicado entenderla
cuando han aumentado las clausuras y cierres de varios bares y lugares
de socialización de la población lésbico, gay, bisexual, transgénero,
transexual, travesti e intersexual (LGBTTTI) en las semanas y meses
recientes.
Se trata de espacios diversos ubicados en Zona
Rosa, tales como los bares Nuevo Vaquero, Nichos, Golden Gay, Machos,
Gayta entre otros, sin haber razones de peso para implementar dichas
medidas administrativas contra esos lugares emblemáticos de
esparcimiento para muchos ciudadanos y turistas gays.
¿Dónde está la ciudad gay friendly que
oferta el GDF? ¿Cómo entender el discurso de los gobernantes que dicen
promover el respeto y la inclusión, pero que en los hechos carece de una
política pública específica que tenga como perspectiva la socialización
y la no discriminación de una población que en lo cotidiano —como
minoría social y a pesar de los avances en materia de derechos— vive la
homofobia como práctica cultural cotidiana?
¿Cómo fomentar una política pública a favor del
respeto y la inclusión de las personas LGBTTTI, de tal manera que el
discurso tradicional heterosexista y el consumismo no neutralicen las
expresiones de la diversidad sexual y cultural, en una ciudad tan
diversa como la Ciudad de México? ¿Qué hacer con el turismo LGBTTTI en
esta ciudad ante la ausencia de apoyo gubernamental para estos espacios
de socialización de las disidencias sexuales? ¿Qué presupuesto y
políticas públicas reales está ejecutando el gobierno local para
convertir a la capital del país en una metrópoli gay friendly?
¿Hay alguna política pública de atención y apoyo para las y los
empresarios que buscan fomentar espacios de socialización para las
personas no heterosexuales?
¿Qué tendría qué hacer el GDF en materia de
política pública de tal manera que desde una perspectiva de los derechos
humanos el discurso gay friendly que pregona en el mundo a favor de la
población LGBTTTI realmente permee a directivos y autoridades menores de
instituciones como el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC)
encabezado por Francisco Bojórquez?
Desde febrero de 2011 el funcionario mantiene
cerrados –de las 22:00 a las 24:00 horas- los tres últimos vagones de
los trenes con el argumento de que así se evitan robos y asaltos a los
usuarios, cuando previamente oficiales de seguridad y jefes de
estaciones señalaban que había quejas por las prácticas sexuales que ahí
realizaban integrantes del colectivo LGBTTTI, hecho que desató una
serie de descalificaciones discriminatorias en su contra y que desde
entonces no ha cesado a pesar de la reciente recomendación 12/2012 hecha
por la Comisión de Derechos Humanos del DF en el sentido de que el STC
no ha documentado los motivos “reales” por los que implementó el cierre
de los vagones a la vez que asegura la medida “generó especulaciones
basadas en prejuicios por homofobia sobre los integrantes del colectivo
LGBTTTI y reforzó su estigmatización”.
Algo es cierto: el mercado sigue acaparando los
avances en materia de visibilidad y derechos de los LGBTTTI, como lo
evidencia la emergente oferta de banquetes y viajes para los nuevos
matrimonios, entre otros productos y servicios. El mercado gay ha
llegado a la par de la agenda de los derechos LGBTTTI.
¿Cómo entender, entonces, una política de la
inclusión, así como de la promoción de la socialización inclusiva, del
mercado y del consumo para los LGBTTTI, es decir del consumismo en sí
mismo, en una ciudad asumida desde el gobierno como gay friendly, pero que en la realidad se desdibuja como tal? ¿Cómo y con quién se construye una ciudad gay friendly?
Sobre estas preguntas es importante seguir
generando el debate público en aras de fomentar la socialización como un
derecho consolidado. Es claro que hace falta una política amigable y
responsable con los LGBTTTI, dadas las estadísticas que reflejan
elevados índices de intolerancia y homofobia que las personas con
orientación no heterosexual viven, con frecuencia, en los espacios
familiares y de trabajo, de acuerdo a las más recientes encuestas del
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
Es indispensable que el GDF revise las formas en
que opera la burocracia para con estos espacios de socialización
específica; sin embargo también es urgente que desde los LGBTTTI surja
la exigencia hacia las autoridades locales para que en este tema sean
establecidas y aplicadas políticas públicas transversales con una
perspectiva de los derechos LGBTTTI, que tomen en consideración la serie
de factores sociales y culturales que contribuyen a su violación, y que
además fomentan la intolerancia y la poca calidad de vida de las
personas no heterosexuales.
Es momento de exigir al GDF que genere políticas
públicas en función del Programa de Derechos Humanos del Distrito
Federal, donde la exaltación de la dignidad humana de las poblaciones
históricamente discriminadas sea la característica.
*Activista gay por los derechos humanos
Correo electrónico: amadormanuel@hotmail.com
lunes, 8 de octubre de 2012
Cáncer por exceso de colorantes
07 Octubre 2012
Guadalajara,
(Notimex).- La experta Ruth De Celis Carrillo dijo que el cáncer, de
manera particular de vejiga, es uno de los efectos adversos por el
consumo excesivo de productos que contienen colorantes como cereales,
dulces, refrescos, jugos y puré de tomate.
La especialista adscrita al
Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del IMSS en
Jalisco agregó que la mayoría de los colorantes que utilizan en
productos para consumo humano, tienen entre sus componentes base,
derivados de hidrocarburos.
Señaló que, como ocurre con el
tabaco y el alcohol, el riesgo de desarrollar afecciones agudas o
crónicas, depende del volumen y de qué tan prolongada sea la ingesta de
productos con colorantes, "si es eventual el consumo, no va a surtir el
mismo efecto que si lo consumes todo el tiempo".
Destacó que inclusive se
reportan casos de hiperactividad y déficit de atención en los niños como
una reacción inmediata al consumo de productos con colorantes, mientras
que en los adultos una manifestación aguda tras la ingesta de alimentos
con dicho contenido, es la dificultad de concentración, de análisis, de
concretar ideas.
La investigadora manifestó que
para evitar éste y otros riesgos, lo mejor es consumir alimentos
frescos y naturales, "es decir, libres de colorantes y conservadores".
Puntualizó que al margen de
reducir los riesgos aquí descritos, una dieta más natural disminuye
también la posibilidad de sobrepeso y obesidad.
Recomendó disminuir consumo de
cereales comerciales, "ya que por mercadotecnia vienen con muchos
colores para hacerlos más atractivos a la vista, así como combinados con
golosinas y/o frituras con alto valor calórico".
Las fumadoras tienen 47% menos sexo
Tendencias •
8 Octubre 2012 — Blanca Valadez
Un estudio efectuado en el Instituto Nacional de Enfermedades
Respiratorias reveló que la adicción al tabaco disminuye la libido y
causa anorgasmia.
México • Un estudio efectuado en el Instituto
Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER)reveló que las mujeres
jóvenes que no fuman tienen casi dos veces más sexo que las que consumen
tabaco, lo que implica dicha adicción disminuye los encuentros
sexuales, además de comprobar que sufren dolor y anorgasmia.
Raúl Sansores, neumólogo y director de la Clínica del Tabaquismo del INER, explicó que de acuerdo con el estudio realizado en dicho instituto sobre tabaquismo titulado “Mujeres entre colillas”, en el apartado de sexualidad se pudo detectar que en términos generales, las que no consumen tabaco tienen 3.2 relaciones sexuales a la semana, mientras que las fumadoras bajan ese promedio a 1.7, es decir, 47% menos.
La investigación, realizada de 2009 a 2011y en la que participaron más de 100 mujeres menores de 30 años, también revela otra diferencia, ya que las fumadoras manifestaron que en sus encuentros sexuales había disminución del deseo e incluso anorgasmia, que es la dificultad para llegar al orgasmo.
“En las mujeres hay lo que se llama disfunción sexual femenina y hay estudios que demuestran que las jóvenes menores de 30 años que empiezan a fumar sufren de dolor durante el coito, simplemente carecen de deseo sexual y otras ya tienen anorgasmia”, lo que las coloca en un conflicto emocional, así como de pareja.
Para Sansores resulta aún inexplicable el motivo por el cual las mujeres fumadoras, al menos entre el grupo estudiado que en promedio empezó con ese vicio a los 15 años de edad, hay disminución de su vida sexual y esta resulta en la mayor parte de los casos, “prácticamente en 100 por ciento insatisfactoria, dolorosa y frustrante”.
En la última encuesta global de tabaquismo en adultos que llevó a cabo la Secretaría de Salud y el Consejo Nacional Contra las Adicciones, explicó Sansores, se reporta que en México los hombres consumen tres veces más cigarros que las mujeres, pero ellas son igual de compulsivas que sus pares varones.
En el país hay alrededor de 8 millones de hombres fumadores y casi 3 millones de mujeres; sin embargo, abundó el especialista, sus hábitos de consumo son muy parecidos: los hombres que fuman todos los días consumen 9.7 cigarrillos en promedio, mientras que las mujeres 8.4.
Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud titulado “Emancipación de género y cocientes de prevalencia del tabaquismo entre hombres y mujeres el empoderamiento femenino”, se menciona que las naciones donde las mujeres ocupan altos puestos en el gobierno y cuentan con elevados índices de escolaridad son las que tienen mayores índices de adicción al cigarro.
Sansores refirió que aunque falta mucho por estudiar, se sabe que las mujeres jóvenes y fumadoras forman parte de alrededor de 80 por ciento que no logra tener un orgasmo vía penetración vaginal, por lo que requieren una mayor estimulación de su clítoris.
Pérdida de erección
La misma investigación se aplicó en hombres jóvenes sanos, es decir, sin ningún problema o complicación de salud, en la que se comprobó que 50 por ciento comienza a sufrir “infarto de pene” que se refleja a través de disminución de la erección poco a poco.
“El tabaquismo afecta a las arterias. La erección masculina es un proceso vascular, eso significa que las arterias del pene se llenan de sangre y si estas arterias están disminuidas y cada vez que fuma se cierra la arteria. Si ocurre en el corazón se produce un infarto, a nivel cerebral un derrame, pero si pasa en el pene, pues hay un infarto penial”, explicó Sansores.
El INER también detectó en un análisis que en México hay siete médicos fumadores cada seis adictos al tabaco de otra profesión. Estos resultados muestran que la adicción entre los galenos puede ser responsable de que sus conocimientos y actitudes sean similares a las de fumadores que no son médicos.
“Se requiere reducir el tabaquismo entre los médicos... como primer abordaje para reducir el tabaquismo en la población general”, señaló Sansores.
(Notimex/Guadalajara)
Raúl Sansores, neumólogo y director de la Clínica del Tabaquismo del INER, explicó que de acuerdo con el estudio realizado en dicho instituto sobre tabaquismo titulado “Mujeres entre colillas”, en el apartado de sexualidad se pudo detectar que en términos generales, las que no consumen tabaco tienen 3.2 relaciones sexuales a la semana, mientras que las fumadoras bajan ese promedio a 1.7, es decir, 47% menos.
La investigación, realizada de 2009 a 2011y en la que participaron más de 100 mujeres menores de 30 años, también revela otra diferencia, ya que las fumadoras manifestaron que en sus encuentros sexuales había disminución del deseo e incluso anorgasmia, que es la dificultad para llegar al orgasmo.
“En las mujeres hay lo que se llama disfunción sexual femenina y hay estudios que demuestran que las jóvenes menores de 30 años que empiezan a fumar sufren de dolor durante el coito, simplemente carecen de deseo sexual y otras ya tienen anorgasmia”, lo que las coloca en un conflicto emocional, así como de pareja.
Para Sansores resulta aún inexplicable el motivo por el cual las mujeres fumadoras, al menos entre el grupo estudiado que en promedio empezó con ese vicio a los 15 años de edad, hay disminución de su vida sexual y esta resulta en la mayor parte de los casos, “prácticamente en 100 por ciento insatisfactoria, dolorosa y frustrante”.
En la última encuesta global de tabaquismo en adultos que llevó a cabo la Secretaría de Salud y el Consejo Nacional Contra las Adicciones, explicó Sansores, se reporta que en México los hombres consumen tres veces más cigarros que las mujeres, pero ellas son igual de compulsivas que sus pares varones.
En el país hay alrededor de 8 millones de hombres fumadores y casi 3 millones de mujeres; sin embargo, abundó el especialista, sus hábitos de consumo son muy parecidos: los hombres que fuman todos los días consumen 9.7 cigarrillos en promedio, mientras que las mujeres 8.4.
Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud titulado “Emancipación de género y cocientes de prevalencia del tabaquismo entre hombres y mujeres el empoderamiento femenino”, se menciona que las naciones donde las mujeres ocupan altos puestos en el gobierno y cuentan con elevados índices de escolaridad son las que tienen mayores índices de adicción al cigarro.
Sansores refirió que aunque falta mucho por estudiar, se sabe que las mujeres jóvenes y fumadoras forman parte de alrededor de 80 por ciento que no logra tener un orgasmo vía penetración vaginal, por lo que requieren una mayor estimulación de su clítoris.
Pérdida de erecciónLa misma investigación se aplicó en hombres jóvenes sanos, es decir, sin ningún problema o complicación de salud, en la que se comprobó que 50 por ciento comienza a sufrir “infarto de pene” que se refleja a través de disminución de la erección poco a poco.
“El tabaquismo afecta a las arterias. La erección masculina es un proceso vascular, eso significa que las arterias del pene se llenan de sangre y si estas arterias están disminuidas y cada vez que fuma se cierra la arteria. Si ocurre en el corazón se produce un infarto, a nivel cerebral un derrame, pero si pasa en el pene, pues hay un infarto penial”, explicó Sansores.
El INER también detectó en un análisis que en México hay siete médicos fumadores cada seis adictos al tabaco de otra profesión. Estos resultados muestran que la adicción entre los galenos puede ser responsable de que sus conocimientos y actitudes sean similares a las de fumadores que no son médicos.
“Se requiere reducir el tabaquismo entre los médicos... como primer abordaje para reducir el tabaquismo en la población general”, señaló Sansores.
(Notimex/Guadalajara)
martes, 2 de octubre de 2012
Matanza de Tlatelolco: “Eran todo, menos unos incitadores”
Pepita, testigo presencial del inicio de la gresca entre la preparatoria Isaac Ochoterena y la vocacional 2, cuenta cómo vivió esos momentos
Arturo Páramo
Bastaba
con ser estudiante para ser detenido. Fotos Archivo Excélsior y Luis
Enrique Olivares
CIUDAD DE MÉXICO, 2 de octubre.-Pepita y Luisa
se reencontraron hace unos diez años. Se abrazaron, cruzaron palabras,
se preguntaron por sus familias, pero ninguna habló de aquellos días.
Desde aquel verano de 1968 en que con su grupo de amigos vio como un
hecho pueril y absurdo, escaló hasta la matanza en Tlatelolco, hicieron
una especie de “voto de silencio”.
No era para menos, porque el movimiento estudiantil más grande de los años sesenta en México, surgió de una mañana en que una decena de chicos de la preparatoria privada Isaac Ochoterena se reunió para desayunar molletes.
Eran tiempos felices, como aquel Día del Niño de 1968, cuando Pepita con su grupo de amigos participó en un concurso de disfraces organizado por la preparatoria.
Uno de ellos obtuvo el segundo lugar con su vestido de bebé, con biberón, pañal y un seguro enorme. Otro iba disfrazado de oso. La misma Pepita recuerda que llevaba un vestido de papel.
El premio por haber ganado el certamen era salir en una especie de desfile por Versalles, llegar hasta Reforma y ahí saludar a los automovilistas y peatones. El regreso a la preparatoria lo hicieron en un auto Galaxy convertible rojo con vestiduras blancas.
Un camarógrafo de Telesistema Mexicano, hoy Televisa, captó ese momento que probablemente esté guardado en su videoteca. Ese día, los amigos terminaron tomando helado.
Pero tres meses después, todo se salió de proporción, dice Pepita, testigo del episodio, quien vive momentos difíciles durante la entrevista en que cuenta lo sucedido.
Aún tiene fresca en la memoria aquella mañana del 21 de julio, en que se reunió con sus amigos para desayunar molletes y café, como solían hacerlo con frecuencia en el Sanborns de Lafragua esquina Reforma. “Éramos hijos de padres trabajadores. Nos costaba mucho juntar dinero para irnos a desayunar” a ese lugar, relata Pepita, quien entonces tenía unos 16 años, y era de las más chicas del grupo de diez amigos.
Pide guardar el anonimato y se le mencione con ese nombre que evoca la novela del español Juan Valera, porque a muchos de aquellos jóvenes no los volvió a ver, y de otros, sabe que nunca superaron los hechos que se desataron de esa mañana.
En el grupo de amigos, se encontraba Luisa. Tenía 18 años e iba acompañada de su novio. “Tras comer y pagar la cuenta, al ir entre las mesas hacia la salida, pasamos por donde estaban unos chicos de la Voca 2”, recuerda Pepita.
“Eran los típicos chicos de prepa. Luisa gritó: ‘¡Ay!’ Nos sorprendió a todos y volteamos a ver qué pasaba. Vimos que uno de ellos le había dado una nalgada.” Su novio se regresó a reclamarle al tipo y comenzaron a discutir y a empujarse, a lanzarse los primeros golpes. Los amigos de cada bando se enredaron en el zafarrancho que salió a la calle.
Un hombre alto, que se boleaba los zapatos en la misma esquina de Lafragua y Reforma, hizo a un lado al bolero y con su cámara de cine de super 8 comenzó a filmar el altercado que duró varios minutos, recuerda Pepita.
Los chicos de la Isaac Ochoterena se retiraron, cruzaron Reforma hacia la calle Versalles y llegaron a Lucerna para resguardarse en la preparatoria, donde fueron reprendidos por haberse retrasado para llegar a clases.
El episodio pudo haber sido uno más en la vida de aquellos jóvenes cargados de adrenalina, pero no ocurrió así.
Al día siguiente, mientras tomaban clases, la preparatoria Ochoterena comenzó a retumbar. Los estudiantes de la Voca 2 que el día anterior se habían enredado en el pleito, habían reunido a más jóvenes y llegaron a apedrear la fachada del edificio de cantera, azotaban el portón y exigían que sus rivales salieran a la calle para seguir con el pleito.
Las mujeres fueron reunidas en un solo salón mientras los chicos subían al techo del edificio para tratar de contrarrestar la agresión. La directora del plantel salió a la calle tratando de calmar a los provocadores, pero fue golpeada. Los alumnos de la Ochoterana salieron a defender a su maestra y la pelea se generalizó, incluso un grupo de chicos de la preparatoria intentaba tirar uno de los copones de cantera de la cornisa del edificio para que cayera sobre los de la Voca.
En el altercado, el auto del gerente de un banco que tenía su sucursal en la esquina de Versalles fue dañado, por lo que éste llamó a la policía. El cuartel se encontraba en la calle Morelia, muy cerca de la preparatoria. Y tardó pocos minutos en llegar y arremeter contra los chicos que seguían liándose a golpes en la calle. La directora fue llevada a su oficina. Los policías ingresaron al plantel...
El remolino de recuerdos de Pepita la crispa. Se interrumpe. Se le entrecorta la voz. Intercala sollozos con fumadas a su cigarro, pues lo que ocurrió en los días posteriores fue una avalancha para la que ninguno de los chicos de aquel desayuno estaba preparado.
“Es de las cosas más absurdas que han ocurrido en la historia del país. Fue espantoso, porque hubo compañeros que no supimos dónde quedaron, siempre estábamos con miedo. Andábamos con la letra escarlata en la frente por ser de la Ochoterena”, explica Pepita.
Se lamenta de aquellos compañeros suyos que no volvieron a la escuela, de los que desaparecieron para siempre y de los que quedaron anímica y mentalmente afectados.
Para Pepita, los amigos con los que compartía aquellos desayunos eran todo menos incitadores en potencia, revolucionarios o chicos que buscaran meterse en problemas. “Estábamos asustados. Hicimos una especie de cofradía del silencio”, hace una pausa para pensar en cómo calificar a aquel gobierno y confiesa que no hay manera. “No existe aún la justificación para todo lo que hicieron”, y rememora que tuvo que ser cambiada de escuela y perdió la pista de la mayoría de aquellos amigos.
En las siguientes semanas crecieron las protestas por la actuación de la policía en ese episodio que se volvió un huracán que concluyó en la más grande matanza de estudiantes.
No era para menos, porque el movimiento estudiantil más grande de los años sesenta en México, surgió de una mañana en que una decena de chicos de la preparatoria privada Isaac Ochoterena se reunió para desayunar molletes.
Eran tiempos felices, como aquel Día del Niño de 1968, cuando Pepita con su grupo de amigos participó en un concurso de disfraces organizado por la preparatoria.
Uno de ellos obtuvo el segundo lugar con su vestido de bebé, con biberón, pañal y un seguro enorme. Otro iba disfrazado de oso. La misma Pepita recuerda que llevaba un vestido de papel.
El premio por haber ganado el certamen era salir en una especie de desfile por Versalles, llegar hasta Reforma y ahí saludar a los automovilistas y peatones. El regreso a la preparatoria lo hicieron en un auto Galaxy convertible rojo con vestiduras blancas.
Un camarógrafo de Telesistema Mexicano, hoy Televisa, captó ese momento que probablemente esté guardado en su videoteca. Ese día, los amigos terminaron tomando helado.
Pero tres meses después, todo se salió de proporción, dice Pepita, testigo del episodio, quien vive momentos difíciles durante la entrevista en que cuenta lo sucedido.
Aún tiene fresca en la memoria aquella mañana del 21 de julio, en que se reunió con sus amigos para desayunar molletes y café, como solían hacerlo con frecuencia en el Sanborns de Lafragua esquina Reforma. “Éramos hijos de padres trabajadores. Nos costaba mucho juntar dinero para irnos a desayunar” a ese lugar, relata Pepita, quien entonces tenía unos 16 años, y era de las más chicas del grupo de diez amigos.
Pide guardar el anonimato y se le mencione con ese nombre que evoca la novela del español Juan Valera, porque a muchos de aquellos jóvenes no los volvió a ver, y de otros, sabe que nunca superaron los hechos que se desataron de esa mañana.
En el grupo de amigos, se encontraba Luisa. Tenía 18 años e iba acompañada de su novio. “Tras comer y pagar la cuenta, al ir entre las mesas hacia la salida, pasamos por donde estaban unos chicos de la Voca 2”, recuerda Pepita.
“Eran los típicos chicos de prepa. Luisa gritó: ‘¡Ay!’ Nos sorprendió a todos y volteamos a ver qué pasaba. Vimos que uno de ellos le había dado una nalgada.” Su novio se regresó a reclamarle al tipo y comenzaron a discutir y a empujarse, a lanzarse los primeros golpes. Los amigos de cada bando se enredaron en el zafarrancho que salió a la calle.
Un hombre alto, que se boleaba los zapatos en la misma esquina de Lafragua y Reforma, hizo a un lado al bolero y con su cámara de cine de super 8 comenzó a filmar el altercado que duró varios minutos, recuerda Pepita.
Los chicos de la Isaac Ochoterena se retiraron, cruzaron Reforma hacia la calle Versalles y llegaron a Lucerna para resguardarse en la preparatoria, donde fueron reprendidos por haberse retrasado para llegar a clases.
El episodio pudo haber sido uno más en la vida de aquellos jóvenes cargados de adrenalina, pero no ocurrió así.
Al día siguiente, mientras tomaban clases, la preparatoria Ochoterena comenzó a retumbar. Los estudiantes de la Voca 2 que el día anterior se habían enredado en el pleito, habían reunido a más jóvenes y llegaron a apedrear la fachada del edificio de cantera, azotaban el portón y exigían que sus rivales salieran a la calle para seguir con el pleito.
Las mujeres fueron reunidas en un solo salón mientras los chicos subían al techo del edificio para tratar de contrarrestar la agresión. La directora del plantel salió a la calle tratando de calmar a los provocadores, pero fue golpeada. Los alumnos de la Ochoterana salieron a defender a su maestra y la pelea se generalizó, incluso un grupo de chicos de la preparatoria intentaba tirar uno de los copones de cantera de la cornisa del edificio para que cayera sobre los de la Voca.
En el altercado, el auto del gerente de un banco que tenía su sucursal en la esquina de Versalles fue dañado, por lo que éste llamó a la policía. El cuartel se encontraba en la calle Morelia, muy cerca de la preparatoria. Y tardó pocos minutos en llegar y arremeter contra los chicos que seguían liándose a golpes en la calle. La directora fue llevada a su oficina. Los policías ingresaron al plantel...
El remolino de recuerdos de Pepita la crispa. Se interrumpe. Se le entrecorta la voz. Intercala sollozos con fumadas a su cigarro, pues lo que ocurrió en los días posteriores fue una avalancha para la que ninguno de los chicos de aquel desayuno estaba preparado.
“Es de las cosas más absurdas que han ocurrido en la historia del país. Fue espantoso, porque hubo compañeros que no supimos dónde quedaron, siempre estábamos con miedo. Andábamos con la letra escarlata en la frente por ser de la Ochoterena”, explica Pepita.
Se lamenta de aquellos compañeros suyos que no volvieron a la escuela, de los que desaparecieron para siempre y de los que quedaron anímica y mentalmente afectados.
Para Pepita, los amigos con los que compartía aquellos desayunos eran todo menos incitadores en potencia, revolucionarios o chicos que buscaran meterse en problemas. “Estábamos asustados. Hicimos una especie de cofradía del silencio”, hace una pausa para pensar en cómo calificar a aquel gobierno y confiesa que no hay manera. “No existe aún la justificación para todo lo que hicieron”, y rememora que tuvo que ser cambiada de escuela y perdió la pista de la mayoría de aquellos amigos.
En las siguientes semanas crecieron las protestas por la actuación de la policía en ese episodio que se volvió un huracán que concluyó en la más grande matanza de estudiantes.
Tomado de http://excelsior.com.mx/
lunes, 1 de octubre de 2012
Longevidad: forjando el futuro
Por Sylvia Teresa Manríquez
A media mañana
venía de regreso. El médico le ordenó más análisis de todo para confirmar su
buen estado de salud. En la parada, el ruletero tardaba mucho en pasar, por eso
cuando el taxi se detuvo, él se asomó a preguntar la tarifa para regresar a su
casa.
Esa mañana salió temprano pues tenía cita con el médico. Esperar
el ruletero se había vuelto una acción cansada. Tenía 75 años y había observado
que solo uno de cada tres choferes se detenían para llevarlo. Cuando por fin
esto sucedía, entre empujones subía lentamente al camión, y apurado intentaba
encontrar un asiento vacío para no caer cuando aceleraba el transporte.
Empuñando una
navaja, el acompañante del chofer lo amenazó y le pidió la cartera, al ver que
solo traía un billete de baja denominación el asaltante se contrarió y le pidió
vaciar los bolsillos, obteniendo solamente el importe del viaje en ruletero,
ante esto el mismo chofer le gritó que entregara el celular o lo “clavarían”, al
ver que era un modelo viejo, decidieron dejárselo.
Después de
amenzarlo diciendo que tuvo suerte pues pudieron subirlo al taxi y tirarlo en
donde nadie lo encontraría, exigieron que no pidiera ayuda porque ellos ya
sabian por donde anda.
Si bien ésta no es
una historia nueva, se vuelve más frustante en la figura de un adulto mayor,
que con los años idos no ha perdido su derecho a la consideración y respeto. El vive en un país
que no reconoce su derecho básico a andar en libertad y con seguridad.
Y es que en
México, el propio concepto de vejez representa un amplio campo de estudio en el
que se trabaja muy poco. El envejecimiento se asocia a la disminución en la
eficiencia del funcionamiento físico que lleva al a muerte. Socialmente se
plantea la vejez por grupos de edad. La 'Asamblea Mundial sobre Envejecimiento'
que se realizó en Viena, Austria, en 1982, consideró anciana a toda
persona mayor de 60 años.
De hecho, ni siquiera
nos ponemos de acuerdo en la terminología, pues de personas ancianas pasó a llamárseles
“de la tercera edad”, aunque la dinámica de crecimiento lleva a reconocer una
“cuarta edad”. Actualmente se observa la tendencia a designar a la población de sesenta años y más
como “Personas adultas mayores”. Por su parte la ONU las considera, simplemente,
“Personas de edad”.
El espíritu del “Día Internacional de
las Personas de Edad”, considera a la longevidad como un logro de la salud
pública más que una responsabilidad social o económica, según asienta Ban
Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, en su discurso relativo a
la mencionada fecha.
Un día ella, de 74 años de edad,
resbaló en la cocina de su hogar y se cayó. Pasó todo un día en el suelo sin
poder levantarse, hasta que un nieto la encontró. Viuda de un trabajador agrícola
que no le dejó pensión, sobrevive gracias a que sus hijos pagan los servicios
básicos de su casa, aunque vive sola. No tiene un trabajo fuera del hogar
porque en el campo donde vivía se le ocupó desde niña en las pesadas labores de
atención a los jornaleros, así queno estudió más que el primer grado de
primaria. Sin embargo, ella sigue dando gracias a Dios porque tiene techo,
cobija y comida diaria.
La condición de las mujeres de edad
avanzada se ve afectada negativamente por la discriminación sufrida a lo largo
de su vida, con menor grado de escolaridad respecto a los hombres, además de que
la limitada inserción al mercado laboral les impide en mayor medida que alos
varones, generar un ahorro para la edad adulta y mucho menos acceder a una
pensión.
Las y los adultos mayores de México viven
de manera diferente al resto de la población, generalmente abandonados en la
etapa de la vida en que más necesitan atención, y generalmente con secuelas de
las enfermedades y lesiones que han padecido a lo largo de su vida. Lesiones
que más que carga e impedimentos nos hablan del costo de un estilo de vida que
cambia con los años, pero en los que existieron responsabilidades y actividades
que las y los adultos mayores realizaron, en su momento, en beneficio de su comunidad.
Por todo esto, el mayor reto para los y
las mexicanas es cómo hacer para que hombres y mujeres lleven una vida plena y
productiva, con regulaciones y legislaciones que protejan su futuro, y así,
sean un recurso para sus familias y comunidades, en vez de una carga. Que verdaderamente
la longevidad no sea sinónimo de precariedad, enfermedad y abandono, sino de
experiencia, prosperidad y trascendencia.
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