lunes, 18 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
México: Javier Sicilia, de poeta a activista
El poeta y periodista Javier Sicilia explica los motivos que le llevaron a encabezar un movimiento ciudadano contra la violencia por el narcotráfico después del fallecimiento de su hijo Juan Francisco.
El joven de 24 años fue encontrado junto con otras seis personas en Temixco, Morelos, un balneario al sur de la capital mexicana. Todos los cadáveres tenían huellas de haber sido torturados.
Vea en este video de nuestro corresponsal en México, Julián Miglierini, la visión de Javier Sicilia sobre la situación de la violencia en México.
lunes, 11 de abril de 2011
Javier Sicilia
ONU: “En México hay 3 mil desapariciones forzadas desde 2006”
El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas destacó que no hay información pública disponible sobre desaparición de mujeres.
Los representantes de la ONU estimaron que la impunidad es un patrón crónico y presente en los casos documentados en México.
Además, sentenciaron que no se han realizado los esfuerzos suficientes para determinar el paradero de las personas desaparecidas o para sancionar a los responsables. Indicaron que tampoco se avanzó en brindar reparaciones a los afectados.
Sobre este punto, se señaló que en el Estado de Chihuahua, al norte de México, muchas de las desapariciones previas a asesinatos de niñas y mujeres se reportaron a las autoridades gubernamentales. Si embargo, no se adoptaron medidas efectivas para localizarlas.
Ante tal escenario, el Grupo de Trabajo recomendó al Estado méxicano el retiro de las fuerzas militares de las operaciones de seguridad pública para combatir la desparicion forzada.
El grupo estimó que es necesario garantizar que este delito sea incluido en los Códigos Penales de todas las entidades federativas.
Por su parte, la CNDH informó al organismo que, entre abril y septiembre de 2010, al menos 11 mil 333 migrantes fueron secuestrados principalmente por lo que llamaron organizaciones criminales.
La entidad defensora de México reveló que 12 periodistas han desaparecido desde el 2000. 4 de estos periodistas han desaparecido el año pasado.(PÚLSAR)
Alejandro Pacheco (Red de Corresponsales / México)06/04/2011
Fuente:

La marcha
La letra desobediente
Braulio Peralta
2011-04-11Las redes sociales sirvieron para convocar a una marcha nacional de última hora. Una marcha fuera de lo común: no fue laboral, estudiantil, partidista o “por la paz”. Fue una de indignación y dolor por la muerte de los jóvenes asfixiados por manos oscuras en Cuernavaca, uno de ellos, hijo de Socorro Ortega y del poeta Javier Sicilia.
Una marcha rápida, de urgencia, que en menos de una semana se organizó y dio fruto. No hubo tiempo de ingeniar nuevas consignas ni inventar formas de lucha novedosas. Pero se logró algo: por simple convicción la gente salió a la calle. Y en vez de discursos se leyó poesía.
Aminorar la trascendencia de las marchas del miércoles 6 de abril en tantas ciudades de la República Mexicana —y otras en el mundo—, es subajar e infamar la fuerza que tiene una actitud civil de personas que creen en el valor de la palabra por encima de cualquier tipo de guerra, sea la de los criminales que actúan en la ilegalidad, o la de las fuerzas de seguridad del gobierno que, hasta el día de hoy, ha fallado en su estrategia.
Poner en duda la utilidad de las marchas es impedir a la gente caminar libremente por el terreno pacífico, en busca de mayorías que alerten al Estado de los peligros que corre la democracia si no cambian sus tácticas, con pleno respeto a las normas internacionales, sin violación de los derechos humanos. De los daños colaterales de esa guerra, el único responsable es el gobierno porque es imposible pedir cuentas a los asesinos sin rostro.
A la marcha fueron cientos de miles de jóvenes, el corazón de una patria que quiere futuro y paz. Son ellos los que transformarán a este país. Son ellos los que tomarán el mando de los que ayer fueron fundamentales al cambio hacia el proceso democrático.
Hay que luchar por nuestro México que vive atenazado por un negocio redondo y criminalmente perfecto: la industria ilegal de las drogas. No al Norte de las armas ni al Sur de las drogas. Legalizar las drogas e inutilizar las armas es la única posibilidad para regresar a una concordia entre los mexicanos.
Javier Sicilia decidió callar con su poesía. Y el silencio estalló y levantó la conciencia de un pueblo, de aquellos que fueron a marchar. Hoy nadie lo vemos, pero esa marcha, deshilvanada pero con alma, cambiará la política de nuestro país. Una desgracia a veces es una bendición hacia la memoria colectiva.
Tomado de milenio.com
Aquí está la violencia, ¿y los intelectuales?
Héctor de Mauleón
Uno esperaría que en los momentos de crisis, cuando la violencia arrasa el país y crece la desconfianza ante el gobierno, los políticos e incluso el trabajo de los medios, los intelectuales se echaran a cuestas la tarea de alumbrar, honestamente, las cosas del mundo. El problema es que gran parte de los intelectuales están hoy para ponerse a llorar. Como carecen de ideas, adoptan posturas. Como sólo unos cuantos se toman la molestia de mantenerse informados —la mayoría no pierde el tiempo mirando las miserias de la realidad asfixiante, y otra parte admite sólo las versiones que provienen de la prensa “independiente” y la voz de sus santones—, lo que queda es un vulgar masticado de frases y lugares comunes que no hacen sino propalar la confusión.
El 5 de abril, en medio de la indignación causada por el asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia y seis personas más (escribir “seis personas más” es una forma de demostrar que no sólo contamos, sino también categorizamos a los muertos), recibí un par de correos firmados por intelectuales, escritores y poetas que invitaban a marchar “en memoria de los 40 mil caídos”, según uno, y en protesta, según otro, “por los 40 mil muertos de Calderón”. En honor a la verdad, no me sentí con ánimo de marchar en memoria de Beltrán Leyva, Tony Tormenta, Nacho Coronel y los miembros de La Familia, los Zetas, y los cárteles de Tijuana, Juárez, Sinaloa y el Golfo, que han sido asesinados “en esta guerra estúpida en la que nos metieron sin preguntarnos”. Tampoco me sentí inclinado a creer que los 40 mil muertos fueran propiedad exclusiva de Calderón, como si gatilleros y sicarios hubieran esperado una orden suya para lanzarse contra la gente.
Lo repito: uno esperaría que los intelectuales alumbraran, separaran, ordenaran el mundo. Como no se tomaron el trabajo de hacerlo (lo urgente era salir en la foto), la marcha del miércoles, que alguien ha calificado ya como “un hito”, se convirtió, no en un movimiento que expresara el repudio total de la sociedad a los criminales y a los narcotraficantes; no en un movimiento en contra de El Chapo y El Mayo, y del terror que desatan sus huestes en las zonas que controlan; no en un movimiento a favor de la paz y en solidaridad con las familias de los jóvenes asesinados en Temixco; tampoco en un movimiento que demandara al gobierno una estrategia efectiva para detener la violencia, quitar el poder a los criminales y devolver al Estado el uso de las potestades que el crimen le ha arrebatado. Según lo describe, con honestidad y valentía en su columna de Milenio el escritor José de la Colina, la marcha se volvió sólo una oportunidad para que las lacras que viven de los mendrugos de la política, para que “los profesionales del resentimiento” y los borregos de las iglesias más fanáticas y corruptas, salieran a la calle a lucrar con la tragedia del poeta Sicilia. “Calderón, genocida”, se leía en una manta. “Los verdaderos asesinos están en Los Pinos”, afirmaba otra. Entre “los aullidos, ladridos y rugidos” del SME, Antorcha Campesina y los Atencos, no apareció una manta que dijera: “Chapo, nos tienes hasta la madre”. Lo que sí hubo fueron las felicitaciones que estos intelectuales cambiaron en sus blogs al día siguiente, satisfechos por el día “en que caminamos juntos” mientras “los cartelones que luchaban contra el viento” rezaban: “Calderón, ya párale a tu guerra, asesino!!!”.
Desde una revista de derecha que —en el sexenio más sangriento que ha vivido México en los años recientes— no ha tocado el tema de la inseguridad más que cuatro o cinco veces, un crítico literario compra con ingenuidad los argumentos de un libro que, sin presentar pruebas, fuentes, documentos, asegura que a Mouriño lo mataron los narcos por haber incumplido un pacto y afirma que Felipe Calderón es socio de El Chapo. Desde un periódico de izquierda, un intelectual obnubilado por la ideología se vomita en la tragedia de Isabel Miranda, Nelson Vargas y Alejandro Martí, porque, dice, ahora “se dedican a recibir premios y a respaldar la totalitaria Iniciativa México”. Ni aquí ni allá se exhiben razones, se presentan pruebas, se dan argumentos. Sólo se repite aquello que hará feliz a la masa. Y después, se dan discursos, se mastican frases y se recitan poemas.
No hay para dónde hacerse. Si los intelectuales no hacen su trabajo, entonces sí estaremos hundidos.
Tomado de eluniversal.com
Sobre Calderón, las consecuencias de esta guerra...
Para seguir leyendo da CLICK AQUÍ para ir al Blog de Fred Alvarez
viernes, 8 de abril de 2011
¿Qué sucede con una manifestación?
http: //andreslajous.blogs.com http://twitter.com/andreslajous
Caminando en el Distrito Federal, en la marcha convocada por Javier Sicilia y un gran número de organizaciones civiles, una amiga originaria de Ciudad Juárez, me dijo “invité a unos amigos de Juárez para que vinieran, pero no quisieron, ya saben que esto no sirve para nada”.
Entiendo el desencanto de quien ha participado en manifestaciones a favor o en contra de distintas causas y la sensación de impotencia que a veces deriva de ellas. Sin embargo, las manifestaciones que tuvieron lugar antier en distintas ciudades del país, emotivas como fueron, probablemente logren mucho más de lo que parece a simple vista. No sólo me refiero a las consecuencias concretas, como la esperanza de que las autoridades de Morelos y federales, resuelvan el caso y procuren justicia, sino a la capacidad para cambiar los términos de la discusión pública que existe sobre la así declarada guerra contra el narco. Las manifestaciones son al menos dos cosas, procesos de distribución de información, y argumentos en sí mismos. En el primer caso, lo que logra una convocatoria a una manifestación es que las personas por lo menos se planteen y discutan la posibilidad de ir.
¿Marcho o no marcho? La pregunta suele derivar en distintas respuestas que hacen uso de la información disponible sobre el tema o causa: “Marcho porque la convocatoria la hace X, que le pasó Y”, “Marcho porque no creo que así se solucione Q y se podría solucionar con P”, “No marcho porque no estoy de acuerdo con que T diga que F es responsable de Q” y un largo etcétera de justificaciones que nos hacemos a nosotros mismos, pero que más importante aún, le hacemos a los demás. Es decir, la presencia de la propuesta a manifestarse, incluso antes del evento mismo, es una forma de expresión y difusión de ideas. Es la construcción al nivel más pequeño de múltiples espacios de deliberación que incitan a las personas a reflexionar y tomar una posición sobre el tema o causa para la que se convoca la manifestación. Así, casi inevitablemente, nos expresamos e informamos sobre el fondo del asunto al discutir la forma de expresarlo públicamente.
Una vez que la convocatoria difunde información, las marchas son en última instancia argumentos apoyados en poder y recursos. Quienes nos manifestamos, al hacerlo, desviamos recursos propios para agregarlos en una expresión colectiva. En un ejemplo —tal vez injusto— es equivalente a hacer una caja de ahorro: sumamos nuestros recursos (tiempo/dinero), para que otros los “gasten” o inviertan en algo distinto a nuestras vidas cotidianas. Pero lo que hace que una marcha no sea igual que la simple compra de un desplegado o spot de televisión, es que en la marcha se manda una señal de poder real que va más allá del dinero: el (los) cuerpo(s).
La dolorosa carta de Sicilia publicada el fin de semana pasado, nos llamó a “hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar”. Los cuerpos que se manifiestan, no sólo son la expresión pública y física de un o unos argumentos, sino una amenaza real de poder. Suficientes cuerpos “hablando” y caminando, que al hacerlo convencen a más cuerpos que “hablan” y caminan, tienen la capacidad de obligar a que los gobiernos —por vergüenza o al menos sentido de oportunidad— cambien la forma en la que actúan y justifican su acción pública.
Pero los cuerpos que “hablan”, no sólo le están hablando a sus gobernantes, le están hablando también a la sociedad. Una manifestación es la forma de levantar la mano, de decir que aquí existimos algunos que pensamos así, que sentimos esto, que queremos lo otro, que no soportamos aquello. Por eso caminé la marcha del miércoles, porque creo que muchos ayudamos a expresar, que en este país existimos algunos que no creemos que se pueda hablar de una política de seguridad exitosa cuando sigue creciendo el número de muertos, que no queremos que los gobiernos definan su política pública basados en el odio y el miedo, que no creemos que la estrategia de seguridad del gobierno federal haya sido justificada de forma transparente y democrática, que no creemos que se esté haciendo el mejor esfuerzo por atender las causas del problema de seguridad que vivimos, ni que se esté actuando considerando que las personas, criminales o no, en México, tienen derechos.
Abren convocatoria para Concurso Infantil de Acuarela
El Financiero en línea
México,6 Abril .- El Museo Nacional de la Acuarela 'Alfredo Guati Rojo' y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) invitan a niñas y niños, entre 5 y 12 años, a participar en el XII Concurso Infantil de Acuarela 'Pintores Mexicanos'.
Por iniciativa del maestro Alfredo Guati Rojo (1918-2003), fundador del museo dedicado a la acuarela, el concurso que se realiza desde 1999, busca crear un despertar artístico y sensible en la mente de los infantes por medio de la pintura.
El año pasado se recibieron más de 600 obras y las mejores creaciones fueron expuestas en el museo, incentivado por regalos para los niños.
Los trabajos deberán ser enviados del 6 al 12 de junio, sobre papel o cartulina, usando la técnica de acuarela.
El Museo Nacional de la Acuarela nombrará un jurado calificador integrado por reconocidos profesionales de diferentes áreas, el cual seleccionará los siete finalistas y los tres primeros lugares.
La premiación se llevará a cabo durante el acto inaugural de la muestra, en la Galería de Exposiciones Temporales 'Berta Pietrasanta', del Museo Nacional de la Acuarela, el domingo 26 de junio.
(Con información de agencias/JOT)
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Saramago, “bloggero” y hombre de su tiempo
- El último cuaderno del escritor será presentado a casi un año de su muerte

México, 5 de abril .- Como un apasionado de las nuevas tecnologías, un defensor de los derechos humanos, un buen compañero y sobre todo un extraordinario amigo y ser humano, así recordó la editora Pilar del Río a su esposo, el escritor José Saramago (1922-2010).
Entrevistada a propósito de la presentación del libro El último cuaderno, mañana en la capital del país, la viuda del Nobel de Literatura 1998 afirmó que Saramago continúa omnipresente a casi un año de su muerte.
Con prólogo de Del Río y del italiano Umberto Eco, el libro recoge los textos que Saramago escribió de forma asidua en su blog personal, entre el 23 de marzo de 2009 y el 2 de junio de 2010, 16 días antes de morir en Lanzarote.
Reflexiones íntimas, comentarios sobre política, pensamientos o simples opiniones de los temas más diversos conforman este libro, donde la voz del portugués puede volver a escucharse nítidamente.
Sobre la obra, Del Río calificó a Saramago como un hombre de su tiempo que a sus 86 años se hizo “bloggero”. “Escribía sobre los asuntos de actualidad, los que le satisfacían y los que le irritaban”.
Del Río recordó que El último cuaderno, no es un libro triste ni tronante, es, simplemente, una despedida. “Por eso, Saramago, pese a estar atento a la anécdota del día o al suceso terrible, pese a usar el humor y la ironía y emplearse a fondo en la compasión, rescata textos dormidos que son actuales y nos los deja como regalos inesperados, no como un testamento, simplemente ofrendas íntimas que desvelan pasiones y sueños”.
En cerca de 300 páginas, Saramago acerca al lector al mundo de Kafka, o a la inevitable tristeza de Charlot, o bien, describe la soberbia aventura de coronar la cima de la Montaña Blanca, en Lanzarote. “Este es un libro de vida, un tesoro, un Saramago que nos habla al oído”. (Con información de agencias/JOT)
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