jueves, 16 de mayo de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
Sororidad
¡Sororidad!..
"es en esencia trastrocadora: implica la amistad entre quienes han sido
creadas por el mundo patriarcal como enemigas"(Marcela Lagarde)
Jacobo
La letra desobediente / Braulio Peralta
2013-05-06Cuando uno es adolescente o joven, anda en busca de su arquetipo. Una búsqueda natural. Cuando uno emprende el camino de la universidad, la decisión pende de muchos hilos: la educación, sí, pero también la economía familiar, la formación, claro, pero sin duda aquellos líderes que observas en tu óptica social para ir a un destino. Jacobo Zabludovsky y Carlos Monsiváis fueron las personas en las que puse el ojo para ser periodista.
No sé si alguna vez lo dije, pero ahí va: Jacobo se metía a la televisión de mi casa todas las noches en el noticiero de Televisa. Lo odiaba por su amor a los toros. Lo detestaba por el espacio a los deportes. Me encolerizó su proceder en el movimiento del 68, y lo que siga… Pero era fascinante escucharlo hablar, reportear, entrevistar. Tenía el don de la palabra. Y eso —saber comunicar—, no lo tenían otros periodistas de la televisión de entonces, con mínimas excepciones.
Pero la vida me llevó a conocer a Carlos Monsiváis, una noche, en un grupo que se reunía para tomar conciencia de los movimientos homosexuales en Estados Unidos e Inglaterra, en los años 70. Conocer a Monsiváis fue una fuente inagotable de referencias a libros y lecturas imposibles de no atender para un joven deseoso de aprender. Sin querer marcó mi destino para siempre. Ni fui su amigo ni fui su alumno; sí alguien cercano al que veía cada domingo o una vez al mes, según su tiempo y disposición. Aprendizaje intenso y provocador.
Lo de Jacobo era diferente. Ni lo conocía. Fue una imagen que se quedó en la memoria y me llevó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a estudiar periodismo en la UNAM. Así de drástico. Pero nunca aspiré a la televisión porque supe desde entonces que aquello era otra forma de comunicación donde el gobierno, a como diera lugar, intervenía en los asuntos de su índole. Había espacios radiales y diarios y revistas como para ejercer un periodismo independiente, libre, no siempre, pero posible. La inteligencia es de quien la trabaja. No en balde Jacobo se reinventó en la radio.
Es merecidísima la medalla Eduardo Neri a Jacobo, de la Cámara de Diputados. Él inspiró a mucha gente como yo a tomar el camino de la comunicación. No su camino, que es diferente. Él es tan digno de ser premiado como hace el gobierno francés con Carmen Aristegui, desde luego. Eso es la democracia sin mezquindad, al margen de ideologías.
@Braulio_Peralta
Los hijos de David Páramo, ¿a qué viene la ruindad oficial?
Por:Ciro Gómez Leyva
La Historia en Breve
Martes 7 mayo 2013
Un par de veces recibí ayer información “oficial, confidencial y muy
sólida” sobre las “cosas malas” que supuestamente hacían Alfredo y Diego
Páramo, los hijos de David, asesinados el sábado en Chihuahua. En ambas
ocasiones, mi respuesta fue la misma: “No entiendo por qué el gobierno
actúa con esta ruindad”.
La
información, por supuesto, tenía como único objetivo hacerme ver que el
asesinato estaba asociado a malas conductas. Y que, por ende, ni en
Chihuahua ni en México se asesina a jóvenes limpios.
Les dije a
los emisarios que hicieran llegar mi respuesta a las autoridades: si
tienen información “tan sólida”, que la difundan, que la hagan pública;
si no la van a difundir, entonces que no enloden la imagen de los
hermanos Páramo, que dejen de herir.
En público, las
autoridades solo balbucearon lugares comunes. Quizá así deba ser. Que no
busquen, entonces, a un tercero, en este caso yo (supongo que a otros
periodistas les ocurrió también), para que diga lo que no se atreven a
decir. Ni siquiera acepté ver la “tarjeta ejecutiva”. Si no la puedo
publicar con fuente acreditada, ¿para qué la quiero? ¿Para normar
criterio? ¿Para bajarle? ¿Para ayudarlos a denigrar?
Recordé
tanto aquello que repite Joaquín López-Dóriga: México es el país de la
doble muerte, porque a la física sobreviene la ética, la del
desprestigio, la del “algo estarían haciendo para que los mataran”.
El asesinato de Alfredo y Diego Páramo me hace pensar que el Estado
mexicano, más que proteger a sus jóvenes, los espía y criminaliza. Y que
a eso lo llaman “inteligencia”.
¡Qué miseria!
Tomado de: http://www.vanguardia.com.mx/columnas-loshijosdedavidparamo%C2%BFaquevienelaruindadoficial-1734358.html
Por:Ciro Gómez Leyva
La Historia en Breve
La Historia en Breve
Martes 7 mayo 2013
Un par de veces recibí ayer información “oficial, confidencial y muy sólida” sobre las “cosas malas” que supuestamente hacían Alfredo y Diego Páramo, los hijos de David, asesinados el sábado en Chihuahua. En ambas ocasiones, mi respuesta fue la misma: “No entiendo por qué el gobierno actúa con esta ruindad”.
La información, por supuesto, tenía como único objetivo hacerme ver que el asesinato estaba asociado a malas conductas. Y que, por ende, ni en Chihuahua ni en México se asesina a jóvenes limpios.
Les dije a los emisarios que hicieran llegar mi respuesta a las autoridades: si tienen información “tan sólida”, que la difundan, que la hagan pública; si no la van a difundir, entonces que no enloden la imagen de los hermanos Páramo, que dejen de herir.
En público, las autoridades solo balbucearon lugares comunes. Quizá así deba ser. Que no busquen, entonces, a un tercero, en este caso yo (supongo que a otros periodistas les ocurrió también), para que diga lo que no se atreven a decir. Ni siquiera acepté ver la “tarjeta ejecutiva”. Si no la puedo publicar con fuente acreditada, ¿para qué la quiero? ¿Para normar criterio? ¿Para bajarle? ¿Para ayudarlos a denigrar?
Recordé tanto aquello que repite Joaquín López-Dóriga: México es el país de la doble muerte, porque a la física sobreviene la ética, la del desprestigio, la del “algo estarían haciendo para que los mataran”.
El asesinato de Alfredo y Diego Páramo me hace pensar que el Estado mexicano, más que proteger a sus jóvenes, los espía y criminaliza. Y que a eso lo llaman “inteligencia”.
¡Qué miseria!
Un par de veces recibí ayer información “oficial, confidencial y muy sólida” sobre las “cosas malas” que supuestamente hacían Alfredo y Diego Páramo, los hijos de David, asesinados el sábado en Chihuahua. En ambas ocasiones, mi respuesta fue la misma: “No entiendo por qué el gobierno actúa con esta ruindad”.
La información, por supuesto, tenía como único objetivo hacerme ver que el asesinato estaba asociado a malas conductas. Y que, por ende, ni en Chihuahua ni en México se asesina a jóvenes limpios.
Les dije a los emisarios que hicieran llegar mi respuesta a las autoridades: si tienen información “tan sólida”, que la difundan, que la hagan pública; si no la van a difundir, entonces que no enloden la imagen de los hermanos Páramo, que dejen de herir.
En público, las autoridades solo balbucearon lugares comunes. Quizá así deba ser. Que no busquen, entonces, a un tercero, en este caso yo (supongo que a otros periodistas les ocurrió también), para que diga lo que no se atreven a decir. Ni siquiera acepté ver la “tarjeta ejecutiva”. Si no la puedo publicar con fuente acreditada, ¿para qué la quiero? ¿Para normar criterio? ¿Para bajarle? ¿Para ayudarlos a denigrar?
Recordé tanto aquello que repite Joaquín López-Dóriga: México es el país de la doble muerte, porque a la física sobreviene la ética, la del desprestigio, la del “algo estarían haciendo para que los mataran”.
El asesinato de Alfredo y Diego Páramo me hace pensar que el Estado mexicano, más que proteger a sus jóvenes, los espía y criminaliza. Y que a eso lo llaman “inteligencia”.
¡Qué miseria!
Tomado de: http://www.vanguardia.com.mx/columnas-loshijosdedavidparamo%C2%BFaquevienelaruindadoficial-1734358.html
viernes, 3 de mayo de 2013
Abogan por libertad de prensa en México en foro de la ONU
www.proceso.com
La redacción
2 de mayo de 2013
NUEVA YORK, (apro).- Durante la celebración del Día Mundial de la
Libertad de Prensa, en la sede de las Naciones Unidas, la reportera de
la revista Proceso y cofundadora de la Red Periodistas de a Pie, Marcela
Turati, señalo que en México la libertad de expresión está en riesgo,
debido a la completa impunidad en la que quedan los crímenes contra
periodistas,
También denunció la corrupta relación entre prensa y
poder, que impide la exigencia de rendición de cuentas al gobierno, así
como las malas condiciones laborales a la que son sometidos los
reporteros, y la discrecionalidad en la asignación de la publicidad
gubernamental con la que se intenta aniquilar a los medios de
comunicación críticos.
Durante el panel Libertad para hablar:
asegurando la seguridad de los periodistas y los trabajadores de medios,
inaugurado por el secretario general de ONU, Ban Ki-moon, y que tuvo
como tema la situación en México y en la Republica de Sudán del Sur,
Turati señaló que nuestro país es una de las naciones que encabezan la
lista de impunidad en los crímenes contra periodistas y uno de los más
peligrosos del mundo, con mas de 70 periodistas amenazados y
desaparecidos desde el sexenio pasado, comunicadores que han sufrido una
verdadera cacería con la que se intenta silenciarlos.
En su
intervención, señalo que a pesar de la emergencia nacional, el gobierno
mexicano –contrario a su discurso de apertura al escrutinio y a la
cooperación internacional– no quiso formar parte del grupo de países
donde se iba a aplicar por primera vez el Plan de Acción de las Naciones
Unidas para la seguridad de los periodistas y la cuestión de la
impunidad, que posiblemente hubiera ayudado a mejorar la situación de la
prensa.
Además, mencionó que cuando la prensa es sometida al silencio, por el crimen organizado o por el gobierno o por los poderosos que aprovechan la impunidad de censurar, la sociedad en general pierde y se atenta con el derecho de los ciudadanos a estar informados.
Además, mencionó que cuando la prensa es sometida al silencio, por el crimen organizado o por el gobierno o por los poderosos que aprovechan la impunidad de censurar, la sociedad en general pierde y se atenta con el derecho de los ciudadanos a estar informados.
Puso
como ejemplo el asesinato de la corresponsal de Proceso en Veracruz,
Regina Martínez, para destacar cómo los mecanismos de la impunidad
operan para criminalizar a las víctimas.
Durante la inauguración,
después de dar la bienvenida a Turati y al periodista sudsudanés, Oliver
Nodi, el secretario general de ONU manifestó su preocupación por que
los crímenes contra la prensa se cometan de varias formas: ya se
mediante ataques físicos o cibernéticas, juicios legales o ataques
falsos, detenciones por delitos inventados o legislaciones hechas a modo
para silenciar a la prensa.
Ban Ki-moon señalo que es necesario
adoptar el plan de acción de ONU porque si la prensa gana más libertad,
gana el mundo entero.
Durante la sesión de preguntas de los
asistentes al pánel, un miembro de la embajada mexicana pidió la palabra
para señalar, a nombre del gobierno de Enrique Peña Nieto, que tomaría
nota de lo expuesto por Turati, para posteriormente mencionar como
avance la creación del Mecanismo de Protección para Defensores de
Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación (Segob),
y la aprobación de la ley que faculta a la PGR atraer todos los
crímenes contra comunicadores para que no sean juzgados en el fuero
local.
En respuesta al enviado mexicano, el director del Comité de
Protección a Periodistas, Joel Simón, señalo que la creación del
mecanismo ha sido discutida durante los últimos seis años y todavía no
se puede considerar como un éxito.
También señaló que la nueva
legislación aún es un comienzo que todavía no da resultado para sacar a
México de la lista de los países con mayor impunidad hacia los crímenes
contra periodistas.
“México no tendría que estar en esa lista”, expresó.
“Se
requiere de voluntad política. El Ejecutivo tiene las herramientas que
necesita para tener respuesta y tenemos que ver que realmente avanza”.
Antes,
durante su exposición, Simón había señalado que aunque el entonces
presidente Felipe Calderón le había expresado que le “dolía” que México
fuera uno de los países más peligrosos para los periodistas, hasta cinco
años después de esa confesión comienza a verse una victoria con la
reciente aprobación de la legislación que Peña Nieto debe firmar y el
titular de la PGR poner en práctica.
Luego explicó que la
oportunidad de juzgar los crímenes contra periodistas llega en un
momento en el que los criminales han infiltrado a las autoridades y a
las instituciones públicas en México, y en la que los periodistas quedan
atrapados en medio.
Previemente, Turati había señalado que en
México se requieren protocolos de investigación específicos para los
crímenes contra los comunicadores, en los que se agote como línea de
investigación la actividad periodística que la víctima realizaba.
Además,
sostuvo que se requiere sanear la corrupta relación entre la prensa y
el poder, pues al ser aliados los medios de comunicación no exigen
cuentas y dejan de informar sobre la violencia.
Asimismo, reclamó
transparentar la adjudicación de publicidad del gobierno, porque esa es
un arma que se usa para silenciar a la prensa.
A su vez, Kieran
Dwyer, jefe de Asuntos Públicos de ONU, señaló que en muchas partes del
mundo la prensa está bajo presión, por lo que se requiere protección a
los periodistas y su capacitación en ética, además de mejores
condiciones laborales para que desdeñen los falsos atractivos económicos
que los desvían de su misión.
La actual encargada del
departamento de Comunicación de la UNESCO en Nueva York y excorresponsal
en México, Suzanne Bilello, mencionó que nuestro país vive una compleja
situación interna y que “algo pasa” cuando los periodistas son
asesinados en gobiernos democráticos.
Bilello recordó el asesinato en 1984 del periodista Manuel Buendía.
Asimismo,
destacó que para materializar el plan de acción de ONU para la
seguridad de los periodistas será necesario contar con la participación
de los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil,
los periodistas y los gobiernos.
Se trata del plan de acción que
el gobierno calderonista no quiso adoptar, pese a que le ofrecieron que
formara parte de los países piloto.
El programa consiste en apoyo
de Naciones Unidas para desplegar medidas como adecuar el marco
legislativo y crear mecanismos de protección a periodistas, realizar
campañas de sensibilización sobre el problema y abordar la problemática
de la impunidad par lograr una mejor investigación de los crímenes.
Turati,
por su parte, mencionó que la violencia en México no ha disminuido a
pesar de que los medios han dejado de informar sobre esto, y pidió que
se mantenga la atención sobre la emergencia que viven los periodistas
mexicanos.
¿Apátridas?
La letra desobediente / Braulio Peralta
2013-04-29
José Ferrel (Hermosillo, Sonora, 1865) fue fundador de varios diarios antiporfiristas, como El Demócrata,
de 1893, allá en Sinaloa, a donde llegó desde niño. Coincidió con la
vida de Heriberto Frías —crítico de Porfirio Díaz y la Revolución
mexicana—, y de Rafael Buelna, dejó la abogacía por el
antirreleccionismo de Madero.
Ferrel es olvidado muchas veces entre los periodistas del siglo XIX impulsores de cambios políticos en el país, por sus ideas y su vocación política: varias veces diputado en Sinaloa y candidato a gobernador por el estado, que perdió, se sabe, por las clásicas trampas de los votos a favor de los porfiristas. Escritor, periodista y traductor —hizo su versión, en 1939, de Una temporada en el infierno, de Rimbaud, con prólogo de Luis Cardoza y Aragón—, y fue motivo de inspiración para que Rafael Buelna se alzara en armas contra la dictadura de Díaz y la lucha por la democracia maderista.
Felipe Cazals filmó parte de esta historia en Ciudadano Buelna. En su filmografía, El jardín de Tía Isabel (la conquista), El apando (la denuncia del sistema carcelario), Canoa (la ignorancia sobre la represión estudiantil del 68), Las poquianchis (el crimen sobre la trata de blancas) y Chicogrande (donde los apátridas no tienen cabida), entre otras, no existe la concesión. Insiste en la historia de México porque sin su conocimiento no hay presente posible. Para ser modernos o posmodernos hay que reconocer el atrás, o estaremos condenados a repetir los errores de siempre.
Reconocer a José Ferrel o Rafael Buelna es deuda histórica de autoridades oficiales. Sin ellos la nación pierde sus ideales y queda en el vacío. Nadie cree en el concepto de patria, salvo cuando vive del erario nacional. No puede ser. Soy admirador del cine de Cazals por sus valores éticos y estéticos. Salvo honrosas excepciones, la crítica de cine ha sido injusta con él. Ciudadano Buelna es una vuelta de tuerca a la revolución mexicana oficial.
A Buelna debemos el allanar obstáculos para facilitar la entrada —a la capital de la nación—, del ejército constitucionalista. El mismo que perdonó la vida a Álvaro Obregón y Lázaro Cárdenas. Murió a los 33, acribillado por las rencillas de la sangrienta revolución. O José Ferrel, que muere en 1954, olvidado en la ciudad de México. Rafael Buelna es apenas el nombre de un pueblo de Durango. Ferrel, creo, ni eso…
Twitter: @Braulio_Peralta
Ferrel es olvidado muchas veces entre los periodistas del siglo XIX impulsores de cambios políticos en el país, por sus ideas y su vocación política: varias veces diputado en Sinaloa y candidato a gobernador por el estado, que perdió, se sabe, por las clásicas trampas de los votos a favor de los porfiristas. Escritor, periodista y traductor —hizo su versión, en 1939, de Una temporada en el infierno, de Rimbaud, con prólogo de Luis Cardoza y Aragón—, y fue motivo de inspiración para que Rafael Buelna se alzara en armas contra la dictadura de Díaz y la lucha por la democracia maderista.
Felipe Cazals filmó parte de esta historia en Ciudadano Buelna. En su filmografía, El jardín de Tía Isabel (la conquista), El apando (la denuncia del sistema carcelario), Canoa (la ignorancia sobre la represión estudiantil del 68), Las poquianchis (el crimen sobre la trata de blancas) y Chicogrande (donde los apátridas no tienen cabida), entre otras, no existe la concesión. Insiste en la historia de México porque sin su conocimiento no hay presente posible. Para ser modernos o posmodernos hay que reconocer el atrás, o estaremos condenados a repetir los errores de siempre.
Reconocer a José Ferrel o Rafael Buelna es deuda histórica de autoridades oficiales. Sin ellos la nación pierde sus ideales y queda en el vacío. Nadie cree en el concepto de patria, salvo cuando vive del erario nacional. No puede ser. Soy admirador del cine de Cazals por sus valores éticos y estéticos. Salvo honrosas excepciones, la crítica de cine ha sido injusta con él. Ciudadano Buelna es una vuelta de tuerca a la revolución mexicana oficial.
A Buelna debemos el allanar obstáculos para facilitar la entrada —a la capital de la nación—, del ejército constitucionalista. El mismo que perdonó la vida a Álvaro Obregón y Lázaro Cárdenas. Murió a los 33, acribillado por las rencillas de la sangrienta revolución. O José Ferrel, que muere en 1954, olvidado en la ciudad de México. Rafael Buelna es apenas el nombre de un pueblo de Durango. Ferrel, creo, ni eso…
Twitter: @Braulio_Peralta
Construir una prensa para la transición democrática, compromiso de los periodistas
"La lucha por la libertad
de expresión es la lucha por la libertad de expresar nuestra esencia
como seres independientes, que formamos parte de una sociedad que
tramita su camino a la democracia, dice el dos veces Premio Estatal de
Periodismo en Sonora."
Dia de publicación: 2012-06-07
Día Mundial de la Libertad de Expresión, una
fecha que en México fue instaurada en 1951 por el entonces presidente
Miguel Alemán, para recordar la libre manifestación de las ideas por
cualquier medio, la cual está garantizada en los artículos 6° y 7° de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Hoy por hoy,
nada hay para celebrar, la libertad de expresión y el ejercicio de
la misma no son respetados cabalmente como derechos constitucionales. En
este marco platicamos con el periodista Arturo Soto Munguía, reconocido
con el premio estatal de periodismo en dos ocasiones, en el año 2000,
por su trabajo publicado en el periódico El Independiente, titulado
"Pobre Juan" y en el año 2003.
Hablando de
una libertad de expresión tan llevada y traída, tan respetada y
censurada, ¿Cuál es la importancia de labor delos periodistas de
informar y prepararse continuamente?
AS
(Arturo Soto): La necesidad de prepararse y de informar es una decisión
personal del periodista, pero en estos días es particularmente relevante
esto porque me parece que los periodistas no estamos al margen de los
cambios que está viviendo la sociedad mexicana y en general del mundo en
tiempos de globalización. Me parece que los periodistas tenemos un
compromiso con la construcción de una prensa para la transición, para la
democracia, desde cualquier trinchera en que nos encontremos tenemos
ese compromiso y debemos asumirlo. No es una tarea fácil, sobretodo en
países como México, donde hay algunas cuentas pendientes, en el sentido
de que han matado más periodistas aquí en los últimos años que los
periodistas que han caído en la guerra de Irak. Son datos alarmantes,
aquí mismo en Sonora tenemos desde 2006 un periodista desaparecido, no
se sabe nada, las investigaciones no han arrojado pistas, por alguna
razón el caso sigue sin un atisbo de veracidad en las investigaciones.
Además, tenemos un periodista golpeado y otro mas asesinado en este año y
en la Comisión Estatal de Derechos Humanos constan veintidós casos
documentados de periodistas que han sido agredidos. Se vive un clima
siniestro para el ejercicio del periodismo, en mis veinte años
ejerciendo esta profesión nunca se había sentido tanto temor, control y
presión, amenazas, chantajes y abusos contra periodistas y contra
medios. No hay nada que festejar en Sonora, en este siete de junio.
Esto
forma parte del compromiso del periodista y el derecho de una sociedad
en vías de la democracia. La libertad de expresión, libertad de prensa,
¿Cuál es la diferencia?
Me parece que
la libertad de prensa se incluye dentro de la libertad de expresión. Más
allá de eso, la libertad de prensa como otros muchos derechos existe en
la letra de la constitución, pero el ejercicio de la libertad de prensa
y libertad de expresión también es muy cuestionable. Para estar acorde
con los tiempos el derecho al voto también existe, pero todos sabemos
que el IFE puede estar gastando cientos de millones de pesos en spots
para promover el voto libre y secreto y a la hora de las votaciones, en
la jornada electoral o durante las campañas electorales, observamos como
se coacciona, se condiciona el voto, se utiliza la amenaza, la presión,
el chantaje; lo hemos vivido en múltiples ocasiones. Allí es dónde
volvemos a lo que hablamos al principio: el compromiso personal como
periodista o como ciudadano de ejercer esos derechos. Digamos que la
libertad de expresión es algo que debe ejercerse más que rendírsele
homenajes.
Aunque esto de celebrarse el día
de la libertad de expresión viene a ser el recordatorio del camino que
han seguido tus colegas y tú, exigir, hacer valer el derecho a medios
donde se puedan expresar libremente.
Si, y vaya que es un camino muy largo. México no es un país donde la
lucha por la libertad de expresión es algo novedoso. Estuve revisando un
compendio de un periódico que editaban en 1874-75, llamado “El
Ahuizote”, un periódico muy famoso, y observé las caricaturas que
publicaban, las columnas, poemas, y son maravillosos en cuanto a la
forma en que crítica a los poderes fácticos y establecidos, al mismo
presidente de la república, como lo caricaturizan, que entonces era
Sebastián Lerdo de Tejada. En “El Ahuizote” lo satirizaban más que al
propio Vicente Fox.
Por eso no es algo nuevo,
1874, y desde entonces ya existía gente que se empeñaba en retar al
poder desde la prensa. Obviamente que el precio es alto, hay
persecución, cárcel y hasta la desaparición forzada, pero son riesgos
del oficio.
No podemos hablar de la libertad
de expresión sin tocar el tema de la censura y la autocensura. ¿Cómo la
viven los periodistas, principalmente la autocensura?
Yo digo que cotidianamente, más que la censura estamos hablando de una
autocensura que se inspira en las políticas editoriales de los medios en
los intereses propios de cada medio de comunicación, y sobretodo en
estos momentos, cuando algunos de estos medios se están convirtiendo en
poderes fácticos en el país, poderes que inciden sobre las políticas
públicas, políticas gubernamentales. Sobre las decisiones de Estado
algunos medios de comunicación, particularmente la radio y la televisión
tienen un gran peso, y esos intereses están marcando la pauta en muchos
sentidos para definir políticas públicas.
Entonces,
sí hay esa gran cantidad de intereses en esos medios, es obvio que los
periodistas no van a ir a contracorriente, entonces hay como valores
entendidos de a quien tocar y a quien no tocar, de que manera se abordan
algunos problemas, de que forma se excluye a otros. Esto tiene muchos
matices; por ejemplo, cuando se ve una gran escalada de violencia del
crimen organizado, los periodistas han entrado en un debate acerca de si
es conveniente o no difundir los narco mensajes que dejan en los
cadáveres, hay unos que están de acuerdo en darles difusión y otros que
no. Si esto se puede considerar como autocensura tiene muchos matices y
todo muy relativo.
Me gustaría saber tu opinión sobre lo que está pasando con el periodismo en la actualidad.
Pues están pasando muchas cosas en el mundo de la comunicación, estamos
viendo la incorporación de muchos jóvenes y mucha tecnología nueva, sin
las cual resulta imposible entender la comunicación. Me parece que hay
una divisa muy importante que es la de actualizarse con las nuevas
tecnologías y estar muy pendientes de lo que está ocurriendo en el
mundo, porque nada de lo que pase por acá está desligado de lo que
ocurre en otras partes del planeta.
Lo que
tenemos que hacer es aprovechar los espacios como las redes sociales
para ejercer el periodismo. La red de redes es el único espacio que
existe para confrontar ideas, para decir lo que uno piensa, para la
libre circulación de las ideas, tenemos que aprovechar esos espacios.
Con
todo esto queda de nuevo patente que la libertad de expresión es
esencial en la lucha del respeto y promoción de todos los derechos
humanos, como diría en su tiempo el filosofo, político y economista
ingles John Stuart Mills. Sin la habilidad de opinar libremente, de
denunciar injusticias, y clamar cambios, la humanidad estaría condenada a
la opresión. Por estas mismas razones el derecho a la libre expresión
es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores como por
individuos que quieren imponer su ideología o valores personales
callando a los otros.
La lucha por la libertad de
expresión es la lucha por la libertad de expresar nuestra esencia como
seres independientes, que formamos parte de una sociedad que tramita su
camino a la democracia.
jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 29 de abril de 2013
Botella al mar para el dios de las palabras
A mis doce años de
edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor
cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a
tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el
poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, ademas, que los
mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que
tenían un dios especial para las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española
tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin
fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica,
como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica
creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de
expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros
cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este
siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados
Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de
intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la
atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados,
mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres
para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente,
que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha
inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos
poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que
un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero,
dijo: ``Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana
rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que
Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo
escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los
enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café
que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a
beso?
Son pruebas al canto de
la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su
pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en
cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para
que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.
En ese sentido, me
atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la
gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a
nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas
a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos
y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y
científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de
buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el
dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el
esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos
en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro
muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la
cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites
entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos
escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga
lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be
de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos
trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?
Son preguntas al azar,
por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de
que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas
osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por
lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a
tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años. [
Declaraciones de García Márquez para La
Jornada,
México, 8 de abril de 1997]
Joaquín
Estefanía
El escritor Gabriel
García Márquez considera «natural» la reacción de los
gramáticos, lingüistas y académicos a su discurso de Zacatecas (
Botella al mar para el dios de las palabras , EL PAÍS del pasado
martes 8 de abril): «Sería absurdo que los que guardan la
virginidad de la lengua estuvieran contra sí mismos. Pero la mayoría
parece haber hablado sin conocer el texto completo de mi discurso,
sino sólo fragmentos más o menos desfigurados en despachos de
agencias. En todo caso es increíble que a la hora de la verdad hasta
los más liberales sean tan conservadores».
Estos días hemos oído
en muchas ocasiones que el escritor colombiano había pedido suprimir
la gramática. Su discurso no lo dice.
«Dije que la gramática
debería simplificarse, y este verbo, según el Diccionario de la
Academia, significa 'hacer más sencilla, más fácil o menos
complicada una cosa'. Pasando por alto el hecho de que esa definición
dice tres veces lo mismo, es muy distinto lo que dije que lo que
dicen que dije. También dije que humanicemos las leyes de la
gramática. Y humanizar, según el mismo diccionario, tiene dos
acepciones. La primera: 'hacer a alguien o algo humano, familiar o
afable'. La segunda, en pronominal: 'Ablandarse, desenojarse, hacerse
benigno'. «¿Dónde está el pecado?», se pregunta.
El siguiente punto de
contestación a las palabras de García Márquez es el ortográfico.
Parte del supuesto de que si a él le hiciesen un examen de
gramática, le reprobarían «en toda línea».
«Además, mi
ortografía me la corrigen los correctores de pruebas. Si fuera un
hombre de mala fe diría que ésta es una demostración más de que
la gramática no sirve para nada. Sin embargo la justicia es otra: si
cometo pocos errores gramaticales es porque he aprendido a escribir
leyendo al derecho y al revés a los autores que inventaron la
literatura española y a los que siguen inventándola porque
aprendieron con aquellos. No hay otra manera de aprender a escribir».
En toda la
conversación, el Nobel de Literatura reivindica su papel de escritor
y como tal, piensa «más en el sufrimiento de la gente que en la
pureza del lenguaje».
«Por eso dije y repito
que debería jubilarse la ortografía. Me refiero, por supuesto, a la
ortografía vigente, como una consecuencia inmediata de la
humanización general de la gramática. No dije que se elimine la
letra hache, sino las haches rupestres. Es decir, las que nos vienen
de la edad de piedra. No muchas otras, que todavía tienen algún
sentido, o alguna función importante, como en la conformación del
sonido che, que por fortuna desapareció como letra independiente».
Quizá el mayor
escándalo se ha formado con sus propuestas respecto a las bes y las
uves, y con los acentos.
Sobre las primeras,
dice: «No faltan los cursis de salón o de radio y televisión que
pronuncian la be y la ve como labiales o labidentales, al igual que
en las otras letras romances. Pero nunca dije que se eliminara una de
las dos, sino que señalé el caso con la esperanza de que se busque
algún remedio para otro de los más grandes tormentos de la escuela.
Tampoco dije que se eliminara la ge o la jota. Juan Ramón Jiménez
reemplazó la ge por la jota, cuando sonaba como tal, y no sirvió de
nada. Lo que sugerí es más difícil de hacer pero más necesario:
que se firme un tratado de límites entre las dos para que se sepa
dónde va cada una».
En cuanto los acentos,
irónico, explica.
«Creo
que lo más conservador que he dicho en mi vida fue lo que dije sobre
ellos: pongamos más uso de razón en los acentos escritos . Como
están hoy, con perdón de los señores puristas, no tienen ninguna
lógica. Y lo único que se está logrando con estas leyes marciales
es que los estudiantes odien el idioma».
García Márquez opina
que los gramáticos y los escritores son oficios distintos. Su
diferente dialéctica es la que ha generado el debate.
«La raíz de esta
falsa polémica es que somos los escritores, y no los gramáticos y
lingüistas, quienes tenemos el oficio feliz de enfrentarnos y
embarrarnos con el lenguaje todos los días de nuestras vidas. Somos
los que sufrimos con sus camisas de fuerza y cinturones de castidad.
A veces nos asfixiamos, y nos salimos por la tangente con algo que
parece arbitrario, o apelamos a la sabiduría callejera».
«Por ejemplo: he dicho
en mi discurso que la palabra condoliente no existe. Existen el verbo
condoler y el sustantivo doliente , que es el que recibe las
condolencias . Pero los que las dan no tienen nombre. Yo lo resolví
para mí en El General en su laberinto con una palabra sin inventar:
condolientes . Se me ha reprochado también que en tres libros he
usado la palabra átimo, que es italiana derivada del latín, pero
que no pasó al castellano. Además, en mis últimos seis libros no
he usado un sólo adverbio de modo terminado en mente, porque me
parecen feos, largos y fáciles, y casi siempre que se eluden se
encuentran formas bellas y originales».
El escritor, que está
de excelente humor, concluye la conversación de un modo muy
expresivo.
«El deber de los
escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la
historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos
pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la
lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el
tercer milenio».
Y reitera sus palabras
de Zacatecas: «Simplifiquemos la gramática antes de que la
gramática termine por simplificarnos a nosotros».
http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm6.htm#Botella
al mar para el dios de las palabras
domingo, 21 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
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